jueves, 10 de diciembre de 2015

SUPER 8 Y SU CÓSMICA VIGENCIA COJONÁSTICA


Puede que de forma algo inconsciente, "burraica" si prefieren -y aún teniendo de siempre en considerable estima al artilugio-, tenga algo infravalorado por defecto este estreno planetario que tantas alegrías nos diera a muchos por allá el verano del 94 y en adelante...

 La razón principal de ello, así a salto de mata, que se me ocurre se bifurca en dos:  a) Para mi, en base a querencias propias, la banda alcanza el pleno de su sonido y discurso con la posterior dupla del "autobús" y el "desplazamiento" (nunca me han convencido y llevado al huerto más que con lo alcanzado en esos discos); y b) lo que denomino el "efecto Pop"... y aquí media explayación. El primer disco fue (y és) en no pocos momentos un festival de distorsiones guitarrero-psicodélicas del caerse de culo que no despreciaba en absoluto la melodía y, a su vez, lograba que uno -o a muchos nos pasó vaya- le importara un millón de infiernos la brocha gorda de las letras o que a J no se le entendiese nada -directamente- a veces. Esto es: lo que tenía de bueno lo era tanto que hacia trizas lo que de malo/peor se le quisiera o pudiera encontrar. Sin embargo tenemos aquí un ejercicio de esos del "enemigo en casa"... Dicho estreno contenía su hit-single "Qué puedo hacer", lo que sumado a "Nuevas sensaciones" -de regalo con el cedé- y la buena acogida del sector indie para con "Mi hermana pequeña" del EP "Medusa" del año anterior a su estreno de largo, hizo que el segundo LP, "Pop", fuera (aún a pesar de su lisérgico tema de apertura que se queda como despistante anécdota) un compendio de ese tipo de discurso... Si, para mi "Pop" ha envejecido francamente mal. Demasiado "tontorrón", demasiado "tan típicamente indie" como los entonces incompasivos entes firmantes del Ruta 66 afirmaban... Demasiado avezado al teenagerismo pajillero o al egocentrismo sin fronteras del primer veinteañero que, por lo general, sabe de todo sin saber prácticamente nada... Y no son malas (que tampoco la releche, ojo) canciones/cosas como "Aeropuerto", "8" (aunque su letra sea el paradigma de la sobreingestión de azúcares) o "Una nueva..."... Pero ese tono general de "siempre/nunca", "todo/nada", de "qué especial que soy y lo és todo lo que me pasa" pues, con el pasar de los años, carga (por lo ramplón) y hasta aburre (por lo tópico), la verdad. En resumen, y dejo de hacer sangre ya, un trabajo que solo tiene sentido a cierta edad de la vida y completamente transitorio y rendido a ello (dos, tres o hasta cuatro ok -que hasta molan en esa medida, si-, pero un álbum prácticamente íntegro de "nuevas sensaciones" es lo que quería su público de los 40 pero, a la postre, siempre lo he visto como el punto más claramente prescindible -y barato- de su carrera)... Por suerte, el par que seguirán son algo muy distinto y, por supuesto también, el que precede aguanta sin demasiados pesares al Carbono 14, superadas ya el primer par de décadas de existencia.  Y con él es con el que nos vamos y quedamos a continuación.

"Super 8" debe ser, no creo me equivoqué y por una u otra cuestión -sin olvidar aquello de "lo generacional"-, el disco de rock cantado en castellano que más veces he escuchado en la vida (quizá de la mano con "Chantaje emocional" de Polanski y el Ardor, pero eso es muy distinto y ya si acaso lo dejamos para otro día). Colega constante y fiel que encabía sin demasiados pesares entre mis compulsivas (enfermizas, seguramente)  escuchas de Dinosaur Jr y Sonic Youth, cuando todo el mundo alrededor parecía volverse loco con aquello del brit-pop (que nunca será, me temo, especial santo de mi devoción... al contrario, según cómo). La reverberante guitarra distorsionada, de insecto marciano agonizando en los bafles, abriendo "De viaje" es algo icónico para mi. La pista de bajo de May y la batería de Paco son del tocarse sin más  (y ya solo por esto les quedo en gratitud por siempre a pesar de su exigua trayectoria en el total de la singladura del combo),  la potencia guitarrera y variaciones (y desvariaciones) mil de los omnipresentes Florent y J sumado a lo invencible del reverso melódico acaban por configurar una presentación, un "aquí estamos", de imposible mejorar. Siempre grande, siempre magnífica, que podría ser mejor que estar siempre con ella por galaxias infinitas y tal, vaya... (y acostúmbrense cuanto antes a los "siempre" y los "nuncas" para con estos primeros pasos planetarios, claro). "Qué puedo hacer"... Si, es fetén, claro. Que nadie se despiste con parte de lo contado en el anterior párrafo. Además media la comprensión, es de ley reconocerlo,  de que si no hubieran hecho algunas de éstas no se hubieran comido una décima de lo conseguido. Y, como también apunté antes, dos o tres situadas estratégicamente en el disco sientan francamente de cojones y resultan un subidón más que agradecido (es el abuso de ello, como tantas cosas en la vida, lo que me estropeará el guiso para el siguiente disco -amén que ahí no haya ninguna que se le acerque a ésta ni en la peor borrachera de la vida-). 

Pero es ahora, definitivamente y al tanto, donde (me) viene lo realmente enorme de éste álbum... A excepción de "Jesus" (que para más narices es mi canción favorita de siempre de estos Planetas más eléctricamente vivaces, directos y sin ambages), entramos en una dinámica de falsos medios/lentos tiempos recargados de estática, que utilizando a su manera el discurso loud-quiet-loud que los adorados Pixies mejoraron del Gun Club en los últimos ochenta le da a este disco esa aura tan maravillosamente lograda y única... Algo así como escuchar a los Galaxie 500 y la familia sónica de Thurston y cia a la vez, y tan ancho me quedo pues así lo veo (y escucho) de siempre. Y, al loro nuevamente, que cuando se vuelven a salir del patrón es para generar ese "Desorden" que, de alguna manera (y dejando constancia que es top-3 inamovible de la formación para el menda junto a "Anuncio para coches" y "Parte de lo que me debes"), es como una pista "proto-autobús"... Ésta sí tendría que haber sido para mi el modelo sobre el que edificar la continuación inmediata de "Super 8"... Hubieran vendido menos, sin duda, pero el mentado "autobús" hubiera llegado mucho antes, para solaz personal. El sufrimiento adictivo de "Si esta bien" y la famosa "Brigite", el hipnótico masaje voltaico de "10000" que siempre me hace pensar en los queridos Yo La Tengo de "Painful" o el melodrama de "Estos últimos días" con ese final tan bonito de guitarras que tiene la cabrona... Muchos activos, está claro. Y todavía nos queda el susurrado/colgado "Rey sombra" y su perezosa melodía que se te engancha una y, en efecto -aún contradiciendo su significado en la canción-, "otra vez"... Y para el final ya, cómo no, la tremenda "La caja del diablo" que nos regala parte de lo mejor de casi todo lo que la precede en sus más de nueve minutos que, posiblemente, alejarán a los fans (en exclusiva) de "David y Claudia" o "Punk" pero dejará testigo por siempre de la entidad y calidad de esta formación... Otra clase "de viaje", sin duda, menos bonito y recordado de primeras que el otro, pero igual de necesario y nutritivo, en definitiva, al ser medido y contrastado por ese juez infalible que es el tiempo. ¿Algún pesar ya con la peli acabada y las luces encendiéndose en la sala?... Bueno si, uno hay, pero solo uno... "Nuevas sensaciones" ya me parece genial como sencillo, está claro, pero a "La casa" había que hacerle un hueco en "Super 8", por el amor de todo... Maravilla de canción e inexcusable cagada dicha exclusión para mi (esa bass guitar otra vez...).


En resumen: pasados esos veinte años (más el de propina) "Super 8" me sigue pareciendo un disco muy altamente recomendable... "el disco de rock cantado en castellano que más veces he escuchado", en efecto. Y, miren que les digo, muy orgulloso de ello además. Qué narices.

5 comentarios:

  1. Ya sabes que yo también defiendo a Los Planetas (los de Holst por igual) y coincido en tu análisis de "Super 8" y en tu amor por "Una semana en el motor de un autobús" y "Unidad de desplazamiento", pero también me parecen una pasada "Encuentros con entidades" o "La leyenda del espacio" (éste cada vez me gusta más).

    Un abrazo, Guzzz (y mírate ese "Anuncio para choches", maravillosa errata, je je je).

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    1. Coño !, vaya fallo (jajaja), gracias Gonzalo (corregido queda). Sí... tengo que darles más cancha a los Planetas posteriores a la "Unidad" y me consta (y se hará). Espero no haber resultado demasiado cruel con el "Pop", que me consta es como pegarle al niño al ponderar la obra planetaria... pero es que me estorba en la "linea de crecimiento" del combo, no lo puedo evitar... Y grandioso vos por mentar de pasada esa sinfonía ahora que, en muy breve, nos cansaremos de escuchar otra vez la (¿sospechosamente?) parecida marcha imperial de John Williams durante no poco tiempo, parece...
      Abrazo guzzero !

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  2. Siempre han vivido Wiliams y similares compositores de bandas sonoras a la sombra de Holst, Shostakóvich, Prokófiev, Stranvinski, Mahler, Ravel y un larguísimo etcétera, superiores, y mucho, a los que deben su fama a razones extramusicales (sin decir que sus composiciones sean malas, ojo; pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría decir que, por ejemplo, TSOOL es mejor que Love o los Hellacopeters más originales que los Stones, ya me entiendes).

    Otro abrazo.

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  3. Somos pocos los que defendemos a Los Planetas y es algo que me extraña. Estoy en desacuerdo con que "Pop" ha envejecido mal. Quizás desde la perspectiva más rompedora del grupo puede ser pero veo sus melodías con mayor amplitud de miras y que se instalan mejor tras el transcurso de los años. Con eso no digo que sea mejor que el Super 8, claro. Abrazo.

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    1. Perdón por tardar tanto en responder ante nada, Cosmic Master. El problema (mio, por descontado) con "Pop", disco que reventé en su momento (lo uno no quita lo demás), es que se me ha quedado como algo demasiado deudor a un momento de la vida concreto (y me refiero al generalizar con lo que presenta el elepé, no a la vida propia). "Super 8" lo veo como un lote de canciones de amor y desamor más globales y atemporales, "Pop" por contra lo entiendo más descaradamente avezado al "guayismo" que hasta los 25 o aprox. me vale pero más allá ni lo veo ni necesito (y aunque suene algo cruel o desagradecido por aquello de "los servicios prestados"). Aunque para gustos los culos, ni qué decir y estaríamos de acuerdo que una "hez" absoluta (en las últimas) tampoco sería.
      Abrazo guzzero, Johnny !

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