lunes, 9 de noviembre de 2015

CICLO Mr. ALLEN: 20. "SOMBRAS Y NIEBLA" (1991)

INTRO. Tan extensa es la obra de Allen que no falla nunca, y cosa que se multiplica en función del grado de admiración y conocimiento de su singladura, el hecho de que todo dios tiene algunas referencias que, aunque no sean comúnmente mencionadas en los recurrentes listados de favoritísimas de turno del artista, si se las apañan para guardar un puesto de honor entre las querencias personales de quien toque... En mi caso, lo explique esto ya en alguna ocasión, son tres: "Recuerdos", "Días de radio" y, finalmente, la que hoy nos ocupa. Y, en algunos aspectos por lo menos, la más difícil de "defender" del lote, se admite. Su grandeza es menos evidente de primeras y tanto baile y figureo de secundario famoso en el cast puede despistar por apuntar un algo a la falta de concreción ("Recuerdos" -mi favorita junto a "Manhattan" del realizador-  nos permite ponernos el monóculo y beber te con el meñique extendido en los debates de sobremesa con su acercamiento parabólico bergman-felliniano por montera y la otra... bueno es entrañable toda ella, amén de tremendamente divertida, y a qué más). Hay que acercarse más de una vez a estas "sombras" para adivinar el tremendo ejercicio de homenaje por parte de Woody aquí y, a la vez, pasar un poco de tanto actor y actriz de paso (redundancias me excusen) por el tinglado en cuestión. Sí, tiremos del tópico... El abrazo al expresionismo y post-expresionismo germano esta ahí y desde luego (ya desde el cartel promocional que retrotrae al famoso Vampiro de Lang de los primeros 30's) pero, al tanto: esta parte de la ciudad (pseudomedieval según cómo), y más allá de las expresionistas sombras en las paredes y los ángulos puntiagudos, ¿no parece acercarnos un poco a los monstruitos de la Warner de la misma época?; ¿el paso de puntillas al fenómeno circa en general, y a la excepcional "La ronda" de Ophüls  más particularmente, no tiene su enjundia?... Ojo, reitero, no se desprecie ni olvide nunca la condición de historiador, lo mismo que fan y por qué no, de Allen para con su medio. Recordemos: "Yo no aprendí cine en ninguna escuela o academia. Lo aprendí yendo a ver películas". Y puede que, en efecto, ya hubiera firmado su top-5 (o hasta top-10 para algunos, qué duda cabe) a esas alturas pero, joder, aún le quedaban al Sr. Königsberg algunos acojonantes trucos en la manga y, para mi (que tampoco estoy solo con esto, al tanto), "Sombras y niebla" es uno de los más rotundamente atrayentes y más veces re-visitado.



SINOPSIS "PRESTADA". Un estrangulador está sembrando el terror en una ciudad sumida en una espesa niebla. Al insignificante Kleinman lo llaman para que participe en la captura del criminal. Sin embargo, su función dentro de la operación policial no termina de estar clara. Sus temerosos pasos por las calles desiertas se cruzarán con los de una tragasables de circo que acaba de abandonar a su hombre, uno de los payasos.


A FAVOR. Estéticamente, y siempre desde lo evidentemente subjetivo, uno de los films más agradecidos de Allen (lo cual no es ninguna tontería, ojo ahí). Con su tan funcional como resultona historia para cuajar el guiso, se nos presenta un film falsamente coral (empieza como tal pero, llegado cierto punto, los roles de Mia Farrow y -sobretodo- el protagonista, encarnado por el propio realizador, se hacen amos de la fiesta de manera evidente) perfectamente medido en ritmo y forma. Y siendo esto segundo, se insiste, lo más memorable para mi desde un largometraje ya de por si claramente reivindicable (volvamos a la "intro" de ser menester). Además, qué narices, que dejando de lado (que ya es dejar) la tan perfectamente aquí engastada música de Kurt Weill o, incluso (para los que no pierdan el oremus por lo esteta), la maravillosa fotografía b/n de Carlo Di Palma, nos enfrentamos al fin a una película realmente divertida en muy apreciable número de momentos. "Deliciosa" que se dice y según lo entiende uno.

EN CONTRA. Pues bien poco la verdad. Y tan subjetivo en cualquier caso. Particularmente me parece tan divertida/atrayente la singladura del rol del propio Allen, con su huida a ninguna parte, que el resto -llegado cierto punto- hasta estorba un algo. Quizá, sencillamente, es que este  Kleinman es demasiado buen protagonista y menos rollo... Imaginen que están viendo "M" y de repente sueltan a Groucho Marx por ahí en medio...

CONCLUSIÓN. Divertido, o cuanto menos muy entretenido, film donde Allen hace de Allen sin miramiento ni pesar alguno, mientras homenajea con entrañable rigor uno de los movimientos más ricos  e influyentes de esto del celuloide (como fuera el expresionismo germano). Otros conceptos como lo de "el film kafkiano de Woody Allen",  o considerar demasiado las (correctas) aportaciones del tan famoso -en su mayoría- resto del elenco prefiero dejarlo para otro momento... Siempre he pensado que muchos críticos (de lo que sea) tienen una serie de palabros con los que se ponen cachondos y se tocan por poder usar... siendo "kafkiano"  un top-10 inamovible en ello, está claro. Y, por otro lado, los conocidos intérpretes, más allá de la Farrow (en ésta, su penultima película con su ex), tienen un metraje tan medido que ninguno llega a lo que se dice "brillar con luz propia"... Y eso que, por salir, hasta sale una debilidad personal como el gran Sr. Malkovich. Resumiendo: hora y media de puro Woody desatado con el embalaje que los Murnau, Lang, Viene, Pabst y cia eternizaran en su momento como magnético telón de fondo. Irresistible ello. Por lo menos para quien suscribe.

GUZZTÓMETRO: 9/10

2 comentarios:

  1. Buenísima, Guzz, me alegra que hables de este Allen mayor. Lo que sí es kafkiano es que siempre se la olvide entre lo mejor del autor de "Zelig", pues, como ésta, "Sombras" es una de las películas más arriesgadas de Allen sin dejarse fuera su divertidísimo humor.

    Un abrazo.

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    1. Este periodo de Allen me parece un disfrute en sesión continua, Gonzalo. Sí, como ya comenté hace algún tiempo, quizá "Alice" me corta un poco bastante el rollo...Pero, por lo demás, es encadenar triunfos como una partida cartas con el mismo palo repetido cuatro veces... Y ahora, además de la deleitación personal especialmente sentía para "Shadows and fog", vendrá "Maridos y mujeres", claro, donde encontramos al Woody de Anniie Hall o Manhattan diez o quince años mayor a todos los niveles. Magnífico. Y puede que para algunos sea "la traca final", vale, pero (y para mi ni qué decir) muy, muy, bien Allen en ese primer lustro noventero, faltaría.
      Abrazo, Gonzalo !

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