miércoles, 15 de junio de 2016

METALLICA - "...And justice for all" (1988)

Como de vez en cuando recuerdo en la cochambra no estoy nada de acuerdo con los seguidores rocanroleros "old scholl", y/o puristas varios, que denostan subgéneros enteros, quedándose (además) tan anchos en el proceso. Y ni qué decir cuando media burla o, peor aún, condescendencia (camufladas o no) el tema ya , directamente, se me hace un hueco en lo que denomino la carpeta de: "cosas que me tocan un poco los cojones y tal", que tengo en el escritorio. Para lo que hoy nos ocupa considero que, aún estando muy alejado del tipo de música que suelo consumir de forma recurrente y siempre en gustos propios, admito sin problema que en el heavy metal (que no hard rock, insaltable matiz -cansino o no, pero insaltable al fin-),- como en el rap ya puestos a tirar de la manta-, hay también unos pocos discos a los que la etiqueta de "masterpiece" no me parece les haga ancho por ninguna parte... Otro día (intención hay al menos) ya pegaré murgas con RUN-DMC, Public  o los BB, pero hoy (que la cabecera tampoco da mucho margen a cábalas) nos quedamos en el "metal". Y, más concretamente, en el que sería de todas ídem mi favorito en dicho corral... de no existir la para mi descomunal e imprescindible banda de Steve Harris (Maiden es una debilidad personal desde casi 3/4 partes de mis cuarenta springs actuales, tal cual se lo cuento).


Lo que va después del disco de hoy es de sobra conocido por todo dios. En verano del 91 aparece "el black" (aunque para mi "el black" es otro, ya saben cual y ojo ahí):  venden más millones de copias que madalenas hay en el mundo y, hale, a vivir de rentas... O por lo menos hasta el "Death Magnetic" del 2008. Soy de los acuñan ese tan manido parecer al respecto, sí (que los hay , y son legión, que hasta del susodicho y neomilenario álbum echan pestes a destajo -el aún ulterior disco con Lou es de Lou, y más que bien hecho que está para mi pero, en efecto, es lo de "otro rollo"-). "Death magnetic", en cualquier caso,  nos llegaba como una docena de años tarde y de haber aparecido por allá el 96 (o aprox.) muchos lo hubiéramos abrazado sin reservas aún proviniendo del entonces ya icónico "negro" (que me parece un disco formidable y cojonástico a la par, ni qué decir, y aún a  pesar de aquello del "nothing else matters" -me rechina de siempre, detesto su exagerado sobreafectismo-). Les hubiéramos perdonado, no sin cierto encabronamiento seguramente, el largo lustro de espera y hasta, por qué no, la astracanada innecesaria hasta la saciedad del "Unforgiven XXIV" de turno... Pero, claro, la historia está como ha quedado: "loads" y "reloads", la jerigonza que liaron con la orquesta de Kamen (que como boutade o curiosidad está bien, pero no más allá... y nos pegaron la madre de todas las chapas con el asunto), "St. Anger" que es de lo peor que se puede escuchar en esta vida (criminal es poco)... Sin obviar, lógico, el largo transcurrir de los años sin "chicha de la buena y de verdad" por su parte y que ha acabado por jugar en su contra, en el aspecto de que las nuevas generaciones melómanas han crecido con unos Metallica ya en "clave desprecio" que, aunque injusta en aristas mil, no deja de ser consecuente (o por lo menos entendible), a tenor de su oferta en estudio desde dicho periplo.

Tras tan sobada historia/rollo, vamos ya con AJFA... O casi. Que queda contextualizarlo como ente propio, al margen de acepciones generales de la banda y tal (y ya les ahorro lo que supuso para el menda, a sus bisoños 13, esto en su momento... que es que se nos acaba "la interné", directamente). Treinta añazos atrás, desde el rabioso presente, Metallica estaba por entregar su magnífico y reverenciado "Maestro de marionetas", la famosa continuación del también excelente y básico "Ride the lightning" del 84 (posteo propio desde el Exilio aquí), que todavía puntua en incontables lugares como su mejor y más definitiva obra. Sin embargo, ya que siempre han habido puristas (y tocacojones), algunos dedos empiezan a señalarles como "vendidos" para con la reduccionista causa "trash-metalera" de la que ellos, pese a quien pese, serán siempre la referencia más visible  (lo de "la mejor" ya queda al gusto de quien escucha, ahí estaremos de acuerdo -y aunque para mi sí lo sea-, pero lo otro es incuestionable). Se juntaron en esto dos preceptos de base: por un lado hacían "intros" y pasajes calmos que, a oidos de los fans más extremos del subgénero en la época, no era lo que tocaba (y daba igual que hablemos de obras de arte como "Fade to black" o "Welcome home", faltaría); y, por el otro: el hecho de que en un ramillete de medio año (o muy poco más) a partir de otoño del mismo 1986 los otros tres combos del llamado "Big-4"  van a realizar tres tótems (y no solo del trash metal, ojo con esto, sino ya directamente  del "rock extremo" en general) tan estruendosos, incompasivos e incontestables como fueron (y son): "Peace sells", "Reign in blood" y "Among the living". Casi nada. Esos discos son, sobretodo por lo tocante a las bandas west coast (que los de Ian siempre fueron "otra cosa" a pesar de los obvios puntos de encuentro con sus compinches -y aunque no faltaría aquí quien recordaría el estreno de Exodus a colación-) la expansión ya cristalizada del trash al speed metal. Historia del rock más virulento en movimiento. Esas bandas eran lo más rápido, voltaico, malvado y despiadado que había... Y Metallica, a pesar de la majestuosidad de "Ride" y "Master", ya se había alejado alguna vez de más de los cánones del asunto para algunos... Y, claro, sumemos ahora el drama por el óbito del inolvidable Sr. Burton en aquella tan desgraciada tragedia por carreteras escandinavas... Pareciera finalmente, por todo ello y más (que lo dejo aquí pero, en efecto, hay "más"), que había cierto escepticismo con los ya entonces muy famosos sanfranciscanos (de adopción). La llegada de Newstead, cuyo trabajo es casi inaudible en lo que iba a ser el nuevo disco, y la desconfianza y chanza que los otros tres le dispensan desde casi el primer minuto (seguramente porque,  desde el primer día, tuvo el bajista un comportamiento más de fan que le ha tocado la loto que otra cosa, en crudo y sangrante  contraste a un amigo -y socio- recientemente perdido en horribles circunstancias... y  que además, para más inri, tenía su peso en el aspecto compositivo del grupo), tampoco ayuda... Tanta, demasiada, adversidad y recelo (desde tantos frentes, internos y externos) pudo haber terminado con la banda, sin más. Esto és, fue vaya, así. De alguna manera era como si, en algunos foros, hasta se esperase con fruición que la cagaran por todo lo alto con la continuación del puppets (de ello tomamos conciencia después, sobretodo y  gracias a documentos mil)... Y entonces, finales de verano del 88, sale "And justice for all"... Una obra de arte plena, sin  mácula alguna, y que se abre en tantas direcciones a la vez que convierte todo aquello tan, a priori, atemorizante del trash-speed metal en poco menos que un montón de críos jugando con cerillas en el patio trasero del vecino (diablillos...). 


Monumental disco. Solo por detrás (en lo suyo) del  "Powerlave" y el "7th son" de los de Harris, -siempre  para mi e insisto-, se alza como lo más burro que hay en esto de la música con coletilla "metal", por pura y dura (y aplastante) calidad. Y, ojo (doble sino triple mérito), lo hicieron en base consecuente a su estilo y sonido. Sin detener su evolución sino, por contra, reafirmándola de pleno. AJFA no es un "Master 2" en absoluto, no. Eso hubiera sido lo más fácil, lo más obvio... Y además es un encararse a todo, todo eso descrito que tenían en contra, y salirse con la suya sin que nadie se atreva a chistar en lo más mínimo por lo puro evidente del triunfo resultante...¿Qué no tocamos tan rápido como no se quién?... Pues ahora os jodéis y tocamos todavía más lento... ¿Qué flirteamos con el progresivo?... Pues ahora no bajamos de 6' minutos más que en un par de tracks... ¿Las intros os molestan también?... Os va a encantar nuestro tema titular del álbum... ¿"Baladitas", decís?... Coño, pues tenemos "one" muy buena... etc.


Metallica cambia velocidad por dureza, virtuosismo por técnica y terror de circo por mala leche real y tangible...  La guitarra "gaitera" que va creciendo en volumen a modo alfombrilla entrada a "Blackened" (y al disco) es ya algo clásico en el rock por propio derecho. Y desde ahí que se esconda todo dios que no se va a tomar prisionero alguno. El castañazo es de órdago, no en vano es uno de los dos temas más rápidos de planteamiento base en la colección (hay muchos momentos determinados donde, púntualmente, se alcanza velocidad endiablada en AJFA, ni qué decir, pero siempre embutidos o formando parte de una estructura general distinta)... Pero ahí donde el otro, el de despedida de disco, es pura metralleta todo él  (sin contemplaciones y al esternón), "Blackened" hace las veces de carta de presentación... El sonido es no muy sino, directamente, crudo del todo. Ni cartones ni trampas. Y tanto Hetfield (al que aprovecho para decirle que su rifle de anormal asesino de osos se lo puede meter por el culo, en horizontal y ayer), como el propio Lars, han criticado de alguna manera y ocasionalmente la batería en este trabajo, si... Pero eso no nos lleva sino de cabeza al tópico del "no hay peor crítico que el mismo artista". Lo árido, lo desnudo de ese proceder es precisamente el rasgo más distintivo del "sonido justice" y, en importante medida, lo que le otorga la vitola de "único" (los habrá mejores o/y peores, pero ningún disco suena del todo a esto), al nivel que quiera recordarse. Siendo ello, por cierto (inciso), lo que de siempre me lo hace tan meritorio y estimable... Los tres primeros están ahí en lógica evolución, por mucha puñetilla se quiera añadir, y lo que seguirá a este álbum... pues allá cada uno con sus neuras y opiniones. El "Justice" de los huevos es una isla de la tormenta en medio del oceáno de la historia rockera. Sin mases ni menos... y quien tenga de lo suyo que se acerque si quiere. Esto es así. Y "blackened", volvamos, resulta (desde ya, desde el mismo inicio) la piedrecita que se suelta en lo alto de la montaña nevada y acaba arrasando el poblado. Tremendo como se va rearmando el tema, reafirmando la propuesta, el solo de Kirk es la locura, y ese retomar la primera parte de la track sutilmente más rápida para definir en la conclusión ya es de pedazo músico de padre y muy señor nuestro (ay Kirk, ese "monaguillo de Satriani que no le llega a la suela a Mustaine  y siempre toca en la misma pentatónica y que sin pedal no es nadie"... y mil cosas más -Megadeth tiene grandes cosas, si, pero hay una especie de absurdo "deporte metalero" llamado "arréale al Hammett" que utiliza un sindios de personal a fin de reivindicar guitarrísticamente a su banda "x" en contraposicion a la fama o grandeza de Metallica-)... El dominio de tempos y tiempos es, seguramente, lo que más distancia al "big 4" del resto de la camada y el resto de cuestiones, en verdad, son pura pericia compositiva superior y mayor creatividad en exhibir recursos y paletas... y los "metálicos", en su periplo ochentero, se acaban por llevar todo al agua en base a eso mayormente. La apertura de AJFA no es sino el ejemplo perfecto de ello. A partir de aquí, en esta primera parte, nos esperan los casi diez minutazos de "... And justice for all" -(the song)-. Una de las por mi elegidas de banda y disco. Amén de, a su manera (a "lo Metallica"), representar los guiños de esa elaboración progresiva que para unos nunca habrá la suficiente y para otros resulta, poco menos, lo más denunciable y cansino de la formación en sus años de bonanza continua. Fácil deducir entre quienes se cuenta quien suscribe, si. Siempre me han encandilando esos cambios que van ganando velocidad para decelerar putámicamente si así lo consideran, lo solemne de la intro, el solo de turno, la densidad que va ganando en la parte final (y sin "milagros de estudio", bravo)... Muchos guiños, además, a diferentes partes del "Ride the lightning" en el transcurrir (mi otro disco favorito suyo, se entiende la devoción propia, claro). "Eye of the beholder" toma relevo con un marchamo tan inmisericorde como la misma piedra donde se talló la ya legendaria cover del álbum. Casi inédita en sus directos desde ya al bien poco de aparecer el álbum por las tiendas, sigue siendo uno de los mayores secretos del combo (tema adorado por sus fieles que lo siguen esperando en las actuaciones como agua mayera, pero cuya complicada ejecución convierten ello en casi un imposible). Para no alargar, y a título personal, recuerdo que fue durante largo tiempo mi favorita del elepé cuando me lo agencié... Y todavía no me ha cansado. En absoluto y donde taaantas cosas que en su momento me parecieron "lo más", o "lo único", en el último cuarto siglo (de paso) se perdieron ya completamente en el olvido. "One", por supuesto... La canción a la que deben más que a ninguna otra su "aumento" de status. Un jovenzuelo Hetfield visualiza el maravilloso  y recrudo film "Johnny cogió su fusil", firmado por el otrora guionista blacklisted Dalton Trumbo (reseña de la casa, ya puestos), y desde ahí desarrolla el hit ya masivo que, hasta entonces y a pesar de las buenas acogidas por doquier, se les resistía (creo que el videoclip, por si poco fuera, redefinió el concepto "infinito" de lo que lo pusieron en non-stop mode por aquellos meses). El "justice" ya tenía su "fade to black" con este nuevo prodigio de "no-balada" que fundía acordes morriconeros con lechuzas imparables para su tremenda conclusión (uno de los picos más álgidos en la historia de la formación esto segundo, ya puestos) y que gozó, -por extensión desde la historia madre-, de dicha para los que aplaudieron el alegato antibélico que encierra, lo mismo que, -por sangrante potencia sin cuartel-, para todos los descerebrados que duermen con el machete de Rambo bajo la almohada por la oscura fatalidad que irradia. Imparable victoria ésta en verdad, si, y visto hoy en perspectiva.

El segundo disco, pues por si no lo había comentado antes (ahi va, los donus !) estamos ante un doble album, empieza ya sin intros ni leches... "The shortest straw", brutal como ella sola. Y cómo me compensó, la muy cabrona, tener que soportar ese inicio de concierto en el 96 con nada menos que tres "heros of the days" de las narices (y para no se que historia de un ulterior video a editar -money for all !-)... En algún momento de la velada suena la emblemática distorsion guitarril que la caracteriza y aquello, el pabellón, casi revienta desde los cimientos... Y con esa conclusión, nuevamente, que es puro "lightning"... Insisto en lo de carencia de máculas. Y es que, ahora, llega "Harvester of sorrow". El otro single del disco... y el nombre de una camiseta que llevé casi un curso entero -o a poco fuera ello posible- por aquellos tiempos , ya puestos. Marcha pseudo-militar que funcionando francamente de narices (un "oldie" en definitiva) es la que señalaría si hubiera que, so pena tortura china y japonesa,  sacrificar alguna de las nueve paradas de tan nutritivo camino... Ese tonecillo marcial bien entrada la pieza ("proto-wherever i may...", para quien lo quiera aprovechar) es incontestable se mire por dónde de la puta gana y, con ello -con lo del "sacrificio"-, no intento sino significar por enésima el tan alto nivel de consideración que me merece este trabajo. "The frayed ends of sanity" es, ésta sí, mi elegida para la gloria del AJFA (de la mano con la que titula el asunto, anteriormente repasada). Un top-10 sólido, imperturbable a todo, en mis temas de la formación... El carismático inicio con los "uuuuaa-hu", el cambio de ritmo para encarar el chorus, lo contundente de éste, la parte instrumental con Kirk haciendo de las suyas... Muy fuerte padre, que ni para coger aire nos dan, todo esto. "To live is to die", aún con Burton co-acreditado, es la instrumental del compendio. Sin el carisma de Ktulu o el virtuosismo de -la excelsa- "Orion", no deja de ser una apisonadora -y temazo- que sirve para reapuntalar por enésima el espíritu progresivo del disco... Eso, precisamente (que tampoco me canso ni cansaré de señalarlo), que tan especial nos lo hace, y más allá del mero "opus metallico" y que nos dispone, de todas ídem, para la conclusión ya absoluta de la acelerada (la que más del disco, como ya apunté antes igualmente) "Dyers eve" y su degüello sin tregua... Sensacional derroche de adrenalina para rematar un disco que -para muchos al menos- nos cierra, a su vez, la "sagrada trilogía" de la formación... Los más puristas incluyen sin mínimo pestañeo medie el estreno, al multiplatino "black" ("nothings" y "matters", al margen) no seré yo quien le busque la vuelta, nunca de los jamases... Me gustó "Death magnetic", si, que lo escribí antes también... Y, qué coño, hasta en los "loads" hay alguna cosa -aunque muy contada, desde luego- interesante (en el "Anger" no... eso no tiene perdón de nada ni nadie)... Pero, al final: "ride-master-justice". Eso es la cúspide del combo y a lo que deben su leyenda... Y "Justice", a "modo brochero", siempre me resultará el más cohesionado, personal y "único" de ellos. Ningún disco, suyo o de nadie, suena plenamente parecido... Y esto, se mire por donde se quiera, es al fin un tomahawk en la almendra tan certero como infungible.... No es piedra, no, es mármol (el cabrón y en efecto). Y así és como debe quedar al final de todo, en plena justice y para los restos.

4 comentarios:

  1. Más de acuerdo no podemos estar, Guzz. Si hablamos de "Justice" hablamos de uno de los mejores discos de la historia del rock. Como bien dices, "Ningún disco, suyo o de nadie, suena plenamente parecido". Y ya que lo mentas, el álbum doble que parieron con Lou Reed me parece el trabajo más impresionante, sólido y personal que ha dado el rock en el siglo XXI, eso si que es música extrema.

    Abrazos.

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    1. La mezcla de técnica y potencia de este álbum es algo a celebrar sin pacatería medie, desde luego. Una pena que haya -que los hay- quien se lo pierde por manías y prejuicios varios (la onda expansiva de este disco y su proceder de martillo pilón en lo rítmico alcanza, mismamente, a algo tan popularmente aceptado como los tremendos QOTSA de Homme, por ejemplo rápido). Y qué temas, Gonzalo, qué temazos... Y lo del disco con Reed es la repera y más allá también, faltaría.
      Abrazo, Gonzalo.

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  2. no soy muy metalico pese a que si me gusta maiden y megadeth. sin lugar a dudas es una pasión de los die hards del grupo cargarse toda su obra salvo los clásicos y no creo que sea para tanto es efidente que este entra en el formato de clasico

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    1. Para mi Bernardo éste es de esos discos que trasciende a su subgénero (tal es mi nivel de aprecio al mismo). Es más, pienso que algunos acérrimos del prog, mismamente, pueden llevarse una grata sorpresa por lo hilvanado de los temas y su poso de "historia cerrada" en un significante muy claro y concreto... Eso sí, lo evidente de que no toma prisioneros, quede claro.
      Abrazo guzzero.

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