domingo, 5 de junio de 2016

BOB DYLAN - "Fallen Angels" (2016)

Encontrarán en la redes tantas (tantísimas) reseñas, e indistintamente de si se descubren "a favor de" o justo lo contrario, del producto que hoy nos ocupa, y que le dan tantas patadas a esto que tienen uds delante ahora mismo que, no quepa duda, no hay maldito Pitagorás nos las cuente todas... Esto es así. ¿O no?. Qué cojones... Alguien tiene que hacer la mejor reseña de este disco más allá de toda duda en algún momento de la historia y, miren, como tengo ahora un hueco pues, hale, a echar el rato y tal... Nos ponemos el traje superhéroe y a sobrevolarlo todo. Pues, en verdad, esa -el "sobrevuelo"- es la baza que pienso jugar hoy aquí (y ya que de naipes va la cosa).


Pasaremos por encima de todo. Por encima de estar ante el músico blanco más importante de la música popular del siglo pasado -y hasta hoy- firmando en solitario. Por encima de la colección de ilustres artistas que arriman aquí el hombro en estudio (mírense la wikipedia, a ver si esperan que se les haga todo el "trabajo sucio" de gratis, no te jode). Por encima, incluso, de la procedencia y leyenda propia de cada una de las piezas integrantes de éste, el disco número pollacientos del señor Zimmerman (y repasar último paréntesis anterior de ser menester)... De cualquier cosa, en definitiva, incluyendo la evidencia de que cuando éste señor con sus setenta y cinco palos en la joroba asola el presente, con nueva referencia bajo el sobaco, se sigue parando el universo de la música popular para un sinfín de melómanos del orbe.  Y lo haré (el "pasar por encima" de todo eso y todo lo demás)  porque, coñas al margen ya, hay opiniones y sentencias mucho más sesudas y eruditas a poco me giren uds la esquina webera. Y, también, porque hay en cualquier caso dos puntos básicos que me hacen adorar (pues ese es el infinitivo en mis cuentas) YA, desde anteayer y en adelante, a estos serafines caídos casi en su totalidad (que me cojean un par): la lección (enésima) de historia que me supone por parte de éste Dylan (recordemos hay varios) que se dedica a ejercer de Bruce Lee del medio,  extrapolando las lechuzas por doquier de aquel por el repartir, en su caso, su cirujana prolongación del acervo músico-cultural de su país y, por otro lado, lo mucho que me transmite el jocoso sudor de badajo le supone al fin todo lo que se diga, o pueda llegarse a decir alguna vez, de su último elepé de estudio hasta presente fecha... Tiene, al fin, todos los triunfos en esa mano de la cover. Y lo sabe tanto que hasta le aplaudo la chulería sin disimule a mediar (entónese risa condescendiente antes del fraseo, incluso): "A ver, cántaro souls, pero tenéis reputa idea de lo qué son esta piezas que aquí os traigo"... Es de locos. Ya me lo hizo con "World gone wrong", si, con el espíritu de la saga Williams, Johnson y demás... Ahora, por eso, se "armongstraniza" y hasta "raycharlsea" a ratos... Que se nos viene a la city, el canalla  !!. Viva la qué lo parió, -one more time-, sin más. Y sigamos abajo, claro.

Sobre lo primero, lo de "la clase de historia"... Hay quién, sin duda, acusará a recibo el hecho de que se podría vertir ese razonamiento sobre su anterior álbum de la misma y jodida manera. Ok. Pero es que uno no lo ve así del todo, qué quieren les diga. Y lo voy a explicar y todo. Sirviéndome, ojo, para la ocasión del magnífico, para mi imprescindible, disco de covers noventero que antes menté..."World gone wrong" que es un pedazo elepé (lo mismo que un impagable documento histórico-cultural, así a lo bestia y tal cual, por derecho propio) y, en verdad, mi favorito suyo de esa década (si si, TOOM es el peral entero que no solo "la pera", sin duda... pero aún por esas). A ese disco, con perdón por lo manido, lo precedío el también disfrutable (y también de covers -que a mi plimes:  "singer not the...", recordemos-) "Good as i been to you". Qué déjalo ir, si, pero que por alguna razón no me transmite esa magnificencia total de su secuela y por mucha rola bienintencionada le quiera dar... Es un trabajo de gran calidad, -tratamos sobre quien lo hacemos en definitiva-, pero que también me entraña un cierto poso de capricho pasajero, o de "meto el dedo en la piscina a ver qué tal"... WGW ya no tiene ello. Ya está perfectamente determinado y, sobretodo, enfocado. Se nota la relajación bien entendida de lo qué se quiere y a lo qué se va. Bien, pues ahora, cogiendo ese embalaje y trasladándolo a la dupla shadows-angels, me viene a ser eso mismo pero como por, al menos, diez (maxime porque en la otra dupla no existe una diferencia tan -TAN- abrumadora en contenido, o yo no la veo al menos). Y, desde ahí, hilvanaremos con el segundo motivo principal (que hay otros, ojo) de mi deleitación con estos  "Fallen angels" antes ya apuntada...


No comulgué, así se lo digo (y por mucha contradicción quiera alguien encontrar/señalar), con el anterior... Le aplaudí y hasta me divirtió, igualmente, la chulada. Ese: "soy yo y puedo hacer y hago lo que me de la gana puta". Pero me sugirió, cual Dyango o Perales a la americana (y aún a pesar de la calidad innegable), al cantante de boleros caduco que se saca los cuartos que pueda sacarse aún en clubs de fiesta rancio-pureteros... En su caso, lo del tópico de cantante tonaillas retro-vintage a lo rat-pack jubilándose en casinos de Las Vegas y tal, si (creo que fue el Sr. Laurent Berger quien en su magnífica reseña lo sugería -y si no fue él se la miran igual, la reseña, que está tremenda-). Las canciones ahí eran historia, también y no poca, y por ende: ¿dónde está pues lo qué no -me- funciona?. La razón, siempre en percepciones propias y aunque sea rebozarse sobre lo mismo, es que en "Shadows"  lo visualicé de esa guisa (precisa y muy claramente además): micro en mano on the stage, mientras el personal cena sentado y sin prestar nadie (siquiera él mismo en algún pasaje, pareciera) especial atención... Un ramillete de estándares recreados por enésima de forma caprichosa y sin mojarse mucho, como tirándose los trastos de lejos con las canciones pero sin involucrarse a conciencia... sin llegar al folleteo, en definitiva. Sí, vale, está eso tan sobado de "las hace suyas", está servido en "su clave", etc y lo que se quiera... Pero, al fin, yo me quedé con cierto desánimo y con la certeza -por mendruga pueda resultar- de que no se había peleado (y qué viva el reboce again) demasiado con el setlist dispuesto... "Fallen angels" me resulta, a cualquier nivel y aquí llegamos a "lo bueno", la cara opuesta de esa misma moneda. "Fallen angels" me vuelve a proyectar imágenes, dirección... Sin fisuras ni pollas (un par de tropiezos, todo lo más, y uno de ellos abierto a debate, incluso). "Fallen angels" es el arremangue, el "vale, ahora en serio". Ya la misma elección de temas, -lo indecible de más casamenteros entre ellos respecto al anterior-, donde los motivos jazzeros le pegan un codazo en el bajo vientre al croonerismo que lo deja bizco perdío y sin remisión, son un triunfo en si mismo. "Fallen angels", como también he visto apuntado en alguna parte, es una evidente soundtrack para el mejor Allen (el de Manhattans o Annie Halls) retratando "su ciudad". "Fallen angels" no es Dyango o Perales... "Fallen angels" és, demasiadas veces como para no significarlo, un coger del brazo a la Moreau, con Miles ocasionalmente de fondo  en "Ascensor para el cadalso", y pasar las noches vagando por calles, tan dormidas como despiertas se quieran ver o encontrar y acabar, por último, entrando en algún piano-bar cochambroso y encontrarte allí con un primerizo Waits medio chuzo y tratando de recordar en qué puñetera clave iba la versión de algún oldie jazzero que le toca empezar...Todo eso y más que me resulta a mi "Fallen angels". Y aún atendiendo a su corta vida, si... que esa es otra, salió hace días y parece que esté entre nosotros desde siempre (son "covers añejas", vale, pero les aseguro que aquí uno en su flagrante ignorancia no las tenía controladas por mucho Mercer y demás medien... que qué coño sé yo de todo eso del Tin Pan Alley, además, joder y caray).

Y claro, luego quedaría esa cosa, esa boutade, de valorar el  "contenido" y eso. Las canciones y tal... "Pero, hombre, Sr. Dylan, ¿por qué no se curra vos mejor algo en la dirección de "pay in blood" o "narrow way" que le quedaron tan bien en el Tempest y se deja de temas ajenos del año la berenjenas?"... Pues no, miren. Será que no. Y para mi, la verdad, mejor aquí llegados. Quizá, sencillamente, porque centrándonos en el último cuarto de centuria la singladura el genio, lo prefiero a la luz del candil en cabaña maderos que de juerga en el porche con los colegas. Y "Fallen angels", por mucha sombra jazzística y por mucho "música de la ciudad en la noche" ilumine los paredones, tiene precisamente ese poso del guiso a fuego lento, con ese leit motiv  órfebre suyo de jugar a "mínimos" para hacer brillar el arreglo, la nota, la palabra o lo qué coño proceda en el momento preciso. En el lugar justo y adecuado... Tampoco tiene más esto. Y eso que empieza con un corta-pega en espíritu desde el anterior: "Young at heart", una de las menos "negras" del lote. Pero, recuerden: las que en el otro eran más aquí son menos (y al revés, claro, que por mucha bosta le haya podido echar encima, "Shadows" tiene -de cajones ello- alguna que otra contada que al tanto...). Y empieza entonces una retahíla de pasajes magnífica, cojonástica  y donde, piensa uno desde la humildad y tal, reside en las últimas el alma de este trabajo: de los vientos de "Maybe you'll be there", a las cuerdas certeras atraviesa-médulas de las guitarras (y qué guitarras en este disco, por cierto) en la batalla steel-bossa de "Polka dots and moonbeams", llegando a la melodía de esta "All the way" que parece despedir la madre de todos los dramas en sangrante fade out continuo y rematando, -en pie todo cristo-, con una "Skylark" que es amén de una preciosidad, y definitivamente, la elegida para la gloria absoluta del lote en mis querencias (sin palabras me tiene esto desde la primera escucha... y no van pocas). De lo que queda destacaría para mal (o lo que menos me atrae al menos): "All or nothing at all"; y, por contra, para bien (o mejor muy bien): "That old black magic", "On a little street in Singapor" y, especialmente, ésta "It had to be you", que me parece la competencia directa y más plausible a "Skylark" por el cetro postrero y final de estos caídos ángeles... Ángeles que, faltaría, no son sino las propias canciones. Y un día el "abuelito" dejará de sacar a pasear las palas de electro-shock para con este tipo de "cositas" y entonces... Entonces si que nos van a dar por culo a todos (y se sea consciente de ello o no, para más inries)... Pero eso ya sería otro tema, si.


Y al final, al final del todo y para mi al menos, esa sensación de qué nadie -y en todo este puñetero mundo- se descojona más de la importancia se le atribuye a Dylan que él mismo. Cuando lo noto, lo intuyo, con esa relajación y seguridad que ya comenté en algún momento, el granuja me sigue resultando directamente inalcanzable. Y es que él, el muy fascinante hijo la grandísima, ya ganó (a todos los niveles y en definitiva) hace tanto que ni se acuerda de cuándo ocurrió y por ello, al final, todo se limita a un tan vanidoso como inútil "este si/este no" por parte de quién escucha y/o procede cada vez... Para mi (a pesar de lo ya apuntado del par que no me acaban de pleno): cuatro ases y comodín a juego es su mano en la portada de este disco. O a lo mejor es que al final, sencillamente, soy más de Armstrong que de Sinatra y, miren, nunca me lo había planteado. Gracias -también- Robert por hacerme caer en ello. 

2 comentarios:

  1. Te doy la razon es que creo que el se descojona de la cantidad de disecciones de sus obras .Yo como ya no me importa mucho de lo que saque lo veo como un buen trabajo indudable , es más dada su larga trayectoria es logico que pretenda divertirse y sacar los discos que le plazca y como le plazca sin dar explicaciones A mi como me gusta este tipo de genero basado en el músical , crooners y música 50's me ha parecido un disco correctito que si no tuviera el nombre de Dylan por medio ni caso se le haría Para bien o para mal el nombre de Dylan es una lacra o una bendicion según para quién.

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    1. Desde luego el hombre hace lo que da la gana desde ya ni se acuerda nadie pero, como para mi tan bien apuntas, ese nombre es una losa que no hay puente-grua la levante... Si hay gente que sigue esperando blondes o desires a estas alturas del drama no creo sea justo se le recrimine nada en absoluto (sospecho, llámenme precavido, que de sacar otro disco los Stones alguna vez no será tan bueno como Sticky o Exile, por poner otro ejemplo recurrente -y aún y así, paradojas de la vida, será o me parecerá igualmente mejor que un altísimo porcentaje de discos actuales por mucho se le/s critique-). Pero, pese a quien lo haga, Dylan sigue estando vivo también como músico y dando, y mucho que quien toque le bendiga, esa sensación: a veces, -en base a los gustos de quien toque-, te la acierta y a veces no... Pero ahí sigue. Con este disco en concreto, insisto que la mejora en todos los frentes desde el anterior es algo que me salta a los morros. Siempre en la percepción propia, ese abandonar el croonerismo en favor del jazz-club le ha sentado de narices y como tal lo valoro... Vale que, obvio ello, no es un incunable dentro del opus duluthero (hay demasiada cola ahí para que entre nadie más ya), pero le aplaudo su labor de "rescate" y el denuedo por clavarlo que, aquí sí, me transmite. No cambiará la vida de nadie "Fallen angels" a lo mejor, ok, pero si el músico se mejora (y mucho) desde el anterior trabajo creo es justo de señalar. Sea para Dylan o para el segundo disco de la banda pseudo-amateur del garage la esquina.
      Y abrazo guzzero.

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