jueves, 6 de agosto de 2015

EL GRAN HOTEL BUDAPEST (2014)

INTRO. Creo haber comentado aquí, hace ya su buen tiempo eso sí, que Wes Anderson es mi "niño mimado" de los realizadores de su -ya no tan reciente- generación... Y entendamos por "generación" esa batería de realizadores anglosajones que más o menos destacaron en los mismos años y cuya edad debe oscilar entre los cuarenta y tantos y cincuenta y pico. Esto és: los Alexander Payne, Paul Thomas Anderson, Spike Jonze, Sam Mendes y demás agentes de similar pelaje. Wes, continuo, es mi elegido por "sencillamente" haberse procurado un estilo propio que, siempre para mi, le hace brillar con especial fulgor en el cesto. Que se puede congeniar o no, claro, pero que sabes con certeza (por tono, construcción de personajes, músicas y detalles visuales mil) que estás viendo un film de este señor aunque entres a la media hora del mismo, va a misa y más allá. Esa especie de comedia, o pseudo-comedia si se prefiere, nostálgica con todos los elementos físicos que integra, la bandas sonoras tan afiladas y acertadas (y sean originales o prestadas), etc. le hacen caballo ganador. Tal cual. Y, hoy, tras un par de décadas de carrera tenemos además la evidencia, ya más allá de cualquier debate, de que lo de este hombre no es flor de un día ni casualidad, cristalino ello. Es más, hasta tenemos un biorritmo claro de su singladura hasta hoy: un film de estreno correcto pero simpático y poco más; dos pelis empapadas de encanto, insaltables, y  que son su cima de estilo; otro par donde lo esteta y la construcción de roles abandona con casi total impunidad la pulsión narrativa (sobretodo en Darjeeling, para mi de largo su peor referencia); y, alehop, un muy meritorio viraje de autocorrección sirviéndose, con -en efecto- fantásticos resultados, de la animación stop-motion primero, un menor pero mucho más que resultón film con niños después (el último tercio, o aprox., me desmerece del resto pero los dos restantes, de su ahora penúltimo film, son una mejora y recuperación harto evidente, tajante, del cineasta), para acabar brillando ya en puro esplendor con éste film de hoy. El mejor suyo desde 2001, con aquella "familia de genios" y con holgura. Así pues, más allá de otras comparaciones con su obra pretérita, para los que sí congeniamos abiertamente con este realizador la mejor noticia és (o fue) que con "El Gran Hotel Budapest" tenemos a Wes "de vuelta". Y con nuevas armas, ojo, que ahora al fin (con ésta y "Moonrise Kingdom") ya nos queda la certeza de que por fin ha sintetizado del todo su armazón visual para sacar a pasearlo también por exteriores como procede, sin pintar bonitos pero asépticos cuadros "gafapastiles" e integrándolo todo de pleno en la narración. Y bravo por ello pues, of course.


SINOPSIS "PRESTADA". Gustave H. (Ralph Fiennes), un legendario conserje de un famoso hotel europeo de entreguerras, entabla amistad con Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven empleado al que convierte en su protegido. La historia trata sobre el robo y la recuperación de una pintura renacentista de valor incalculable y sobre la batalla que enfrenta a los miembros de una familia por una inmensa fortuna. Como telón de fondo, los levantamientos que transformaron Europa durante la primera mitad del siglo XX.

A FAVOR. Para mi todo. Todo lo que se espera que funcione (y un poquito más) y centrifugue como debe por parte de este cineasta lo hace sin fisuras en este film. Musicalmente es irreprochable, visualmente (toda ella) tiene una personalidad cojonuda donde le reconocemos desde el primer segundo, el relato es muy ágil, sin miramientos  y sin perderse en recovecos extraños, y, faltaría, la construcción de personajes resulta absolutamente inapelable... Que vuelve de nuevo aquí Wes a refugiarse en lo que mejor le ha funcionado siempre, si (excepto en los "Royal Tenenbaums", para mi su mejor y único film que goza de una "coralidad" de roles perfecta o poco menos -siendo ello, para mi, el consabido "hecho diferencial" que me la hace tener en tanta estima-)... Tres estadios claramente diferenciados: protagonistas claramente destacados, secundarios estrámboticos con poco metraje on screen pero de vital importancia en la trama y, cómo no, una retahíla de cameos y pseudocameos que parece no terminar nunca... En esto último, está claro, ni empiezo (mírense el poster promocional y a qué más); como secundarios nos sorprende mucho (o sobretodo) ese esbirro malvado de Dafoe en lo equidistante de lo macabro y los dibujos animados, una muy transformada Swinton en su rol de viejuna señorona o, por supuesto, el irascible Brody con su furibundo y faltón antagonista; lo que nos deja a la tripleta protagonista... o 2+1, si prefieren que lo de la joven actriz irlandesa Saoirse Ronan no tiene la continuidad constante del otro par (evidente). Pedazo futuro lo de la muchacha ésta, no se puede evitar pensar (una vez más), aunque la gran sorpresa nos llega, desde luego, con el jovencísimo Tony Revolori que a sus dieciocho (o menos en el rodaje del film) niquela su papel de principal asistente de un protagonista espectacularmente manejado por un Ralph Fiennes, cómo siempre, magnífico. La bis cómica conseguida por el británico en esta película puede, además, arrancar alguna sonrisa por ciertos puntos de conexión con aquel Gene Hackman de la ya más que mencionada/apuntada tercera referencia del director. Sumemos un metraje de bisturí quirúrgico, los ya esperables y encontrados subidones de comicidad y, hala, a esperar que la siguiente siga por estos derroteros. Muy bien Wes y de verdad, que no te conozco pero para mi vuelves a ser  el bastante cachondo y necesario director de la pana, las paredes empapeladas y los discos de vinilo que durante un tiempo temí haber perdido.

EN CONTRA. Del film en si nada. Solo, y como siempre con este director, que "no se le pille el rollo"... No se debe esperar de Wes Anderson films como "Fargo" o "Short cuts" (ejemplos de paradigmas del "clásico moderno" anglosajón del último cuarto de centuria). Él, por naturaleza y siempre al humilde entender de uno, es un realizador de notable alto o excelencias raspadas (sin llegar nunca al "masterpiecismo")  que nos deja intuir siempre un "modo perenne" en ello a poco se lo curre como sabe y puede... Que cuando ha salido a por "algo más" ha extraviado la brújula y se ha acabado perdiendo (y con trenes y submarinos para más señas).


CONCLUSIÓN. Divertida, entrañable, quizá algo demasiado "naif" por momentos para según que paladares (no me queda duda), pero en resumen: definitivamente infalible. Los momentos a atesorar de este film son cuantiosos y la sensación de castillo que no se tambalea en momento alguno (de ahí su superioridad manifiesta para con el film que precede -también notable pero bastante menos-) nos acaba de rematar una obra que sabe ser simpática sin perderse en modernidades cool por la curra y también bailar con lo agradablemente frívolo sin caer nunca en lo banal. Todo un mérito de Wes este "baile" aquí, creo quedó ya claro, plenamente recuperado. Solo por la "secuencia correcaminos" con los trineos la recomendaría pero, ni qué decir, hay mucho más. Toda ella en realidad y, lo dicho: "de vuelta Wes". Ahora (y así) sí. 

GUZZTÓMETRO: 8'5 / 10

2 comentarios:

  1. Básicamente de acuerdo con tigo, niños mimados y cinéfilos...cuantas horas de debate con posturas inencontrables por causas de mimitos nos han traido estas mañas (a las que yo también soy afín). Pero si, pelicula hermosa, onírica y sublime.
    Un abrazo.

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