lunes, 15 de febrero de 2016

ABOUT... BOB DYLAN

Esto puede ser la madre de todos los galimatías. Un batiburrillo que mezclará tópicos inexcusables con subjetividades gratuitas. Y debe quedar ello extremedamente cristalino de entrada... Por otro lado, claro: "es que no se pudo evitar" (la tan barata excusa recurrente de siempre para los que abrazamos el "cantamañanismo" como puro way of life sin vergüenza ni cortapisa a valer). Además es un "about"... Jerigonza que me saqué del badajo tiempo ha y a fin de plasmar una idea o impresión general para con un "lo que sea" concreto, sea una obra puntual o un artista determinado. "Generalizar es de necios"... Sin duda y de acuerdo. Pero permítanme este tan humilde divertimiento desde este muy humilde espacio, ni qué sea como excepción "jode-reglas" y, en definitiva, en aras de su evidente inocuidad.



 De Dylan he/hemos leído y escuchado toda clase de comentarios que van de una punta a la otra para volver a dar a la vuelta y empezar de nuevo. Desde la más exacerbada beatificación a la más dañina descalificación... Ni qué decir, no pretende uno aquí, mediante los atributos colganderos correspondientes,  impartir razones o justicias (una cosa es la egolatría y otra ya ser gilipollas de facto, claro ello y con tamaño personaje de por medio ni qué decir). Pero una cosa está clara, y se figure en la facción que toque: Bob Dylan es un autor/artista que, en la perspectiva actual y mucho más atrás ya en el tiempo (que por "actual" podemos entender aquí la friolera de -prácticamente- los últimos cincuenta años sin muchos problemas, con la barbaridad plena que acarrea ello), "demanda al oyente". La vida, corta o no, cada vez es más rápida o, al menos, eso parece y suscita... demasiados estímulos, demasiados medios y posibilidades sin siquiera poner un pie en la calle y con el café mañanero. ¿Quién tiene tiempo para centrarse por vez primera en algo o alguien a quien "hay que entender" -y bastante, en este caso- para poder ser disfrutado?.  Y, al tanto, no media elitismo de pandereta aquí... No tiene Zimmerman, por supuesto,  la exclusividad de ese pedir "algo más" a su público (sea al nivel que proceda) ni mucho menos y sin tener que tirar con esto de los amantes de géneros y/o subgéneros musicales concretos. Y, de la misma forma, la ferviente seguridad de que aquellas personas que, desde su más jovial bisoñez, sientan afinidad natural por los modos clásicos del folk yanqui (y pongo folk pero, creo está claro, aquí va del country al R&B, pasando por el bluegrass o el mismo soul y más allá) mantendrán la llama del genio de Duluth prendida hasta el fin de los tiempos. Esto es así.


La cuestión principal: ¿hay para tanto? o, si se prefiere, ¿és realmente taaaan bueno?, y ¿por qué?... Personalmente, puedo sacar fácilmente una retahíla de unos quince o veinte músicos firmando en solitario -y desde el último medio siglo de vida o aprox.- a quien dedico (y dedicaré) más tiempo que a Dylan. No lo puedo negar porque tal que así es la cosa (aunque tampoco son tantos, si me paro a pensarlo un poco y mejor mirado, ojo ahí). Dylan además, en sus sesenta años de singladura, ha sido puntualmente la cosa más artera, fullera y cabrona que ha existido (le ha dado tiempo para todo eso y más)... Por caer, hasta ha grabado con los U2 (en lo que siempre he considerado el punto más bajo e inexcusable de su singladura... -para mi es, directamente, como Cash haciendo coros en el "wannabe" de las Spice girls para que se haga todo el mundo una idea de a que nivel considero tamaña perfidia-) y con eso queda todo dicho. Después se sintió "sucio" y al poco (un lustro más tarde) hizo esos dos discos maravillosos de covers añejas de la american music, eso si... aunque ya es ello otro tema, claro. Pero volvamos ahora al principio de párrafo. La respuesta a las dos primeras preguntas para mi es la misma: "Sí, y lo indecible de más"... La tercera pregunta deja su respuesta en el siguiente -párrafo, o parrafada según miras- pero, en cualquier caso, queda aquí todavía una respuesta pendiente para la siguiente pregunta: "A ver, ¿enteraíllo de los cojones -o similar- de esos quince o veinte músicos que prefieres a quién pondrías por delante de Dylan ?"... La más fácil de todas: a nadie. 


Bob Dylan es el único (no "uno de ellos" u "otro que"... el "único", y muy al tanto con esto que es lo que nos lo hace inalcanzable a muchos) que ha sabido bailar con el tiempo, y los tiempos, en un aspecto muy concreto y determinado, basado en dos conceptos prácticamente antagónicos: en la postergación de lo "popular" en su interpretación clásica y, por contra, en la exaltación "pop" derivante de la llamada contracultura acuñada en aquellos sixties.  Y, que esto es primordial también, sin negarse nada a -ni para- si mismo (que, ¿por qué cojones iba a hacerlo?). Le han querido convertir en adalid del antibelicismo, protector del folklore clásico del sur de su nación, rock star al uso y sabe dios cuántas cosas más... Y lo ha sido, claro qué si, todo eso y todas esas "cosas más"... pero en la medida que él lo ha querido siempre. Bendito sea el granuja por ello. Y por supuesto que de siempre "está del lado de los débiles" pero no ha querido dedicar su vida (aunque sí su arte en importante medida) al erigirse en caballero andante que valga o similar. Y duele, según cómo, escuchar -y aún recientemente- esa "alma acantarada" de Baez que se sintió abandonada cuando Robert (hace tanto) decidió seguir a "lo suyo" y dejar las banderas en el cajón... Si, y aunque el tiempo le haya dado la razón incontestablemente al de los rizos:  si hubiera estado toda aquella década y en adelante cantando a "vientos" y "cambios" seguiría figurando como insaltable ícono del pasado siglo (sin duda) pero, básicamente, su grandeza sería menos y, entre innumerables cuestiones mejores y más importantes, ustedes no estarían leyendo esto probablemente (lo que, de cara a alguien/es, quizá fuera ello una suerte, se admite -todo- pero es lo que hay). Nunca se ha casado (o al menos nunca del todo y plenamente) artísticamente con nadie, y eso hay quien nunca se lo ha perdonado... Siquiera con esos beats que le abrazaron como su heredero natural, cosa que le honró... durante, cómo no, un cierto tiempo. Ay los beats, esos autores yanquis que tanto impactan con veinte añitos  (cuando todo es un descubrir constante y todo es lo mejor y lo más auténtico y...) hasta que van pasando los años y uno cae en la cuenta que Ginsberg, Kerouac o hasta el mismo Burroughs no son Twains, Poes, Faulkners, Salingers o Chandlers de la vida ésta. Qué molar y ser transgresor está muy bien (y qué no son unos pelacañas, los mentados y cia, ni qué decir) pero, y por mucho pese a los defensores a ultranza de todos esos tan merecidamente renombrados entes creativos, queda siempre en las últimas aquello del "muy bueno, si, pero según con qué lo compares, claro". Dylan se dejó abrazar puntualmente por todo aquello, sigamos, como por ejemplo también por la implantación de las nuevas formas rockabillescas al blues clásico -y derivados- del maestro Cash que tan bien sintetizó (mejor que nadie a mi humilde entender -que no se me enfade ningún fan de Holly, Vincent y demás-) que, más allá que el mover las caderas y la voz irrepetible de su amigo de Memphis, éstas "nuevas formas" permitían orientar un sagrado legado hacia un futuro aún por escribir... Pero a la postre, Robert se negaba a encorsetarse a absolutamente con nada en concreto... sabedor, ya desde el principio y a pesar de su juventud, de lo etéreo de todo en el medio que practicaba. Y hasta hoy.  De ser algo, de forma clara y concisa, seguramente el innegable hecho de que Dylan sería el último eslabón de una cadena, tomando el relevo de Seeger, que nos lleva inefablemente a su tan admirado Guthrie, Lead Belly y al propio Robert Johnson antes de eso (y entre otros "ilustres antiguos", está claro)... relevo que, en efecto, no ha tenido continuidad.  Los tiempos, en efecto también, han cambiado y el debate, por todo lo vertido, está de más. Dylan tiene sus "números 1", su colección de hits "pop", porque el mundo los ha convertido en eso y él (el muy putón) tampoco sería precisamente corto de miras y se ha dejado querer de vez en cuando porque le ha convenido, pero, honestamente... Aunque hayan documentos visuales (históricos ya) de actuaciones en las britanias donde le increpan desde el público ("¿dónde has dejado a Guthrie?"), o donde le ofenda que alguien -algún plumilla de turno- no le pueda considerar "entretenimiento",  o el que -mucho después ya- haya figurado en algún "supergrupo" o, incluso, el que  haya tocado para el mismo Papa, a pesar de todo ello, digo y sigo: ¿alguien se imagina a Dylan grabando las canciones de BOTT, Desire, TOOM y demás, pensando "joder, lo voy a petar en los charts con esto !"?. Imposible ello. Lo ha aderezado sutilmente, lo ha sabido preparar para los gustos de estos "nuevos tiempos locos", valiéndose de una sabiduría casi maquiavélica pero al final de todo, básicamente, se ha limitado a un seguir horadando en la historia de la música "popular" que no "pop" de su país hasta el punto que las líneas se desdibujan y parecen juntarse en una sola cuando (por supuestísimo) no és, nunca lo será, así. 


Por todo ello, ya al cierre (y no se queje nadie que esto podría durar varias horas), como una vez le dije a un querido y más que respetado contertulio en "las redes", el inevitable fallo para mi con Dylan es cuando se le considera un "artista del rock" más, como si fuera Zep o el propio Neil, y aunque también lo sea si nos ponemos flamencos (todo un galimatías de la hostia, si y como ya adelantaba en la primera frase de la entrada). Y no es por su virtud de "icónico" de cara a la Historia incluso más allá del ámbito musical dada su incidencia social, también lo son los dos ejemplos mentados mismamente, és (siempre desde el modesto entender de uno) por su condición de defensor y protector de la misma (y por lo tocante a los registros elegidos y empleados, obvio ello). Zimmerman es el último al que le cayeron las llaves de ese reino y el último que las ha sabido sobreguardar como procede (lo que con más o menos gracia me he afanado en describir), e insisto, del que se empieza a asimilar ya del todo (o desde hace no pocos años y ya a estas alturas de la comedia ni qué decir) la imposibilidad de que aparezca otro nuevo "sereno" que le recoja el testigo en forma plena... Bueno, y si además se ha lucrado con ello pues, mira, mejor y que le aproveche (que "un poco", se lo ha trabajado). Mejor siempre un trovador  que un político o un militar, en definitiva. Lo de que sea un "genio" y que la mierda que los humanos hacemos del mundo éste a diario es algo menos porque lo parieran a él hace casi tres cuartos de siglo, ya, si acaso, lo dejamos en "la carpeta de obviedades". Y fin.

8 comentarios:

  1. Gonzalo Aróstegui Lasarte15 de febrero de 2016, 13:07
    Las palabras "el más grande", ridículas por lo general, cobran todo su sentido cuando hablamos de Dylan. La revelación que yo sufrí durante el verano de 1989 escuchando una y otra vez "Highway 61 Revisited" no la he vuelto a sufrir en mi vida (quizá con "Fun House2 y "Tago Mago", pero ésa es otra historia). Sabias reflexiones, brother Guzz.

    Abrazos.

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  2. bernardo de andres herrero15 de febrero de 2016, 13:57
    Creo q Dylan merece todos los elogios del mundo pero no es Dios mas bian al contraio es tan humano que tiene demasiados defectos , por mucho que pese a los Dylanitas.
    1) sus primeros discos son un tstón plagiadores de sus idolos folk
    2) estuvo muy perdido desde el New Morning al Change of guards, Lo siento el portrait es malisimpo sea de Dylan como de otro
    3) Despues de su etapa religiosa hasta el No mercy mejor no hablar
    4) Despues del Modrrn Times opues ni fu ni fa
    5) Los bootlegs series de 16 discos es un robo lleno de cosas inaudibles rompiendo la tradición de sus primeros bootlegs series 82 cds con lo mejor) Perversion comercial

    Pues pese a eso es un genio pero no Dios

    Gran post

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    1. Disculpa inmediata !
      Por algún tipo de concatenación de hechos incomprensible por mi parte, mi hija que es la cosa más bonita que ha existido jamás en este sistema solar y parte del extranjero ha borrado/fulminado la entrada desde el smartphone... Por pura potra, servidor tenía abierto el post en el pc y ha podido copiar íntegros tanto texto de entrada como comentarios. En la seguridad que tanto Gonzalo como Bernardo están por encima del que se vea o no su foto/imagen (son amigos de la casa en definitiva) en su comment sigamos todos adelante con nuestras vidas, que aquí no ha pasao nada... Y no se preocupe nadie, la culpable ya está siendo cast... Bueno, no, a quién quiero engañar, soy incapaz que es mi talón de Aquiles x infinito y más, pero que susto me ha dado la recontra-puñetera...

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  3. Es usted un genio en el arte de labrar una longaniza de texto y que sea leída del tirón y sin perden la tensión, paréntesis mediantes. Aplaudo el post y estoy contigo, si bien algunos discos se les podría haber ahorrado, si que es verdad que en si mismo todo él y su camino aún en proceso es inalcanzable. Gran texto repito. Abrazo fuerte. Saludos

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  4. Qué bueno eres coño, déjate de Dylan.... ja ja ... qué grande es BOB!

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  5. A quién pondría por delante? A nadie. Su reflexión se las trae de rebuena. Amén. *****

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  6. La clave de la entrada está en la mención que haces de los escritores de la generación beat y de Faulkner, Poe, etc. Dylan es un escritor que canta, y un escritor de altísimo nivel, tan alto como el de los literatos nombrados. Dylan no sabe escribir canciones cortas, nunca lo ha sabido hacer. Su lírica necesita de capítulos enteros, de grandes textos que deben durar el tiempo necesario para ofrecer al lector que escucha su desenlace.
    Gran entrada, si señor.
    Saludos,
    JdG

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  7. Joer, qué pasada, lo tenía pendiente. Con solo cuatro puntos y aparte uno de los mejores artículos que jamás se han escrito y se escribirán sobre Dylan. Abrazo.

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