viernes, 31 de enero de 2014

RECAUCHUTANDO DESDE EL EXILIO: #2. "En las casas de lo sagrado"


Al comentarme el querido archienemigo Nikochan lo de este proyecto "Exile" lo segundo que hice (que lo primero fue aplaudirle la idea) fue empezar a darle al corta-pega desde el espacio propio con algunos de los álbumes que más rápidamente identifico como símbolos definitivos de mis creencias y querencias rockeras (y que ya habían sido ahí reseñados en algún momento, ni que fuera fugazmente, of course). Sin embargo, al no ser uno el cuchillo más afilado del cajón, me costó un algo caer en la cuenta de la -auténtica y wonderfulera- oportunidad que con esto se ofrecía: podía volver a reseñar nuevamente, "de 0", aquellos trabajos musicales que más me gustan (y necesito). Que no me es poca cosa y, sin duda, es por ello que estas primeras reseñas que "la exiliada  hermandad" me permite publicar aquí son, de momento, un consabido carrusel de impepinables 10/10 (o 9/10, pero no menos) en mis cuentas. Para el caso, otro más, la que nos cae hoy. Porque, veamos, partiendo de la base que en esto del rocanrol (y si de bandas hablamos) el reino de los cielos es eternamente regentado por los angelicales escarabajos de Liverpool y, a su vez, las llaves de las puertas del averno las guarda el puñetero Kiz en alguna parte... ¿Quién manda en nuestra vieja, querida y  mundanal tierra que nos queda en medio y que pisamos de a diario?... Pues ni reputísima idea, oigan. Pero, mucho ojo, entre las mentadas y celestiales nubes biteleras y esa superfície planetaria sin banda regente clara, aún nos queda otro espacio... El cielo físico y real. Ese que podemos visualizar. El obvio en el que podemos ver volar pájaros y pájaras y en el que, incluso, podemos viajar... Sea en avión, helicóptero, globo aerostático, propulsado por catapulta a tomar pol saco, etc... A no ser, primordial y por supuesto, que uno sea amante del mundillo rockero ya que entonces, evidentemente, el vehículo a elegir como primerísima opción solo puede ser uno... (y si esto fuera el prólogo de un rockumental al uso, en vez de esta banal y gratuita jerigonza que me traigo entre teclas, ahora sonaría "immigrant" a toda castaña enlazando con imágenes de archivo de algún directo de Bonzo, Jones, Plant y Page...  y, ni qué decir, sería del tocarse uno mismo con el asunto). Y es que no me puedo detener ahí con la percepción y admiración que siento hacia esta formación. De verdad que lo siento. Pero es que, ruego se me entienda, habiendo nacido en plena mitad de los 70 el único disco de hard-rock vivido en 1st person que REALMENTE (entiéndanse las mayúsculas como algo que pasa por encima de las subjetividades varias) resultó una revolución, algo que se comió el mundo entero de un zarpazo, fue el estreno de Axl, Slash y cia del 87... Y ahora, en este preciso momento... ¿nos imaginamos media docena de "appettites" seguidos que hubieran salido del 69 al 75?. Pues no, que hacemos corto. Porque ahora toca comentar lo de que esa manera de proceder era entonces algo nuevo, fresco, que tomaba de lo mejor de cada casa ya existente y lo transformaba en el acabose definitivo. ¿Recordamos también que los Zep eran reacios a la cultura del single y/o qué no daban entrevistas?... ¿qué son la segunda banda que más ha vendido de todos los tiempos aún a pesar de ello?. Y aunque nunca habrá (que de todo tenemos) quien les perdone el haber "abierto" (o ayudado a hacerlo, al menos) las puertas al metal, o no trague con los tonos agudos logrados por Plant o el impostado rollo pseudosatánico de Page, etc, ese descubrir a esta banda en la adolescencia (o aprox.) para caer rendido a sus pies forever es una de las cosas más recurrentes y enormes a atesorar del mundillo rocanrolero ("no sabía que tenían también ese rollo acústico", "hostia, ¿ésta canción es suya?", "¿quién cojones es este batería -por dios-?", otro -largo- etc). Led Zeppelin son, finalmente y para mí, la "banda terrenal" más enorme e incontestablemente burraca (por su tensar el blues hasta lo desconocido, por su elevar el folk-rock hasta la luna) que jamás existió ni existirá. Hala, incluso.


Como uno es así de puñetero, y encarando ya al fin lo que procede hoy y tal, de entre sus imprescindibles seis primeros studio albums me quedo, por media micronésima (o aprox.), con "Houses". No sin dudas, claro, que (sin ir más allá) mientras estoy escribiendo esto suena en el plato la segunda cara del "I" y jooooder... Pero, que no me disperse again, ¿por qué "las casas de lo sagrado" del 73?. Pues, principalmente, por aquello que explicaba no hace tanto tiempo en el otro lugar: me resulta el muestrario más conciso, sintético y bien medido de la formación. Y me repito pues, en cursiva mode, desde ahí (con perdones mil por lo facilón del recurso -y, para más cojones, contradiciendo con ello, aunque sea parcialmente, todo ese rollo macabeo del primer párrafo sobre el escribir sobre mis discos predilectos partiendo "de 0" y tal- ): " los que quieran a los Led Zep directos y sin ambages de siempre ahí tienen “dancing days”; los que se decanten por esos Page y cia más esquivos y menos inmediatos (pero igualmente imprescindibles a la postre) el rollo prog  de “no quarter” o “the rain song” les parecerá el acábose; por supuesto los amantes de esos Zep más cercanos y mundanos, los que se lo pasarán siempre de coña con “immigrant”, aplaudirán a rabiar el devaneo reggae de la archifamosa “D’yer Mak’er” por su cachondo descaro… Hasta se atreven ya los canallas, sin máscaras a valer, con las maneras del gran James en el R&B negroide de manual que és  “the crunge”. A sumar, faltaría, lo más grande que ha parido madre o poco menos con la tripleta formada por la inicial “the song remains the same”, “over the hills and far away” y el cierre con “the ocean” (mi canción favorita del combo) que, directamente, parece que las parieron a las tres antes de pillar la stairway de vuelta del heaven"...  Y me quedo/quedé tan ancho. Aunque, es de recibo y lógicamente, esa desmembración de temazos resulta igualmente impactante y satisfactoria desde el "I" hasta el doble del 75 (que lo que le sucede no es la peste del oeste como he leído en algún lugar ni mucho menos, al tanto, pasa que para alguna gente ese pasar del "cumlaudismo" en sesión continua al "mero notable" es pecado gordo e inexcusable -peor para ellos, está claro, que aún queda por pescar, y pesca mayor a pesar de sus más cicateras dosis, por ahí en medio-). Pero, eso sí, se insiste con especial hincapié en el "factor diversidad total " (que en todos sus discos la hay de una u otra manera, en definitiva y de ahí lo de "total") del houses, tan irrepetiblemente resumida y gloriosamente encerrada ahí para los restos. Page le dejó la técnica a Beck y el oficio a Clapton pero fue este yardbird, al fin, el que más nos invitó a soñar; Plant, con esas octavas alcanzadas que a algunos/as tanto molestan, llevó al rock a lugares aún salvajes y sin explorar que de ninguna manera hubieran admitido otro faro guía; Jones, siempre a la sombra con sus cuatro cuerdas, se sigue reivindicando/revalorizando año tras año como uno de los más mejores arreglistas que ha dado esto del Rock (investiguen y flipen damas y los otros si es menester, que es de gratis por el momento); y Bonham, claro... Sí vale, están Moon, y Baker y/o también Bozzio pero, ay caray, este hombre es el que tiene mayor número de himnos intocables, de los de verdad de los que más cuentan, en su haber (obviando que para mí es "el mejor y punto", claro, que se lo juro por "la hija de Melville"). Todo ello (ni qué decir) queda perfectamente también palpable en este, su quinto álbum de estudio, al fin. Aclarando, por vez enésima pero ya postrera, que la primera media docena de zeppelines son -para mí too- el maldito Dorado del rock (que ya le pueden poner el "hard" -o no- delante si les hace ilusión), solo me queda ya espacio para la última andanada/chulada... Y es que muchas veces leeremos, leerás, lo de "las grandes bandas de los 70". Bien, esta fue (de larguísimo) la mejor de ellas. Quien te diga lo contrario puede que sea una persona infinítamente más cultivada que el que suscribe (no es difícil) pero, ay, estáte atento, porque sin duda ese alguien te estará engañando con total impunidad y, además, in your fucking face... Long live to R'n'r y que el eterno y más que holy Zeppelin nos bendiga a todos y nos siga dejando "singing in the sunshine, laughing in the rain" forever y más.


Led Zeppelin - "Houses of the Holy" (1973): 10/10
01. "The Song Remains the Same"/ 02. "The Rain Song"/ 03. "Over the Hills and Far Away"/ 04. "The Crunge"/ 05. "Dancing Days"/ 06. "D'yer Mak'er"/ 07. "No Quarter"/ 08. "The Ocean". 





Texto aparecido originalmente el 18 de diciembre de 2013 en Exile Subterranean Homesick Magazine.

lunes, 20 de enero de 2014

CINEAÑADAS : 1964





A fin de no extinguir la llama cinera del espacio y de la mano con la entrada de hace unos días sobre mis discos predilectos que están por cumplir los cuarenta en algún momento de este 2014, viene ahora la cineañada del 64 que, a su vez, es también un top-10 particular de dicha remesa (a ver si también hago "tradición" de ello). ¿Por qué no hacerlo del 74 como con los elepés?. Fácil, el cine tiene algo más de recorrido y podemos ir a buscar ese medio siglo a fin de que quede todo ya niquelado y bonico del todo. Por supuesto habrán omisiones por descuido/desconocimiento a cascoporro por las que me disculpo ya de entrada por un lado y, por el otro, también ausencias de algunas películas que, aunque sí aquí conocidas, no logran entrar en el particular "top guzzero" (así de primeras y a modo ejemplo de este segundo grupo: "My Fair Lady", "Ayer hoy y mañana", "El padrecito", "Operación Whisky", "Lilith", "El desierto rojo"o "Canción de cuna para un cadáver", también se estrenaron en ese 1964). Sin más ni menos, desde esta, su humilde cochambra, cincuenta años contemplan ya a...


10. "Por un puñado de dólares" (Sergio Leone). Admito que, en efecto, soy de los que no consideran "la trilogía del dólar" como algo inaudito y/o imprescindible en la historia del cine en general o, incluso, de los 60's en particular. Sí, y aunque se considere lo más mejor con holgura de todo un subgénero, lo tan manido del spaghetti western. Pero, al tanto, que no nos muramos todos de un ataque de superintensidad cinéfila... Como cine de entretenimiento, sin más y aún con todas sus carencias técnicas y estereotipos galopantes, dichos films son (yo al menos no albergo duda alguna) la puta fiesta. Además, claro, no conviene obviar nunca la música de Ennio, posiblemente mi compositor de soundtracks predilecto en última instancia (y aunque sentenciar sobre algo tan debatible es hacer un bastante el gañán, se admite), así como lo despejado de ínfulas de a granel que valgan... Esto és, en definitiva y ominosamente por trama argumental, como las pelis de Bruce Lee pero a tiro limpio en vez de a lechuza y tentetieso y, también por supuesto, con el gran y entonces muy jovenzuelo Clint en "perdona vidas mode non stop" dominando el cotarro cosa seria... Lo dicho, vaya:  la puta fiesta.

09. "La tumba de Ligeia" (Roger Corman). Qué sí, qué sí... Que si no es la más floja del tríptico Poe-Corman-Price poco la falta, pero (ay) esto es un listado guzzero y, por supuesto, se rige por gustos y querencias propios/as. Me encantan, básicamente, esos contextos barrocos en textura y góticos en espíritu que Corman supo recrear con cuatro perras (innegociable aquí tal asunto) desde la obra del tan famoso narrador romántico norteamericano... Da igual lo breve que sea el relato, que Corman te montaba un film con cuatro sillas, un pino seco y media capilla derruida... Y entonces, claro y por si fuera poco, es cuando entra además el cachondo de Vincent Price en liza... Gloriosas sobreactuaciones, correcalles de los protagonistas, diálogos tan abiertos a la sentencia que, por momentos, consiguen truncar lo poético en glorioso humor negro... No puedo, no puedo. Me gustan y me divierten todas la obras referidas desde el mentado tríptico y no lo puedo evitar... ¿Serie B?, pues "serie B", me la trae floja. ¿Qué las hay mejores que otras?... Pues como los discos de los Beatles, nos jodió... Pero, ojo, no por ello dejan de ser los Beatles en momento alguno. Finalmente y cómo no: Viva Mr. Price !

08. "Marnie, la ladrona" (Alfred Hitchcock). Lo que más me alucina siempre al recordar este film es lo de "pero qué poco necesitaba este hombre para generar cine de calidad"... "Marnie" no tiene uno de los mejores guiones/historias ni de lejos, tampoco algunas de las interpretaciones más memorables... por no tener, ni tan siquiera creo que tenga ese "momento icónico", "la foto", que suele recordarse en lo más granado de la obra del Maestro. Y, qué cosas, sin alcanzar la "masterpiece", con una relato sólido (por plano que algunos/as pueda parecer, se admite) de dramas y sospechas domésticas, el fiel y siempre magistral Hermann en lo musical y la fotografía de "Vertigo", le sobra a Mr. Hitchcock para plantar otra referencia a considerar seriamente. No es de las mejores, a mi entender, pero si pertenece (como "Frenesí", o aún "Topaz") a esa categoría de las "reivindicables" del genio. Y, ni qué decir, un film "meramente" reivindicable de Hitchcock es digno de verse y, en efecto, hasta de revisarse cada tanto.

07. "El gran combate" (John Ford). Puede que para muchos, la mayoría posiblemente, no sea uno de los grandes títulos del gran John Ford y, en verdad, confieso que con semejante personal, -el casting es una burrada de proporciones cataclísmicas-, me esperaba un film más "grande"... O a esa conclusión llegué al menos y al final de la primera vez de las dos en que me enfrente a este "otoño cheyenne" (con título aquí tan chunga y gratuitamente pasado por la forrera)... Hasta que la recuperé, algún buen tiempo después y en una tarde de aquellas de puro ocio sabadero a la hora de la siesta y entonces, qué cosas, por alguna razón entré de pleno en su propuesta y, alejado de las predisposiciones y expectativas por la curra varias,  me lo pasé de narices con este relato tan ex profesamente alejado de la apología de brocha gorda, de la disculpa vanal del hombre blanco para con el exterminado pueblo indio... No hay propaganda barata. Ford, aún en sus últimos pasos, era un animal del cine y nada podía hacer más y mejor para dignificar este épico más que histórico (aunque en verdad lo fuera) "paseo cheyenne" que una película, por supuesto. Y ojo que no faltan las exaltaciones paisajísticas on screen del querido western de este, su director más reconocido y famoso (sin duda... aunque, que si no lo pongo me pica, yo sea bastante más de Hawks), pero desde la humildad y tal les digo que, para el que suscribe, es la interpretación de Mr. Widmark lo que se lleva para casa y a mi entender lo más mejor de este film.

06. "La noche de la iguana" (John Huston). El maestro Huston co-guioniza sobre texto ajeno ( Tennessee Williams, como muchos/as sabrá o recordarán, poca coña) y se marca un folletín a varias bandas que lo mismo es thriller negro que dramón del quince, regado todo ello en bebercios mil... Pues, en verdad, si un adjetivo define perfecta y rápidamente esta melodramática historia de perdedores y extrañas pájarracas és sin duda "alcoholica". Y atención, también ello en clave metacine... Pues mucho se bromea siempre con lo de si, en verdad, Richard Burton (habida su, por lo visto, merecida fama de bebedor profesional -y con Huston cuarto y mitad de lo mismo, atención-) tuvo que interpretar demasiado para su torturado rol. Por lo demás, el bañito nocturno de la Gardner, la Lyon ejerciendo de objeto de deseo (again) y una Kerr que se salía con gracia de su cándido y pastoril registro habitual. También es fácil leer cosas en la línea de su supuesta "desestructuración" o regular repartimiento en los "clímax"... Particularmente me parece que es no es mear en tiesto, sí. Huston quería un relato teatral negro, áspero, de deseos prohibidos y personajes poco agradables. Como poco agradable puede resultar este film si, ojo, no se es capaz de entrar (o sencillamente no se comulga) en el jocoso juego que plantea. En mi opinión: bravo de nuevo Mr. Huston, una piedra de mármol más para su tan más que harto interesante y poliédrica carrera.

05. "Gertrud" (Carl Theodor Dreyer). Aunque mi favorita del maestro danés es, por lo visto hasta hoy, "Dies Irae" no queda sino claudicar en que este tan dramático relato habita en la casa adosada de al lado de no hacerlo justo en la misma... Aquí ruego que no se espante nadie por estar ante un objeto de idolatración eterna desde el más gafapastil de los sectores amantes de la historia del cine... De verdad, "Gertrud" es una maravilla, dejémonos de prejuicios y preceptos previos gratuitos. No voy a regar esto con cursilerias del tipo poesía en imágenes (aunque lo sea), o con destacar que con ese papel protagonista interpretado por Nina Pens el asunto te puede atravesar el alma si te pilla según como (por mucho que sea verdad puñera), siquiera voy a insistir en la maestría de un cineasta que es capaz de extraer una sensación más allá de un argumento mediante unos diálogos que se alzan por encima de una mera historia de desencuentros amorosos sin prescindir de una maestría en las formas que acongoja al más pintado (no, de verdad, que no pienso hacerlo)... Dreyer se sale de la "historia tipo" (para el caso cuarentona en búsqueda de un amor utópico que ya no encontrará) pero se sirve de ella para adentrarnos en su baile de sensaciones y desesperanzas... En resumen: este señor no te contaba historias, te agarraba por lo tuyo y te sumergía en ellas. El precio a pagar, claro, es que te demanda una atención completa y sin en el menor atisbo de molestia externa pero, quede claro, cuando lo consigue... Aaay, brothers and sisters cuando lo consigue... Y el clasicismo de filmoteca de "Gertrud" no solo "lo consigue" sino es que pocas cosas aparentemente tan frías irradian tanto calor en realidad, a poco se mire un algo más allá. 

04. "El nuevo caso del inspector Clouseau" (Blake Edwards). Lo lamento, soy así de cretino, qué se le va a hacer... Poner esto a modo mortadela entre la que sigue y la que sucede puede lograr que me caduque de golpe mi carné vitalicio del club de  "Amantes del cine, los patos y la cerveza tostada"... Aunque a  mi plimes, ni qué decir, claro. Me lo paso teta con este film, mi favorito de la saga (incluyendo la primera, esa que obviamente también me gusta y sobre la que -dañinamente por la comparación directa que desde ahí se proyecta hacia el resto- se suele apostillar lo de "la buena"). Es el primer film con Cato y Dreyfuss, tiene la secuencia del club nudista, Sellers desatado y a sus anchas con manga ancha para hacer y deshacer a su antojo, Mancini sigue ahí, Tenemos a Sanders soportando estoicamente todas las perogrulladas de Clouseau, el momento interrogatorio al personal de la mansión que es el descojonense en todo... Demasiado puso Blakie en el horno como para que esto no le saliera bien. Comedia alocada que funciona de inicio a fin y que, sinceramente, recomiendo a todo cristo... Es más, si esta no gusta afirmo que  ya no vale la pena acercarse jamás a la figura del inimitable Clouseau del gran Peter Sellers (¿ya pa qué?)... Caaaato !!

03. "El Evangelio según San Mateo" (Pier Paolo Pasolini). Me resulta curioso que me agrade tanto este film... Ni me atrae especialmente el tema (un ladrillo a mi lado es el mas ferviente de los creyentes), ni soy acérrimo defensor del aclamado realizador (aunque admitir ello me pueda costar reproches a mansalva) y, en verdad, cuando la ví la primera vez (antes de la epifanía propia) no fue sin cierta desgana... Con unos veinte añitos, la edad de tirarse el pisto con las "chatis" y, como el deporte cansa, tenías que apoyar tus -supuestas- opciones con tu -supuesta- mayor capacidad intelectualoide (que de a granel es poco, claro, y en eso de "supuesto" nada)... Ya estaba uno con actitud de: "otra puta peli de este pedante con cuarenta extras de media sobre fondo blanco" y... En definitiva: te cagas. La claridad, el tono, los primeros planos, el b/n diáfano como en muuuy pocas ocasiones, la personalidad (que ralla el documental, por momentos) con que se aborda el tema. No es un film amable, no pretende serlo, pero pienso que es la película que más y mejor humaniza al hijo de Dios... Porque lo logra desde la imperfección propia del ser, de las debilidades y deformaciones del caracter, no se limita a poner objetos de deseo (o via crucis pseudogores) y buscar controversias vanales a fin de vender un producto. Deja detalles sobre algunas "cosas" pero sin entrar apenas en lo explícito, respetando la materia gris del espectador, no trata de suavizar nada (de ahí que no la acostumbren a poner en semana santa) y ofrece una versión parcial y muy personal de tan conocida historia. Para mi, y les pido disculpas, el tan cacareado director quiso hacer "fábrica" desde aquí y se acabará por perder en si mismo (merced a ese favor de la crítica que le acompañaba), pero esa sensación de "obra viva", que hasta se puede tocar y oler, pocas cosas en un siglo aprox. de invento lo logran a este nivel.

02. "El más allá" (Masaki Kobayashi). Aquí vienen ya los canelones... No se cuanto tiempo me he estado dándole a la almendra sobre que film poner el 1 y cual el 2. Lo que si tengo claro es que, y lo siento, veo un abismo tan brutal, tan exagerado, entre estos dos films y el resto (y sí, soy consciente de la relevancia de alguno de los títulos y la impronta en la historia del medio que supone) en base a mis gustos que hasta me sorprende a mi mismo y todo... "Kwaidan" de Kobayashi (el mismo de "Harakiri", sí), para mi el film avezado al mundo del terror onírico más devastador y memorable jamás filmado. Cuatro historias independientes que vale cada una por lo indecible, salpicadas por un embalaje visual de muy difícil comparar y subrayadas, atención, por alguno de los planos más hijoputeramente inolvidables que existen. Mucho mal rollo, inquietud en crecimiento continuo y a fuego lento para que joda más... "El más allá" es tanto un film como una experiencia, así en general y asumiendo lo grandilocuente, en si misma (se nota que tenía el cineasta todos los medios entonces a disposición -la anterior película ya mentada se estreno un par de años antes y, claro, "algo bien" le quedó... como para no depositar confianza en el realizador-) y el carrusel de planos, lo esteta llevado al paroxismo por momentos, hace que uno se acabe por desvincular del trazo argumental para "limitarse" a rascarse tras la oreja y tragar saliva. No la vean solos de noche y prestando plena atención si tienen problemas para despejar la mente de imágenes hirientes, ojo/atención... las niñas de "The shining" son Heidi y su prima al lado de algunas cosas aquí ubicables. Por otro lado y at last: unica e insaltable, para mí al menos y ni qué decir, tanto si hablamos de género como de, sencillamente, Cine y su historia en general.


01. "¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú" (Stanley Kubrick). Esto ya lo expliqué algunas veces, tiempo ha, en el espacio... Con la única posible duda de los "senderos", veo un "reinar" tan claro de este film en la tan famosa obra de Kubrick que para mi no admite discusión. ¿Vehementemente tajante?, sin duda. Pero es que Strangelove me hace alcanzar esa certeza tal, y tan difícil de hallar, que provoca que todas las voces y discursos contrarios devengan en pura cerrazón por mis partes... Básicamente: la mejor comedia negra de la historia del cine, es lo que supone para mí este film. Kubrick desatado, con toda la bilis, la mala leche, la sátira bombeando a toda máquina. Y lo hace con la puta bomba atómica de aquellos días, nada menos !!. Vale que la historia es sobre novela ajena y guionizada a varias manos, amén de las propias, pero el tono burlesco y agrio que se logra es algo completamente inalcanzable, irrepetible... Es el director perfecto para la historia perfecta. Fin del drama. Tres escenarios, sin más, en tensión creciente en tantos otros casos y... La conversación con el líder ruso, el discurso de Hayden (no hay puñeteros premios suficientes para este señor por esta interpretación) sobre "la esencia", el capitán de vuelo dejándose caer sobre la bomba a modo despedida y cual cowboy de rodeo... Y ese Dr.Strangelove/Sellers ultraexagerado y decolocadamente cómico que nos planta el cabrón en los morros. No hay medida. La única comedia de Kubrick (pues de eso se trata, no se engañe nadie) es, para mi, una de las cimas del séptimo arte... Y ahora ya me pueden hablar de las velas de "Barry", la interpretación de Mason en "Lolita" o la tan indebatible -por lo meritorio- estructura de "Atraco perfecto"... Que a mi también me gusta todo eso (y mucho), nos jodió. Solo que, creo no cabe duda ya, "¿Teléfono rojo?" lo hace todavía más.

martes, 14 de enero de 2014

RECAUCHUTANDO DESDE EL EXILIO : #1. "En manos de la Reina Muerta"


Es bien fácil de suponer que la altivez congénita del gran bigmouth Morrissey, cuyo ego puesto en una bandeja nos deja sin superficie terrestre para poderlo sostener, pueda crear antipatías (gratuitas, mayormente) hacia su obra. Admitido eso, y obviando una carrera en solitario con varias alegrías, nos enfrentamos ahora a los Smiths en general y a su reina extinta en particular... Y la pregunta que me sobreviene es, y cómo me ocurre siempre con aquellas tan señaladas obras que considero más allá de bienes, males y subjetividades de a granel:  ¿Lo -tan socorrido- del 10/10 es realmente suficiente para esto?. Tal cual.

Y es que al englosar las bandas británicas por décadas uno no puede dejar de reconocer la importancia de Marr, Moz y cia... Porque, en efecto, hay cosas noventeras que están muy bien de las facturadas en las islands, no diré que no, pero mayormente me tienen poco (los primeros discos de Suede y Supergrass) o nada (lo realmente grande, claro: la tremenda PJ, Teenage Fanclub, los Auteurs o -por ejemplo de otros posibles- los posteriores Hefner) que ver con aquello que se hizo llamar britpop. Claro que algo sí cabe decir en favor de bandas tan sobredimensionadas como las que ahí/entonces medraron con especial enjundia: lo que sigue es mucho -muchísimo- peor, y al drogota de Doherty y su compinche  les bastarán dos discos meramente interesantes para resultar una mezcla de Beatles, Stones, Mozart y Rita la cantaora, todo junto y revuelto, al comparar con el ""nivelazo"" (atención a las dobles comillas ex profesas, please) imperante... Al mirar antes de esos 80's, donde habitaron nuestros protagonistas de hoy, el panorama varia en dirección opuesta, por supuesto... No nos liaremos ahora con la insuperable brit invasion sixtie que se nos acaba la semana y, a su vez, en cuanto a los 70's... Bueno, es la década de la explosión/expansión de géneros definitiva y por definición en esto del rocanrol. Y así, resumiendo lo indecible, llegamos a los ochenta. La "década reivindicable" (recordando ahora que nos estamos ciñendo, en todo momento, a la oferta de la bretañas). Y es que las bandas ahí surgidas, o ahí finalmente cuajadas procedentes del anterior decenio, no son precisamente poca cosa en apreciable (y diversa en estilos) cantidad. Bueno, pues asimilado todo ello te pregunto seguidor rockero: ¿me dices, sin pensar y honestamente -sin parar la décima de segundo necesaria que nos hace caer en la cuenta de las querencias propias-, una banda inglesa de los ochenta?... Está claro, sí y en efecto.

Los Smiths encajaron su obra discográfica de estudio en toda la mitad de aquellos 80's, rematando con un magnífico (y quizá pelín infravalorado) directo de los de agarrarse fuerte. No se trata, según lo veo, de que fueran los mejores categóricamente de aquella/s camada/s (que habría mucha candela a incluir aquí), pero si fueron/son, a niveles de calidad/popularidad, el punto de encuentro más claro y rápidamente ubicable de críticas y públicos. Y, de entre todo eso, cabe matizar ahora (ni que sea por la cuenta que le trae a este texto) que además está "el asunto Queen is dead"... Se dice, se comenta, que todas las grandes bandas de rock tienen un disco único y puntual donde todas sus grandezas confluyen con especial acierto (que a eso se le puede sacar mucha punta claro: hay bandas que tienen varios de esos o ninguno en realidad, según quien nos explique el cuento... en cualquier caso, ya ha quedado ello como uno de esos tópicos manidos y galopantes del medio, vaya). Pues bien, "la reina muerta" de los Smiths es sin duda, y con el permiso de los fans más militantes dispuestos a tocar la pera, la consabida joya de la corona. Un salto olímpico perfecto y clavado en toda su ejecución que no admite debate (quizá haya a quien no le guste la portada con Delon desde el film "L'Insoumis" de 1964... pero más allá de eso son ganas de gastar saliva o tinta -o lo que toque-, cuando no, pura y llanamente tocar los huevos). Las letras de Morrissey y la música de Marr arrancan desde aquí su justo y más grande pedazo del pastel de la historia, pagando además el peaje de ligereza e inmediatez popera (35' escasos que dura el asunto) que procede. Desde las cantinelas y percusiones de Mike Joyce del inicio hasta las chicas que son mejores que las otras del cierre. Con tiempo, durante todo lo que va en medio,  para la adictiva chirigota en el "vicar in a tutu" o ese "Mr. Shankly", los inevitables hitazos del bocazas que contraataca o el muchacho con la espina zapatera, sin olvidarnos de la solemnidad de "there is a light...", "never had no one ever" o -la sencillamente preciosa- "I know it's over" y rematando, of course, con esas puertas del cementerio que cierran la primera cara analógica y son una debilidad personal más que insaltable desde ya ni recuerdo (mi favorita de lote y banda). Todo ello, ni qué decir, regado de referencias literarias y la gloriosa pomposidad inglesa que conviene esperar (y demandar, si me apuran) vertida aquí hasta casi el puro paroxismo. Por todo ello, y más, se puede convenir que estaríamos ante el disco de pop inglés más conseguido/consensuado de los 80's (ok) pero, sinceramente, siempre me parecerá un error delimitar a eso, a "obra ochentera", algo cuya universalidad (que atraviesa tiempos y espacios cual cuchilla mantequillera) resulta tan sobradamente obvia por pura y dura calidad intrínseca. Clasicazo y a qué más, en cuentas resumidas.

The Smiths - "The Queen is Dead" (1986)
10/10
01. The Queen Is Dead/ 02. Frankly, Mr Shankly/ 03. I Know It’s Over/ 04. Never Had No One Ever/ 05. Cemetry Gates/ 06. Bigmouth Strikes Again/ 07. The Boy with the Thorn in His Side/ 08. Vicar in a Tutu/ 09. There Is a Light That Never Goes Out/ 10. Some Girls Are Bigger Than Others.


Pd. Posteo aparecido originalmente en Exile el 4 de diciembre de 2013

domingo, 5 de enero de 2014

TOP GUZZERO 1974 : ILUSTRES CUARENTONES DEL ROCK

A ver si esto va a ser una tradición y todo al final... En los primeros días del ya extinto 2013 me animé, en un alarde de originalidad digno de la carta de ajuste, con un Top-10 (propio y al uso guzzero, perse) de mis discos predilectos que estaban por entrar en la "cuarentena" durante el transcurso de dicho año. Y espoleado pues por la atractiva idea de repetir hazaña he cometido (cómo no) el fatal error que aquí hoy nos ocupa... ¿Y por qué "fatal error"?. Pues porque, como ya ocurría con lo de hace doce meses, realizar un listado de diez de ese 1974 deja muy atrás lo de complicado (por lo de las dolorosísimas omisiones) para ascender, directa y puramente, a AUTÉNTICA PUTADA DEL SANTO COPÓN BENDITO DELUXE !... Ese año sacó disco, de estudio o directo (y casi inalcanzable añada en lo que a esto segundo toca), prácticamente todo dios:  Bowie, Joni Mitchell, King Crimson, Stones, Lennon, Who, The Band & Dylan (éste también en solateras), Steely Dan, Yes, Supertramp, Wyatt, Van Morrison, Alice Cooper, Waits, Roxy Music, Deep Purple, Richard & Linda Thompson, Lynyrd Skynyrd, Blue Oyster Cult, Zappa, ELO, Kraftwerk, Parsons, Tangerine Dream, 10CC, Cohen, Rory Gallagher, Elton John, Aerosmith, Sweet, New York Dolls, Kiss, Rush, Clapton, UFO, CSN&Y... larguísimo etcétera con las obvias disculpas por los pertinentes descuidos (sin ir más lejos los amantes del jazz tienen a Miles en danza y los fans del prog supongo que aún se tocan al recordar la que se lió ese año). En fin, un poco para todos los gustos y como conviene esperar, obvio, de la década de eclosión de géneros definitiva. Pero, por suerte y desgracia, tienen hoy que ser 10 y, aunque alguna licencia/trampa me he permitido, ahí que vamos sin más...

10. "THE HOPPLE" / Mott The Hopple. La colección de cinco studio albums que Mott inició en el 71, y finalizó con este"The hopple" en nuestro año protagonista de posteo, es una de las mayores burradas (por el puro goce rocanrolero ahí ubicable) habidas... Después Lizzy les tomará el relevo (con, curioso, exactamente el mismo botín -cinco studio albums en -prácticamente- el mismo número de añadas, 75-79 para el caso... aunque sumemos, aquí sí, uno de los mejores directos jamás editados-), pero ese primer lustro es de Mott... a la hora de mentar una de las mejores bandas de la historia que, y qué asco, suele quedar en segundo o tercer plano en listas y martíngalas varias... Sí claro, cuesta mucho hacerse un hueco en ese primer lustro setentero (Bowie, Reed, Zep, T. Rex -largo e impagable etcétera-), pero una de las cosas buenas que nos da la historia és, y me parece importante ello, la perspectiva. Y esa batería de discos, dorada y mentada, de los británicos tiene un tremendo e intachable -el mejor, en verdad- lazo en "The hopple". No están "dudes" ni "Memphis", ok, y Ralphs les dejó tirados a media gira quedando ya Ian como capo absoluto pero... caray la que se tenía guardada el inefable pelo-escarola con éste, su canto del cisne (después se iría él también y lo que sigue para la banda resultó "otra cosa" -dando con ello un nuevo sentido al concepto "amable"-). Firma ocho de los nueve soles que alimentan el elepé (el restante es de Pete Watts y, aunque no fue después el "líder" que se requería para mantener el barco a flote, no mezclemos las cosas porque es nada menos que de la descomunal "Born late '58" de lo que venimos hablando), y no solo recoge el guante de sus dos ilustres antecesores sino que se reta a pistolas, y con toda la intención, al amanecer. El vodevil "coopero" de "Marionette", el piano magnético de "Alice"... El cañonazo de apertura con la "edad dorada", "Trudi's song" que nos recuerda al mejor Elton o "Pearl'n' Roy" que huele a Bolan por todos los costados... Y así hasta el final con mi predilecta: "Roll away the stone", que es de alguna manera la coda definitiva (por estilo y registro elegido) de lo que fue esta wonderfulera y tan -TAN- necesaria formación.

09. "BAD COMPANY" - Bad Company. ¿Y qué fue pues de Mick Ralphs tras abandonar a Hunter y cia?... Risa satánica aquí (y la "saga" que continua)... Pues que como es bien sabido se arrejunta con Paul Rodgers y junto al "ex-libertario" se sacan del badajo uno de los discos más icónicos y revenreciados del invento este de las guitarritas y demás... Mucho se puede leer y escuchar sobre la influencia de este disco para un sinfín de cosas ulteriores. Sin embargo el postrero y único secreto real que encuentro en el disco de estreno de Bad Co. es el de encontrarnos ante un cañonazo del caerse de culamen que, resumiendo, no es otra cosa que el sintetizar lo aprendido por sus dos cabezas visibles desde sus ilustres pasados y limarlo acorde a los nuevos tiempos. Está el blues blanco y de manual de Free,  enorme banda que la historia se ha negado -con justícia- a dejar en segundo plano por mucha Cream -primero- y mucha Face(s) -después- que medie, y los sutiles matices glam-rock de Ralphs que salpican desde la antes ya (fugazmente) explicada etapa insaltable de Mott the Hopple. De ese modo la única opción restante y que nos dejaron, los cabrones, es la de devorar una y otra vez el elepé de forma obsesiva cual chimpancé enjaulado que acaba de descubrir el arte de Onán. Himnos como la inicial "can't get enough" o "ready for love" conviven por siempre con otras grandezas como "movin' on" y "rock steady", hasta contar las ocho perlacas despachadas en poco más de media hora. Un segundo disco que, a mí humilde entender, mereció mucha mejor suerte provocó que el avión se la pegase cuando ya estaba presto a despegar pero, por supuesto, nada puede -ni debe- ensombrecer lo logrado con tan cojonudo estreno. Adictivo como pocos y de manera tan cojonuda que puede que hasta no te des cuenta... Del "tampoco hay para tanto" a cuando reparas que es  la quinta vez que lo pones seguido es donde "Bad company", el álbum, mantiene y mantendrá intacta su leyenda.

08. "NATTY DREAD" - Bob Marley & The Wailers. Me consta que hay mucha gente que no puede con el reggae en general (y Marley en particular)... No pasa nada, contra gustos ya se sabe. Para quien no tenga ese problema, por otro lado y por supuesto, la inclusión de este disco para la martingala que me traigo entre manos, y en demérito de otros grandes de aquel año, no merece explicación alguna... Y es que solo por ser el álbum que contiene la versión original en estudio de "no woman, no cry" (inmortalizada ya para siempre en el "Live" del siguiente año) el asunto quedaría zanjado. Pero, ojo, para quien además tenga marcada estima (como es mi caso) para con la obra del hijo de la Sra. Nesta y cia. estamos sin duda ante uno de sus intocables... Asumiendo que lo de "Exodus" es inalcanzable para nadie, siquiera para él mismo -y en ninguna parte del mundo-, que se atreva con el género, vienen después en tropel una serie de tres o cuatro elepés dándose de guarrazos por hacerse con los puestos restantes a ocupar en el podio de "los mejores trabajos de Marley". Y, siguiendo con el símil "carrerístico",  si hay uno que tengo más que claro que es -siempre para mi- "medalla segura" ese es en cualquier caso y sin duda "Natty dread".  La final "revolution" con esas voces de acompañamiento, la impagable alegría que me supone el tema de cabecera, los toques soul de "bend down low", el inicio con "lively up yourself" de la que siempre pienso que es el complemento ideal de la "concrete jungle" que abría su "Agarra el mechero" de poco antes... Lo dicho, para mi "Exodus" es la cima (uno de mis discos predilectos y una de las mejores B sides que existen en base a mis querencias) pero si alguien me preguntara alguna vez por donde empezar el cuento del irrepetible creador de "redemption song" y demás, teniendo vetado ese famoso disco del 77, la respuesta sería "Natty dread". Y es que, para los que no tenemos ese problema más arriba descrito, dejarse acunar por el discurso de Bob Marley & The Wailers es una de la grandes alegrías de la puta vida esta y este disco es, claramente, uno de los mayores exponentes de ello.

07. "SHEER HEART ATTACK" - Queen. Otros que también tienen sus detractores por contra de la acepción más o menos global que se presume. Para mí, no quepa duda y aún con toda su retahíla de excesos en lo productivo, son parte importante de la historia del medio. Y, si como es el caso, nos enfrentamos a uno de sus dos picos de calidad más despampanantes pues ya para qué... "Sheer heart atack" es el disco de "stone cold crazy", "killer queen", "Brighton rock"  o "now i'm here". Ahí queda eso. Pero es que además tiene también su bonita colección de temas menos obvios a reivindicar como el buen rollo que transmiten las guitarras multipistas de la cruelmente breve "Misfire", el cabaret desbocado de "bring back...", o (por ejemplo también) esa "flick of the wrist" que ejerce de antesala de la operística noche que aguardaba ya entre bambalinas. También, no veo a qué no admitirlo, soy de los que ven una distancia importante en ese apuntado siguiente disco y el resto de su obra. Pero, al tanto, que el gran mérito de "sheer", a mi entender y más allá de que también logra poner tierra de por medio en su cómoda segunda posición y todo lo que sigue, es el de ser el disco que más y mejor auna claramente  la fuerza y potencial de tan famoso personal. Y es que, veamos, "A night..." es el exceso, la grandeza de Queen y su sonido llevado al límite pero, sin duda también, "Sheer" es la variedad de palos, la ambición, el querer demostrar virtuosismos e, igualmente, el pretender ya desde aquí y en adelante el desmarcarse con una forma de proceder que les era única e inimitable. Ver todas las payasadas que el rizos y el otro llevan haciendo en el nombre de Queen desde hace tantos años no es sino un mina inagotable de argumentos para los que siempre despreciaron a la banda, ok... Aunque, y eso sí lo deben tener claro igualmente dichas voces críticas: los ecos del riffazo que sostiene "stone" o de la incontestable perfección popera de "killer" seguirán reverberando around the world hasta  cuando ya no quede nadie para criticarlo. Que, prejuicios al margen, ya es lo que tocaría, sí. 

06. "FULFILLINGNESS' FIRST FINALE" - Stevie Wonder. Se podría argüir, o poco menos y según lo veo, que un buen punto de partida para realizar un top-10 de este tipo sobre cualquier año setentero es ver que disco hizo ese año el señor Stevie Wonder y, ya si eso, preguntarse después en que posición lo ponemos. Porque, vamos ya al contenido, ¿puede alguien que no sea un recontrapuñetero genio componer, e interpretar así, algo como "They Won't Go When I Go"?... A veer, mmm... Permítanme que me descojone un mucho, por favor. Y puede que, en efecto, no haya ningún "hitazo" imediato claro en "FFF" (no tenemos una "I believe", un "higher ground" o un "Sir Duke", etc) pero, joder, es que todas las canciones de aquellos discos tienen lo suyo. Pónganse sin miedo, y aunque me consta que a la mayoría de uds no haga falta ni mentárselo, cualquiera de esos discos y déjense sorprender por la cantidad de virguerías que hay por ahí agazapadas en el absurdo anonimato... Algunas más rápidas y molonas, otras más lentas y sentidas... Todos es cojonudo. Y es que, al fin, Wonder es al funk lo que Cooke al soul: el mejor en lo suyo de largo y por superioridad manifiesta. Y el resto deviene, básicamente, ganas de gastar el tiempo.  "Fulfillingness' First Finale" tiene por su parte, ni qué decir, todo lo que se necesita como agua mayera en un clásico wonderiano: temas lentos enmielados ("Creepin' ", "too shy to say"), groove en su apogeo y mejor versión conocida ("boggie on reggae woman", "you haven't done nothin' "), la consabida colección de medios tiempos de los que extraer momentos diamanteros hasta sin pretenderlo y, ya particularmente, esa "Heaven Is 10 Zillion Light Years Away" que es mi momento predilecto del disco (discazo !) y el enésimo motivo por el que el sinpar  Stevie Wonder siempre, siempre jamás, estará en las oraciones guzzeras. ¿Que qué es el groove me preguntas?...

05. "GOOD OLD BOYS" - Randy Newman. Mi favorito de entre los cuatro primeros e indispensables discos de Mr. Newman. Hombre, genio en verdad, que debe su fama, en general fuera del coto privado del melómano al uso, a los dibujos por ordenador de la Pixar... Tócate los huevos. Claro que en esto de los blogs todo el mundo -o casi, supongo- sabe quien és, que hizo aquellos discos maravillosos hace cuarenta años y más (y que después ha ido haciendo sus cosillas, claro), pero miren uds... No se me antoja suficientemente justo. Randy siempre merece y merecerá más en términos de reconocimiento. Póngamos como ejemplo lo logrado con este disco. La clase, el talento que ofrece... Cole Porter y Bob Dylan exprimidos al natural  bajo la atenta mirada de Ray Charles. Instrumentaciones clásicas con innegociable piano de hilo conductor y una de esas voces que destilan carisma hasta al coger aire y se te quedan pegadas in the soul como sin querer ni empezar a sudar siquiera. La alegre "Rednecks" y la preciosa "Marie" son más populares pero, coño, es que esa "Birmingham" que va en medio es todavía mejor y con ello apenas nos hemos cruspido un tercio de disco. "Back on My Feet Again" y "Naked Man" solean el más hijoputesco y gris de los cielos... Y qué listo y comedido que és, el muy cabrón,  al no alargar las canciones porqué sí, generando esa sensación de "pop de cámara" (aunque sea lo indecible más), de diamante pulido y presentado en su forma más clara y limpia en la que nada sobra ni falta. Y eso que, por ejemplo, siempre que termina algo como "guilty" es como si a uno le robaran algo de felicidad porqué sí, así en bruto y en la fucking face. Y, lo más paradójico y cojonudo, es que además lo único que te suscita es puro aplauso por la puta calidad que irradia... Prueba con "rollin' " o "Lousiana 1927", donde Gershwin y Armstrong parecen encontrarse, contra todo pronóstico, a medio camino del puente. O con esa "kingfish" que es mi favorita del lote y en la que lo encontramos con su pianito y va que chuta (para qué más con esa melodía, está claro)... Y nunca hagamos caso de las estrellitas y calificaciones varias con este señor, por favor y venga ello de donde venga... Newman es grande hasta entonando la música del telediario metido dentro de una caja, con una cogorza de ingreso y cuarenta y cuatro de fiebre a la sombra. Un "clásico" que se dice.

04. "RADIO CITY" - Big Star. Con Bell ya perdido en si mismo y Chilton quedando como front-man absoluto (aunque el primero -sin acreditar por petición propia- aún participa en un par de temas), llegaría la secuela del icónico "#1 Record". Curiosamente, y en contra de lo que se pueda deducir erróneamente de primeras, dicha grabación no supuso apenas presión ya que, como es sabido y por mucho que aún hoy nadie se lo explique (un disco aclamado a nivel crítico en toda la galaxia y que no hacia sino enamorar a todo aquel/aquella que se acercaba), la legendaria cover con la estrella de neón no se comió apenas un torrao a nivel de ventas en su momento... Así, Chilton quien no las tenía todas (de hecho la gran estrella estuvo a punto de fundirse varias veces entre sus dos primeros discos) se deja convencer por su producer y se reune nuevamente con Stephens y Hummell con estelares intenciones. Abarcando ya a esta "Radio city" y tal, decir que tengo muy fresco el reciente documental de Big Star (más que recomendable) del "Nothing can hurt me"  y, por saturación de información a momento presente, trataré de no alargarme en exceso... Ya le haré posteo como procede al uso en algún momento a este pedazo álbum (y al otro par de ambrosías, claro). Vaya como adelanto que, atención y a fin de hacerse una idea de lo que pienso de este trabajo, afirmo sin vergüenza alguna que si el llamado power pop fuese un país su himno nacional solo podría y debiera ser, definitivamente, "september gurls". Esto es así. En última instancia me quedo siempre con el estreno pero, que nunca (jamás !) quede atisbo de duda, para mi toda la obra 70's de la Gran Estrella de ser un producto presto por salir a bolsa es de "compro" de manera inmediata y gritando hasta la pura afonía (y ya le pueden sumar, que no se nos descuide nadie, el "cosmos" de Bell a los tres discos de marras para cerrar así del todo uno de los más gloriosos pókers a atesorar en esto del rock). En BS tenemos a los Replacements, a REM, a los Yo La Tengo, a Elliott Smith, a los Teengae Fanclub, a Wilco, Matthew Sweet... no se acabaría la lista (pues sigue y sigue creciendo year after year la muy puta). ¿Quieren hablar de canciones?. ¿Para qué, todo es gloria sónica lo que forma parte de su obra setentera?... Bueh, que no quede por uno: escuchen hasta el agotamiento "back of a car" que es pop de los dioses, la preciosura total de "daisy glaze", la marcheta de "she's a mover", lo emblemático de la inicial "o my soul" y así hasta el fin...  Todo estelar (e indispensable) en resumen y no veo a qué más vueltas.


03. "R'N'R ANIMAL" / "1969 : VELVET UNDERGROUND LIVE WITH LOU REED" - Lou Reed / The Velvet Underground. Breve flashback del posteo: "aunque alguna licencia/trampa me he permitido"... Y en eso estamos claramente, adivinaron bien. Dos directazos Históricos -mayúsculaza innegociable- con el común denominador del aún recientemente desaparecido e insustituible Reed. Quién da más. De hecho, si será ponzoñoso el ardid propuesto (lo obvio y jetoso de ocupar una misma posición del top con dos discos) que puestos a rizar lo otro, resulta que cuatro de las cinco canciones del "Animal" aparecen en el directo velvetero (sea en el original o en el apañado y complementario "Volumen II" editado en los ochenta que expandía más el asunto -y respetando portada-). Pero, claro, es que "Animal" (empecemos con este, pues) tiene a mi entender las versiones de-fi-ni-ti-vas de dos acorazados de la historia rockera como son la "dulce Juanita" y "heroin" que, para más cojones, rellenan por si solas y al completo una de las primeras caras analógicas que más burro me ponen y más veces me he echado al oido. La intro guitarril con brutalísima entrada al tema de la una y el efecto "piel gallinácea" absoluto de la otra, llevan el concepto épico a significados aún hoy por descubrir. Y no nos quedemos ahí, claro, que no por famoso sea disco y artista obviemos la incendiaria versión del "white light...", la sangrienta y pasional toma del segundo corte berliniano aquí ubicable o esa gloriosa despedida con una "Rock & roll" que se nos quedará a todos a fuego por siempre... Quizá Sally no le quedó del todo al genio, ok, pero la catársis de vuelta al ruedo del "Animal" tras el vacio total de "Berlin" es uno de los momentos más felices rockerísticamente hablando del mundo mundial en su histórica historia... Y ahora lo de la VU, of course. Y esto se explica tan fácil como el estar por un lado ante el mejor documento live de una de las mejores bandas que jamás hayan asolado el planeta y, por el otro, el poder disfrutar de todo el potencial, creatividad y diversidad de la Velvet de manera compacta, sólida, en una forma infinitamente más recomendable que el mejor y más concensuado "best of" de turno. Solo repasar el tracklist por encima es como para caerse tres veces de culo y, en verdad, resulta el epílogo sónico perfecto a aquellos míticos discos -cuatro de los álbumes más importantes e inspiradores del medio- al, y como ya reza en cabecera, quedar registrado en el 69 (directamente desde los conciertos que separan al homónimo y  "Loaded") a pesar de editarse un lustro más tarde y ya con la banda más que extinta. Finalmente, acepto críticas por doquier por unir dos discos en este puesto 03, claro qué sí no problem, pero alego que para mí, y desde ya hace largo tiempo, tienen sendos elepés un rollo complementario (o yo se lo encuentro siempre al menos)  que me los hace poco menos que indivisibles. O si se prefiere, simplifiquemos, son los dos documentos en directo que más aprecio y admiro con Reed de protagonista  (sea en su nombre o en gloriosa comándita aterciopelá): uno de mis tres o cuatro músicos predilectos en esto del Rock firmando solateras, con todos sus subgéneros y épocas a cuestas... Y que -anda-mira-tú- resulta que salieron el mismo año. 

02. "THE LAMB LIES DOWN ON BROADWAY" - Genesis. Para muchos puede que sea el gran intruso del listado, es factible, pero por otro lado... Sin ser un erudito en la materia siento cierta simpatía por el mundillo prog de los 1st 70's (siempre tengo algunos momentos al año donde ahí me recluyo por completo... que no son pocas las fuentes de alegría conocidas y/o -que apuesto sobre seguro- por conocer), y de entre todo ese carrusel de grandes bandas y músicos, los Genesis del "nursery" al "lamb" son mi debilidad más destacada e intocable. El disco que aquí nos ocupa es la despedida del entonces más que histrión Gabriel al frente del line-up más plausible y memorable del monstruo. Toda la martingala temática con la historia de Rael y demás le sirvió para pegarse el festival definitivo y tener que admitir, a posteriori, que ya solo le quedaba lo de pedirse la cuenta y agarrar portante... Y es que, claramente, ¿qué coño quedaba por hacer después de "lamb"?. Y es que, también, a pesar de mi predilección por "Foxtrot" (un claro top-25 en mis discos predilectos de all the times), está claro que este es el disco que hay que tener, por cojones y sin excusa a mediar, de Genesis. La gestación de esta gran pirámide del rock tiene sus contradicciones, por supuesto, siendo la más sonada, o la que particularmente más fascinante me parece, el hecho de que todo lo que fue la pre-producción (la toma de decisiones de quién hara qué y derivados) fue una auténtica tortura con tensiones a cada aliento y la banda a punto de evaporarse en no pocas ocasiones y, por contra, una vez establecida la temática argumental/conceptual y llegada la hora de meterse en estudio se alcanzó un nivel de creatividad, surgida con frecuencia de la pura y dura inspiración espontánea, del que aún hoy sus responsables se maravillan. En "lamb" tenemos suites de un minuto y "progradas" de manual de más de ocho, canciones paridas descaradamente para acompañar el abstracto relato propuesto y otras que responden muy claramente a momentos concretos a fin de ensalzar la pericia individual de quien toque...  y, entre eso y mucho más (faltaría -que obviamos, por ejemplo, los hits potenciales que no fueron y "haberlos los haylos"-), una de las bellezas más enormes y eternas que se puedan escuchar con esos inolvidables "carpet crawlers" (de los que siempre pienso que Gabriel escondió ahí una turbia historia/pasaje de yonkis pasando el mono que, convenientemente y para hacer el trago más digerible comercialmente hablando, se disfrazó haciéndola pasar como una suerte de pasaje onírico aprovechando, oportunamente, la belleza extrema del embalaje musical). En definitiva, un mundo entero repartido en veintitrés pistas y más de hora y media que, en cualquier caso, es lo más grande que han hecho, juntos o por separado, cualquiera de los involucrados. Masterpiece absoluta tanto si hablamos en términos específicamente progres o, generalizando, pura y llanamente rockeros. 


01. "ON THE BEACH" - Neil Young. Llegamos al final y ahí, con toda justícia a mi entender, ese año se lo lleva el tito Neil para la playa. Por generación (nací un año después de editarse este disco) entré tarde en la obra del canadiense, el único músico que -según lo veo- puede sentarse en presencia de His Bobness, que diría el maestro Joserra, a la hora de fundir folk y rocanrol. Y, curiosamente, con el pasar de los años he preferido al Young menos eléctrico (aunque un potosí de bandas ulteriores que sí lo son -y muy de mi agrado- le deban hasta el suelto el cambio a sus discos más, póngamos, cañeros) hasta el punto que, en algún momento de la travesía, ascendí al sacrosanto lote "nowhere-rush-tonight's-comes" para conformar mi cuarteto de la muerte particular de tan icónico artista... Aunque no se malinterprete ello, ojo, que claro que me gustan también y mucho (aunque siempre una pizca menos que el póker sugerido) los "harvest", "rust", "zuma", "ragged" y demás... Y así ya estaba yo muy satisfecho con el tema, claro qué sí... hasta hace algunos años. No conocía al artista a una profundidad del copón pero, caray, lo tenía (o eso pensaba yo) "controlado". Un poco lo de "lo que hay que saberse de este tipo me lo conozco, al menos"... Qué enorme e inexcusable cagada... "On the beach" es, lo digo ya para ahorrar tiempo, en mi opinión el mejor disco de Young, mi predilecto de calle. Y, al tanto, que me consta que hablar de absolutos con la obra de un señor cuya singladura artística ronda el medio siglo pueda alimentar abucheos y pañolada en la graderia. Pero, en síntesis, me da igual. La playa de Neil es uno de los discos con mayor empaque, sentido, sentimiento e intención que haya escuchado jamás. Se debe enviar a hacer gárgaras siempre su ya cansino cartel gratuito de "el disco más depresivo de Young" (no lo és) y pasarse, de la misma forma, por la forrera lo del estigma de "disco maldito" que lo acompaña (espoleado ello por los largos años en los que estuvo descatalogado antes de volver a ver luz). Entiendo, por otro lado, que haya un ingente que siempre lo presente como obra complementaria del "tonight's" (grabado antes pero editado después) dado que el estado de ánimo y lo entremezclado de las sesiones así lo pueden claramente suscitar... Sin embargo, mire ud, yo no lo acabo de ver del todo tan exacto ello. Pienso que el estado de ánimo es similar en efecto, pero escuchando "on the beach" me queda siempre la sensación de que este disco tiene una intención muy definida, muy propia e indivisible. Están las toñas a las petrolíferas, a Nixon, la pena por Danny Whitten el amigo fallecido, el desencanto de la fama, el momento que atravesaba con sus compinches de supergrupo, la definitiva acepción del fracaso hippie y sus dogmas... Todo eso y mucho más queda recogido en el disco. Hasta ahí lo normal, que ya había demostrado hasta entonces y con holgura el genio que podía ahondar en el "lado oscuro" de la especie sin compasión ni anestesia a valer (aunque, dígase todo, nunca antes quizá con tan marcado denuedo -aquí se juntan especialmente tanto la desgracia propia como la global, debe ello entenderse-)... Otra masterpiece del canadiense para el zurrón y a otra cosa, vaya. Pero no, este cabronazo de disco es todavía más que todo eso... ¿Por qué "on the beach"?.  ¿Y esa secuencia?. El inicio soular y alegre con "walk on", las caricias de "see the sky...", depués se acelera todo con una muy  necesaria "revolución" para dar paso de seguidilla al tranquilizante banjo de "turnstiles" y el solemne blueseo vampiro cerrando cara... Y yendo más allá de letras y contextos históricos parece que, en efecto, este viaje tiene mucho, todo en realidad, de querer jugar con el propio estado de ánimo del oyente desde su propuesta pura y duramente musical... Neil Young meditando en un día de playa sobre todo aquello que le rodea y en el que de todo cabe, sin duda, pero solapando ello claramente al sentimiento, a vueltas con lo del estado de ánimo one more time, que quiere proyectar cada vez... Y ya no me meto en lo del significante listado de ilustres musicazos que aquí aparecen de una u otra  manera (se lo dejo a los que saben más, que seguro lo explicarán más y también mejor), pero ese subrayar con órganos por aquí, esa steel por ahí, aquellos punteos a traición y, claro, lo directo y sin ambages de la producción... Pero volvamos a la puñetera narrativa (musical) aquí propuesta y alcanzada, con esa b side que componen los alrededor de veinte minutos más intocables y, denotadísimamente, crepusculares que se puedan recordar... Un fundido a negro sin prisa ni pausa que, muy humildemente y que no se me ofenda ningún fan please, componen lo más grande  y mejor que ubico en el largo e impagable opus de este genio. Este ramillete de tres con el tema homónimo, "motion pictures"(mi predilecta de tan suculento botín -minimalismo doloroso hasta el llanto-) y "ambulance blues", es el fin de todos los finales... Se terminó el malvavisco, se va apagando la hoguera y, finalmente, sobrevivimos un día más a pesar de todo... Volvamos ya a casa (aunque sea en ambulance) que, es de todos conocido, en la playa por la noche se puede levantar una rasca de lo más hijoputesca... Y le llamaron "loser" a esta maravilla por no tener los "dorados corazones" que preceden, ni otras luces similares de su ya entonces ilustre pasado, por su aparente amargura galopante (para quien no quiso/quiera tomarse la molestia de rascar siquiera un algo)... "On the beach", y esto es una opinión muy personal, es el "Berlin" particular de Young... Ya no quiere ser el chico prodigio que domina todos los palos de la american music y que puede tocar con los más grandes cuando y donde quiera. Ya se le quedó ello pequeño, por supuesto. Neil quiere al fin su identidad y entidad propia... Eso es el gran triunfo de este "fracaso" llamado "on the beach": el ascenso al artista ya completo y gloriosamente único (partiendo de la -indispensable- base propiciada por un músico e interprete, evidentemente, descomunal) . El disco donde Neil Young es más Neil Young que nunca, en definitiva... Le decía el otro día a mi sufrido y querido archienemigo que "on the beach" es el mejor y más tremendo de los discazos de Young y, como se que cuando me pongo en este plan el tipo ya no me hace demasiado caso (no se lo reprocho),  añadí: "... y todos lo sabéis aunque algunos no os hayáis dado cuenta todavía". Y así lo pienso hoy también y tan ancho que me quedé/quedo.