lunes, 29 de febrero de 2016

RECAUCHUTANDO DESDE EL EXILIO: #5. Sintiendo los flujos playeros forever.


The Beach Boys - "Surf's up" (1971)


Por mucho que evidentemente me guste un ratazo no considero, ni de la más dispéptica de las guasas,  "Pet Sounds" un top-5 o 10 de la historia del Rock. Pero es que además, para echar más leña, tan siquiera lo considero uno de los mejores tres discos de The Beach Boys. Mal que va uno para la vida moderna, vaya... Se me queda justo en el escalón previo al podio (y por mucho que su mejor canción  -la suya y la de trillones de gentes mas- para mi, eso sí, figure en el tótem de marras aún sin ser en última instancia mi favorita de la banda) ya que no veo, y aún inténtandolo con ahínco, como ponerlo por encima de "Sunflower", el -también- monolítico "Today !" y, especialmente/sobretodo, este "Surf's up" al que considero no ya solo su mejor trabajo sino un prodigio insaltable en la historia del medio artístico al que pertenece. Y, yisuscraist, que ruego porque la iglesia "brianwilsoniana" sabrá perdonarme... Pero me quedo de todas con estos playeros (fugaces, si quieren) de los primerísimos 70's, los de "sunflower" y el álbum(azo) de hoy, donde por alguna razón noto un mejor funcionar como banda, así en comándita, y una variedad de palos mayor por mucho que al final, inevitable, la sombra del genio de Brian acabe surgiendo tarde o temprano... Breve intermedio: ¿hubiera sido "Smile" el mejor disco de todas las galaxias de haberse presentado, en su momento, como habitaba originalmente en la cabeza de B.W.  o, al contrario, su eterno mito se debe precisamente a su ya tan sobada intrahistoria y lo de que ella deriva más que a otra cosa?. Cuarto y mitad de cada sospecho, pero hay debate oiga... que me lo quitan de las manos. Y sigamos, ahora ya sí y disculpas por el viraje gratuito pero esto es de esas cosas que se sueltan o a uno le pica el píloro.


La contextualización de como y cuando llegó este álbum (también válido ello para el anterior y magnífico "Sunflower", si se quiere)  queda perfectamente sintetizada en la portada del caballero abatido... Ecos de una grandeza pasada que se adivina convertida ahora (por entonces) en apenas esbozada y muy oscura silueta. Y ya, desde ahí, la nostalgia y melancolia que rige en el álbum hace acto de presencia. La enfermedad del principal líder, la caida del sueño hippie y el no acomodarse a unos tiempos que ni les gustan ni entienden, son el sentir básico de "Surf's up"... en cuanto a motivaciones, al tanto con eso. No se confunda fondo y forma, que hablamos en todo momento de un personal cuya inercia melódica de órfebre es, aún hoy y mediante -entre otras cosas pero ninguna por encima- el setentero puente de la Gran Estrella, piedra angular del power pop y toda la verbena del pop alternativo (con guitarras o sin). Es necesario, de cara a quien ubique a los Beach Boys como los abueletes que ejercían de special guests en "Los vigilantes de la playa" o los imberbes perpetradores del "Surfin' USA" en aquellos sixties o/y poco más, remarcar que conviene con esta virguería de trabajo dejarse de martingalas y folletines... Sí, los BB dan para una saga digna del más largo culebrón  (el quién hizo -o no- qué, por qué, cómo y dónde, etc...) que ríanse uds de Falcon Crest y Game of Thrones juntas y por separado. "Surf's up" debe disfrutarse y digerirse como una obra tan preciosa como homogénea. Da igual, hasta cierto punto al menos (o a mi me lo da, vaya y valga el matiz), que alguna canción fuera de años antes, que Brian se sumara a última hora para echarle un cable a Carl con según qué, que tal miembro esté o no esté del todo... Con una refrescante y excelente excepción (por aquello de joder la regla y eso) al final de la primera cara, ese sentir antes descrito para con el disco se mantiene e inunda sin remisión de forma íntegra y entre cabo y rabo. A medio camino del "#1 Record" y "On the beach", siendo tan enorme y necesario como ellos. Ahí se debe dejar engastado para siempre el puto "Surf's up". 


Y ahora, antes de meternos con el song by song de marras, solo quisiera dejar constancia (por si no ha quedado claro) de que estamos, muy claramente a mi entender, ante el disco más compensado, sin bajones a mediar y alejado de formas deslavazadas a la hora entender un elepé como obra conjunta que esta gente ofertó jamás. Este es el disco, en resumen, que recomendaría a todo cristo que no tenga mucha simpatía por la banda pero sí por la historia rocanrolera toda ella o a la que, sencillamente, le da una pereza del copón liarse, así sin anestesia ni nada, el entrar en su mundillo (ell@s se lo pierden en cualquier caso, ni qué decir)... Su mejor disco, como tal y sin más, si prefieren resumir el resumen. Y es que ya de entrada, la primera en los morros, nos encontramos con una primera cara que es un pedazo de sol en si misma. Lo que se mentaba antes, si bien el tono es triste (o lo puede resultar) la bonitez extrema empapa el asunto de todas ídem... "Don't go near the water" (toda un paradoja aquí, sí) es puro Beach Boys en sus mejores formas por y a recordar. Con toda la retahíla pseudopsicodélica acostumbrada en la producción y una melodia que es pura mermelada deshaciéndose en el alféizar. A qué mas. Ligera y frescales a partes afines es un pintarte la sonrisa en el careto infalible y el primer tanto que se lo apuntan el primo Love y el colega Al. Sin embargo, caray, demasiado pronto quizá que llega esa segunda pista... Y antes de seguir, ya puestos, breve pero sentido aplauso para el hermano Carl que aquí, en este disco, echó el resto al cantar y/o co-cantar las tres banderas más altas del castillo... Para el caso, seguimos, "Long promised road"... Brutal, excepcional, la "The weight" de los de la playa, incluso. Mi predilecta de disco y banda por la que me jugaré siempre el jamón del bocata hasta alcanzar la sobada, pero indiscutible para uno, etiqueta de lo "imprescindible"... "but I, hit hard at the battle...". De escándalo. Y, atención, que bien nos aguanta el tipo esa "Take a load off your feet" que aparece de seguidilla y donde aparece por primera vez, además, co-firmando el gran Brian (con Al Jardine para la ocasión y que son además los que la cantan y tal, claro)... Muy coquetona ella y nos recuerda, por enésima, que sin ser los mejores si son lo que, en las formas, más nos recordarán a los de Liverpool con marcado denuedo ("en las formas" se insiste). Una pena que el mundo hubiera virado hacia otra dirección rockera en este aspecto... Ya nadie quedaba ahí, o demasiado pocos, tras la disgregación escarabajera para este "Surf's up" (y el de antes) que debiera haber sido incluso mucho más a nivel de acepciones... Pero no a lugar a queja, claro. Que esa década, o algo más, que va de los mid 60's a los mid 70's engloba más de tres cuartos (como muy mínimo, en mis cuentas) de lo más mejor de la historia del medio... se entiende y acepta y no media reproche serio a nuestros mayores, vaya. Llega, sea como fuere, "Disney girls (1957)" que no sé si realmente es la mejor aportación en cuanto a autorías de Johnston para el combo pero que, desde luego, hace gala de un preciosismo crooner de manual por su parte para el que no hay puñeteros cuartos y, en efecto, seguimos sin fisura a valer con este "Surf's up". Para cerrar la 1st side y por si poco fuera además, nos llega esa "rareza" en el lote con el rocanrol de "Student demonstration time" y la sombra de Jerry agigantándose lo indecible en la pared del strip-club. Sin denostar, por ello fuera poco, la mimosa producción habitual por parte de este personal. Niquelada primera mitad, para todos los gustos, que además incluye una de esas canciones por las que uno mata y remata pero, al tanto, queda la segunda... Donde se pierde inmediatez pero se alcanza la personalidad y el tono que hacen de este elepé algo tan especial. Una de esas b sides para enmarcar, sin mácula, que agotan y derrotan por puro y duro sentimiento vertido. 

Y es que cada día, aún el más soleado, tiene su noche y -hasta- ni el gobierno puede joder ello. Así lo alcanzado, nuevamente, por Love y Jardine para "Feel flows" en lo compositivo y rematando con la preciosa interpretación de Carl es el morirse del gusto. La parte flautista intermedia es el tocamiento aunque no tengas la fortuna de congeniar con Anderson y cia, la melodía es, sencilla y llanamente, intocable y, evidente, la colección de overdubs vocales no son sino otro nuevo ejemplo de porque esta maravilla de álbum debe guardarse religiosamente anexo al "pimientas". Por siempre y tal cual. La también harto reposada "Lookin' at tomorrow (A Welfare song)" es la única pieza donde Jardine se atreve a plantarse frente al micro en solitario y destila, para la ocasión, atinado kinkysmo por todas partes. Nueva virguería más a la que solo cabe, quizá, reprocharle su tan exigua duración (ni dos minutos para esta, la más corta de las pistas del álbum). Llegados este punto, y aquí ya si que me pierdo con todos los millones de personas que tan seguras están de quedarse con los "animales sonidos" a la hora de mentar -sin el menor género de duda frecuentemente, además- un mejor disco de esta formación, es cuando el genio de la formación toma las riendas... En solitario o co-firmando, Brian coge un trabajo impecable y lo convierte, que los grandes ya es lo que tienen, en algo "sencillamente" necesario. El halo que envuelve "A day in the life of a tree", la única pista del álbum que compone de forma expresa para el mismo, es de soundtrack para sueños... Me imagino aquella preciosa escena de "La noche del cazador" de la fuga en barca por el rio con esta pieza lo mismo que con su magnífica música original. Lo de este hombre es muy burro, oigan. La lastimosa voz de Rieley -manager del grupo en aquellos días- con ese órgano de fondo y los espectrales coros... Derrota total nuevamente. En el penúltimo escalón, por supuesto, aparece además "'Til I die" que coge el día arbóreo que precede y lo prolonga aún más al infinito con las voces de los hermanos -que más cantan- y el primo Love haciendo imposibles. Indivisibles para mi esas dos canciones en realidad, es de esas cosas que "transportan" y te hacen ir a lugares muy concretos pero... Se ha de ser realmente cabrito para guardarte, así a traición y con toda la sangre fría, una maravilla de tema como "Surf's up" -el tema- para el final. Virguería que funde como si tal cosa la santa trilogía de la banda (bonita melodía + producción no exenta de psicodelias + virtuosismo vocal a varias capas) para una sola y misma canción cuya clara misión es, además y finalmente, darnos la despedida definitiva para con tan irrepetible viaje y dejarnos con embobada cara buscando un inexistente y utópico punto en el vacio.  A modo cierre  recuerdo nuevamente, y para ya quedarme ancho del todo, que si bien veréis "Pet sounds" en la mayoría de tops 10 o 20 de la historia del rock habidos y por haber, para el menda (y aún gustándome bastante ese señor disco, cómo no), The Beach Boys alcanzan su plenitud como banda con "Sunflower" y "Surf's up" (sobretodo con "Surf's up", claro) en los muy primeros 70's... Y si equivocado ando, equivocado acabaré con esto pues, ya que ese par de dos me generan una diferencia con el resto de su obra altamente importante y, en verdad, negarme ello sería tontear de gratis con el autoengaño. Mucho más que lo de  "buenas vibrations" lo de este álbum, ya les digo.


*(Texto aparecido originalmente el 12 de junio de 2014 en el Exile Subterranean Homesick Magazine)

jueves, 4 de febrero de 2016

TRENES RIGUROSAMENTE VIGILADOS (1966)


INTRO. Toda una joya, sin diminutivo a valer, del cine europeo y mundial sixtie (y no sixtie también). Pensar en que este film, como tantas veces ha ocurrido por desgracia, persiste en la memoria colectiva gracias a su Premio de la Academia (mejor film extranjero en 1967) lo que, no vale engañarse, le ha supuesto una cierta ("existente", al menos) periódica difusión en los medios domésticos, genera cierta amargura... (al pensar, mayormente, en las referencias de semejante guisa o sino tan magnífica como esto que hoy nos ocupa -quizá- si al menos notable, que no gozan de tanta dicha para con la historia más aceptada/global del medio y que, es de fácil suponer, nos hemos podido perder). Seguramente, a nivel de frivolidad personal y de cara a nuestras latitudes, ese adverbiar el título (el adverbio crea ya de premisa inicial la secuencia y la secuencia expectativa -viejo y siempre bienvenido "truco", si-) también ayuda a vender el asunto. Sea como fuere, estamos ante un largometraje tan referencial como seminal (muchos ecos en el cine -mayormente europeo, obvio- posterior encontraremos desde él) y que puso en el mapa al siempre interesante y reputado (si si, se puede ser "reputado" sin "hacerse las américas" en esto del cine, no está prohibido y este señor es un ejemplo más) realizador Jirí Menzel, desde ya éste, su primer film como director único y principal. Guionizada a cuatro manos con el autor de la novela (muy reciente al estrenarse la película -película que no llegó a España hasta los primeros ochenta, ya puestos-) Bohumil Harabal, se sirve clara y descaradamente de la visión original de su hacedor lo que enriquece el montante final lo impagable y más allá... Todos los aspectos que cubre la obra, desde la más chusquera comedia doméstica hasta el drama más desgarrado y pasando por el romance e iniciacion sexual del protagonista (y más allá del insaltable "retrato de tiempos y épocas" que contextualiza todo desde el fondo para pasar o salir del primer plano según convenga), tienen cabida en sus tan precisos noventa minutos de metraje donde no encontraremos sobras ni añadidos. 


"SINOPSIS PRESTADA".  Ambientada durante la ocupación Nazi de Checoslovaquia, relata la vida de Milos, un joven funcionario de los ferrocarriles checos que carga con el karma de una genealogía de perdedores y desgraciados que han escapado heroicamente al modelo de vida de un hombre responsable a base de trampas y otras artimañas. Milos trabaja en la estación de trenes local junto al mujeriego Hubicka, al demente e hipócrita jefe de estación Zednicek, y a la bella telegrafista Zdenka. El colaboracionista director de los ferrocarriles del pueblo les encarga la misión de proteger ciertos trenes estratégicos, indispensables para los planes de dominación del Führer en Europa central. Milos verá ahí la oportunidad de escapar a la maldición de los varones de su familia que no han sido nunca verdaderos hombres. Pero nuestro protagonista tiene un gran problema: no puede satisfacer los deseos de su novia Masa. De este modo, no se puede concentrar en la misión que le han encargado, ni podrá convencer al mundo de un valor desconocido hasta el momento en su familia. 


A FAVOR. El concepto inventado, aunque usado en algunos foros, "dramedia" puede acudir a más de uno/a con este film. Desde los bandazos de género de algo todavía reciente como "La vida es bella" o aquella ya neomilenaria "Competencia desleal"  del recientemente desaparecido Ettore Scola , hasta los imposibles retratos familiares de Kusturica o (yendo en sentido contrario en cronologías) la elegante fotografía b/n de algunos maestros europeos concretos del pasado siglo, todo o mucho queda estampado en estos "Trenes" en mayor o menor grado. Se entiende desde ahí, más claramente que nada, su repercusión en la singladura del medio... Estamos, en efecto, ante una de esas obras que recoge mucho de lo mejor habido y lo sabe (talento mediante) propulsar a lo que vendrá en un aspecto que va más allá de lo meramente expositivo... No se malinterprete, es una obra muy fácil y hasta amable de ver, pero es también una obra que no se muestra en absoluto cicatera en sus distintos, y a veces contrarios, niveles que no duda en llevar al extremo si es menester, haciéndose notar y mucho -repito- con esto la presencia del novelista en el resultado final (la comedia es muy cómica y el drama muy dramático aquí, para hacerlo más fácil). El jefe de estación Max con sus palomas, el salido de Hubicka o el turbio (y nazi) Zednicek, son los principales secundarios (valga la contrariedad) más allá de lo evidente de Masa como novia de, y que es de cajón destacarlo, éste Václav Neckár que hace de su pipiolo Milos un papel a rememorar hasta el fin con su cara de empanado perenne que va matizándose en expresividad e intención hasta un final de esos que, al menos para los que comulgamos, no olvidaremos nunca. En fin, película de roles y "actores" -casi teatral por momentos- intachables (hasta icónicos, según cómo), con un guión de más que armado cemento (por todo lo ya explicado al respective) y una fotografía que hace virtud de sus limitaciones (recordemos que estamos ante una opera prima -por lo menos de facto- y algo bastante alejado de los que se considera una "gran producción de medios") integrándolo en lo árido o lo cotidiano según se necesite. Vamos, y menos rollo, si no la han visto ya tardan de gustar esto del cine y, mayormente, su historia. 


EN CONTRA. Particularmente su final me parece intachable y memorable de pleno... Pero entiendo, sin ningún tipo de condescendencia y/o repelencia a valer,  que si alguien se pasa de rosca en poca predisposición o, al revés, en demasiada inmersión (los dos extremos: los que se lo encuentran y lo verán por accidente y, por contra, los que se puedan zambullir en exceso en la historia y hacer "demasiado suyo" a según que personaje), el asunto puede epatar un algo... O un mucho, según afectismos y las mentadas "inmersiones". Eso si, yo no le toseré nunca nada a este film, siquiera a esos exteriores parcialmente  desenfocados que a veces se cruzan por ahí. Quede claro.


CONCLUSIÓN. Muy recomendable film sin cortapisa que valga. Menzel define perfectamente los dos pilares que sustentan la historia (el romance entre Milos y Masa y la contextualización "nazi" del donde y el cuando, con todos los derivados directos de ambas dos cosas) y desde ahí se dedica a dibujar personajes y situaciones con una definición de puro aplauso. Muchos premios que se llevó con plena justicia esta película, está claro... incluyendo el mentado Oscar que el gobierno de su país -entonces sin escindir todavía- le mandó devolver por los pasajes que retratan la sumisión del susodicho al regimen nazi... A lo que el cineasta les dejó bien claro que se buscasen un buen sillón de oreja (por la espera eterna y tal) pagando, a posteri y por ello, una difusión inexistente de su obra en "casa propia" durante no pocos años. Ni qué decir, esto no ha sido óbice a la postre para que dicha obra (y arte) se haya manisfetado  con encomiable proporción de aciertos y en verdad, con el tiempo, no ha hecho sino acrecentar su consideración como artista y/o ente creativo por los cojones e integridad que se derivan del tema. Y finalmente, tras la historieta, recalcar una última vez (que es lo importante en definitiva) que estamos ante una película realmente buena (pero buena de narices, si) y que, para mi al menos, deja bastante atrás lo del meramente "recomendable". Si no la han visto pongan (y pónganlo ayer) a Milos en su vida, vaya.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10

lunes, 1 de febrero de 2016

REIVINDISCABLE ("Hand it over" / DINOSAUR JR, 1997)


Es bien conocido, por los conocedores de la cochambra, que existen una serie de artistas que en esta casa dejan tan atrás lo de "recurrente" que el término se desvirtualiza por completo. Los "niños mimados", los "elegidos", "preferentes"... Elijan uds que yo me canso. Y si uno de dichos pájaros, para más inri, es noticia de actualidad rabiosa de esa o no (sea desde el mínimo susurro hasta la más rimbobante portada) pues, lógico, ya "pa qué"...  En el mundo del cine es complicado, si. El 90% (largo) de mis realizadores favoritos de la historia ya hace largos años que no están entre nosotros. Por contra, ay caray, el mundillo éste del rocanrol me sigue (y gracias mil sean dadas a quién toque) deparando alegrías sonadas de vez en cuando para con algunos de los/mis mentados "elegidos"... Para el caso de hoy:  Dinosaur Jr, mi banda favorita (por goleada exagerada y superioridad manifiesta, me atrevo a asegurarles ya a estas alturas  sin rubor medie) del último trío de décadas en la historia de su medio. La noticia en cuestión vendría siendo, por cierto y ya puestos, la afirmación de Barlow en cuanto a que ya podemos irnos preparando todos para un nuevo studio album de la histórica formación para este verano... Maravilloso, subidón tremendo y trempera absoluta. Otra cuestión es eso que explica de que quiere "experimentar con sintetizadores"... Cosa que ya han hecho alguna vez de manera más que esporádica con plausibles resultados pero que, en efecto, no sería precisamente lo que más caracteriza al sonido tipo del bicho en su muy ya larga singladura (y falta también que "su mascistad" diga la suya aquí, está claro). Ya veremos, con toda la impaciencia del cosmos (por lo menos en este tugurio),  que es lo qué pasa al final, vaya.


Sin embargo, tras todo lo explicado, reparo en que ello me da la excusa (y qué poco necesito para ello, si) para devolver a Dino Jr al primer plano de este espacio. Las opciones son numerosas, desde luego, pero para la ocasión me decido por "reivindiscar" su cojonuda última referencia, todavía noventera y antes de la neomilenaria -y tan nutritiva para el alma- Reunión del combo original, bajo la jurásica y célebre firma: el magnífico y muy recomendable "Hand it over" de 1997. Ojo con esto. 


Con Murph ya definitivamente fuera de los bombos, el otro dinosaurio original que quedaba, en beneficio de George Berz y con el fiel Mike Johnson a modo escudero (desde "Green mind" hasta éste disco de hoy el bajista de la banda -es fácil de recordar, el combo ha tenido dos bass guitars en su historia y si no es Lou Barlow es este tío-), J da continuidad al elepé infravalorado por anotonomasia de la formación. Aquel "Without a sound" (1994) que tantos palos recibe siempre el pobre y que a los fieles -para mayores rabias e iras- nos sabe a gloria putámica (algunos de los grandes momentos del Mascis en su vertiente folk-eléctrica se encuentran sumergidos en esa "neilyoungera" segunda cara -sin descuidar la maravilla que es "even you" cerrando la otra- para la que no hay cochino dinero y que acaba cerrando un trabajo que va mucho más allá del relativo éxito de la relativamente famosa "Feel the pain"). Y, al tanto, que no contento con ello (solamente), el tipo se marcaba a modo acompañamiento para la edición del nuevo álbum un single a lo Beach Boys, "Take a run at the sun", cantado en innegociable falsete y que forma parte de la soundtrack del film de Alison Anders "Grace of my heart"... Film infumable, a mi humilde entender, si, pero esas escenas en que aparecen como banda de acompañamiento de Matt Dilon el propio Mascis y los cachondos mentales de los McDonald bros de los tan admirados Redd Kross, valen su peso en oro y platino... O no, porque tampoco es que se luzcan... pero tiene su coña (qué narices). En fin, todo un "mini-hit" (en su momento) dicho pastiche surfero de nuestro melenudo protagonista principal. Y una vez relatado ello ya toca, en efecto y finalmente, ocuparnos del cojonudo tracklist de éste "Hand it over"...

Y desde ya la primera escucha, y todo un qué recordar esa sensación pasados casi veinte años (agenciado que fue en su momento en cassete el fistro... de importación y por el que me cobraron hasta el ojete del vecino), queda claro que Mascis va a por todas y sin mirar atrás. Los cuatro primeros temas son tres singles altamente potenciales (los tres de arranque) y otro de facto (el que sigue). Así el encontronazo entre los Wilson y Crazy Horse de la inicial "I don't think" junta (de nuevo) melodía en falsete en "J mode" con rabiosas guitarras que, sin aventurarse en solos épicos marca de la casa esta vez, apenas dejan de rugir y retorcerse sobre si mismas. Tras ello la harto bonita "Never bought it", con su querido mellotron que a veces le da por utilizar (piel de corral eterna con "Thumb", a modo inolvidable ejemplo)  que se desdobla brevemente en una reverberante guitarra, que nos devuelve fugazmente al glorioso "Where you been", para regresar de nuevo al final a modo broche... Un pesar, eso si: ésta tenía que ser más larga, coño Joseph... "Nothin's goin' on" es un trallazo jurásico, directo al coxis y sin contemplaciones, no exento de melodía a pesar de su furibunda y obvia electricidad (esa distorsión al aire antes de entrar por última vez al estribillo y de la conclusión es puro paroxismo "mascisero" en su vertiente más inmediata). Lo que nos hace llegar hasta la trompetera y emblemática (y tan adictiva) "I'm insane" con ese estribillo que es el subidón padre y que acaba por configurar uno de los sencillos más putámicos de tan tremebundo músico/grupo... "Now gonna go away... I know you're somewhere, I'm Insaaaaane"...  Sin y a qué más. El gran problema para la tan sulfúrica de arrancada "Can't we move this" (de nuevo en falsete), por su parte, es ir embutida entre los dos picos más elevados del castillo... Y muy craso error ningunearla, ni qué decir. Dejando de lado el octanaje que se gasta la cabrona tenemos un  organístico fondo que va sofocando el tema y que nos devuelve de nuevo, y aunque a modo eco lejano sea, a su tremenda referencia de 1993. Aunque media comprensión...  Ya está aquí "Alone", si. Desoladora, brutal, con una de las guitarras más sobrecogedoras del melenudo golfista amateur en toda su carrera y consciente perfectamente de la animalada que es ello (afirmar tal cosa, me refiero)... Muy "neil" además, está claro (otra cosa es que para encontrarte algo  de este calibre por parte del Maestro hay que ir tan atrás en el tiempo que el tema asusta). Seguramente envalentonado tras su cojonástica revisión del "Maggot brain" de Funkadelic para el disco de Mike Watt de un par de años atrás, Mascis (con  unas formas similares a aquella)  deja realizado aquí para los restos un descenso a los infiernos que encierra a su vez uno de los momentos más álgidos e incontestables de su arte y obra. Tal cual y a qué más vueltas.


Para descongestionar de la barbaridad que cierra la primera parte, la segunda se abre con la mucho más decibélicamente amable "Sure not over you" y que (a pesar de alguna tímida subida para el estribillo) nos retorna a esos mentados momentos más reposados del disco que antecede. Fetén, ni qué decir, para los que comulgamos sin reservas con este hombre en dichos ropajes (también). "Loaded" es, a su vez, una de las "tapadas" más clamorosamente tremendas de éste "Hand it over". Medio tiempo con unos juegos guitarriles del caerse subrayando su también candorosa, en primer término, melodía de base. Si este disco, "discarral" en propiedad, te atrapa es de las que te puede derrotar y mucho en la erosión... avisado/s queda/n ud/s. Y cuando parece que este disco ya lo ha "dicho todo", pues nada... Unos cojones, que se dice en jerga técnica... "Mick" es tan sencilla de primeras como magnífica en su desarrollo donde, de nuevo, al tío le da por darle vueltas al guiso hasta su cuajar final e inevitable. Y admito que mi visión puede resultar nublada a alguien por aquello de su "incondicional" (para nada disimulada, justo lo contrario) premisa, pero de verdad que este tema me parece pura "orfebrería masciense". La manera como va implementando recursos, como va jugueteando con la canción o, más fácil y sintético, como la trabaja en definitiva, es algo que aplaudir y mucho. Sin darle más vueltas tampoco a esto. En contraste, "I know yer insane" (complementaria a la otra "insane" de la 1st side) casi es el single que no fue y que encontramos aquí, de cualquier manera, casi a punto de cerrar persianas. Estupenda es poco o nada en este caso. Calmada en su transcurrir, asciende lo indecible con esa guitarra de un  estribillo que podría durar el triple tan ricamente y para mayor solaz de todo dios... En verdad y nuevamente, si hubiera durado un pelín más esta track tampoco se nos acaba el mundo J, so puñetero... Y lo cierto es que nunca he sabido explicar muy bien como la acústica por entero y tan breve "Gettin' rough" se las apaña siempre para acabar en mis pupurrís caseros de la banda... Será por lo del banjo o algo. A aquellos que hayan descubierto la vertiente folkie de J Mascis con sus dos últimas recomendables referencias en solitario les va a gustar y no poco. No es debatible ello. Para dar carpetazo final, ya del todo, a tan suculento botín el tipo tira de la arrastrada psicodelia folk, con reverberaciones eléctricas a traición de la buena, para la sugerente "Gotta know" que, de alguna manera, da la bienvenida a la que será su próxima aventura post-banda madre (aquello de J Mascis+The Fog con gentes del calibre de Robert Pollard o Kevin Shields y que, independientemente de como se llamara el asunto, no dejan de ser dos discos "dinosáuricos" más para la saca en definitiva -a poco se preste una mínima atención- y donde encontramos alguna que otra pieza con similar pelaje a ésta). A modo fugaz despedida, por mis partes, solo recalcar por enésima (y desde la humildad y tal) que la colección "mascisera/dinosáurica" sin "Hand it over" no es una posibilidad. Esto es así. Y punto  jurásico.