sábado, 10 de septiembre de 2016

CAR SEAT HEADREST - "Teens of denial" (2016)

A ver, resumen... MENUDA PUTA LOCURA TOTAL DE DISCO !

La culpa no es sino del Cosmic Master, y amigo de la casa, Johnny... Pero por partes. Ésta vez el enésimo "pseudoabandono" del espacio -durante varios días- no ha venido solo rendido a motivos de índole personal, no. Y es que se han juntado una serie de lanzamientos discográficos de interés variopinto, y así en tropel, en un espacio temporal muy reducido que, lógico, me han robado hasta el más minúsculo de los ratos de asueto. Y ojo que siguen saliendo, dita sea... Además, con un nuevo Dinosaur Jr de por medio, claro... Pues bien, aunque para mi el disco de Mascis y cia es el del año sin debate posible, me insistía Johnny que prestara especial atención al disco de temporada del imberbe éste de Will Toledo (veinticuatro recién arribados, el granuja) con su alter del "respaldo de coche para la almendra"... Que, además (atención), anteponía y todo al magistral disco del trio jurásico ! (también altamente apreciado por él, eso si). Bueno, ahí de entrada no estoy de acuerdo, claro (Dinosaur Jr es mi banda favorita, en definitiva y debe entenderse). Pero, SÍ, desde luego... Éste muchacho, con su pintaza neird encaja-collejas, es un maldito y puñetero tesoro. 


Todas las chorradas, leídas u escuchadas, sobre esos hypes sobrevenidos a auténticas animaladas y que para mi no pasan (en el mejor de los casos) de lo meramente "correcto" desde lo que llevamos de milenio, se transforma en cruda y dura realidad con Car Seat Headrest de forma tan evidente que te salta a la yugular y te vence sin remisión. Tal cual. Cuando los grandes y mejores nombres del indie rock yanqui (antes de grunges y demás y su tan artera y plena inclusión al mainstream, con la paradójica etiqueta "alternativa" para mayores guasas -y perdiendo de paso la aposición complementaria ese "indie" en el proceso-) fueron dejando paso a los "nuevos tiempos", hubieron algunos pocos que se empeñaron, dios sabe que lo intentaron, en mantener la llama... Y, así sin ninguna vergüenza, como si nada hubiera pasado desde mediados de los 90, llega Will Toledo con sus dos disquitos y retoma esa senda que los Pavement, Built to Spill, Guided by Voices, y demás, dejaran tan bien apuntada para gozo de unos cuantos y que "las injerencias -alternativísimas, siempre, recordemos- de mercado" sofocaron con sus oasises, offespringles o kornettos (largo etc, y por lo general siempre con una credibilidad y necesidad en la historia rockera afín a la que pueda tener, por ejemplo, un manojo puerros, ni qué decir).

(el Harry Potter del rocanrol a día presente tratando de marcarse un selfie decimonónico)

Sea como fuere, éste "Teens of denial" ("adolescentes de la negación"), nos devuelve esa adictiva frescura de la alquimia garagera, el flagrante descaro lo-fi del "make it yourself", y aquella gloriosamente eléctrica ruptura de manidas convenciones, que tantas y tantas cosas parece pasarse por la forrera, para alcanzar un fin (aquí SÍ) orgánico y sin ambages que, de paso, logra que uno se reencuentre con el placer de escuchar "musica de guitarras" de la que, decidida y finalmente, APORTA. Y que no es "la de siempre", sin u otra vez más (en pos del hit y tentetieso, de forma plana y transparente,  a cualquier nivel se considere). A sumar el tan amplio rango de referencias que aquí se abraza (incluso más allá de lo más evidente ya explicado), que esa es otra... "Teens of denial" tiene "su momento" tanto para los fans de Dream Syndicate y los Feelies como lo tiene igual para los fans de Mudhoney o Superchunk (descuajaringante etcétera). Metiendo tantas cosas (y de las buenas de verdad, las que a tantos nos molan y nos dan la vida) en la coctel-cao que el tío/banda acaba por desarrollar su propia y cojonuda lasaña de gourmet, para dicha y jolgorio general de todos.



Además, por si todo lo vertido resultara poco, Toledo no tiene reparo (y sí la personalidad) en marcarse algunos temas especialmente largos, con sus giros y requiebros en la grupa, que dotan al asunto de una feaciente credibilidad (apostillen "épica" si quieren, aquellos más osados)  y de una certeza de estar ante algo nuevo a lo que, realmente y al fin (y de una puta vez), se debe prestar seria atención, como bastante obvia. Y, ojo, sin encaberse el tedio en momento alguno, sin rellenos de a granel. En plata: "Cosmic hero" y "Vincent", y alguna otra que supera la media docena de minutos tan ricamente, son de 10 sin discusión a valer, ok... Pero es que, además, está "The ballad of the Costa Concordia" que, directamente, huele a Historia del Rock  durante sus once minutazos de paso (de acuerdo, y permítanme aquí el hiato fugaz, con ella tenemos la canción del año Johnny, y muy claramente además -me pareció que Lou sonreía en el cielo y todo, en algún momento de la primera vez la escuché-). Si, cómo no, adherimos ahora al cocido pelotazos más inmediatos, como la inicial "Fill in the blank", "Just what i needed..." o esa maravilla del "Destroyed by hippie powers" (la madre que te parió, niñato... que alguien me de putas "drojas" para dejar de escuchar esto... por el amor de todo !), pues ya para que seguir escribiendo nada dado que, en efecto, eso es justo lo que sobra en éste "Teens of denial". 

(la sala común de Gryffindor al completo y viendo pasar moscas)

Y es ahora, al final y por supuesto, el momento donde, siempre para mi y en un mundo mejor, todos aquellos no aquejados de impostura tendenciosa y/o colaboracionistas de la medianía hinchada a la brava por los media, agarran todos los discos de los Artic Monkeys, Clap your Hands, White stripes/Jack White, Strokes, Vampire weekend, Arcade fire, Franz Ferdinand y demás mandangas de a duro la docena y los tiran ya a tomar por el culo, de una vez por todas y para siempre... Para, lógico, ponerse a escuchar con desmedida fruición (como si no hubiera un mañana) a éste Will Toledo, cuya pinta de protagonizar el remake de "La revancha de los novatos" esconde, a su vez, más sangre, intención y honestidad rockera de lo que todas esas gentes juntas lograrán reunir jamás, así vivan mil vidas. Este chaval es "de verdad". Es lo que debiera ser, joder. Y lo que es mejor: es franca y rematadamente bueno. Más que bueno en verdad, o por lo menos hasta hoy (que estoy ahora con el primer disco, del pasado año, y joooder igualmente...). Gracias, Cosmic Master, el segundo mejor disco del año corre de tu cuenta esta temporada.

2 comentarios:

  1. Conste en acta que le he leído varias veces y en dias diferentes. Vd es un crack al igual que el señorito Toledo. Y sabe que es el disco del año pero le puede su fervor dinosaurico, cosa que es también loable. Abrazos

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    1. Discarral que a ud le debo sin más a añadir y gracias mil por ello... Dicho lo cual, por lo del "disco del año", el srto. Toledo mola mil sino más, pero al final y como decía el almirante: "no vine aquí a luchar contra los elementos"... ni contra los dinosaurios, para el caso... (insert diabolic laugh here if necessary)
      Abrazo guzzero, Cosmic Master !

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