martes, 12 de enero de 2016

THE MAN WHO ATE THE WORLD (GRACIAS POR TODO, GENIO)


Inundación absoluta y pleitesía total en medios y redes. No cabía otra. Por supuesto no faltarán esos amargados, más o menos simpáticos quienes, como siempre que ocurre un imprevisto/desgracia de según que índole, enarbolan (con las consecuentes variantes mil) el discurso del "ahora que ha muerto X os acordáis todos"... No problem. Ni puñetero caso a esas gentes. Hace unos meses cuando ocurrió aquella desgracia en París no faltaron los que rebuznaron contra el que tanta gente costumizara su nick, en el medio que tocase, con la bandera francesa... Casos de egomanía insalubre o estupidez recalcitrante que es mejor pasar por alto al tratarse, en realidad, de algo tremendamente triste. Por supuesto ambos sucesos, los atentados en la capital del país vecino de arriba y el tan reciente óbito del genio británico, no tienen nada que ver. Pero veo, no sin cierto desagrado, que se vuelve a repetir esa actitud (de mierda, mayormente)... Esos defensores de la moralidad, lo auténtico y lo chanante que, presos de su egolatría (y demás pajas mentales por doquier que no existen sino entre sus ojos y coronilla, tan a su pesar), señalan que "ahora todo el mundo era de Bowie"... Insisto, ni puto caso. Porque, básicamente, están haciendo un ridículo pleno y absoluto... La razón, en efecto, es aplastantemente obvia y certera: pues sí amig@ (o capull@ si prefieren, y desde el cariño y tal), TODO EL MUNDO era de Bowie.


TODO EL MUNDO. Si alguien quiere empezar una competición de quien era más fan, quien lo quería más o quien lamenta en mayor grado su irreparable pérdida, allá él/ella con lo suyo. Pero bilis y exabruptos les salpiquen en casa propia, de ser posible. Bowie y Reed eran los cantantes favoritos de mi hermano trece años mayor que quien suscribe (cuarentón ya, desde hace unas muy pocas semanas) y con ellos crecí (y continué/continuaré). Analizándolo hoy, un algo siquiera, la evidencia sangrante de que son dos de las voces que más he escuchado en la vida. Tal cual. Imaginarme ahora a alguien mayor que uno, alguien que ha crecido a la par que el artista, sorprendiéndose para bien o mal en cada alto del camino, y pensar en lo que debe sentir si en verdad ama la música como parte indeleble y primordial de la puta vida ésta, no me genera sino un plus de llorera incontenible a sumar a la propia. Solo, mismamente, por mi militancia de fan irredento del Sr. Costello no se da la circunstancia de que estaría hablando -con Bowie- del músico/banda de quien más discos tengo en casa... ¿Cómo explicar lo que sea de más partiendo de esa premisa?. Solo resta gratitud sincera y para siempre para con un artista cuyo parangón se encuentra únicamente en los de Liverpool, los Stones, Dylan, Reed, Young, los más reputados y contados maestros del soul y/o la black music más añeja, y alguno que otro muy señalado de más, en el medio artístico (de los tantos que practicó) que más inequívocamente nos hace pensar siempre en él.


¿Qué "ahora todos somos fans"?. Pues desde luego qué sí. Sea parcial o íntegramente, pero lo somos al fin. Su obra raja de arriba a abajo medio siglo de rocanrol. Desde la desvinculación en los años bisoños de sus primeras bandas de acompañamiento, la conversión en mod y hippie cósmico, el superhéroe glamero, la parada del Duque en la station y antes de ello el viraje soul (donde tanto impresionó a aquellos músicos de estudio que habían tocado hasta con dios), la trilogía germana de marras, los "años comerciales" -tan reivindicables ellos-, los experimentos noventeros, y hasta sus últimos pasos que se rematan con este glorioso y críptico final de la black star (esos vientos que sobrevienen  a veces, recordando su primer instrumento cuando crío, hielan ahora la sangre, está claro)...  TODO ELLO acaba por construir y dejar impronta en la historia a unos niveles que el ponerse -con perdón- repelente con lo del "ahora os acordáis" (y demas escorzos patéticos cuyo significante no deja de ser sino un infantil y absurdo: "sóis unos farsantes que yo si que era superfan de verdad, no me toquéis mi juguete") me resulta tan grotesco y fuera de medida que sería objeto de descojone inmediato de no ser por la tremenda desolación que el motivo de base nos procura.




En fin, primera entrada de año llorando a un genio inolvidable y héroe personal de siempre. Vaya mierda, si... ¿O quizá no?... Cincuenta años de música, con el -imposible- nivel ya conocido, nos lo hacen inmortal para siempre en definitiva, y eso es algo que debemos celebrar durante todo el tiempo que nos quede. Sin más. Viendo ahora la ajada portada de "Hunky Dory" (mi disco favorito suyo y de los más favoritos de siempre proviniendo de quien/es sea) duele pensar que el hombre detrás de esa música y canciones increíbles se ha marchado ya del todo... El Artista, mayúsculo, insustituible, queda (ok) pero duele, y dolerá se insiste que es de cajones, nos resulta inevitable de momento por la falta de perspectiva. Al menos hasta que seamos capaces de reparar en que nosotros conocemos al ente artístico no al -presunto- humano que casi siempre escondió tras ello... Y no será fácil, por supuesto, ya que sintetizando a éste "ente artístico" lo conocemos (y apreciamos) casi desde que nos parieron y forma parte del acervo propio (egoísta y personal) lo mismo que el del resto del planeta. Descanse pues en paz o como a ud le venga en gana, Sr. David Robert Jones, y gracias -GRACIAS- incontables hasta el fin. 




Como ya he comentado en el FB me quedo con el mensaje del actor cómico Simon Pegg, que de momento es lo que mejor ha sintetizado el único esbozo de positivismo que se puede destilar de tan inesperada y llorada pérdida:  "Si hoy estás triste, recuerda que el mundo tiene más de 4 billones de años y de alguna manera tú has conseguido existir al mismo tiempo que David Bowie". Esto es así.

(Pd. Ahí abajo va "mi canción" suya en las últimas, y por siempre, para ya ir a buscar los kleenex y rebozarme del todo en la agonía)

5 comentarios:

  1. Gran texto Guzz, inmerjorable. De llorera ando también. Un abrazo

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    1. No es para menos Maese Chals. Fíjate que te contesto una semana después y, tontería o no (y maldita lo que me importa lo que le parezca a quien sea), todavía no he podido ponerme un disco suyo entero (a buchitos que voy -una cara del Aladdin por ahí, un poco de Station por allá y poco más-)... costará, si.
      Abrazo guzzero.

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  2. la bronca que demostrás al principio por ellos es solo por la que tenes por la muerte de este tipo... uno de los mas grandes sin dudas...

    me gustó la entrada personal y todos somos de Bowie, algo que no se puede discutir si te gusta la música, la buena música...

    claro que se lo va a extrañar, fijate que lindo disco volvió a sacar... uff.... salu2 desde Marte...

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    1. y tu tono terminó influyendo mi entrada sobre él que quizá hoy cuelgue... gracias entonces...

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  3. Pues fíjate JLO que lo que pongo ya se ha malinterpretado en algún sitio... Solo hacia mención a que llorar a un artista tan universal es derecho primordial de todo el que le guste la música y su historia y nadie es nadie para andar con puñetillas, para no alargar (no entiendo a la gente que se fija más en lo que hacen los demás -siempre con el tomahawk a punto- que en lo que ellos piensan/sienten sobre algo). En fin, como le comento a Carles una pérdida sonada tanto por importancia como por lo inesperado. Insustituible, sin más.
    Y felicidades por tu magnífica entrada (http://ceaa.blogspot.com.es/2016/01/el-familiar-bowie.html#more).
    Abrazo guzzero.

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