lunes, 9 de noviembre de 2015

THE BEVIS FROND - "Triptych" (1988)

The Bevis Frond es, claramente, una de las formaciones más infravaloradas de cualquier tiempo en esto del rock que pueda mentar servidor de uds. Desde la mayor de las humildades y tal pero, según lo entiendo, de forma más que rotunda. Vehículo, más y antes que cualquier otra consideración, para el talento del sensacional músico Nick Saloman, con sus prácticamente tres décadas de singladura y su colección de discazos a atesorar/considerar muy seriamente, es uno de esos extraños casos de tiempo y lugar "equivocados" que llenan de incontables asteriscos aquello que se viene a considerar "la carrera homologada/aceptada del medio". 

Agarremos al bicho por donde podamos y, dejándonos de parihuelas, la razón principal es, siempre a la postre, que Nick es british de nacimiento... Y suena más yanqui que el 4 de julio con las gargaras de Tom Sawyer de fondo. Su sonido le/s emplaza más a cosas como Dinosaur Jr, Replacements, Mudhoney  o los Rem ochenteros más combativos, que no a lo que se estilaba en las islands en aquellos 80's que le/s vieron nacer y, por supuesto, ya absolutamente nada con el revoltillo aquel de la "british invasion sesentera de hacendado" del brit-90's que tanto medró en su momento (y a pesar del obvio fogueo imperante en la munición empleada... que los medios, ya se sabe, si). De verdad que, aunque cuando le da por "folklorear" se le nota -ahí si- la denominación de origen en algunas ocasiones, Saloman es más Mascis o Mould que no Morrissey (que soy bastante de los Smiths, pero es lo que hay) o cualquiera de sus bandas favoritas de pop inglés noventero...  Todo ello, y menos prosas, toma forma y cuerpo al acercarse ni que sea de lejos a este disco de hoy, "Tritych" (1988), que es amén de una maravilla, un compendio de formas y posibilidades que funciona fetén a modo muestrario del combo/músico.



Cojamos ya de base su sexteto inicial, primer tercio, de disco... Un vaciarse de eléctrica a lo "mini-maggot brain" para el tema de arranque; un breve intermedio de pocos segundos para descongestionar (con lo que parece un niño jugando con su primera batería de feber); un trallazo imparable ("Lights are changing") que deja atados a los Jayhawks más eléctricos en el jardín de Mellencamp; vibrante y cojonudo noise garagero de manual y dejes blueseros para seguir (muy stoogie ello, oigan); otro intermedio con órgano de fondo y batería incesante que parece un pasaje de alguna obra del maestro Wyatt; y, finalmente, un temazo power-popero más bonito que el puñetero sol (la madre que lo parió !). Desde ahí los patrones se repiten a sus anchas durante la docena de temas restantes, nutriendo de detalles incontables y hasta el fin para flipamiento y solaz general de todos... Desde la guitarra que mece "Hurt goes on", la visita a Richard Thompson en "Corinthian", el desfase de "Nowhere fast" (que es puro Wayne Kramer), el peaje "youngero" en "Time to change" que no falte, o la invencible "You got to unwind" que despide por lo alto el folletín... Elijan sus favoritas (en resumen -hasta tienen una pedazo suite prog de 20' por ahí en medio, si gustan-) que, se lo aseguro, irán cambiando de día en día. A modo broche, y de ser necesario, descubran o den más pábulo al Rey Saloman empezando ayer. Es bueno para el alma y/o, de verdad que se lo digo, puede les sorprenda quedándose con uds más tiempo del que quizá puedan sospechar... Mucho más, en verdad.


8 comentarios:

  1. Saloman Rules!!, sólo he oido varios discos de él, a saber, el Superseeder, el Miasma (uff), el Inner Marshland o el reciente White Numbers. Llegué a él gracias precisamente a una entrada en un blog y voy poco a poco. Me apunto este que dices y lo oigo después tranquilo. Abrazo guzzero!!

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    1. No le decepcionará Mr. Henry. El puñetero lo tiene todo o poco menos... parece que a veces -y que además suele ser bastante generoso ya de por si con los tracklist- Mr. Saloman quiera abrazar toda la historia del rock que le interesa en un mismo disco... y en este ya es de evidente para arriba. Lo dicho: desde pildorazos pop, a exhibicionismo guitarrero, momentos folk, evidente viraje prog por ahí embutido, garage añejo... Mucha candela, vaya.
      Y abrazo of course, Ned !

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  2. bien hallado y mejor aun con los Bevis , Grandisimogrupo uno de los grands del psych junto con los green pajamas

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    1. Gracias Bernardo. Magníficos Bevis, muy regular siempre Saloman, además (estamos de acuerdo del todo no lo siguiente, vaya). Y lo de Green Pajamas.me ha parecido tremendo... Una banda americana que suena inglesa justo al revés pareciera -pero con obvios puntos de conexión- que BF. Gracias, y a recuperarlos que los tenía más aparcados que el 124 del yayo.
      Abrazo guzzero !

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  3. Excelente recomendación, nounca me he adentrado en la carrera de este artista, hago lo propio con este Tryptich

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    1. Saloman es todo un personaje y un músico tremendo. Esa fase inicial ochentera, con esa producción tan poco dada a florituras y hasta tan "casera" pareciera por momentos, me parece muy meritoria por lo crudo y esforzado pero, además, su regularidad es canela en rama de comulgar... Algo así como el brit-Mascis y a qué más.
      Abrazo guzzero, Chals !

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  4. Me encanta Bevis Frond y me congratula que se hable de él en este blog, sinónimo de buen gusto y pasión por la música. Tengo solamente sus "Bevis through the looking glass" y el "White Numbers", no gran cosa en cuanto a cantidad (dada la prolífica actividad del artista) pero si lo suficiente para considerarme un fiel admirador del inglés. Un tipo extraterrestre, una especie de nuevo Syd Barrett o Julian Cope que va completamente a su bola y que demuestra que la luna tiene muchos más de dos lados.
    Muy merecida entrada.
    Saludos,
    JdG

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    1. Gracias Javier. Muy complicado tener al día a banda y músico... Según lo veo, todo un trabajo chinos que se dice (o decía al menos, que hoy eres políticamente incorrecto por todo o casi y aunque sea sin querer) a decir verdad. Además de la magnífica comparativa que recalcas añadiría, que tampoco toqué antes el tema, la virtud de Saloman por ir puliendo su discurso con los años sin perder ese carismático toque rudo y agreste que le caracteriza. Todo un qué, para mi al menos.
      Abrazo guzzero Javier !

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