lunes, 29 de febrero de 2016

RECAUCHUTANDO DESDE EL EXILIO: #5. Sintiendo los flujos playeros forever.


The Beach Boys - "Surf's up" (1971)


Por mucho que evidentemente me guste un ratazo no considero, ni de la más dispéptica de las guasas,  "Pet Sounds" un top-5 o 10 de la historia del Rock. Pero es que además, para echar más leña, tan siquiera lo considero uno de los mejores tres discos de The Beach Boys. Mal que va uno para la vida moderna, vaya... Se me queda justo en el escalón previo al podio (y por mucho que su mejor canción  -la suya y la de trillones de gentes mas- para mi, eso sí, figure en el tótem de marras aún sin ser en última instancia mi favorita de la banda) ya que no veo, y aún inténtandolo con ahínco, como ponerlo por encima de "Sunflower", el -también- monolítico "Today !" y, especialmente/sobretodo, este "Surf's up" al que considero no ya solo su mejor trabajo sino un prodigio insaltable en la historia del medio artístico al que pertenece. Y, yisuscraist, que ruego porque la iglesia "brianwilsoniana" sabrá perdonarme... Pero me quedo de todas con estos playeros (fugaces, si quieren) de los primerísimos 70's, los de "sunflower" y el álbum(azo) de hoy, donde por alguna razón noto un mejor funcionar como banda, así en comándita, y una variedad de palos mayor por mucho que al final, inevitable, la sombra del genio de Brian acabe surgiendo tarde o temprano... Breve intermedio: ¿hubiera sido "Smile" el mejor disco de todas las galaxias de haberse presentado, en su momento, como habitaba originalmente en la cabeza de B.W.  o, al contrario, su eterno mito se debe precisamente a su ya tan sobada intrahistoria y lo de que ella deriva más que a otra cosa?. Cuarto y mitad de cada sospecho, pero hay debate oiga... que me lo quitan de las manos. Y sigamos, ahora ya sí y disculpas por el viraje gratuito pero esto es de esas cosas que se sueltan o a uno le pica el píloro.


La contextualización de como y cuando llegó este álbum (también válido ello para el anterior y magnífico "Sunflower", si se quiere)  queda perfectamente sintetizada en la portada del caballero abatido... Ecos de una grandeza pasada que se adivina convertida ahora (por entonces) en apenas esbozada y muy oscura silueta. Y ya, desde ahí, la nostalgia y melancolia que rige en el álbum hace acto de presencia. La enfermedad del principal líder, la caida del sueño hippie y el no acomodarse a unos tiempos que ni les gustan ni entienden, son el sentir básico de "Surf's up"... en cuanto a motivaciones, al tanto con eso. No se confunda fondo y forma, que hablamos en todo momento de un personal cuya inercia melódica de órfebre es, aún hoy y mediante -entre otras cosas pero ninguna por encima- el setentero puente de la Gran Estrella, piedra angular del power pop y toda la verbena del pop alternativo (con guitarras o sin). Es necesario, de cara a quien ubique a los Beach Boys como los abueletes que ejercían de special guests en "Los vigilantes de la playa" o los imberbes perpetradores del "Surfin' USA" en aquellos sixties o/y poco más, remarcar que conviene con esta virguería de trabajo dejarse de martingalas y folletines... Sí, los BB dan para una saga digna del más largo culebrón  (el quién hizo -o no- qué, por qué, cómo y dónde, etc...) que ríanse uds de Falcon Crest y Game of Thrones juntas y por separado. "Surf's up" debe disfrutarse y digerirse como una obra tan preciosa como homogénea. Da igual, hasta cierto punto al menos (o a mi me lo da, vaya y valga el matiz), que alguna canción fuera de años antes, que Brian se sumara a última hora para echarle un cable a Carl con según qué, que tal miembro esté o no esté del todo... Con una refrescante y excelente excepción (por aquello de joder la regla y eso) al final de la primera cara, ese sentir antes descrito para con el disco se mantiene e inunda sin remisión de forma íntegra y entre cabo y rabo. A medio camino del "#1 Record" y "On the beach", siendo tan enorme y necesario como ellos. Ahí se debe dejar engastado para siempre el puto "Surf's up". 


Y ahora, antes de meternos con el song by song de marras, solo quisiera dejar constancia (por si no ha quedado claro) de que estamos, muy claramente a mi entender, ante el disco más compensado, sin bajones a mediar y alejado de formas deslavazadas a la hora entender un elepé como obra conjunta que esta gente ofertó jamás. Este es el disco, en resumen, que recomendaría a todo cristo que no tenga mucha simpatía por la banda pero sí por la historia rocanrolera toda ella o a la que, sencillamente, le da una pereza del copón liarse, así sin anestesia ni nada, el entrar en su mundillo (ell@s se lo pierden en cualquier caso, ni qué decir)... Su mejor disco, como tal y sin más, si prefieren resumir el resumen. Y es que ya de entrada, la primera en los morros, nos encontramos con una primera cara que es un pedazo de sol en si misma. Lo que se mentaba antes, si bien el tono es triste (o lo puede resultar) la bonitez extrema empapa el asunto de todas ídem... "Don't go near the water" (toda un paradoja aquí, sí) es puro Beach Boys en sus mejores formas por y a recordar. Con toda la retahíla pseudopsicodélica acostumbrada en la producción y una melodia que es pura mermelada deshaciéndose en el alféizar. A qué mas. Ligera y frescales a partes afines es un pintarte la sonrisa en el careto infalible y el primer tanto que se lo apuntan el primo Love y el colega Al. Sin embargo, caray, demasiado pronto quizá que llega esa segunda pista... Y antes de seguir, ya puestos, breve pero sentido aplauso para el hermano Carl que aquí, en este disco, echó el resto al cantar y/o co-cantar las tres banderas más altas del castillo... Para el caso, seguimos, "Long promised road"... Brutal, excepcional, la "The weight" de los de la playa, incluso. Mi predilecta de disco y banda por la que me jugaré siempre el jamón del bocata hasta alcanzar la sobada, pero indiscutible para uno, etiqueta de lo "imprescindible"... "but I, hit hard at the battle...". De escándalo. Y, atención, que bien nos aguanta el tipo esa "Take a load off your feet" que aparece de seguidilla y donde aparece por primera vez, además, co-firmando el gran Brian (con Al Jardine para la ocasión y que son además los que la cantan y tal, claro)... Muy coquetona ella y nos recuerda, por enésima, que sin ser los mejores si son lo que, en las formas, más nos recordarán a los de Liverpool con marcado denuedo ("en las formas" se insiste). Una pena que el mundo hubiera virado hacia otra dirección rockera en este aspecto... Ya nadie quedaba ahí, o demasiado pocos, tras la disgregación escarabajera para este "Surf's up" (y el de antes) que debiera haber sido incluso mucho más a nivel de acepciones... Pero no a lugar a queja, claro. Que esa década, o algo más, que va de los mid 60's a los mid 70's engloba más de tres cuartos (como muy mínimo, en mis cuentas) de lo más mejor de la historia del medio... se entiende y acepta y no media reproche serio a nuestros mayores, vaya. Llega, sea como fuere, "Disney girls (1957)" que no sé si realmente es la mejor aportación en cuanto a autorías de Johnston para el combo pero que, desde luego, hace gala de un preciosismo crooner de manual por su parte para el que no hay puñeteros cuartos y, en efecto, seguimos sin fisura a valer con este "Surf's up". Para cerrar la 1st side y por si poco fuera además, nos llega esa "rareza" en el lote con el rocanrol de "Student demonstration time" y la sombra de Jerry agigantándose lo indecible en la pared del strip-club. Sin denostar, por ello fuera poco, la mimosa producción habitual por parte de este personal. Niquelada primera mitad, para todos los gustos, que además incluye una de esas canciones por las que uno mata y remata pero, al tanto, queda la segunda... Donde se pierde inmediatez pero se alcanza la personalidad y el tono que hacen de este elepé algo tan especial. Una de esas b sides para enmarcar, sin mácula, que agotan y derrotan por puro y duro sentimiento vertido. 

Y es que cada día, aún el más soleado, tiene su noche y -hasta- ni el gobierno puede joder ello. Así lo alcanzado, nuevamente, por Love y Jardine para "Feel flows" en lo compositivo y rematando con la preciosa interpretación de Carl es el morirse del gusto. La parte flautista intermedia es el tocamiento aunque no tengas la fortuna de congeniar con Anderson y cia, la melodía es, sencilla y llanamente, intocable y, evidente, la colección de overdubs vocales no son sino otro nuevo ejemplo de porque esta maravilla de álbum debe guardarse religiosamente anexo al "pimientas". Por siempre y tal cual. La también harto reposada "Lookin' at tomorrow (A Welfare song)" es la única pieza donde Jardine se atreve a plantarse frente al micro en solitario y destila, para la ocasión, atinado kinkysmo por todas partes. Nueva virguería más a la que solo cabe, quizá, reprocharle su tan exigua duración (ni dos minutos para esta, la más corta de las pistas del álbum). Llegados este punto, y aquí ya si que me pierdo con todos los millones de personas que tan seguras están de quedarse con los "animales sonidos" a la hora de mentar -sin el menor género de duda frecuentemente, además- un mejor disco de esta formación, es cuando el genio de la formación toma las riendas... En solitario o co-firmando, Brian coge un trabajo impecable y lo convierte, que los grandes ya es lo que tienen, en algo "sencillamente" necesario. El halo que envuelve "A day in the life of a tree", la única pista del álbum que compone de forma expresa para el mismo, es de soundtrack para sueños... Me imagino aquella preciosa escena de "La noche del cazador" de la fuga en barca por el rio con esta pieza lo mismo que con su magnífica música original. Lo de este hombre es muy burro, oigan. La lastimosa voz de Rieley -manager del grupo en aquellos días- con ese órgano de fondo y los espectrales coros... Derrota total nuevamente. En el penúltimo escalón, por supuesto, aparece además "'Til I die" que coge el día arbóreo que precede y lo prolonga aún más al infinito con las voces de los hermanos -que más cantan- y el primo Love haciendo imposibles. Indivisibles para mi esas dos canciones en realidad, es de esas cosas que "transportan" y te hacen ir a lugares muy concretos pero... Se ha de ser realmente cabrito para guardarte, así a traición y con toda la sangre fría, una maravilla de tema como "Surf's up" -el tema- para el final. Virguería que funde como si tal cosa la santa trilogía de la banda (bonita melodía + producción no exenta de psicodelias + virtuosismo vocal a varias capas) para una sola y misma canción cuya clara misión es, además y finalmente, darnos la despedida definitiva para con tan irrepetible viaje y dejarnos con embobada cara buscando un inexistente y utópico punto en el vacio.  A modo cierre  recuerdo nuevamente, y para ya quedarme ancho del todo, que si bien veréis "Pet sounds" en la mayoría de tops 10 o 20 de la historia del rock habidos y por haber, para el menda (y aún gustándome bastante ese señor disco, cómo no), The Beach Boys alcanzan su plenitud como banda con "Sunflower" y "Surf's up" (sobretodo con "Surf's up", claro) en los muy primeros 70's... Y si equivocado ando, equivocado acabaré con esto pues, ya que ese par de dos me generan una diferencia con el resto de su obra altamente importante y, en verdad, negarme ello sería tontear de gratis con el autoengaño. Mucho más que lo de  "buenas vibrations" lo de este álbum, ya les digo.


*(Texto aparecido originalmente el 12 de junio de 2014 en el Exile Subterranean Homesick Magazine)

1 comentario:

  1. Yo si considero que el Pet sounds es el mejor de los BB aunque no lo pongo casi nunca y este surfs up si me parece sensacional no se entenderia el surds up sin pet sounds de ahi la impostancia del mismo . Eso si el surfs up es maravilloso

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