lunes, 4 de julio de 2016

CINEFAGIA DESATADA Y MIS 5 REALIZADORES FAVORITOS DE SIEMPRE

A pesar de mis todavía relativamente lozanas cuarenta añadas, y por suerte, empecé a interesarme por "el mundillo éste del cine" bien pronto. Devoción familiar, sin más. Mi tan querido y jamás olvidado yayo fue actor pseudo-amateur de teatro y arrastró a su hija, mi sra madre,  a su querencia obsesiva por el mundo de la interpretación lo que, sintetizando para no alargar, nos presenta a un mameluco servidor de uds intercalando, con apenas una docena añitos, "Regresos al futuro" e "Indianas Jones" con films/clásicos del año del carajo y generando a la postre (y con el tiempo) al monstruo, injustificada e insufriblemente resabido a veces, al que todos tanto queremos y admiramos... Bueno vale, ok, no tanto. Pero casi. 


En cualquier caso, con dicho pasar de los años y como fanático del asunto, la conclusión a la que acabé por arribar (y tras fases de varios tipos), es que en este arte de "hacer películas" la cosa al final, al final de todo, se limita a la pericia de quién te cuenta el chiste más que el chiste en si, rendido ello a las percepciones de quien diablos toque... Hay comedias ligeras de exiguo metraje que resultan un coñazo infinito y, por contra, se dan a veces casos donde lo que, a priori, pueden parecer ladrillos inabarcables de tres horas se nos descubren como maravillas que pasan en un suspiro. Y si media honestidad, se insiste y que es lo mejor así en general, ello cambia o se matiza siempre en los ojos concretos de quien contempla cada vez. Como en cualquier otra disciplina artística/creativa en definitiva y menos rollo, está claro. 

Un ejemplo de eso último al que me encanta recurrir siempre es lo que sucede con mi novelista favorito desde la más pura adolescencia: el señor Boris Vian... Éste tipo llega en uno de sus relatos, y tal cual se lo explico, a cambiar de primera a tercera persona en el último tercio del mismo. Si és a propósito resulta genial por las sublecturas varias a enumerar y si no lo és... Pues mejor aún que me resulta, la verdad. Delata la inquietud, la creatividad e ingenio desbocados en un punto donde el celo en las formas pasan ipso facto a un plano completamente insustancial. Soy de esos, sí. Siempre he visto en la obsesión, en el mentado celo desmedido, para con dichas formas el principal "reducto de los cobardes". La zona de confort donde se encuentran para el café y respiran a salvo los "funcionarios", críticos y entendidos varios (profesionales de facto o no todos ellos -y etc-) del medio que toque. El "libreto de vuelo" al que agarrarse para no perderse. Y "las formas" importan, claro qué sí (el conocimiento académico tiene su peso y no hay que obviarlo), pero al final: qué vale ello ante la personalidad de un "disgresionista", de aquel que rompe barajas y se mea en convenciones, cuando ello sale bien. Medio bien, siquiera. Es por ello que, para lo que hoy nos ocupa mayormente, preguntaría: ¿qué es realmente saber de cine? y, más allá, ¿es qué hay alguna policia internacional del "buen gusto" en ciernes?. He leído y escuchado alguna vez  auténticas barbaridades por parte de realizadores reputados (e incluso admirados) en entrevistas. Y esos artistas, faltaría, sabrán lo indecible de más a la hora de sacar el troncho para hablarnos de lentes, travellings y puestas en escena de todo tipo pero, a la postre, esto es relatar una historia con imágenes y sonidos de por medio. Una narrativa. Y aquí el espectro se abre hasta lo imposible.


 Y lo hace, mayormente, por la pericia superior de los que saben captar, secuestrar las "esencias puras" pregonadas con denuedo implacable desde esas "zonas de confort", para llevarlo a una visión denotadamente personal, única del tema. Lo que si nos da, eso sí, la ingestión compulsiva de films y el respeto por la historia del medio (centrándonos ya en motivos puramente "de cine") es el aprender a separar ese "mojo" (con perdón) entre el forzado y/o el natural... Qué vale al final cualquier cosa que pueda hacer el monótono y "cumple-expedientes" (y oscarizado, que es de "los suyos", claro) de Ron Howard ante la irrupción de gentes como, por ejemplos rápidos, Lynch, De Palma o Cronenberg... Por qué, personalmente, no consigo creerme nunca (con alguna sonada excepción puntual en cada caso) a gentes como Burton, Boyle, Shyamalan o -el hoy intocable- Nolan... Creo que es por esas obsesión por el "parecer" a toda costa  que no por el  "ser" realmente... Por otro lado, en el hemisferio contrario habitado por el gafapastismo más inmisericorde y recalcitrante, la cosa ya se nos torna en puro y duro cachondeo... Cómo olvidar, por ejemplo rápido también, toda la que se lio con la martíngala aquella del "dogma" hace unos años: "Oiga, esto me parece una puta tomadura de pelo"..."Calla ignorante horrible, qué es DOGMA"... "Ah coño vale, perdón"... Eso me hace pensar inefablemente, con cierta sorna y volvamos a referirnos ahora a esos "funcionarios, críticos y entendidos varios" de antes, a esa situación que se diera en la exposición de 1964 del pintor Pierre Brassau, para periodistas y críticos artísticos varios, donde éstos se perdían en lisonjas y parabienes mil con el retrato de una bailarina del artista... Retrato que, en realidad, había sido realizado por un chimpancé al que Brassau, a fin de descojonarse ulteriormente de todos esos “eruditos”, había puesto un lienzo en blanco delante y un pincel en los dedos para que el primate hiciese lo que le saliera de lo suyo... Impagable es poco.

Llegados a este punto quedaría ahora el siempre espinoso tema, el eterno debate, de diferenciar o no, el "cine medio artístico" del "cine medio de entretenimiento"... Y aquí estaría bien romper alguna lanza por el llamado "cine moderno" que, de manera bastante consensuada, suele empezar con toda esa retahíla de realizadores yanquis que medraron desde los 70's y en adelante (con especial enjundia y a distintos niveles). O como he leído en alguna ocasión: "desde El Padrino y pa'lante". Y creo que conviene ello, lo de las lanzas, porque nos resulta demasiado fácil a todos esos que defendemos a ultranza la mayor integridad y riqueza de los llamados "clásicos", -en aras del sobado argumento de "la falta de medios estimula la creatividad y pericia más que nada"-, señalar lo "comercial" de tal o cual realizador surgido en el último medio siglo y, a su vez y con idéntica facilidad, olvidar a veces que, en efecto, "Casablanca", "Kane", "Vertigo" o "Centauros del desierto" no fueron, precisamente, "cine indie" en sus respectivos momentos... Y, atención, que si tiramos de la manta (y con las oportunas excepciones) los grandes maestros de los distintos movimientos europeos (como los más renombrados genios nipones ya de paso) del pasado siglo, tampoco quedan exentos de dicho planteamiento. O no del todo, vaya. Hay magnífico cine partiendo desde las dos orillas y, para mi, fin del debate. A veces desde el cine "de autor" surgen maravillas que logran llevarte al huerto sin poderse evitar (y por mucha pomposa trascendencia o/y pedantería medie), y otras veces desde el cine "comercial" (más a priori abyecto y avezado al "palomiteo") te llegan cosas que te dejan con la huevada -o lo que corresponda- cruzada. ¿Es mejor película "Persona" que "Alien"? ¿Por qué?... No, no, realmente: ¿por qué?. Ambas son una maravilla en lo suyo. Distintas emociones a atacar. Solo cambia que nutren órganos diferentes y, por supuesto, si alguien quiere sacrificar una u otra en base a lo que sea pues, estaríamos buenos, que le vaya bien con lo suyo. Pero, yo al menos, me quedo con ambas... Eso sí, que no me merezco ni el agua que bebo, quede claro que, al final de todo: "el cine clásico es el mejor". Y punto.

Y ahora, ahora ya sí, para dejar que se digiera tooodo el engrudo previo en cuestión (ya seguiremos en otra ocasión que me quedaron cosas/matices a tutiplén dentro), rescatamos de una maldita vez el título de la entrada y les enumero a mis cinco "cuentachistes" favoritos, añadiendo para la ocasión los diez films de cada uno que, pienso, nadie debiera perderse en esta vida. Qué no serán los mejores ni mucho menos para muchas gentes, claro... no están Kubrick o Ford, por ejemplo (para millones el epítome, uno u otro, del equilibrio en ese "cine comercial/cine de autor") y, por supuesto, aquellos más estudiosos y versados -y celosos de ello, además- dejarán de respetar nada cuando descubran que maestros como Ozu, Tarkovski o Bresson tampoco asoman en el repóker de marras... Y tampoco están mis cineastas favoritos de las últimas cinco décadas ya puestos, no te/me jode. Y es que, al final, todos los demás, "los otros" y por enormes sean sus talentos, me palidecen a mi (y desde ya hace muy largo tiempo) ante esta inalcanzable cuadrilla de genios que sigue (en riguroso órden regresivo, cómo no):

5. John Huston (1906-1987) 


FILMOGRAFÍA ESENCIAL:  El halcón maltés; Dublineses; El hombre que pudo reinar; La Reina de África; La jungla de asfalto; Cayo Largo; El tesoro de sierra madre; Moby Dick; El último de la lista; El hombre de Mackintosh.

4. Billy Wilder (1906-2002) 


FILMOGRAFÍA ESENCIAL:  El crepúsculo de los dioses; Perdición; El gran carnaval; Días sin huella; El Apartamento; Con faldas y a lo loco; Testigo de cargo; La vida privada de Sherlock Holmes; Berlín Occidente; Primera Plana.

3. Akira Kurosawa (1910-1998)


FILMOGRAFÍA ESENCIAL:  Rashomon; Dersu Uzala; Kagemusha: la sombra del guerrero; Los canallas duermen en paz; La fortaleza escondida; Trono de sangre; El idiota; Barbarroja; Yojimbo (El mercenario); Ran.

2. Alfred Hitchcock (1899-1980) 


FILMOGRAFÍA ESENCIAL:  Psicosis; La Ventana Indiscreta; Vertigo; Encadenados; La sombra de una duda; Los pájaros; Con la muerte en los talones; La soga; Extraños en un tren; Crimen perfecto.

1. Fritz Lang (1890-1976)


FILMOGRAFÍA ESENCIAL:  M, el vampiro de Dusseldorf; Metropolis; El testamento del Dr. Mabuse; Los verdugos también mueren; La mujer del cuadro; Perversidad; Mientras NY duerme; Los contrabandistas de Moonfleet; Los sobornados; El ministerio del miedo.

4 comentarios:

  1. Buena seleccion.

    Yo lo tengo muy claro. Tan claro como Orson Welles cuando le preguntaron por sus tres directores favoritos: "John Ford, John Ford, John Ford". Como yo.

    Mi lista:

    1. John Ford.











    2. Howard Hawks.
    3. Billy Wilder.
    4. Sir Alfred.
    5. Woody Allen.

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    1. De los que pones, no tengo duda, Allen estaría en mi top-10 (y Hawks, como Welles ya puestos, pelearía por ello, ojo -Ford se me queda "solo" en el top 20 privado-)
      Un abrazo RoI !

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  2. A mí me gusta Kubrick; y también me gusta mucho Fellini. Sin embargo, prescindo de hacer listas que no serán mejores que la tuya. El arte es un fenómeno complejo y me limitaré a citar un nombre, un director capaz de lo mejor y de lo peor, insobornable a su manera, ya mítico tras su muerte acaecida la pasada madrugada: Michael Cimino, evidentemente.

    Saludos.

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    1. Lo de ésta lista esta pergeñado desde la más absoluta constancia de su "gratuidad" galopante, quede claro (mero divertimento, sin mayores ínfulas). Y Cimino, a pesar de esa irregularidad que ya apuntas, será recordado e incluso más allá de "la de siempre" que no me cabe duda... Te lo digo yo que ví "El siciliano" en el cine... y que tenía un poster de "Manhattan Sur" en la habitación de teenager !
      Abrazo, Ricard.

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