lunes, 10 de octubre de 2016

QUEMADO POR EL SOL (1994)

INTRO. Ya hace bastante tiempo que opino, desde la humildad más admitida y carente de postureo alguno (por lo menos en cuanto a intención), que "el cine europeo de los 90" merece un epónimo insaltable, digno de estudio hasta el fin y que, sea como fuere, debe figurar siempre  -subrayado, además- en la historia del cine toda ella. Tal cual. Como si de cualesquiera de las renombradas corrientes artísticas del pasado siglo se tratase: un capítulo del medio/cine que puede aunarse y reivindicarse de ser necesario, en bloque y yendo más allá de denominaciones geográficas de origen más concretas (por variedad, calidad y cantidad manifiestas... sin más). Durante un tiempo albergué la duda por aquello de que todos magnificamos, o tenemos cierta tendencia natural a ello por defecto (y se admita o no), lo que nos toca por generación... y también es cierto que, si se admite la premisa dispuesta, no nace ello por combustión espontánea ni mucho menos (hay un caldo de cultivo innegable, durante las dos décadas anteriores, que asientan las bases para que ello se de -en verdad muchos, o prácticamente todos, los "nombres" más recurrentes eclosionan de pleno en los 90 pero tienen, en efecto, un "background previo" como bastante importante-). Pero se mire por donde se quiera, y finalmente, no queda sino caer en lo obvio de que joyas tan diversas y sugerentes como "Europa", "La mirada de Ulises", "Underground", "La madre muerta", "Juego de lágrimas", "El secreto de la isla de las focas", "El ogro", "La vida es bella", "Stalingrado", "Cafe irlandés", "Before the rain" o "Delicatessen" (más que considerable etcétera), ofrecían y ofrecieron una dorada y altamente plausible alternativa a las manidas  superproducciones de Hollywood (que, al tanto, no de todo el "cine americano", así a granel e importante matiz) que ni puede, ni debe, caer jamás en el olvido... Que tampoco es una opción ello, claro, también obvio y puestos ya a decirlo todo. Y es, por supuesto, en dicha categoría/contexto donde, al fin, debe encaberse (de pleno y por toda la escuadra) ésta maravilla del ruso Nikita Mijalkov que responde por "Quemado por el sol". Film (peliculazo, si prefieren y en verdad) que es bastante recordado por agenciarse el "oscar extranjero"  en su momento y que, para resumir -qué duda cabe-, ofrece algo que va mucho, muchísimo, más allá. 


"SINOPSIS PRESTADA". Un condecorado y reverenciado héroe de guerra disfruta de la compañía de su familia en un tranquilo día estival, cuando de pronto recibe la visita inesperada de un hombre al que no veía desde hacía años. Conforme transcurre el día y se acerca la noche, el coronel descubrirá el verdadero motivo de la visita. Lúcida denuncia de las purgas stalinistas.

A FAVOR. El propio Mijalkov  se agencia el carismático rol principal (uno de los dos) del Coronel Kótov y, por no perder el tema endogámico del asunto o algo, utiliza también a su propia hija en el entrañable papel de la inocente Nadia. Brutales las escenas entre ambos, sobretodo (obvio) una vez se "descubre el percal"... se ruega mucha atención con esto que notarás te agarran las entrañas y te las retuercen a voluntad (avisados quedan). Entre el carrusel de personajes restante  (que no falte el viejo verde, los militares peones, las viejas chismorreantes, etc.) mención especial para Ingeborga Dapkūnaitė y su Marusia (papel más que trascendental para la trama y sus circunstancias) y, especialmente, para el co-protagonista Oleg Ménshikov y su Mitya con ese implacable deus ex machina de manual (la devastadora en lo emocional "escena del cuento" no merece más explicación para quien conozca el film... ni necesitará anuncio alguno en absoluto quien quiera dios se acerque al tema por ver primera -"cuando ocurra lo sabrás", está claro-). La estructura narrativa del film, sujeta firmemente por dos breves y muy crudos flash-forwards a modo tope de libros, es igualmente intachable (faltaría). Lo que nos deja ya el camino prístino, expedito y acendrado (con perdón, que me he pasado y me consta) para deleitarnos con la magnífica pericia visual que gobierna el film... El contrapunto de lo idílico (entre los pastorales exteriores que parecen beber directamente de "Una partida de campo" y la calidez -a todos los niveles- de la vivienda donde transcurre casi todo el film) y la oscura trama creciente que subyace, funciona, sin mácula ni puñeta a encaber, durante todo el metraje dispuesto. Y, al tanto, que prescindo (aunque escueza) de señalar más secuencias concretas... los fuegos fatuos, toda la inolvidable secuencia del coche, la cara ensangrentada y el llanto, el momento revelación en off donde no necesitamos se nos explique una hez ... Que no, que no (quiten), que "prescindo" de ello y punto. No acabábamos. Directamente.

EN CONTRA. Es de esos casos, adivinaron bien algunos (supongo), donde la "nada" más rimbombante hace presencia. Más allá de lo redicho del oxímoron (que siempre queda muy cool pero es en esencia baladí -sigamos de "palabros", que no pare la fiesta-), he leído alguna reseña donde se denuncia/señala lo que le cuesta al film activarse en cuanto a su trama y razón de ser argumental... Error, muy sonado y siempre desde las cuentas propias. Tan siquiera usaré, para la ocasión, lo tan sobado del "fuego lento" o el "ritmo creciente". Queda corto ello. Realmente la historia, el largometraje, necesita ese empaparse en la cotidianeidad de la dacha rusa que focaliza el contexto visual... Aquí alguien se acordará de Renoir o Fellini (o hasta lo llevará a ese eco en el tiempo que Kusturica atrapa al vuelo, ya de una forma mucho más cercana en cronologías), por la curiosa galería de personajes presentados, la candidez campestre que con tanto denuedo se logra o, cómo no, el costumbrismo por bandera que parece enarbolarse durante casi todo el metraje. Sin embargo, dejando "sacadas de chorra" al margen a la hora de mentar evocaciones maestras (que además inciden básicamente en lo visual -que es mucho pero tampoco todo-), es en el sustrato de "mal rollo", de venganza (disfrazada del "ismo" ideológico de turno, pero la vieja venganza mezquina y recalcitrante de siempre al fin) cocinada de forma tan fría como premeditada, donde Mijalkov  nos derrota y estremece sin remisión.


CONCLUSIÓN. Fantástica labor de este "hombre de cine" (su hermano mayor co-guionizó "Andrei Rublev" con Tarkovski, por si hay algún demandante de curriculos en la sala o algo) que aprovecha el amplísimo crisol de fondo de la Revolución Rusa -con los bolcheviques, los ejércitos de distintos colores y las ulteriores "purgas"- para montar un relato personal e hiriente hasta la médula, donde comedia, intriga y drama se hacen hueco, regalando por el camino no -precisamente- pocas escenas que no hay rey o zar nos las pagué en este puñetero mundo... Y, sobretodo (aplausos por doquier), ese no presumir nada para con el espectador. No se te lleva de la mano. Que cada uno elija a "su bueno" y a "su malo"... ¿Ës tácito que un coronel, por carisma posea y simpático nos resulte, se retire en la paz campestre con toda la colección de ingentes cadáveres que quedan a sus espaldas? (trasciende a bandos y bandas ello, claro qué sí), ¿y el otro?: ¿acaso es mejor utilizar ambages políticos para alcanzar un fin egoísta y vengativo, por mucha amargura o hasta razón se nos cruce?. La manera en que Mijalkov  pasa por encima de los mentados bandos buenos/malos en la Historia para centrarnos en una historia (atiéndase al cambio a minúscula) de seres humanos, con todas sus miserias y alegrías, deja muy atrás lo meramente notable...Casi tan atrás como la enseñanza postrera a extraer (primordial) que aquello tan recurrente siempre de barrerlo todo -en estos casos- bajo la gigantesca alfombra del "es tiempo de guerra" puede funcionar, fatal y ocasionalmente, como adagio al que agarrarse pero, al fin, no es sino maquillaje del más barato al enfrentarnos a dramas concretos y (e insisto) personales como los que "Quemado por el sol" nos propone. Un 10, para mi indiscutible.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10


(NdelA. -con permiso-. Me dijiste una vez Pedro, -y quizá no lo recuerdes que nos gastamos ya una edad tú sobretodo-, que, de todo el cine que habías visto, el ruso era el que preferías por encima de cualquier otro... Y mira que me jode horrores dar la razón a alguien cuando lanza estas andanadas, -y no es el menda quien las suelta, claro-, pero, con films como el que hoy nos ocupa de por medio...  pues no seré yo quien te reproche nada al respecto, en absoluto y vaya).

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