miércoles, 22 de octubre de 2014

EL BOSQUE (2004)

INTRO. A veces es bueno, purga el alma que se dice y comenta, dar a conocer algo que abiertamente te contradice (deja retratado, con las posaderas al aire, etc.). Tampoco me preocupa en exceso, quede claro. A pesar de mi rumbosa lozanía, muy cercana a las cuatro décadas de vida sin haber llegado aún,  ya me vengo dando cuenta de un buen tiempo acá que más allá de géneros, subgéneros, prejuicios y verbenas mil, la inercia natural del admirador/fan de según que medios artísticos/creativos (siempre y cuando medie honestidad,  empezando por uno mismo)  es crearse su propia e intransferible bitácora personal... Nunca presupongo gustos ajenos y, sinceramente, no me merece la más mínima consideración la opinión/parecer de alguien que cometa dicha fechoría para con mi persona. Para el caso que hoy nos ocupa: Shyamalan. Cuantas veces le he ninguneado, relativizado y hasta masacrado... La lectura "en contra" estrella por mis partes suele ser que no es que me parezca mal cineasta en realidad... Es que lo suyo, para mí (recuerdo siempre), no es cine. Son largos y sobreproducidos capítulos (y no de los mejores) de la Twilight Zone o Historias Imprevistas, puestos de largo para el cine de manera algo forzada y muy -MUY- artificiosa, sin más... Esos "finales impacto" de brocha bien gorda (oh, está muerto / oh, el malo era este / oh, llevan un cucurucho de papel de albal en la almendra/ oh, está todo tan oscuro y llueve tanto que ya no sé si la joven sigue en el agua o dónde coño para, etc.), el ritmo cansino que a algunos parecerá "de autor" y para mí no resulta sino la única manera posible de alargar un entramado que, está cristalino, no da más de si y sin excusa plausible que cuele, rematando por una dirección de actores cuyo aire trágico por montera, según como (y porque yo soy así de cabrito, miren), me tomo más a risa que otra cosa (¿por qué todos están tan jodidamente preocupados siempre en los films de Shyamalan?, no se da cuenta que en las secuencias que no procede el tema es hilarante a más no poder... en fin, él es el artista, sí). Sin embargo, caray: me gusta y mucho esta "The Village" (de hecho, cuando me rebozo en mi hijoputez de raciocinios varios suelo decirme que "no puede ser suya", de la misma forma que me niego a que el viejo querido Allen haya tenido nada que ver con la "Vicky..." de los huevos). Pero no, negando último paréntesis, es lo que hay y a cada uno lo suyo. Para más inri, me temo que este film concreto no es de los que suele gustar más a sus fieles (o al público en general -menos de un 6 mismamente y por ejemplo, observo le endilgan en Filmaffinity cuando voy en busca de la sinopsis-). Bueno, recordemos lo de la hijoputez de raciocinios, es ello también una chispa de esperanza, sí...


"SINOPSIS PRESTADA". Los vecinos de una pequeña población rural de Pennsylvania viven atemorizados por culpa de unos extraños seres que habitan en los bosques circundantes. Saben perfectamente que para salvarse deben cumplir escrupulosamente ciertas reglas: evitar que vean el color rojo porque los atrae, mantenerse alejados del bosque, donde esperan agazapados la llegada de alguien, y obedecer la campana de alerta, que indica que se acercan a la aldea

A FAVOR. No les engañaré. Aquí tenemos más de esa preocupación extrema general en todos los roles que, aunque mejor disimulada que en otras ocasiones por el fantástico y coral elenco (Hurt, Weaver, Glesson, Brody, Phoenix, etc...), ahí queda. Tampoco da esta atemorizada aldea una sensación de cuasi endogámica enclaustración del calibre de Dogville, Perros de Paja o Conspiración de Silencio, está claro... Pero, al tanto, si se consigue enfocar el asunto como un simple y llano cuento, sin más, la cosa cambia... y sobretodo funciona. Uno se sumerge fácilmente en la historia merced a esa intriga tan dirigida y que tan de la manita te lleva: no salir hacia el bosque, las señales de la puerta, la campanita, evitar según que colores, entre otras y sin olvidar, claro, el peligro siempre presente de las peligrosas y furibundas "bestias" amenazadoras... Pero, atención, justo en ese momento en que uno ya se espera el rollo macabeo, la "baratura", al ir encarando la resolución (preparemos el "oh" de turno, sí) por parte del realizador, se obra el milagro... Se consigue que todo lo descrito pase a importarte un pimiento, literalmente, al ofrecer un carrusel de planos y secuencias tanto de paisaje como de la joven protagonista (esta Bryce Dallas Howard de acuosa mirada que borda del todo su trabajo -a lo mejor ocurre igual en "La joven del agua" que también protagoniza pero está tan oscuro que a saber-)  bosque atraviesa en una suerte de inesperada "Caperucita Amarilla", que ubico, directamente, como lo mejor que ha hecho (y hará jamás casi con toda probabilidad -que lo pensé en voz alta, sorry-) este cineasta. Me gusta ese vuelco de trama, esa inesperada y libre huida en vez de recurrir al truco ramplón, al consabido y chusco  "impacto",  que pretende pasar por artero y que como tal valga y cuele. Es ello, además, lo que revaloriza todo lo que precede. Se relativiza el momento de resolución de misterio (de hecho no me acuerdo de cuando se da -ni me importa, insisto, y ahí para mi el gran triunfo aunque pueda parece extraño-) que se ve venir perfectamente por otro lado, y pareciera que el director intuyó que al cambiar a "modo drama" con esa travesía bosquímana que, obvio, sin ser "Dersu Uzala" o "Stalker" (tampoco se "flipe" nadie, vaya), el tema se multiplicaba lo indecible. Gran trabajo, al menos para mi, que por una vez (exclusivo ello en Shyamalan en base a gustos propios) fluye desde lo ofertado tanto visual como argumentalmente, sin los acostumbrados tirones ni trucos de "mercachifle blockbustero". 

EN CONTRA. Que la mala recepción, generalizando (no soy especial, me consta, que aunque repudiada en muchos lugares no falta quien gusta de este film), parece desinfló a este cineasta que después volvió con perlas como esa bosta intragable de las plantas o la del niño de los rayos... Aunque insisto, todo ello es explicado por alguien que no simpatiza precisamente con las forma habituales de este señor... téngase muy en cuenta. Ya puestos: la del niño que ve muertos es un film que verás solo dos veces -máximo-  en la vida y para mi un gran film, si realmente es grande, no tiene ese tipo de limitaciones; la de los cómics parte de una premisa que me parece absolutamente lamentable; y la de los marcianos... hombre, si te la tomas a cachondeo, puede valer... Que en caso contrario es ridícula a todos los niveles, está claro. He dicho (y ya me pueden fustigar si se estima necesario). 


CONCLUSIÓN. El único film de Shyamalan que es plato de mi gusto y una propuesta que sorprende, haciendo recuento al concluir, por una personalidad y empaque tan definidos como chocantes al provenir de alguien que, amén de aquí, ha tirado de estereotipos (personajes más muermos y/o arquetípicos no los podía construir, no, el tío) y fórmula (puro trabajo de cadena en línea -hay, por ejemplo, escenas de "Señales" que por cadencia y tono podías meter en "El protegido", o viceversa, y ni se nota que se lo digo yo de no ser por el cambio de intérprete/s-) por sistema. Una suerte extraña y bienvenida este film que, para terminar con la elegancia habitual, podría ser perfectamente una especie de "múerete de envidia Burton post-Ed Wood de los cojones"... de merecerme algún tipo de consideración, más allá de dos o tres referencias (y que tampoco es que me pierdan, ojo), el Burton "post-Ed Wood", claro. Pero bueno... ya le tocará otro día pillar a este, ya.

GUZZTÓMETRO: 8/10

jueves, 16 de octubre de 2014

CICLO Mr. ALLEN: 19. "ALICE" (1990)

INTRO. Realmente, "el tío lo tiene muy bien montado"... Sabe perfectamente, a día presente y vislumbrando ya su octava década de vida en un futuro no muy lejano, que por mucho que alcance la decena de films abiertamente infumables (cuestión que se acumula ominosamente en su irregular último tercio de carrera) dejará como legado un grueso amplio de films que oscilan del mero "está bien" a la pura y dura "masterpiece" (con toda la gradación intermedia de notables a elegir). Para el caso esta "Alice" de hoy... que pertenece, claramente, a ese referido "está bien" (sin más y súmenle la condescendiente onomatopeya+coma del "psché," delante si gustan). Y antes de seguir, al tanto, recordamos que "estar bien" es justo lo contrario de "estar mal" (perogrullada total, sin duda, pero en este mundo virtual en que -generalizando un mucho, pero nos entendemos- todo lo referido que baje de lo "imprescindible" parece transmutarse por gratuita causa-efecto en "nadería", creo debe matizarse ello). ¿Su principal problema?... Está claro, viene precedida y también será sucedida por un ramillete de varios films que le hacen la ralla en medio sin empezar a sudar un algo siquiera... pero avancemos, sí.


"SINOPSIS PRESTADA". Casada con un marido rico que la minusvalora, Alice lleva una vida vacía y cómoda que transcurre entre boutiques exclusivas, masajistas y cotilleos de peluquería. Le gustaría dedicarse a escribir y conocer mejor a un hombre con el que ha coincidido en la guardería de sus hijos, pero su educación conservadora se lo impide. Un brujo de Chinatown le facilitará el camino con una serie de hierbas mágicas de sorprendentes efectos.

A FAVOR. "Alice" és, amén de otra de las conocidas comedias del autor, de esos films que hace virtud de su ligereza. Así, lo que para unos será "plano" o hasta excesivamente inocuo (y en pleno derecho), para otros será un agradecer el tono directo y su agilidad narrativa sin mayores ínfulas a caber (ídem de lo anterior). Y es que, y precisamente por el género, ahí reside su mayor activo... Creo poder afirmar que es en este film donde encontramos por vez primera, omitiendo su obra pre-Annie Hall (obvio), ese punto de narrativa visual esquizoide que brillará en todo su esplendor con el "misterioso asesinato"... Me explico: en este punto Allen ya había definido muchos o casi todos sus tics más ubicables ("Hanna", "delitos" y demás ya tenían, por ejemplo, esas baterías de planos medios -y primeros- circulares de interior)  pero siempre por lo tocante a estética, a la forma si se prefiere y ceñido a escenas concretas... Con "Alice" lo implementa también, no del todo pero sí en muchos pasajes, en lo argumental... Ruego se repare que aquí tenemos cambios secuenciales que más que enganches son puros tajos de tomahawk con el cristalino objetivo de agilizar. Y por ahí se salva el cocido, por lo menos en parte. También ayuda el plantel de secundarios de relumbrón, por supuesto (mención especial para un notable Joe Mantegna), arropando a su por entonces todavía querida Farrow que si no sale en todos los planos del film poco le falta... Ahora iremos con eso, pero primero es de justicia recordar las escenas cómicas (mayormente con el curandero oriental y lo que desde ahí deriva) a aplaudir que si bien no son legión, haberlas haylas y, finalmente, el cachondo nuevo ataque a las clases pudientes de la city con todas sus tontunas llevadas al extremo, y alcanzando la clara y jocosa parodia, que no podía faltar.

EN CONTRA. Está claro. El reverso negativo de lo que comentábamos a principios del anterior párrafo sobre su "ligereza": su innegable candidez general, que cambia contenido en favor de una -supuesta- mayor "frescura". El concepto "obra menor del autor" oscila con (demasiada) fácil evidencia y evidente facilidad sobre esta pobre "Alice"... Además que uno puede acabar empachado de una Farrow que lo hace francamente bien y se hecha el film a la chepa con solvencia (innegable) pero que, en ningún caso, es la Keaton, la Davis (aquí también presente) y aun mucho menos la siempre soberbia Wiest... Por poner otras "actrices allenescas" de las que ojalá hubiera tirado más el realizador en aquellos años... De esas o de otras, porque (y esto no es culpa de la ex de Sinatra) abusar tanto de un tipo de papel concreto (aún con todas las aristas del mundo que se quieran argüir) con la misma actriz... lo de "esto ya lo he visto otras varias veces", vaya.


CONCLUSIÓN. Bien porque es perfecta para sesión de cine intersemanal en pareja cuando los críos ya están en cama (por ejemplo y porque no dura mucho y, además, porque si uno se queda dormido pues... of course, "Manhattan" o "Recuerdos" no és). Mal porque es un claro levantar el pie del acelerador... Y no seré tan cabrón de compararla con un transatlántico del Cine como la inmediatamente anterior "Delitos y faltas" pero, de verdad se lo digo, tanto "Días de Radio" como "Otra mujer" (con todo lo diferente que proponen, además) habitan tan (pero TAN) por encima de "Alice" que la cosa duele... Y por supuesto que hay que extrapolar y valorarse de forma individual (y todo lo que se quiera) pero... Dejémoslo en que funcionar funciona, pero tampoco se le pida más que no lo encontraremos.


GUZZTÓMETRO: 6'5/10

lunes, 13 de octubre de 2014

RECAUCHUTANDO DESDE EL EXILIO: #4. Los buenos y antiguos paisanos.

Puestos a seguir haciendo remiendos no veo por qué dejar de recuperar, aquí y  ahora, una entrada pretérita del espacio comanditero Exile en el que participo. ¿Y por qué Mr. Newman?... Pues porque: a) nunca pasa ni pasará de moda y b) me sirve de entremés para lo que se avecina, this week y por la cuenta que trae el menda, en el linkeado espacio de este párrafo... Toma espóiler y gracias a quien toque por el gran Randy !


De verdad que me gustaría empezar este texto con mayor comedimiento, con más elegancia si prefieren, pero lo cierto es que al pensar en Mr. Newman y recordar su obra de cinco álbumes de estudio que van del estreno homónimo del 68 hasta el "Little criminals" del 77 lo único que me acude y sobreviene és, definitivamente, lo de: "Pero que enorme es este tío, la madre que lo parió"... Tal cual.


Sí, es de cajón, "de casta le viene...". Newman pertenece a una familia (literalmente, no en el sentido de "tipo de artista" a fin de contextualizar) de músicos, mayormente especializados y vínculados con el mundo del Cine. Vaya por ejemplo (rápido) que su primo Thomas es el compositor firmante de maravillas como las respectivas soundtracks de "Cadena perpetua" o "American beauty", o también (que esta no me la sabia hasta hace un rato y me he quedado a squares), el que su tio Alfred es el compositor de la mismísima sintonía clásica de la 20th Century Fox... Ya me imagino las cenas en "Casa Newman": "Pero déjate de pop-rocks de las narices Randy que eso es para alelaos... Compón en serio, joder"... "Pero es que me aburro pasados los tres minutos, coño, pasa que vosotros sóis unos cansinos"... "Mira que eres vago"...etc. Y en verdad, que él mismo lo admite sin problemas, lo és y bastante. Lo que también és, desde el año los anacardos, es un músico admirado e idolatrado no ya solo por el público sino por los propios músicos y compañeros de profesión (nuevo ejemplo rápido y tres palabras: "Nilsson sings Newman" -para tocarse mucho y ahí lo dejo-). Y es que Randy es, claramente a mi parecer, uno de los músicos populares del último medio siglo que más bien y lógicamente encajan (de verdad, sin subjetividades de a granel) en el archivo de la pura y dura "genialidad". Randy es Gershwin y Dylan, Sinatra y Carol Burnett, Taylor y Nat King Cole, Porter y Ray Charles... Sobretodo Ray Charles, joder. Un ente creativo único, ubicable de primeras, que nos deja mirar por la mirilla de la american music del pasado siglo. Un tipo que es un ícono del pop-rock, lo mismo que un "crooner de manual", un geniecillo del vodevil ("hollywoodiense" o no) o, sencillamente, el tipo que canta en el bar de losers con una copa de coñac vacía encima el piano para que el personal deposite los "dollarbills" si lo estima conveniente... Todo eso queda reflejado en un Randy Newman, de una u otra manera, quien para más cojones ni es ni se considera un gran cantante (lo suyo es el "carisma extremo", un registro tan eterno y personal como inimitable y magnético) y que ha hecho del sarcasmo, la ironía, su buque insignia más naturalmente acuñado y querido. Lo que no le ha traído pocos problemas, claro... "Siempre que he tenido un éxito he tenido después que pedir perdón durante semanas y más semanas"... ¿Razón?. Pues resulta que Newman tiene la (jocosa) costumbre de construir sus textos desde la perspectiva de distintos personajes (arquetípicos e/y inventados -mayormente-). De esta forma y por ejemplo cuando triunfa con "short people" (recuerden: "qué motivo tienes para vivir si eres bajito")  salen hasta grupos de presión social denunciándolo, en serio y de verdad, al respective, a lo que Randy tuvo que responder explicando, hasta en la misma luna que: "esa canción es desde el punto de vista de un chalado que por algún motivo odia a la gente baja, sin más"... O cuando lo acusaron de "fascistoide" por ensalzar el modo de vida del sur más conservador y tradicionalista de la "Gran Nación" ("eso es un homenaje a una manera de entender la realidad de algunas personas, no implica lecturas políticas" -de hecho Newman es justo lo opuesto a "conservador", para entendernos rápido y un demócrata a ultranza) con el disco que, al fin, aquí y hoy nos ocupa: el cojonudísimo "Good old boys" del 74. Que es mi preferido pero, persisto, cualquiera de sus cinco primeros estudios (y también los ochenteros "Trouble in paradise" y "Land of dreams" -para completar así lo que mayormente conozco y tengo más empapado del músico-) es altamente recomendable... "randynewmantízate", por lo menos una vez al semestre y caray, que no son pocas las alegrías a extraer.

"Buenos viejos muchachos"... Intachable título de cara a lo que aguarda en su interior. Cuarto disco de estudio y con la presencia de gente del calibre de Ry Cooder o Al Perkins arrimando hombros. Trabajo que, como arriba se comentaba, viene a significar una especie de disco temático a fin de reivindicar las tradiciones y formas de la gente de distintos puntos del sur yanqui y que, importante, no debe malinterpretarse... Newman, furibundo antirracista (toda una lucha personal para él), no se pierde en clichés político-sociales (que por lo visto, en la época, poco menos que hubo quien ya le metía la sábana por encima por lo de este disco... -volvemos a lo de la fina ironía del artista y el no entender muchas veces el personal lo de que él no canta precisa o comúnmente desde su propio punto de vista-). Defiende (eso sí) la manera pausada, campestre de entender la vida y el orgullo que, por qué no cojones, se extrae de ello. Se cachondea de la tontuna y la soberbia (y la hipocresía) del "norte" en varios aspectos, caricaturizando (si es preciso) al tochorro de campo y explicando las cosas desde su perspectiva o también, ya puestos, dando lecciones de historia si resulta menester. De esta forma la popular "Rednecks", voz racista para acusar desde el norte a los racistas del sur (coligiendo frecuente y erróneamente "campesino" y "racista"  en un mismo significante de forma harto estúpida y vejatoria), es la canción de bienvenida a este tan magnífico trabajo. Y quizá pues conviene matizar lo de "no se pierde en clichés político-sociales" (pues si es verdad que a veces lo utiliza como medio, para agilizar significados de lo que se pretende transmitir) pero en cualquier caso la música ha empezado a sonar ya y solo reparando en la manera de "levantar" esta canción inicial, desde el ténue piano y el tan peculiar recitar, a uno ya le mejora el día sin pero que valga... Y sí, sin duda, si alguien que no conoce al artista (o no más allá de sus contribuciones para los films de la Pixar) creyó exageradas todas las comparaciones y apreciaciones sobre el artista vertidas más arriba, todo le cobrará sentido ya desde a partir de aquí. La instrumentación clásica de "Birmingham" con esa slide intercalada es el noveno cielo que el séptimo hace corto (si es que te parecerá  Woody Allen dirigendo "El golpe" en blanco y negro, caray). Aunque lo que más le gusta a veces al músico son esas "canciones de amor directas y sin ambages" y, por estas, "Marie" se deshace entre hirientes violines y un Randy que canta de forma más delicada de lo habitual pues, qué duda cabe, también sabe hacer eso como dios si se tercia. "Mr. President (Have Pity On The Working man)" es un virar hacia las formas más habituales que de paso retrata la visión de un "blanco del sur" sobre la carrera de Nixon. Por su parte "Guilty", otro de los momentos más  "sentíos" de esta ambrosía, te derrota de nuevo sin remisión y, como comentaba no hace mucho en casa propia, cómo fascina siempre esa cualidad de este tipo por sintetizar en tan poco espacio de tiempo tanto contenido y belleza... Como si no quisiera agobiar, como en "pasaba por aquí un momento solo mode". Qué cruelmente cortas, en resumen, son algunas de las piezas que ofrece este hombre, si se prefiere. Llegamos entonces, para más inri, a la mitad del álbum y a "Louisiana 1927"... Y esto lejos de aflojar sigue creciendo. De nuevo instrumentación clásica, piano de pub, entonación de pop star (siempre ese deje socarrón de fondo que te mata twice... superioridad manifiesta one more time). La emblemática y tradicional (y muy breve) "Every Man A King" abre el segundo acto mientras hace de alfombrilla para una "Kingfish" que, definitivamente, es mi canción predilecta de un disco favorito... Este tipo es un gigante de la música (así en general, ni rock, ni folk, ni gaitas) y punto. No se puede estar del todo triste en esta vida si uno sintetiza, ni que sea una vez, ese momento en que cae por primera vez la baqueta en este pescado real. "Naked Man" sigue el tono marcado -alegre- y qué bien casaría en el también tremebundo estreno del pequeño/grandioso Simon, la muy puñetera... "beware beware with..."... Ya te digo. Para la siguiente, "A Wedding In Cherokee County", Mr. Newman se recoge de nuevo en tonos más minimalistas para una de las piezas más solemnes y, en cualquier caso, la más abiertamente bluesera (casi un lamento por tono). Y, para rematar la faena, se nos junta con Cooder y nos ofrece "Back On My Feet Again", implementando para la ocasión esa guitarrilla que derrocha clase y oficio hasta al caerse, dejando ya solo espacio para una "Rollin' " en el que se disfraza por última vez del totémico Mr. Charles y se nos marcha en un doloroso fundido a negro de esos que atraviesan almas. Clásico del recontrasantocopón bendito y con indebatible mayúsculaza que no depende ni mucho menos del símbolo de puntuación que precede.

(Pd. Esta -ya clásica- entrada fue editada por quien suscribe a finales de febrero de este mismo y presente 2014 en el reputado espacio Exile SH Magazine)