lunes, 30 de junio de 2014

CICLO Mr. ALLEN: 18. "DELITOS Y FALTAS" (1989)

INTRO. No deja de extrañarme, al reparar en ello, la gran acepción y despliegue de críticas positivas de toda índole para con la neomilenaria "Match Point" de hace ya algunos años. Y no es que sea mal film, al contrario, es que no entendía/entiendo a qué tanto sorprenderse... Woody Allen había practicado en varias ocasiones ya la intrusión de género (y volcando la estadística a favor) y por mucho que el tamiz de su estilo, manías y guiños acostumbrados inunde lo que sea que toque, estaría bastante claro que limitar al cineasta a "director de comedias" no vendría resultando del todo justo. Es decir, más alla de tonos y maneras, Allen se había atrevido ya (y con notaza en según que casos) con el drama, el documental, los films capitulados por temática y (obviando toda una gradación en el mundo de la comedia -que lógicamente sigue siendo el campo que más le define aunque no sea el único-) hasta con la ciencia ficción. E incluso más... Donde, en efecto, encontramos su visión particular del género negruzo. En alguna ocasión tirando de inercia cómica más directa y sin ambages ("Misterioso asesinato en Manhattan"), o/y en alguna otra bajando revoluciones y refugiándose en el slow burn -aún sin sacrificar por completo la risa, atención- para alcanzar, incluso, un nivel más pleno y satisfactorio... Caso, claro está, de esta "Delitos y faltas" de hoy que, sin dudar un ápice, encajo en el top-5 particular del famoso realizador. Magnífica a todos los niveles y, en resumen a tanta martingala, muy superior (lo indecible, a decir verdad) a esa "Match point", aunque sus intérpretes no sean tan guapos. El "Crimen y castigo" de Woody sigue dejando muy atrás lo meramente "recomendable" y, sin más, al tema...


"SINOPSIS PRESTADA". Judah y Clifford son dos hombres enfrentados a sendos dilemas morales de diferente gravedad. Cuando Judah, un reputado oftalmólogo, pretende poner fin a su relación extraconyugal, su amante lo amenaza con arruinar su vida contándoselo todo a su esposa; según su hermano Jack la única solución es asesinarla. Por su parte, Clifford es un director de documentales que se ve obligado a rodar una película sobre su cuñado, al que desprecia.

A FAVOR. Nueva retahíla de planos medios e intermedios con mucha verborrea y actuaciones de varios quilates. Para el caso, aunque el triangulo (la parte del "romance", dígamoslo así) Farrow-Alda-Allen es intachable, sobretodo el pedante e insufrible rol de Alda que dan ganas de acercársele almohada en ristre en plena siesta, es especialmente el trabajo tremendo, excepcional, tanto de Landau ("revivido" aquí que no de la mano de Burton con "Ed Wood", común confusión) como de una inmensa Huston que cuenta su tiempo en pantalla por pura y dura exhibición de -su- arte y oficio, lo que brilla con máximo fulgor. Mucho, mucho talento. La calidad musical, innegociable con este hombre de por medio, ahí queda de todas formas y, claro está, ya solo queda disfrutar de como se van cocinando sin prisa ni pausa las dos tramas, más que claramente diferenciadas, sobre las que gira el film... Hasta que se juntan, casi a modo moraleja y en boca de sus dos mayores protagonistas, donde (pesar de pesares o no, según se vea/entienda) queda claro por enésima que al fin existe ese punto por el que todo en esta vida, y lo que la envuelve, no es sino un puro azar donde se recompensan bondades y maldades lo mismo que se castigan. Y sin que nada (o bien poco, en el mejor de los casos) podamos hacer al respective. Mucho más que las sombrías conversaciones del rol de Martin Landau con su hermano (interpretado por Jerry Orbach) o ese mirar imágenes de archivo de Allen y la Farrow en un cuartucho oscuro oferta esta película cuya recuperación periódica se estima -y estimará- siempre tiempo más que bien invertido en esta humilde morada . Afilado al máximo aquí el talento del protagonista de esta saga.

EN CONTRA. Pues, miren uds, en esta ocasión prescindo de paripés. Aunque no sea "Crimes and Misdemeanors" uno de los diez mejores largometrajes de la historia (de acuerdo), no se me ocurre nada punible en su contra por denuedo y mala leche que le quiera meter al tema.


CONCLUSIÓN. Uno de los más imprescindibles films del cineasta para quien suscribe. Esa fluidez tan natural para funcionar como un todo partiendo de historias y enfoques tan, en apariencia, distanciados no puede ni debe ser relativizada. La historia con Landau es noir del bueno, con unas interpretaciones sangrantes y un cuidado (y respeto por el género) en las formas a tener muy en cuenta. Y, a su vez, los virajes cómico-dramáticos de la parte que le toca a Allen otorgan un contrapunto tremendo... inmenso Alda (se insiste) en su pomposa e insufrible aportación tan niquelada... Y atención a una de las grandes frases/citas en todo el opus "allenero" aquí encontrable: "Un desconocido ha defecado encima de mi hermana"... Impresionante y mucho, sí. Pleno al quince estos "Delitos y faltas" de Woody para servidor (aunque hubiera quedado ello cristalino ya) y, puestos a decirlo todo, mi film favorito del año al que pertenece, en verdad.

GUZZTÓMETRO: 10/10

Pd. El mismo año de estreno del film de hoy aparecía también aquella "Historias de N.Y.", el episódico film con las tres historias independientes firmadas por Coppola, Scorsese y Allen, pero (que ya está bien mentarlo por el tiempo transcurrido desde la anterior ocasión) se recuerda que este "ciclo" engloba únicamente los films pura y duramente dirigidos por el alter ego del señor Königsberg, sin contar aquellos en los que colabora en cualquier otra forma pero sin figurar como -único- realizador... Eso sí, les soplaré un secreto tan breve como gratuito: de entre esas tres historietas del film en este párrafo mentado, para mi es nuestro querido sionista el que se lleva el gato al líquido elemento (y aún a pesar de que, ok -se admite sin problema-, sea su relato el más ligero del ramo).

viernes, 27 de junio de 2014

WILCO : 20 AÑOS DE LUNES, KAMERAS Y COLIBRÍS

Tercera disección de la casa para con la obra íntegra de una banda hasta fecha presente. Tras abordar la discografía de Eels/Everett y Pearl Jam,  y haciendo constar que ambos casos están pendientes de update (me falta incluir los últimos discos editados en ambos casos al ser lanzados posteriormente a las respectivas posteadas), toca el turno para Tweedy y sus Wilco. La elección de bandas, por cierto, responde a querer uno atender primeramente a aquellas formaciones que -por generación- ha seguido desde el primerísimo y puñetero paso (o muy poco menos, como es el caso de hoy) antes de zambullirse en nuevas aventuras... Media comprensión, estos casos me son más cercanos, no se necesita que nadie me explique nada al respective dicho de otra forma (con perdón por la chulapada, si procede) y aunque, no tengo la más mínima duda, no son ni de las diez o veinte (ni treinta) mejores bandas de all the times, sí son muy del gusto de uno. A sumar, recordemos, el cariño que otorga el plus generacional. El sistema es el mismo que en los otros casos: se centra el tema en la obra pura y dura de estudio sin contar colaboraciones ni compilaciones que valgan, breve descripción del elepé que toque, canción más destacada del mismo según querencias propias y, finalmente, la posición fraccionada que me ocupa en la discografía del combo. Y antes de empezar, y como mini-avanzadilla al "mes vitriolero" en ciernes y descrito en la anterior entrada de la cochambra, recordarles a algunos de mis ilustres compañeros de Exile y a quien toque que, para el menda, si Jack White tiene "clásicos" en su haber o es un "genio", lo mismo que el chaval de las monas árticas es el nuevo Ray Davies, ¿es suficiente una mera canonización para el tipo este de la siguiente foto?... 


(... Es que en la comparativa directa me parece ello no hacer corto sino, directamente, insultarle por la curra... I'm the Guzz who loves you !)

1. "A.M." (1995). Finiquitados los countrescos Uncle Tupelo, como es tan manido, Tweedy se embarca en esta nueva aventura que aún conserva de forma evidente y tangible un claro proceder heredado de su anterior combo. Siempre a la sombra de la viguería que le sucederá conviene otorgar una necesaria vitola de "reivindicable" a este "A.M.". Disco de canciones, algunas muy -MUY- buenas como, entre otras de la misma guisa, "Box full of letters" o "Casino queen" y su invencible vitalidad y, en verdad, alguna de puro tocamiento como la sangrante y tan reposada como hermosa "Dash 7" (escándalo de tema). Mucho más que para "completismos" que nos queda este álbum hasta el punto, y dígase todo, de flirtear con lo obligatorio para con aquellos que tienen lo que sigue en el órden cronológico en lo más alto del panteón. Estos iniciales Wilco "más orgánicos" también son mucho Wilco, sí y con perdón por la obviedad.

Deleitación guzzera total: La final "Too far apart" es, desde hace ya una década (aprox.), la pista que paradójicamente suele abrir casi todas las selecciones privadas/caseras que cometo a costa de la formación (es esta o "Either way", por lo general). ¿Simple?. Pues vale, pero esas dos guitarras entrelazadas, y ese organillo a traición... Cuidado, que es más de lo que parece esto.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 7/8

2. "BEING THERE" (1996). Esto es fácil. "Masterpiece" sin más y a chistar a las palomas del parque. Uno de los mejores discos de su década y de forma harto destacada además. Y -curioso- al igual que me ocurría con las otras dos formaciones que se referían a principio de entrada coincide que, nuevamente, es el "siempre difícil segundo disco" el que a mi me lleva a la huerta... Diecinueve canciones separadas en dos discos claramente preestablecidos en carácter (el primero es el "todo-hits" indiscutible de Wilco y el segundo el muy "folkero" cajón de sastre en el que bucear por siempre a pulmón) y la despedida de esos Wilco "más orgánicos" antes apuntados... Desde aquí no sorprende para nada que Tweedy y socios pegaran un volantazo en pos de nuevas rutas (es donde asoma el malogrado Bennett por vez primera también, por cierto). Destacar canciones con "B.T" se antoja complicado, además... Es el disco de "Monday", "Outtasite (outta mind)", "Hotel Arizona" o "Say you miss me" (etc) y, se insiste, a dónde coño quedaba ir ya en esa dirección después de esto. Imprescindible.

Deleitación guzzera total: "What's the World Got in Store " no es solo mi canción favorita de Wilco sino, directamente, una de las canciones de la vida esta. Calidad abusiva en crecimiento continuo.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 1/8

3. "SUMMERTEETH" (1999). Y con él llegó el escándalo... Nunca he sido, ni seré me temo, un defensor a ultranza de lo que llamo "milagros de estudio", los "ruiditos", el abuso de chimes en definitiva que, en base a preferencias propias, aleja demasiado a "la banda de estudio" de "la banda de verdad". Con todo, yo descubrí a Wilco con el disco anterior de la mano con este y mentiría cual bellaco si no reconociese que esa divergencia de conceptos partiendo de un mismo personal que, para más cojones, no perdía identidad sónica en el proceso, tiene un papel fundamental en mi admiración por la formación. Por supuesto, al final y en este caso (en este sí), todo es cuestión de evitar pajotas mentales y dejar primar la calidad de las composiciones por encima de esa tan "limpísima producción" y con su vaivén multinstrumentado inclusive... Y es que las composiciones, claro, son "A shot in the arm", "Via Chicago", "Pieholden Suite", la inicial "I can't stand it"  o, por ejemplo igualmente, la misma "I'm always in love". Poca guasa, en efecto. Wilco expandía fronteras  y hacía de su cuarto álbum "el de ruptura" capturando, de paso, hasta a los más puristas del barrio.

Deleitación guzzera total: Bonita es poco lo de "She's a jar". De hecho siempre la he visto como una despedida de disco brutal... A saber por qué narices la pusieron ya la segunda... Supongo, por supuesto, que Jeff tendría sus motivos y que, de la misma forma, tendría razón. 
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 5/8

4. "YANKEE HOTEL FOXTROT" (2002). En mi visión particular de Wilco tengo marcado a fuego que aunque como de tantas cosas, sino de todo, se puede debatir hasta el día siguiente al del juicio postrero, esta banda tiene dos "puros dieces" totémicos e intocables. Uno ya lo hemos visto. Este es el otro. De la misma forma que, generalizando, el segundo disco se alzaba en imprescindible dejando al primero como "meramente recomendable", "YHT" le hace la misma jugarreta al anterior álbum del rol y, quizá, ello logre que injustamente se relativice dos magníficos trabajos como son el primero y el tercero de este personal. Si "Being there" es "la masterpiece de corte clásico", este es "la masterpiece de corte moderno" (sin aparecer aquí en absoluto nada aplicable a esa "gratuita tontuna modernera" que algunos aborrecemos desde el RDL y panfletos similares). De nuevo tenemos un tracklist de cemento armado, y aquí ya me niego a poner títulos porqué sí... Del suspiro a la algarabía, de norte a sur, estamos ante un pedazo de disco que, nuevamente, repite sin sudores entre lo más granado de la década (o milenio para el caso ya) a la que pertenece. Tremendísimo también, ya puestos, ese rockumental que comparte nombre con la primera canción del disco, "I Am Trying to Break Your Heart", mostrándonos la gestación del mismo... Y joder con Bennett (en paz descanse).

Deleitación guzzera total:  El desdoblado estribillo de "Jesus, Etc." es una de las cosas más pura e indebatiblemente hermosas que escucharás tú y escucharé yo jamás in this life. Esto es así y punto.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 2/8

5. "A GHOST IS BORN" (2004). El disco más "encriptado" de la formación. Sobre el que pesa la (relativa) losa de ser su trabajo "más de autor". Creo no equivocarme si afirmo que es el que más veces he escuchado aún sin ser top-3 para mi... Un trabajo de esos de rincones oscuros, para indagar, para buscar y encontrar las  múltiples gemas que le hacen emerger, casi sin percatarnos... Con algunas canciones de duración más propia de un suite progresiva que otra cosa y su aire, casi orgulloso, de formas más denotadamente reposadas (aún con sus excepciones, que también figuran), "AGIB" triunfa sin peros a mediar y acunándote en una irremediable victoria de pura erosión... Recuerdo aún con marcado aprecio el año que viví en una población cercana a la capital donde trabajaba y, cuando tocaba tirar de Renfe, este disco era mi mejor, único y mayor compañero... En fin, cuentos cebollatiles prematuros al margen, las iniciales "At Least That's What You Said" y "Hell is Chrome" marcan tono y así prácticamente hasta el final pero, se insiste con ello, los detalles... de quilates mil y por doquier. Ahí tenemos, finalmente, el triunfo del neonato espectro. Tan básico para los que "semos fans" como, a su vez, la peor opción posible para quien quiera introducirse, asi a pelo, en la obra del combo (o eso pienso, vaya). 

Deleitación guzzera total:  Ya me contarás qué le costaba el pollastre este hacer durar "Hummingbird" una media hora más... "Remember to remember me, standing still in your past, floating fast like a...". La madre qué lo trajo.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 4/8

6. "SKY BLUE SKY" (2007). La continuación más lógica a "YHF" y mi tercero en discordia particular. Siendo, nuevamente, un trabajo mayormente calmo y sin estridencias, recoge el testigo "lennoniano/bitelero" desde el disparo en el brazo de "Summer" y vía el disco apuntado en frase anterior hacen una versión más melódica y queda del susodicho. Poco por añadir desde un pedazo de disco que integra bellezones y sobradeces manifiestas del calibre de "You are my face", "On and on and on", "Walken", "What a light",  "Hate it here" (dioss) o la misma e inicial "Either way" (redioss). Si no el mejor, sí el más bonito (como tal) de los discos de Wilco hasta fecha presente y según lo veo.

Deleitación guzzera total:  Ya no es que sea mera "deleitación", es que lo de "Impossible Germany" es pura historia del rock. Es la contención, la alegría, el solo que integra (cagüen todo !) y cómo se captura al final... Medalla de plata entre mundos en escaparates  y jesuses  para cerrar el podio propio de Wilco para el menda, y a qué más.
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 3/8

7. "WILCO (THE ALBUM)" (2009). Lo cierto es que, frecuentemente, he sido injusto con este trabajo. Está claro que no es ninguna hez, es más, no está tan mal (aún a pesar de lo cargante que me resulta el single "Bull Black Nova" o lo innecesario de algunas piezas -siempre para el menda- como "I'll fight", los Yo La Tengo de baratillo en "You and I"  o esa margarina de los Stones que veo en "You Never Know")... Pero es que el problema, según lo veo, es que por primera vez estamos con esta gente con un "más de lo mismo"... pero, argh vital y fatal matiz, marcadamente peor. No mantiene el nivel de lo que le precede y punto. Demasiado deslavazado e irregular en la comparativa (y a pesar de sus cuatro o cinco temazos a reivindicar) y, no nos engañemos, a esas alturas a esta gente ya le exigíamos muchos (demasiados) que cada nuevo disco fuera, como mínimo, "lo mejor del año y de calle". Para más cojones, ese 2009 me salían dos discos imprescindibles (muy de "mi rollo", si me permiten) como fueron -y son- los de Sonic Youth y Dinosaur Jr que acabaron por enviar "el disco del camello" al ostracismo... Mejor nos quedamos con el engañosamente prometedor inicio de "Wilco (the song)" seguida de esas dos pequeñas maravillas como resultan "Deeper down"  y "One wing".  Y aunque la final "Everlasting Everything" no me acabe tampoco de convencer, media indulto para "Country Disappeared" y "Solitaire", aunque dudo dejen a nadie ojiplático (llegadas estas alturas, recuerdo). 

Deleitación guzzera total:  La bastante alegre "Sonny Feeling" recuerda por momentos al insaltable segundo disco y, en verdad, me reina aquí con una facilidad abrumadora. Temazo, ni qué decir. (ese era el camino Jeff, no la puta "bull black nova" esa... qué hay que decírtelo todo, caray)
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 8/8

8. "THE WHOLE LOVE" (2011). Que se abría con, sin duda a mediar, la peor canción del grupo en su historia... La calamidad pseudo-electrónica de "Art of almost" cuya meritoria guitarra final llega demasiado tarde, y mal, fracasando de pleno en el imposible rescate... Mal vamos... Y recuerdo que vengo del único disco, hasta entonces, al que pude colgar al fin la peyorativa etiqueta de "decepción".  Sin embargo, albrícias y jacarandas, lo mismo que "el camello" empieza prometiendo y no acaba pronto (para entendernos), el "whole love" me resulta un despejar ese pestiño maloliente  inicial y empezar a triunfar cual cocacola... Así lo expliqué, tiempo ha, creo que en la Nikochan Island del querido Archienemigo (si mal no recuerdo) y así lo mantengo. La razón es clara y tan antigua como la pelvis del Rey o aún la guitarra de Johnson:  buenas canciones. El posillo pseudo glam de "I might", la ambrosía pop digna de los mejores Teenage Fanclub que tenemos en "Dawned on me", lo incontestable de la solemne candidez de porche en "Open mind", el paseo por el parque de "Capitol City" o lo cojonudo de la vivaracha "Standing O"... y más. Esto es, para resumir: si bien no un pleno del copón teníamos aquí un nuevo álbum de Wilco cuyas tres cuartas partes (aprox.) le hacen ascender hasta lo "recomendable" lo que, habida cuenta la calidad que media, es mucho en el rocanrol de esta nueva centuria. La de diosescristo, para mi y puestos a decirlo todo. 

Deleitación guzzera total: "Born alone", claro qué sí. Invencible toda ella. Pop aguitarrado de órfebre en las mejores formas "wilqueras" (con sus arreglos fetén que no falten, vaya) en las que el puñetero de Tweedy hasta se autoregala un breve pero ubicable guiño "pettyllero" al entonar... Grande eres canalla !
Posición guzzera en el "Wilcómetro": 6/8