domingo, 21 de agosto de 2016

ABOUT... WOODY ALLEN

Pues no. No puse a Woody Allen en la jerigonza doméstica de hace unos días con aquello de "Mi Top-5 de realizadores ever -en esto del cine-". Pero en verdad, y justicia, aclaro hoy ello explicando que aunque casi siempre tengo en la última posición de dicha -y tan gratuita- chocarrada al señor John Huston (los otros 4 son mis "intocables" y no hay más que hablar) liándose de leches contra dios y la madre por conservar dicha condición, a veces, entre trifulca y trifulca, " me pierde algún puesto"... Y, obviamente, uno de los "chorizos", o "intrusos" (o lo que se quiera convenir), prestos siempre a colarse en tan reputado rol es, no quepa duda, el cineasta que hoy ocupa éste "About" de turno. De hecho, fijarse (o no) mismamente en el lateral del espacio, con lo de las "labels" y tal, y descubrirán como de entre los artistas con nombre propio, el Sr. Allen es el que acumula más reseñas en ésta casa y con muy holgada contundencia. Toda una cuenta pendiente, a decir verdad y para uno, esto de hoy.

Y es que Woody Allen ya cuenta con su "ciclo" particular, a costa de su filmografía como director para "la gran pantalla", aquí (vamos por los primeros 90's por si alguien no le consta y tiene curiosidad... y sobretodo tiempo), es cierto. Pero me faltaba quedarme ya a gusto del todo con esta sección que, seré claro, es la que me permite hacer siempre el barrido en modo "brocha gorda total" sobre lo que pienso, opine o considere de quién quiera dios que sea o lo qué sea el diablo toque.


 Así sin más, porque por algún lado hay que empezar y porque a mi esto de las disgresiones pues, quieras que no, me tiran bastante, empiezo contradiciendo gran parte de lo apuntado en el bastante entretenido (que no necesariamente edificante -rara vez me lo parece, vaya, y sin que por ello pierda un ápice su condición de ligero y apreciable divertimento-) programa de radio Todopoderosos, en el especial que ahí se pegaron (tiempo ha), a la salud del célebre genio sionista de la big apple (podcast del mismo)... La apreciación del presentador/conductor de dicho programa, Arturo González-Campos, cuando afirma que el cine de Allen es como "el colmado del barrio" (donde, más o menos viene a referir, la gente va a buscar algo muy concreto y punto) la paso de largo por básicamente, y perdón por emplear jerga técnica, chorras (sino irreverente en verdad... pero como el hacedor no es siquiera consciente de ello, pues miren, lo dejaremos pasar al no mediar maldad). Más me sorprende, y desconcierta (por lo absurdo y vanal viniendo además del contertulio más respetable, a priori, en lo tocante al reverso menos cómico -por lo habitual- del embolado), lo del cineasta Rodrigo Cortés... Sin cortarse un pelo, éste afirma (así, pontificando y con un par) que: Woody Allen tiene una "resurrección", cada lustro o así, donde es redescubierto y/o redimido (como si todo su cine fuese un continuum, sin pausa, por igual en sus partes -o sin ir más allá de lo evidente de los inicios más desmadrados-, y sin distanciar épocas por calidades o inspiraciones). Es más, se (auto) refuerza el tío añadiendo algo así como que cuando se critica un nuevo film de Allen (orientado ello a sus últimos tiempos, mayormente), se suele olvidar por la curra que algunos, o muchos, de sus hoy ya "clásicos" también se llevaron (en no pocas ocasiones) generosa ración de cera en su momento... Esto está muy bien, si. Mayormente porque se lo saca él del badajo y lo dice tan serio que si algún teenager, o post-teenager, impresionable (de esos que ingieren elementos culturales, y pseudoculturales, así a lo burro... a granel y sin filtro se requiera, que también es un poco la edad -y por ello no media crítica alguna aquí por lo a ellos tocante-) da con ello, hará dogma de algo que, básicamente, es un embuste (o "si prefieren los nombres largos" que diría aquel: un sofisma recalcitrante de manual y avezado por completo a un racionamento completamente trillado por conveniencia de contexto)... Pero lo dejo ya, que a fin de cuentas yo escucho ese programa (es más, ya puestos, el Sr. Cortés es además mi contertulio favorito del mismo y con muy marcada diferencia) y tampoco les quiero dejar, al menos de momento, más "lindeces"... Les permitiremos huir hoy con vida, pues, y ya haremos más sangre en otra ocasión (prometido queda). Eso sí, la importancia y grandeza de tan reputado y necesario artista, para con la historia del medio que más y mejor le eterniza, ya se lo explico yo como procede en siguiente párrafo (y "de nadas", anticipadas).


En realidad es muy sencillo. Demasiado tal vez. Nos enfrentamos con Mr. Allan Stewart Königsberg a un realizador que hilvana (y mucha atención que es esto algo sin parangón en toda la historia del tinglado, me atrevería a argüir) un cuarto de siglo majestuoso, a razón de film por año: desde 1973 a 1994... Vale, vale, ok, no es mi rama favorita pero tengo nociones, y aún por muy básicas sean, en esto de las "mates". Me explico. Aunque entre incluso desde ese periplo de bonanza brutal señalada haya y habrá siempre -y para quien proceda cada vez- algún que otro escollo (yo señalaría dos referencias única pero muy claramente: "Septiembre" y"Alice"), o el que, también y a pesar del encanto o la comprensión se pretenda encontrar/mediar, me parece como bastante indebatible que tanto "Bananas" como "Todo lo que ud..." (ambas fuera del periplo apuntado -paciencia, que lo ato al final-) no serían precisamente "peliculones" (y por mucho que unas risas puntuales siempre te las pegues). A pesar de ello, digo y sigo, el recuento final que hago (y me gusta de hacer) me llega a buen puerto al traernos de vuelta su primer largometraje como director, la descuajaringante "Toma el dinero y corre", hacer puntuar como procede la devastadoramente cachonda "Desmontando a Harry" (para mi su última y descacharrante masterpiece más allá de toda duda), apreciar sin reservas dos films ya neomilenarios que me encantan cosa fina y siempre quedan fatalmente infravalorados como "La maldición del escorpión de Jade" (lástima de la fatal elección para el rol de la co-protagonista principal, eso si) y, sobretodo, la muy cachonda y no falta de mala gaita "Un final made in Hollywood", o incluso recordar, de vez en cuando, la simpatía de una obra menor pero aún efectiva como "Poderosa Afrodita", lo mismo que el tremendo "solo" (perfectamente encajado esto, que soy un crack a veces, si) de Penn para el falso biopic de aquel émulo impostado del legendario guitarrista de jazz Django Reinhardt en "Acordes y desacuerdos". Esto és, hágamos recuento: aunque hablando con mayor propiedad la cosa estaría más en un par de décadas sin tregua para lo que nos ocupa o se viene a referir (y "casi nada", igualmente, vaya), creo que la cosa se puede optimizar (o me hago "un Cortés", y me legitimo yo solo sin pedir permiso ni rendir mayor explicación a nadie) con ese cuarto siglo que tan recurrentemente (siempre, en verdad) apunto. O mejor aún, qué narices, sean a la postre veinte o veinticinco... Volvamos a los "sin parangones" (de los que te dije) en el medio artístico que procede, y su historia toda ella. Que eso no cambia,no.


Más cosas... "Todo el cine de Woody Allen es igual"; "Siempre hace la misma película"; o, directamente, "No me gusta  Woody Allen" (que está muy bien por que les soluciona la vida del todo a sus numerosos, hoy llamados, "haters" -que los hay por sistema, por si poco fuera-); etc. A ver, más allá de datos biográficos mil con su singladura/carrera que arrojar al tapete, las influencias de Allen (Bergman, Groucho, Fellini, etc.) están ahí de forma preclara y además él nunca las ha escondido precisamente. Que merced a ello, y por contra, acabó por generar un estilo propio, más allá de cualquier debate, es otra. Y, en base a eso último precisamente, resulta que aún habitando en las antípodas galácticas de quien suscribe por lo tocante a gustos cinematográficos, és por lo que de entre esos "sentenciadores", que aducen fraseos entrecomillados como los del inicio de párrafo, a los únicos que (sinceramente) podría llegar a exonerar sin multa alguna a  pagar son a los del tercer grupo/sentencia (si algo no gusta, pues no gusta y punto por azúcar o sal se le eche... y una gran pena para el caso nos ocupa según lo entiende uno pero, si, faltaría menos y estaríamos buenos, a la vez y vaya). Porque, que aquí se quería llegar: "la misma película" (?), "todo el cine igual" (??)... Miren, se lo pongo bien fácil a éstas buenas gentes de dios: y unos cojones, oigan. Woody Allen ha hecho mucha comedia, si... y drama, y cine histórico (en clave cómica), y hasta sci-fi (ídem de lo anterior, pero igualmente en ambos casos)... Se ha paseado por el noir, por el falso documental (hasta tres veces !), ha homenajeado al expresionismo lo mismo que al neorrealismo en unos ejercicios de estilo plenos y del caerse, sabiendo implementar su sello sin que rechine un ápice el cocido (y obviando para la ocasión a las influencias que antes se mentaban, ni qué decir)... joder, aquellos que conozcan "Una partida de campo" de Renoir de los 30's y después visualicen "El sueño sexual..." no pueden sino reconocer y aplaudir  a un erudito bestial del arte nos ocupa... Las fábulas de Cairos y Afroditas, se ha acercado a mafiosos y hasta a musicales (con dispar, sino contraria, efectividad, pero ahí queda ello igualmente)... y/o, ¿cuánta nostalgia encuentran los fans de Truffaut en Danny Rose o  en aquellos Radios Days?... No "más cosas" , que escribía hace un rato, no. Muchas. Vale, de acuerdo, no ha hecho ningún peplum, o western, o slasher, o alguna de submarinos... Pero, vaya, no jodamos ni seamos absurdos por el placer de serlo, hombre. Sumemos ahora el embalaje musical... Quién coño puede pagar el buen gusto y ese engastar las piezas donde se suele hacer por parte de éste hombre. ¿Fotografías?, ¿movimientos de cámara?, ¿dominios de campo?... De verdad que, sin más, nos aburrimos todos si nos ponemos a contar la variedad de palos a la sazón dispuestos por este tipo. Y eso sin contar "cucamonas" puntuales que de eso también va fino: desde la "colisión de mundos" en La Rosa, hasta Williams desenfocado, pasando por el monumento a la pericia visual de "Zelig" y sin obviar, jamás de los jamases, la exhibición de esos parajes que resultará siempre "Annie Hall" y su metalenguaje explicito, sea mirando directamente a cámara o, cómo no, en uno de los diálogos más brillantes nunca vistos on screen que tiran la cuarta, la quinta, la sexta pared y hasta el edificio entero (subtítulos mediante, claro y que ya es historia ello). Además, qué cojones, el arranque de película que más me gusta de todo el cine que haya visto jamás en la puta vida ésta, corre por cuenta de este hombre. Y su "Manhattan", ni qué decir.


En resumen postrero... A Allen no se le perdona, aún entre sus simpatizantes, dos cosas muy señaladas: la ya indiscutible bajada general de su cine "post-Harry" y, claro, su desmedida e innegociable profusión anual. Lo triste, por eso, lo realmente jodido de asimilar es que cuando éste cineasta ya no esté, es posible que aquellos amantes del cine que llevan escupiéndole tanto tiempo en su declive reparen al fin, y para su horror, en la barbaridad que le debemos a éste hombre y su arte... Lubitsch, Keaton, Groucho, Capra, Bergman, Fellini... Ya hace muchos lustros que Allen se sienta a esa mesa con propiedad plena y total (mucha más que cualquier compañero generacional, exacto o aproximado en cronologías, ya puestos y en cualquier caso). Ningún cineasta le tose en número de referencias indeleblemente unidas al "buen cine" desde el último medio siglo de cine (esto es así por rimbombante y tremendista resulte) y, finalmente: si si, ok, solo son pelis de "el soltero, los judíos y el psicoanálisis"... Y, por supuesto, Ford solo hacía pelis de tiros, y Kurosawa de espadotes, y ya puestos -qué narices-, el Hitchcock de las narices no era sino un orondo salido con dos cursillos del Ceac de fotografía, y Welles un listillo que camuflaba en tecnicismos visuales su falta de construcción narrativa, Hawks solo sabía encerrar a gente en sitios (ni qué decir), Ozu no cambiaba de secuencia porque no sabía el pobre (que por eso le gustaba trabajar con gente mayor, porque se mueven menos y tal, si), a Tarkovski le gustaba filmar de lejos por la presbicia y, cómo no, los planos fijos omniscientes de Lang es porque se dormía tras la cámara de la curda llevaba siempre el cabrón... Ah, y el peor de todos Fellini, si, que solo acumulaba actores en marco para hacer bulto, el canalla. Y aunque, no se dude, así nos estaríamos un buen rato aún, a fin de dar carpetazo final (ahora ya sí de verdad): de acuerdo, ok, increpemos todos a Allen por lo que sea de su cine de cuño más reciente (no problem), pero (y ésta es mi opinión en definitiva), no olvidemos nunca que hablamos o tratamos, pura y duramente, de historia viva del Cine. Así, en mayúscula. Al nivel de cualquier nombre propio -o muy poco menos- de los también mentados (y demás de similar pelaje) en éste mismo y último párrafo. Y, ojo -que ya al fin me atrevo con todo-, superando incluso por obra y legado a algunos de ellos, visto hoy en mayor y más justa perspectiva. Un genio, único e irrepetible. Sin más. Y aunque esté vivo. 

2 comentarios:

  1. Así me gusta, atacando los tópicos y los lugares comunes. ¿Que Allen hace siempre la misma película? Sí, eso dicen quienes no entienden ni conocen su filmografía, mayormente los mismos que opinan que el cine de Rohmer es "como un documental".

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si. Ese confundir tonos y temáticas, saltándose por la patilla el "estilo propio" generado por el artista, es de las cosas (seguramente la que más y siempre para mi) más reucurrentemente erróneas a la hora de ponderar el opus allenero. Uno de los grandes, así generalizando, ya hace muuuucho tiempo y pese a quien pese.

      Abrazo guzzero.

      Eliminar