viernes, 29 de abril de 2016

THE POSIES - "Solid States" (2016)

Visualicen  todos a esa niña (denle vuelta al género de proceder) que, desde la lejanía de los primeros años púbers, se llegó a idealizar en su momento como el paroxismo definitivo de la belleza en la tierra... O quizá no tanto, vale. Pero que sí suscitó, al menos, algunos de aquellos entrañables y memorables primeros picores en la cúspide del tren inferior corporal propio... Pasan los años... Siguen pasando... La taquillera del cine se descojona cuando intentas colar lo del "carnet joven" (desgraciá !)... ¿Qué es esto a mi lado?, hostia, si tengo una hija y todo !... "No pasa nada, jeje, son los segundos veinte" (escuchas decir un día "X" a algún hijo de la grandísima casquívana)... Entonces, de repente otro día "Y" y sin verlo venir, reconoces a aquella preciosa niña de prácticamente tres décadas atrás en el tiempo y, para resumir... Póngamos que está muy radicalmente distinta en base al tan idealizado y alegórico recuerdo que uno hasta entonces guardaba... Pero mucho. Y, por ende (claro), se te cae todo al suelo irremediablemente y durante, como poco, unos cuantos  de minutos.


Bien, atendiendo a ello, el nuevo de Ken y Jon ("los pusis") es como eso pero a lo muy burro. Que aquí "mucho" no, que hacemos corto. Demasiado. Sobreproducido, chungo, azucarado porqué sí hasta la inevitable indigesta y, básicamente, una señora mierda de las que marcan época en el sentido de generarse un precedente de algo francamente horrible para el futuro que vendrá ("este disco que nos hemos puesto es el horror de mordor"... "si, ¿pero tanto como el "solid states"? -para entendernos-). El nuevo Posies, más allá del festival de chimes/ruiditos y el carrusel de melodías de grupo para quinceañer@s (si me llegan a decir tiempo ha que este par haría algo como "The definition" lo mismo me hubiera pegado y todo -y con razón cero visto lo visto-), es una decepción a todos los niveles se susciten. Al menos para mi. Ya comenté no hace mucho que, a pesar de ser una banda recurrentemente mentada, The Posies no hace un disco que, así en general, me lleve de huertos desde el ya veinteañero "Amazing disgrace". Pero siempre (hasta hoy) en sus discos ulteriores había "algo donde rascar" (una melodía sin apenas aderezo instrumental que te captura sin verlo venir, un guitarrazo desbocado que te deja muy bizco sin previo aviso...). "Solid states" no. No tiene salvavidas posible, la menor de las dádivas a la que agarrarnos. Y lo peor es esa sensación que han ido a por todas echando el resto... Pero solo en lo que a "estudio" pertoca. Han cogido todo su trabajo de composición para, a posteriori, bajarse los pantalones y sentarse encima esperando mientras llegaban, en efecto, los solid states... Pasa que en vez de tirar de la cadena han hecho un disco (o similar) que, sin duda, entusiasmará a los "fanes" de colpleis y/o marun fives pero que, sin solución posible, hará girar la cara con gesto vergüenza a todos aquellos que tanto disfrutamos (y lo seguiremos haciendo, quede claro) de "Dear 23" o el tan indispensable y querido "Frosting on the beater". No sigo. El chasco ha sido sonado... Al "beater" con estos "Solid states" !

Pd. A todos aquellos que iréis a ver a la banda en su mini-gira actual por nuestras latitudes les deseo, de todo corazón, que Auer y Stringfellow recuperen mayormente sus melódicos pelotazos de siempre... Aunque tampoco se sorprendan si aparece un DJ en algún lateral del escenario, ya puestos y que lo sepan.


(os habéis quedado a gusto, puñeteros... Qué "vosotros antes molabáis", que se dice)

1 comentario:

  1. Me sucede como a Vd. Desde el Amazing no han acabado de engabcharme. Pensando que el año pasado formaron parte del que puede que sea el mejor disco de lo que llevamos de siglo, el de la Orange Humble Band, pensaba que podían volver a hacer algo grande. Decepcionante, flojo, voy a por otra cosa sin perder más tiempo.

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