miércoles, 13 de enero de 2016

TOP GUZZERO 1976 : ILUSTRES CUARENTONES DEL ROCK


Aunque se siga con el inevitable -y lógico- luto por el adiós postrero de "su Duquedad" toca seguir adelante. Con tal propósito llega la hora de recuperar esa larga tradición que se pierde en el albor de los tiempos (de los tiempos de hace tres o cuatro años, más precisamente) y abarcar el top-10 personal de discos que cumplirán los cuarenta en este ya estrenado 2016. Una vez más prescindo de poner los que se quedaron fuera en la criba final (sería un no acabar, que los putos 70's dan para una lista eterna en cada maldita añada) y vamos de lleno al meollo del tema. Como siempre en riguroso órden regresivo que va la cosa y, sin más, ésta pseudosección se despide hasta de aquí doce meses, si salud media.


10. "Dirty Deeds Done Dirt Cheap" - AC/DC. Para su segundo disco -en las cuentas internacionales- y ya bien arropados por Atlantic, los Young, Scott y cia tienen la directa puesta y el rumbo más que marcado. El destino fatal, de la mano del éxito ya masivo y desbordado, les aguarda en la bisagra de la década que les ve nacer y la que seguirá (con el par de álbumes monolíticos que todos tenemos en mente). Sin embargo, esos primeros cuatro trabajos (y aunque, para mi al menos, sobresalga  un algo de más  "Let there be rock" respecto al resto) son casi igual de intocables, por la infinita gloria de Bon, e insaltables en cualquier caso. Los activos de "Dirty deeds", más allá de lo incontestable del himno de cabecera, son ingentes (un harto obvio top-5 de tan necesario personal, les admito sin duda a caber, en las querencias propias y desde el año la alpargata). El blues arrastrado que el malogrado voceras nos dejas en "Ride on", la sulfúrica "Rocker", el boogie -a su tan engañosamente fácil como inimitable manera- de "Ain't no fun", el falso mid-time deliciosamente macarra de "Big balls"... En resumen, festival de rocanrol sudoroso, eléctrico y enfermizamente adictivo cuya vigencia y necesidad sigue soltando chispazos, sin problema medie y a poco nos acerquemos. 

09. "Agents Of Fortune" - BLUE ÖYSTER CULT.  A pesar de algún muy -MUY, ojo nadie se confunda- esporádico coro en falsete que siempre me fastidia un algo, no lo negaré, el cuarto trabajo de estudio del Culto a la Ostra Azul acaba por cerrar un cuadrado perfecto de álbumes (los cuatro primeros) que son y serán uno de los no-secretos mejor guardados en esto del rocanrol... Imparable ello y punto. Después todavía nos dejarán alguna mandanga de las buenas ("Fire of Unknown Origin", ya en los primeros 80's, es reivindicable hasta el berreo, mismamente), pero la tan alargada sombra del primer tramo de su obra es algo que, de forma natural, les "autoeclipsará" por siempre. Demasiado directos y con su puntillo macarra para entrar en las chirigotas del  AOR, demasiado bluesies de manual para sumarse a los primeros pasos del hard-rock travestido en metal de Kiss y demás, y demasiado concisos y sin florituras excesivas para verse mezclados con todo el "tema progre", los BOC consiguieron un estilo propio bastante único y, sobretodo, tremendamente adictivo. "Agents" no será claramente el mejor, ahí estan "Secret Treaties"y "Tyranny and Mutation" para generar debate hasta el fin de los tiempos, pero sí es su disco de singles y canciones estelares más reconocidas... El disco de su inmortal  "reaper", faltaría, pero también el de "Tatoo Vampire", de la emblemática "E.T.I." con la madre de todos los estribillos o, por ejemplo también, de la tan cojonuda "This Ain't the Summer of Love" que nos da la bienvenida en el primer surco... El traje del  "classic album" encaja de pleno en "Agents of Fortune" sin las más mínima arruga y sin costura chirríe, vaya.

8. "Hejira" - JONI MITCHELL. Habrán algunas voces que me/nos gusten más, voces más putámicas con su "chorrazo" proyectado (más alto o/y más bajo)... Pero lo de siempre con esta mujer... Porque escuchando a Joni inefablemente sacude esa sensación de que "no se puede cantar mejor" que esta señora. Esto es así. "Hejira" tiene a veces el recurrente, y nauseabundamente injusto, estigma de ser la primera obra "válida pero menor" tras la sacrosanta batería de masterpieces que la canadiense dispensara en el primer lustro setentero. No podría estar más en desacuerdo, ni qué decir. Ya solo por el encontronazo Mitchell-Pastorius el asunto es Historia sin más. Pero es que, además, la "genia de Alberta" canta aquí ya como un puñetero coro de ángeles... "Pues como siempre", puede argüir alguien y con toda la razón, pero ese abrazo -continuando desde el anterior y también básico elepé- al jazz genera unos espacios donde su inconfundible timbre, con sus incontables requiebros mil, brilla con una nitidez "nivel ninja" ya imposible de ponderar en parámetros, póngamos, "terrenales". El inicio con la deliciosa "Coyote" (jazz-folk o folk-jazz, pero victoria eterna) y la no poco dylanita "Amelia" son el obvio gancho, pero "Hejira" es, resumiendo mucho, un todo de elegancia y virtuosismo imparable cuya exclusión de los acostumbrados roles de grandes discos de tan indispensable artista nos resulta a muchos  una falacia inexcusable y a cualquier nivel... "Blue Motel Room", por el amor de todo lo sagrado y lo qué no... La madre que la parió !

07.  "Station To Station" - DAVID BOWIE. Omitir referencias al tan reciente óbito va a ser un esfuerzo, si (que si ya es jodido de base tratar a este artista sin perderse en lisonjas por doquier, en la -llorona- tesitura actual pues ya mejor ni lo contamos, está claro). Toca ser pragmático y ceñirse al tema. La transición del soul de "Young Americans" a la trilogía de Berlín es algo que no se entiende, o no de forma lógica al menos, sin la existencia de "Station". Esta media docena de canciones logran, ellas solitas, generar un puente imposible entre dos conceptos y estilos tan aparentamente distantes (e inencontrables) cuya existencia no puede habitar sino en la mente de un puñetero genio... Y, anda mira, estamos de suerte. Bowie conserva los vientos de lo que acaba y, en cierta medida, da la bienvenida al gélido minimalismo de lo que viene. De algo como el inicio del tema titular (después se animará la de dios -uno de sus mejores temas de entre los que no se suelen mentar con la enormidad que ello implica- y junto a "Stay" tendremos los dos momentos "aladdin" del lote) al soulismo del tercer pasaje, "Word on a wing", parecen haber mil mundos. Otro par de singles-estrellas para los restos, faltaría, y el ahora The Thin White Duke se nos va con el ya emblemático melodrama  "Wild is the wind"... Y otra "masterpiece" al lote, ni qué decir. Me temo que le echaremos de menos mientras haya vida, señor Jones.

06. "Songs In The Key Of Life" - STEVIE WONDER. Tras dispensar cinco discazos que son historia del medio por derecho propio el célebre invidente que responde al motivo de "el último gran genio de Motown" (casi nada) se toma, al fin, un año de descanso en lo que a edición de trabajos de estudio toca... Tras ello: ESTO. Hora y tres cuartos de Stevie desatado en todos sus registros. El disco de "Sir Duke", "I Wish", "Isn't she lovely" o "Pastime Paradise" en lo que a sencillos de relumbrón pertoca. Pero, en efecto, aquí lo mejor será siempre el maravillarse y disfrutar de la variedad de palos y posibilidades de este genial y primordial músico, eslabón insaltable para entender la transición en la black music desde Marvin o Green al genial duende de Minneapolis que se merendará la siguiente década de un zarpazo. ¿Mis favoritas? (para no alargar más y tal)... El precioso salmo con instrumentación de cuerda clásica para "Village Ghetto Land", por supuesto, y el bajo putámico (invencible !) de "All Day Sucker" que hace caer de culo a todo cristo y sin remisión... Aunque, bueeeno, vaaale (ok), siempre todo a rueda de la puñetera "Sir Duke". Pero "solo" porque esa canción ÉS EL GROOVE, tal cual,  y no se le acerca ni acercará nada jamás en ello. 

05. "Jailbreak" - THIN LIZZY. "Muy bien, chavales, lo venimos haciendo muy bien pero ahora ya se va a cagar todo dios"... Algo así arengaría Lynott a sus tres compinches (la alineación más clásica y recitada del combo, con el díscolo Robertson inclusive) y, ni qué decir, tal cual que fue la cosa. Si hay alguna banda de hard-rock capaces de discutirles algo a los AC/DC con Scott en aquel segundo lustro setentero aquí tenemos a la flaca Lizzy de "Fighting" a "Black rose". Pero es que, además, "Jailbreak"es un compendio de bondades que, particular y directamente, me lo convierten en mi disco de "rock duro" favorito de siempre de la mano de la "Highway" de aquellos que decíamos (dejando a los intocables Zep al margen de la ecuación, ni qué decir). Un disco que suena como un "best of", donde cada canción es un puto regalo, donde tenemos la certeza plena que Phil y solo Phil puede cantarnos esas canciones y cualquier intento (por parte de quien sea) será un pérdida de tiempo absoluta. "Jailbreak" -la canción-, el cowboy y los muchachos que se vuelven a la urbe son los picos más visibles, que vaya tres para un taburete, pero todo el viaje es un sumar continuo donde el aspecto groovie de Lynott, las guitarras poderosas (que las hay de todos los colores aquí, obvio) de los pasajes más eléctricos y hasta una preciosura souleada, debilidad personal de las sentías, como "Fight or fall", brillan en la oscuridad (juntas o por separado) y acaban por levantar un trabajo tan redondo y contundentemente incontestable que ya hace muy largo tiempo alcanzó, con plena e indiscutible justicia, el facto de lo "clásico" sin debate a valer. Imprescindible es poco.

04. "Desire" - BOB DYLAN. Una de las putadas de ser Bob Dylan, imagino, debe ser sacar algo que es patrimonio de la humanidad lo mismo que un disco, "Blood on the tracks" (adivinaron), y, por falta de vocación en lo que a haraganería toca, no quedarte ya tirado a la bartola para siempre viviendo del cuento (cosa que hubiera sido una desgracia total pero, haciendo recuento de méritos, algo perfectamente lícito)... Pero, claro, aunque BOTT sería la panacea, el castillo dorado y motivo de orgullo y presunción para el "99 coma bastante %" del resto de músicos del planeta, la cosa és que, a esas alturas, Zimmerman ya llevaba como bastantes BOTT (algo mejores/peores según querencias, para ya tenía tótems para detener un talgo al quitar la última hoja del calendario en 1975, esto es así y con perdón por la sonada obviedad). Así pues, como esta claro que este hombre es de siempre inmune a vértigos y presiones de ningún tipo, pasemos página una vez más en su singladura y... anda, coño:  otra puñetera "masterpiece" !. Solo por la excelsa apertura del "Hurricane", "Desire" es el enésimo estándar del de Duluth que no puede faltar en ninguna casa de bien. El drama de la majestuosa "Joey", ese rollo cajún sito en no pocas partes del álbum como en la básica "Isis",  especialmente evidente tambien (por ejemplo) en la más vivaracha "Black diamond bay", el violín en la preciosa "Sara" que te atreviesa la médula... Todo él, en definitiva. Disco de caminos y fogatas, no será casualidad las pintas de trampero silvestre que se gasta en la cover, que por tener hasta tiene una debilidad personal absoluta como "Mozambique". Esto no hay quien lo pague... bueno si, bastante gente por lo visto ya que fue número uno varias semanas... pero nos entendemos, vaya.

03. "Ramones" - RAMONES. Catorce canciones, menos de media hora... Los Ramones han llegado y ya nada será lo mismo. La más disfuncional e incompasiva familia inventada jamás en la big apple recoge el legado de la psychodelia sixtie de los Sonics, el octanaje criminal posterior de Detroit, la deconstrucción stoniana y gamberra de los Dolls y, al fin, dan con esa tecla final que ya casi aciertan (para algunos, como el menda, lo hacen de hecho) los Tators con su estreno del año anterior. Y bueno, faltaba algo, claro si... Ese "algo" es tener uno de los mejores cantantes que nunca hayan salido del mundillo este del rocanrol. La educación y admiración del cegato gigantón Joey por los grupos corales femeninos de lustros atrás genera y le procura a la banda un reverso melódico, entre tanta bronca, que hacía rejuvencer el rocanrol veinte años de golpe lo mismo que lo preparaba para el futuro a la par. La Velvet ya sabía, en su tiempo, que el minimalismo bien entendido, el destrozar de aderezos innecesarios la forma para agarrar al personal por lo suyo sin concesiones, podía ser la clave... Solo que los Ramones eran un poco menos finos y leídos. Obvio y por así decirlo. Pero, anda mira (y gracias al hacedor por ello), con lo que tenían les valió y sobró (y de calle). Pues si algo tengo claro, como lo tiene tanta gente, es que a pesar de, por ejemplo, mi devoción eterna por la banda de Strummer y Jones, los Ramones son la más importante y significativa banda en la historia del punk-rock. Y su periplo 76-79 algo así como las escrituras sagradas, ya puestos... Let's go, incluso, y thanks god por la putos Ramones. Aquí no pongo ni canciones... De Blitzkrieg a la 53 con la 3ª en vena y sin anestesia ni leches y por siempre.

02. "Coney Island Baby" - LOU REED. No creo que merezca mucha explicación esto... Le caen de todos lados (justamente, además) por lo del "Metal Machine Music" del 75 (de hecho algunos de los músicos/técnicos de estudio pesanban que era una broma mientras lo hacían) y como el cabrito era quien era se sacude los piojos como quien se rasca el ombligo y con un trabajo que proporciona algunas de las guitarras más punzantes e inteligentes hasta entonces (y hasta hoy) habidas. Es Lou Reed. Es lo que hay. Desde el tan "transformero" inicio con "Crazy feeling" y "Charley's girl", los crescendos de seguidilla: más de libro en "She's my best friend", más esquizoide  en "Kicks" (ahí está el creador de "heroin" no media duda), el asunto se va levantando sin poderse detener, aunque malditas las ganas de intentarlo. Para el segundo acto tenemos "Ooohhh baby" que es el rocanrol-tipo del disco, mientras "Nobody's business" es el blues de manual a juego (todo ello a la manera de Lou, que hace suya hasta la macarena si la gana le da, ni qué decir), ambas por siempre envueltas entre los dos picos más elevados:  "A gift" y, sobretodo, ese milagro que responde por el tema titular del álbum (a la par que inmejorable conclusión del mismo), construidos sobre algunas de las cuerdas eléctricas más sentidamente tocadas en este plano de existencia. No se cuántos años pasarán sobre la comarca pero, para mi, nadie conseguirá jamás hacer compañia molando tanto en el proceso como Lou. Ya es un hecho contrastado de hace demasiado para ponerlo en duda a estas alturas, en verdad... y éste disco, creo quedó claro, me sigue resultando un/otro  muestrario perfecto de ello.


01. "Shake Some Action" - FLAMIN´GROOVIES. Pues sí. Para Jordan, Wilson y cia que va el top. "Los Flamin' Groovies son la mejor banda de las mejores bandas de rock", escribía el insigne Jaime Gonzalo tiempo ha. Esa frase es una pasada, vale, pero ahí queda eso. La reencarnación británica de los Groovies, por gentileza en la producción del gran Edmunds, es la felicidad del amante rockero hecha disco. Versiones biteleras y de Berry (etc), canciones de corte clásico tocadas con una desnudez y denuedo que derrotan ya desde los silencios entre surcos, rematando ello, faltaría, con su hit estrella (la propia "Shake some action" -the song-)... Los sanfrasciscanos se vestían de british invasion de una década atrás y parían así, en los albores de la eclosión punkie de las islands, un disco que hubiera sido uno de los más destacados de la propia british invasion sixtie de las narices. Tal cual. Sudando de tendencias, modas y de vanalidades de a duro la centena... Con un par y más, bravo forever. Por supuesto (cómo no), cerrar añadiendo que, para más pares de lo de antes, aquí está "You tore me down"... La mejor canción que existe junto a "Watch your step" de Elvis Costello y la versión live del Harlem Club de "Cupid" que se marcara el Sr. Cooke por allá los primeros 60's... Está esto demostrado científicamente, no hay debate, ojo: son esas tres las canciones... el resto son "cosas que suenan" con más o menos gracia. Coñas personales al margen, que espero sepan disculpar, siempre a muerte con los putos Groovies... No sé yo si "la mejor banda de las mejores bandas de rock" pero, desde luego, si de las que más me gustan y revisito compulsivamente desde ya ni me acuerdo... They tore me down, vaya.

martes, 12 de enero de 2016

THE MAN WHO ATE THE WORLD (GRACIAS POR TODO, GENIO)


Inundación absoluta y pleitesía total en medios y redes. No cabía otra. Por supuesto no faltarán esos amargados, más o menos simpáticos quienes, como siempre que ocurre un imprevisto/desgracia de según que índole, enarbolan (con las consecuentes variantes mil) el discurso del "ahora que ha muerto X os acordáis todos"... No problem. Ni puñetero caso a esas gentes. Hace unos meses cuando ocurrió aquella desgracia en París no faltaron los que rebuznaron contra el que tanta gente costumizara su nick, en el medio que tocase, con la bandera francesa... Casos de egomanía insalubre o estupidez recalcitrante que es mejor pasar por alto al tratarse, en realidad, de algo tremendamente triste. Por supuesto ambos sucesos, los atentados en la capital del país vecino de arriba y el tan reciente óbito del genio británico, no tienen nada que ver. Pero veo, no sin cierto desagrado, que se vuelve a repetir esa actitud (de mierda, mayormente)... Esos defensores de la moralidad, lo auténtico y lo chanante que, presos de su egolatría (y demás pajas mentales por doquier que no existen sino entre sus ojos y coronilla, tan a su pesar), señalan que "ahora todo el mundo era de Bowie"... Insisto, ni puto caso. Porque, básicamente, están haciendo un ridículo pleno y absoluto... La razón, en efecto, es aplastantemente obvia y certera: pues sí amig@ (o capull@ si prefieren, y desde el cariño y tal), TODO EL MUNDO era de Bowie.


TODO EL MUNDO. Si alguien quiere empezar una competición de quien era más fan, quien lo quería más o quien lamenta en mayor grado su irreparable pérdida, allá él/ella con lo suyo. Pero bilis y exabruptos les salpiquen en casa propia, de ser posible. Bowie y Reed eran los cantantes favoritos de mi hermano trece años mayor que quien suscribe (cuarentón ya, desde hace unas muy pocas semanas) y con ellos crecí (y continué/continuaré). Analizándolo hoy, un algo siquiera, la evidencia sangrante de que son dos de las voces que más he escuchado en la vida. Tal cual. Imaginarme ahora a alguien mayor que uno, alguien que ha crecido a la par que el artista, sorprendiéndose para bien o mal en cada alto del camino, y pensar en lo que debe sentir si en verdad ama la música como parte indeleble y primordial de la puta vida ésta, no me genera sino un plus de llorera incontenible a sumar a la propia. Solo, mismamente, por mi militancia de fan irredento del Sr. Costello no se da la circunstancia de que estaría hablando -con Bowie- del músico/banda de quien más discos tengo en casa... ¿Cómo explicar lo que sea de más partiendo de esa premisa?. Solo resta gratitud sincera y para siempre para con un artista cuyo parangón se encuentra únicamente en los de Liverpool, los Stones, Dylan, Reed, Young, los más reputados y contados maestros del soul y/o la black music más añeja, y alguno que otro muy señalado de más, en el medio artístico (de los tantos que practicó) que más inequívocamente nos hace pensar siempre en él.


¿Qué "ahora todos somos fans"?. Pues desde luego qué sí. Sea parcial o íntegramente, pero lo somos al fin. Su obra raja de arriba a abajo medio siglo de rocanrol. Desde la desvinculación en los años bisoños de sus primeras bandas de acompañamiento, la conversión en mod y hippie cósmico, el superhéroe glamero, la parada del Duque en la station y antes de ello el viraje soul (donde tanto impresionó a aquellos músicos de estudio que habían tocado hasta con dios), la trilogía germana de marras, los "años comerciales" -tan reivindicables ellos-, los experimentos noventeros, y hasta sus últimos pasos que se rematan con este glorioso y críptico final de la black star (esos vientos que sobrevienen  a veces, recordando su primer instrumento cuando crío, hielan ahora la sangre, está claro)...  TODO ELLO acaba por construir y dejar impronta en la historia a unos niveles que el ponerse -con perdón- repelente con lo del "ahora os acordáis" (y demas escorzos patéticos cuyo significante no deja de ser sino un infantil y absurdo: "sóis unos farsantes que yo si que era superfan de verdad, no me toquéis mi juguete") me resulta tan grotesco y fuera de medida que sería objeto de descojone inmediato de no ser por la tremenda desolación que el motivo de base nos procura.




En fin, primera entrada de año llorando a un genio inolvidable y héroe personal de siempre. Vaya mierda, si... ¿O quizá no?... Cincuenta años de música, con el -imposible- nivel ya conocido, nos lo hacen inmortal para siempre en definitiva, y eso es algo que debemos celebrar durante todo el tiempo que nos quede. Sin más. Viendo ahora la ajada portada de "Hunky Dory" (mi disco favorito suyo y de los más favoritos de siempre proviniendo de quien/es sea) duele pensar que el hombre detrás de esa música y canciones increíbles se ha marchado ya del todo... El Artista, mayúsculo, insustituible, queda (ok) pero duele, y dolerá se insiste que es de cajones, nos resulta inevitable de momento por la falta de perspectiva. Al menos hasta que seamos capaces de reparar en que nosotros conocemos al ente artístico no al -presunto- humano que casi siempre escondió tras ello... Y no será fácil, por supuesto, ya que sintetizando a éste "ente artístico" lo conocemos (y apreciamos) casi desde que nos parieron y forma parte del acervo propio (egoísta y personal) lo mismo que el del resto del planeta. Descanse pues en paz o como a ud le venga en gana, Sr. David Robert Jones, y gracias -GRACIAS- incontables hasta el fin. 




Como ya he comentado en el FB me quedo con el mensaje del actor cómico Simon Pegg, que de momento es lo que mejor ha sintetizado el único esbozo de positivismo que se puede destilar de tan inesperada y llorada pérdida:  "Si hoy estás triste, recuerda que el mundo tiene más de 4 billones de años y de alguna manera tú has conseguido existir al mismo tiempo que David Bowie". Esto es así.

(Pd. Ahí abajo va "mi canción" suya en las últimas, y por siempre, para ya ir a buscar los kleenex y rebozarme del todo en la agonía)