jueves, 31 de agosto de 2017

LOS ODIOSOS OCHO (2015)

INTRO. No engaña el título, no. Bien odiosos que resultan estos ocho. Sin embargo, qué cosas, más odiosos me resultan aún los dieciocho años que le ha costado al famoso realizador ofrecer(me) una referencia digna de apoltronarse junto a su tripleta de salida inicial. Tal cual. "The Hateful Eight" lo afirmo ya de salida, -para los impacientes y eso-, me parece (al fin y de una puta vez) la película que debería haber seguido a "Jackie Brown" en la filmografía oficial de Tarantino. O la que nos debía a algunos, cuanto menos.


Resumo ahora (y lo más rápido que sea capaz, que es un tema ya aquí abarcado en otras ocasiones) mi historia de amor/odio con el que fuera "el niño terrible de Hollywood", hace ya más de dos décadas. Tarantino, de alguna o varias maneras, nos resultó a muchos algo así como los Nirvana del cine... Recogía los frutos del trabajo inmediatamente anterior de otros (sitúemonos en los últimos ochenta/primeros noventa), que si bien mucho más del agrado de quien suscribe (y varios miles de chusmas similares, faltaría)  no tenía esa gracia -por así decirlo- para ser aceptado por un muy superior número de gentes y gentuzas. Pese a quien pese, Quentin (como los otros en lo suyo) fue la bisagra que abrió la puerta a un tipo de cine que, de nuevo para resumir, lo hubiera tenido mucho más complicado sin su tan puntual y concomitante aportación. E independientemente de que su calidad sea decididamente mayor a lo ofertado por el de Knoxville, o lo resulte a quien toque, vaya (que eso es otro debate). En cualquier caso, y con todos los "peros" con los que quien quiera (o pueda) nos pretenda avinagrar, la progresión Reservoir-Pulp-Jackie ahí queda ya para la historia del medio... Tras ello, por supuesto y eso si, la cosa se va a torcer la de "diosescristo". El "Tarantino personaje" fagocita por completo al "Tarantino cineasta" y, of courses, la cagamos pastorcillos. Este tipo nos tenía que llevar a un nuevo amanecer robando, cual Prometeo embadurnado en ketchup, el fuego de los dioses para llevarlo hasta nosotros, pobre e insulso vulgo. Pues Tarantino era, en efecto, ese chico del videoclú de barrio que se había visto todas las zarrapastrosas series B's y Z's del mundo pero, ojo (primordial), también era un estudioso del medio (así en general) con una devoción indómita por montera y que, no se dude, se las sabía todas de Griffith a Cassavetes, pasando por Godard, su prima la calva y la madre que a todos los parió... Y ello, claro qué sí, tiene su eco (más o menos ubicable) en la inicial progresión -de films- sugerida. ¿Sabían, por fugaz ejemplo, que Tarantino se niega de siempre a filmar con cámaras auxiliares, de esas comodín del "por si acaso" (avezadas a solucionar posibles problemas surjan en el postrero montaje y que tantas extrañezas, sin aparente explicación, han generado en la historia), del mismo e igual modo por el que se solían regir numerosos grandes maestros del medio en otros tiempos?... Todo eso, ese celo en y por generar una voz propia, desaparece tras la tripleta sugerida. Le señalan como el adalid de "lo cutre" (utilicen el eufemismo que prefieran si ello no les atrae o convence, pero en eso nos quedamos), y hace una "kungfutera" chorrada efectista y barata (y no al presupuesto asignado para el film me refiero, precisamente) a mayor gloria de su entonces querida Uma Thurman que, sin dejar de tener sus momentos de entretenimiento, es algo para lo que (está claro) ya tenemos a los John Woo y Rodríguez de este puñetero mundo... Él nos prometía (y nos daba, hasta llegar ahí) más. Y pónganle el aderezo que prefieran, faltaría, pero esto fue y era así. 


En ese punto casi recibimos o aceptamos con cierta aquiescencia la charlotada aquella del "Death proof", que ya era vendida como una gamberrada sin ambages en sanguinolento díptico con la (todavía mayor) memez a juego de su colega mexicano (al alejarse el asunto, desde su premisa de origen, de la desorbitada sobreestimación masiva -tan incomprensible para algunos- de lo de las katanas y chándales amarillos). La lectura positiva era entonces: "bueno, ya ha iconizado a la parienta y ya ha hecho la gamberrada con su amiguete... ahora volverá donde lo dejamos"... Y no. Rotundamente, no. Aunque, para mi al menos, "Malditos bastardos" vuela bastante  por encima de kárates y "desencadenaciones" (obviemos la mentada gamberrada anterior -de hecho, creo recordar que él mismo no lo cuenta entre esos diez films que quiere hacer en total-), por muy concretos y puntuales logros en forma de disgregación gratuita (en la buena y bienvenida acepción de ello), el arco argumental no deja de ser afín a cualquier martingala setentera de Bronson ajusticiando a todo julián se le cruce... Ello, para agilizar en la medida posible, alcanza el pleno epítome en "Django unchained" (que es como Kill Bill pero en el oeste y, por ende, con disparos en vez de espadazos)... Hay, seamos justos, siempre alguna puesta en escena, alguna set piece contada, reseñable en todos sus films (un maniático nunca deja de serlo del todo, diáfano ello) pero, sea como fuere: ¿volverá Tarantino a hacer alguna vez el cine que para algunos -más de los/las que pareciera, se lo aseguro- era capaz de realizar o, por contra, seguirá haciendo brochas gordas de venganzas mil -puerilmente ocultas en contexto toque- hasta el fin?... O, si se prefiere: ¿volverá a buscar "su cine" o se limitará a seguir con "lo que de él se espera"?. Tarantino mola siempre en el sentido que a algunos popes y pedorros varios del medio, los que mandan en esto de los premios (por ejemplo), no les queda otra que nominarle en varias categorías siempre que estrena (por puro revisionismo y crudas comparativas, Tarantino al igual que los hoy tan venidos a menos Coen o hasta -el para mi prácticamente siempre innecesario- Burton, queda muy por encima de los Nolans, Boyles y/o Shyamalans de turno), pero en respuesta a las preguntas que anteceden, y siendo completamente honesto, la respuesta parecía, hasta hace nada y menos, lo más alejado posible a una afirmación... Siquiera parcial, y aún con buenas y asertivas intenciones/predisposiciones de por medio. Es entonces cuando, el muy pedazo de cabrón y contra pronóstico positivo previo se nos cruce, entregaba (que hace un par de añitos ya) este odioso octeto en forma de western post-secesionista al trote "morriconero"...  Dieciocho años, Quentin. Ya te vale.


"SINOPSIS PRESTADA". Pocos años después de la Guerra de Secesión, una diligencia avanza por el invernal paisaje de Wyoming. Los pasajeros, el cazarrecompensas John Ruth (Kurt Russell) y su fugitiva Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh), intentan llegar al pueblo de Red Rock, donde Ruth entregará a Domergue a la justicia. Por el camino, se encuentran con dos desconocidos: el mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson), un antiguo soldado de la Unión convertido en cazarrecompensas de mala reputación, y Chris Mannix (Walton Goggins), un renegado sureño que afirma ser el nuevo sheriff del pueblo. Como se aproxima una ventisca, los cuatro se refugian en la Mercería de Minnie, una parada para diligencias de un puerto de montaña. Cuando llegan al local se topan con cuatro rostros desconocidos: el mexicano Bob (Demian Bichir), Oswaldo Mobray (Tim Roth), verdugo de Red Rock, el vaquero Joe Gage (Michael Madsen) y el general confederado Sanford Smithers (Bruce Dern). Mientras la tormenta cae sobre la parada de montaña, los ocho viajeros descubren que tal vez no lleguen hasta Red Rock después de todo.


A FAVOR. Cabe precisar antes de nada que se debe o conviene valorar éste film de forma intrínseca (o por lo menos en la humilde opinión propia). Huyendo ex profeso de comparativas directas con la obra inmediatamente anterior del realizador. En caso contrario, ese notable muy alto que le encasqueto (y bien feliz por ello) al final se torna, por pura causa-efecto, en "jodida masterpiece inamovible en la historia toda del cine"... Tal cual se lo cuento, oigan. Por otro lado, que el aquí oscarizado Ennio Morricone (mi compositor de soundtracks predilecto, ya puestos y de gratis que se lo llevan ello) es dios, es algo por lo que se puede pasar de puntillas tan ricamente y sin mucho problema (por lo netamente obviable del asunto). Morricone pariendo una soundtrack digna de llevar su firma. Fin del tema, sin más. Aunque, desde luego, hay más cine bajo su batuta, y la sabiduría visual del amigo Quentin, en esos créditos con el travelling circular en slow time a la tumba enterrada en la nieve, y con el carromato acercándose,  que en todos los obstinatos recurrentes hasta el hastío del tan cacareado Nolan de los cojones hasta día presente... Por ejemplo. Magnífico Tarantino en cualquier caso para la medición de tiempos narrativos, eso no se dude. De hecho, puede que encontremos aquí seguramente, más que en cualquier otro aspecto, esa sensación de "ha vuelto" que a algunos nos resulta, en mayor o menor grado de aceptación, éste estupendo film. Aunque, ruego atención, de quedarme con una cosa y sólo una en las últimas, creo que lo haría con la construcción de roles (y una ronda de lo que quiera al director/a de casting a la voz de ya). Tenemos a Madsen haciendo de Madsen (no creo o parece que pueda hacer otra cosa, por otro lado, aunque bienvenido sea siempre para este tipo de rol determinado) y/o, lo que es infinitamente mejor: a Roth haciendo un poco lo que le sale del badajo, a destacar visiblemente ambos de entre los personajes menos abiertamente protagónicos. Y sin olvidar (para morirse aplaudiendo, que se merece el punto y seguido para él solo) esa mirada del gran y veterano Bruce Dern que funde el hielo, mientras trata en vano de aguantar estoicamente la impagable y vejatoria andanada verborreíca a la que se encuentra tan crudamente expuesto hacia la mitad del film... Aunque, qué duda cabe, son Russell, Jackson, Leigh y éste Walton Goggins (el más pirado de todos los hijos de puta que aparecían en la serie "The shield") que espero salga de aquí reforzado para hacer lo que la gana le dé en el futuro (qué buen actor, hostias y con perdón por "la jerga técnica", como siempre), los que más y mejor brillan. Y, ya puestos, aunque insisto que Goggins está muy -MUY- bien y que, desde luego, Kurt Russell resulta aquí la leche a todos los niveles (y eso sin entrar en lo pavloviano del "efecto nostalgia", Carpenter mediante y al verle con barbas, nieve alrededor y un peligro inminente en liza), lo de mi tan admirada desde ni me acuerdo -y tan aquí ajada y hecha mierda- Jennifer Jason Leigh (mi actriz yanqui de su generación predilecta sólo por detrás de Marcia Gay Harden) devorando el film sin miramientos en tantas y tantas ocasiones y, cómo no, lo de Samuel L. Jackson haciendo de trasunto imposible de Poirot en forma de "cazarrecompensas putámico" pistolas en ristre, resultan (y son) cosas de imposible pagar... No falta la verbena de la paloma, además ("que ningún deep fan incondicional se me ponga nervioso", que pensaría el hacedor de Pulp Fiction), a modo hiperbólica y desmadrada sangría de despedida. És Tarantino (no se requieren más explicaciones). ¿Qué más quieren?. Todo el estilo y toda la gamberrada del realizador se abrazan plenamente de nuevo, tras una mayoría de edad de duro hiato en el tiempo, en "The hateful eight". Muy bien. Aplausos de nuevo (qué ya era puta hora conviene insistir lo que sea menester, si) en la grada y, lo que me es muchísimo más revelador de cara a lo que en verdad me ha agradado y convencido esta película (más allá de cualquier astracanada que puede teclear o no aquí), su siguiente film es algo que de nuevo -y para bien o mal a posteriori, que todo llegará o no- vuelve a intrigarme... 


EN CONTRA. Que, por cerrazón automática (seguramente merecida, por otro lado) producto del declive del cineasta en proporción a lo que prometía en sus inicios, se meta a este odioso grupo en la misma estantería que Bills, bastardos y Djangos... Esto es mucho más película, se enfrente el tema desde cualesquiera sea el frente que de la cochina gana de señalar. Esto es así, incluso y para rematar epígrafe en "cuñado mode" ni que sea.

CONCLUSIÓN. Casi dos décadas después de "Jackie Brown" Tarantino vuelve a hacer una particular, truculenta y muy bien hilvanada "historia de personajes" ubicada en tiempos y espacios concretos, en vez de extrapolar la estructura de "Yo soy la justicia 3" al cine de kung-fu, nazis o cowboys (en clave de "sentío homenaje a la Serie B mode" para pretender disimular carencias y mayores inris)... Queda el innegociable ketchup como común denominador, está claro (que por mi no hay problema, nunca lo ha habido a decir verdad, por ese lance y lugar de encuentro concreto de su cine), pero los tirones efectistas a fin de epatar porqué sí (sin incrustarse de forma natural a la cadencia narrativa) desaparecen, de una maldita vez, y para volver a dar la bienvenida a los inesperados giros regados de humor negro y mala leche que proyectan una nueva, intencionada y completamente distinta situación desde ellos. El penúltimo acto (pues, -que no lo puse antes-, estamos ante un film dispuesto en capítulos), con el flashback más largo de los dos que hay en el film (y dando por bueno como tal el primero, que habría debate a lo mejor), y donde todo el mundo (nosotros el público, entiéndase) sabe lo que va a ocurrir pero, definitivamente, el muy canalla logra que nos echemos atrás en el asiento para disfrutar simple y llanamente como enanos de como nos quiere explicar el chiste, es uno de los momentos más brillantes y conseguidos en la carrera del cineasta. Tal cual y con amplia holgura. Y ello es solo un ejemplo, además (aunque ese diálogo directo y explícito para con  todo lo que precede -que es lo que sucede- que desde ahí se logra, de magnífico -como mínimo- no me baja). Otro día, aunque esta entrada me quedó "algo breve", ya les aburriré a lo mejor con lo que me ha retrotraído esto a las bisoñas y queridas lecturas del "Blueberry" de Giraud o, en definitiva, con lo mucho que me agradan estas historias ("crepusculares" o no, aunque siempre queda guay ponerlo, si) del oeste inmediatamente posterior a la guerra secesionista yanqui, donde tantos y tantos combatientes tuvieron que reinventarse en dios sabe qué para poder susbsistir... De momento, y quién lo iba a decir a estas alturas de guiso, tenemos al granuja de Tarantino de vuelta. Sin paliativos parciales ni matices valgan. A lo grande y de muy contundente manera. Lo que, habida cuenta de como anda la onza de cine de calidad en salas hoy por hoy (y/o desde ya hace lo suyo, no nos engañemos), de poca cosa tiene bien poco... Nada, en realidad. 


GUZZTÓMETRO: 8'5 / 10

lunes, 14 de agosto de 2017

MALDITOS "FRIQUIS" !!

Hay un momento puntual. Siempre lo hay. Y el culpable, por encima de cualquier otro es sin duda alguna Steven Spielberg. Con el compadrismo y aquiescencia ulterior de su amigo galáctico Lucas, que debe ello matizarse perentoriamente por no quedar otra. Y esto de hoy no es sino la historia, sin cinturón ni protección lateral de carretera que medie, del auge del llamado "friqui" y la destrucción (o poco menos) del "aficionado amateur" de este maravilloso arte del Cine y su grandísima historia. 


Definamos ahora, cuanto antes, a ese "aficionado amateur". Esa persona (o personaje) enamorada del medio que, primordial ello, oscila desde "el enterao estándar de sobremesa" hasta "el puto enfermo que vendió a su familia por  una lente que utilizó una vez Dreyer, borracho perdido y para filmarse el culo estando de carnaval". Un juego de horquillas bien separadas, sin duda, en el que miles y miles nos encabemos en mayor o menor (o diferente) modo y gracia. Y qué bonito (yendo a la generación que toca en esta casa) ir creciendo con ese cine europeo o/y asiático de los 90, abrazando también ese cine "distinto" que algunos autores del "otro lado charquero" acababan de madurar o con el que, sencillamente, te sorprendían sin poderse remediar ni previo aviso. Desde ahí, claro, a buscarse un sillón de oreja cómodo, el retrovisor a juego más cojonudo y, venga, ancha es Castilla para ponerse a devorar con fruición toda la historia previa posible del chiringuito donde, por supuesto, habita el grueso de la mayor grandeza que el arte en cuestión ha sido capaz de ofertar desde la segunda década del pasado siglo y en adelante. Pero, ay qué ahora lo sabemos, ya nos habían matado bastante antes y, gran putada, sin tener de ello consciencia.

Las circunstancias, las putas circunstancias (docúmentense más si quieren o les apetece -o no-, que esto no es la wikipedia), hicieron que a Spielberg le saliera un film muuuy por encima de sus posibilidades reales como transmisor natural de emociones (lo que sabe -o le sale- hacer a un autor de verdad de forma intrínseca y natural, sin efectismos ni postizos que idiotizan al espectador, sea o no éste consciente y que le son tan propios al barbudo cineasta en cuestión cuando trata de abarcar drama alguno en cualesquiera de sus obras). La película: "Jaws", por supuesto. El niño se encerró por completo en que había que rodar en alta mar, con tiburones de juguete que fallaban cada dos por lo que se quiera, sangrando económicamente lo nunca escrito la producción y generando en más de una ocasión la posibilidad de que aquello se abortase de forma fulminante por las entonces muy predecibles pérdidas (hasta pegó alguna espantá "el Rey Midas" amenazando de marcharse con lo puesto en pleno rodaje). Claro, nos hubieramos perdido un film realmente cojonudo, las cosas como son. Pero, atención, en cierto aspecto quizá (recalco "quizá") nos hubiera ido a todos mucho -muchísimo- mejor. Empezando por el propio"arte" en cuestión (a la industria no, jamás y por supuesto, pero eso ya es otra cuestión). Estas circunstancias, anunciadas y sugeridas, y otras hicieron que el guión (de incontables padres empezando por el propio Benchley, autor de la novela) tuviera que ser reescrito varias veces durante el rodaje, aparcando -por imposibles- escenas de lucha marina, persecuciones y fx por doquier como -obvio- sería más del gusto "spielbergiano", y dando así mucha mayor presencia a los diálogos (en importante medida improvisados por los propios actores), creando en el proceso los mejores momentos del film y de largo (los de interacción entre navegantes, para entendernos). 


Y fue así, querid@s, como Spielberg fundó su imperio, con atronadores aplausos en la grada de un millón de gerifaltes de Hollywood, que aún hoy siguen sentados contando ceros y más ceros sobre sus posiblemente gigantescas posaderas fraguadas a lomos del famoso escualo y sus descendientes (y no me refiero a las horribles secuelas directas, que creo se entiende bien la cosa). Construyendo, con un accidente de causa y casualidad altamente improbable mediante, un film que era abrazado desde los dos flancos de aquello tan rancio del "arte mayor/menor". "Jaws" barría lo indecible en taquilla con la contribución inestimable del tipo de público que atiborra hoy las salas para deleitarse con  "obras" del calibre de "Transformers 4" o "Fast and furious 7", y a la vez, era abrazada por los eruditos varios (y de muy distinto pelaje las veces ) que se llenaban la boca y las plumas comparando el film con las mismísimas aves de Sir Alfred (así, hale, apenas estrenado el asunto y con dos bien gordos de lo suyo). Y, ruego mucha atención, no media esnobismo alguno en el planteamiento. Muchas veces se pueden cruzar y separar sendos volantes de base tan ricamente y los ejemplos son más que ingentes, por lo que ni me arranco con ejemplo alguno: un gran presupuesto no es sinónimo de basura por defecto ni mucho menos y, de la misma forma, una etiqueta "de autor" no garantiza una buena película. Perse, incluso y si quieren. Pero, para el caso nos ocupa, entre "Tiburón" y las ulteriores "Star Wars" del amigo Lucas como que se nos jode un poco bastante el invento...  Antes de cambiar de párrafo y ya puestos: ¿en qué momento esa saga de Lucas pasó de ser un film de aventuras generacional -apreciable o recordado con cariño pero, sin más básicamente- a un "ícono cultural" intocable y de facto?. Poco a poco ya nos íremos acercando de nuevo al título del texto, si, paciencia por favor.


Spielberg es un magnífico director de aventuras (y potencialmente de musicales). Y eso soy el primero en no debatirlo jamás (otra cosa es que aún en ese terreno -el suyo a priori- haya cometido fechorías de arresto domiciliario como el zurullo con ojos marciano del teléfono, lo de los dinosaurios o la barrabasada insultante a costa del Capitán Garfio). Ahí están los Indis ochenteros, el propio "Tiburón", y en menor medida cosas avezadas a la ligereza ("1941", "Atrápame si puedes" o "Tintín") donde ahí sí cuela y tan ricamente -por los factores "levedad" y "espectáculo"- su acostumbrada artificialidad llegada la hora de generar emociones. Pero, por supuesto, money is money, y el pastizal que puso en los bolsillos de tanta gente este señor le facilitó un cheque en blanco a todos los niveles y en vitalicio. Da igual eso que comentaba en algún otro lugar (no hace tanto), de que solo le falta poner cartelones en sus "films dramáticos" que recen on screen: "ahora llorar", "ahora reír", "ahora emocionarse"... De verdad que siempre que me cruzo con cosas como "El color púrpura", "El imperio del sol", "La lista de Schindler" o "Amistad" (etc) tengo la sensación de que me están tomando por imbécil. Se lo prometo a todos. Pero nada que hacer. Esos films fueron promocionados, difundidos y presentados (y así han quedado en cierta medida para la historia, para mayor incongruencia) como puras "masterpieces" del cine desde su misma génesis, antes del minuto cero de rodaje incluso. Porque, simple y llanamente, son suyos. ¿Qué son una mierda?. Por supuesto que lo son y mucho... Sobreafectados, jugando a construir "unidades de información" por todas partes para darlo todo remasticado, innecesariamente sobreproducidos y/o denodadamente bien envueltos (que no falte la genialidad de Williams de turno, por ejemplo rápido), etc, que no note nadie que el regalo en cuestión no és sino otro maldito par de calcetines, vaya. ¿Realmente alguien que ame este medio/arte se toma en serio una comparativa entre la borbotónica intro de videogame del Soldado Ryan con la sabiduría y experiencia visual de la línea roja de todo un señor Malick?. Salieron a la vez... Y las comparaban !  (claro qué sí, todo es lo mismo ya). La premisa de base es tan dura como que, y esto es tal cual, Spielberg entiende el cine como "algo a vender", sin más y  de alfas a omegas. Fin del misterio. Y esa premisa se la lleva a género se le cruce, por supuesto y sin rubor alguno. Total ya es "obra maestra" de base por llevar su nombre...  El cine ha de parecer bueno, ya le vale con eso (fotografía impoluta, soundtrack original de campanillas y elenco de buen ver en cartelón -¿el guión?, eso ya no existe, ahora son "manuales" y además ya no le importa a nadie, no jodas niño-), no tiene porque serlo ni mucho menos ("de hecho ya no se dan ni cuenta", se adivina fácil al gurú de turno de "gran estudio", afirmándolo jocoso Montecristo en ristre). Y así estamos, en plena vorágine de meros funcionarios como Shyamalans, Nolans o Boyles (y los que vendrán) aupados a "genios" que nos calza el cine del último cuarto siglo. Bravo. Además la cosa se contagia y todo, pareciera (fíjense en el P.T. Anderson de las magníficas "Boogie Nights" y "Magnolia" abrazando después sin reservas lo esteta sin contenido por montera con aquella del Day Lewis de los pozos o, coño y caray, hasta todo un Jarmusch cayendo en la misma trampa y marcándose un "Lost in translation" por la curra con el coñazo aquel de la "Flores rotas"). Pero es que, dita sea, la cosa va aún a más (y no a mejor precisamente, ya adelanto, para nosotros pobres y obsoletos "enteraos" de otro tiempo).

Ya en clave neomilenaria el público que quiere "algo más" se ha ido o está yendo a las HBO y/o Netflix  (que ya directa y últimamente se autofinancian las pelis con actores y cineastas de renombre de por medio). El cine de hoy, así en general, ya no se lo da o apenas, claro. Y ya hace mucho que dura (más de lo que parece en realidad). Es cuando por birlibirloque se refiere el personal, de repente y porqué sí, como "obra maestra" a films como los firmados por el trío del párrafo anterior y/o similares. Ello, ni qué decir, es además y por pura causa efecto como atarle un yunque al cuello a la evolución del arte y tirarla desde el puente más cercano.¿Quién pierde?... El "enterao", claro. El que se reía hasta entonces de la acepción de "cine" que tenían los fans "transformeros" de este mundo, lo mismo que "los del otro lado",  los que se mojaron el pañal con toda la tontuna aquella del dogma (por ejemplo rápido). El "enterao" (da igual el grado o clasificación ) de repente se ve apartado con los segundos de los anteriormente descritos y tiene que platicar en redes varias con fanes de Solondz y la Coppola, que hasta los ves mentalmente con su gin-tonic de fresa delante el ordenador y mal rayo se les cruce en oblicuo. ¿Y por qué?... Porque ese estrato que antes, por derecho o no, era nuestro ya es desde hace bastante del llamado -puto- "freakie". En efecto. Ese tipo de gente que ha elevado (porqué sí y de un tiempo a esta parte) a lo máximo a Batmans, Anillos, Galaxias, Burtons, Bournes y la madre que los parió a todos, con sus muñequitos y sus ansias de hacer trascender hasta el teletienda porque, obvio, tampoco les pidas según qué. Y de acuerdo que está bien que exista, el entretenimiento por el entretenimiento, me refiero. También es necesario y debe tener su espacio (faltaría), para no morirnos todos en el lodo de la pseudointelectualidad más recalcitrante y aburrida. El problema es la repercusión, la importancia desproporcionada y falsa que se le otorga al asunto (porque, básicamente, no la tiene y punto -da igual lo mucho que te guste algo como "Origen" o "Trainspotting" -las odio a ambas, por cierto-, nunca fueron ni serán la jodida "Casablanca"... O el jodido "Alien" si prefieren e incluso, o ni siquiera "Matrix" si me apuran). Porque lo tristemente cierto, es que ahora tienes que ir con cuidao no vayas a ofender a alguien que le gusta a rabiar (y que te supermueres) algo que se llama "Los Vengadores 2: la era de Ultrón", a lo que considera una lanza de toque inquebrantable y clavada en todo el mitad de la historia toda del cine... Hay qué joderse. Y claro, no es culpa suya. De esto ellos no tienen ni idea. Han sido manipulados en sus narices, han cogido su pasta y han sido usados como martillo de juez sandunguero mientras pensaban (y piensan) que el cine empieza en Tarantino, o en Scorsese para el más avispado de la cuchipanda,  y antes está solo Chaplin con el baile de las patatas que lo han visto en un documental o algo. Son los agentes (o los nazgul... o los sith) del "cine industria" derrotando ya del todo al "cine arte"... Y todo empezó porque Spielberg tuvo una potra descomunal, de la que supongo y a posteriori (en fueros internos) será hoy perfectamente consciente, en el rodaje de un film (excelente para que la paradoja sea ya completa del todo) en 1974, y que tuvo que presentar/editar de la forma que él no quería plenamente en realidad... Cuánta oferta televisiva, cuántos pocos cines de "los de verdad" que quedan, cuánta mierda en las carteleras a base de precuelas, secuelas, pelis de videojuegos o remakes (etc), y qué ¿guiones?... por diox... ¿Tanto hace en realidad que fuí a ver "Uno de los nuestros", "Corazón Salvaje" o "Balas sobre Broadway", y haciendo cola, a aquel cine tan enorme y bonito con una sola y cojonuda sala?. Muchas gracias Steven. Solo espero, de forma muy mezquina y estúpida (se admite sin problema), eso sí, que al menos alguna te picase al golpear aquel avispero. Y de las más gordas, además... Queda siempre, y eso también, una gota de consuelo, claro: siempre habrá buen cine. De ello nunca me cabrá duda alguna. Aunque sea en muy pequeñas dosis... La putada, en efecto y para terminar, es que nunca habían sido tan "pequeñas" como desde ya hace varios lustros a esta parte. Para todo lo demás, ahí está lo del Filmin.


viernes, 4 de agosto de 2017

THE BIRTHDAY - "Nomad" (2017)

Partamos de la premisa base de que Yusuke Chiba es la persona más brillante, constante e importante del mundo en lo que a garage y punk rock del último cuarto siglo pertoca. Esto es así. Claramente, además. Y no menos diáfano, ojo y para lo que de alguna manera se pretende venir a significar en este texto de hoy, partamos igualmente del hecho que uno es las veces un tarugo de los de tronío (no de champions quizá, ok, pero la uefa os la juego seguro y sin empezar sudar siquiera, querid@s -y con perdón inclusive por el símil futbolero, atendiendo al asco que me da a mi eso desde ya un tiempo muy considerable a esta parte-). 


No creo que, para cualquiera que los pilote un algo, exista la menor duda que Thee Michelle Gun Elephant fueron la banda de guitarras punkie-garageras por antonomasia en la bisagra del anterior milenio al presente. Esto no merece mucha más explicación: el espíritu de la densidad eléctrica "stoogie", la añeja melodia garagera  "flamin'groovera" o la honesta y magnética intesidad "clashera", galopaba por los surcos de los discos de este personal con una libertad y sangre que dejaba en pañales a todo coetáneo que blandiera semejantes armas en aquellos, sus tiempos de máximo esplendor (comparar algo como White Stripes o Strokes -por buscar los ejemplos más fácilmente ubicables de primeras- con TMGE era como, directamente, pretender vender pura mierda como caviar iraní y tal cual que se lo cuento).

Siguiendo (con su permiso) un poco más en clave flashback, resulta que TMGE (para desgracia de no tan pocos como alguien pudiera muy ligeramente suponer) se separan en algún momento del primer lustro neomilenario. Me cago un mucho en la puta (!!), si, pero sigamos... Antes de dicha separación ya se escondía, por entonces y por cierto, cierta sombra en forma de proyectos paralelos del personal (blancos, leches y botellas, si). Siendo, muy claramente además, el más significante y firme esos Rosso con los que Chiba firmaría dos discos, el primero un año antes y el otro uno después de ese 2003, que reza en la historia como el de la disolución oficial de los hacedores de "Gear blues" y "Casanova snake". Además, para los socavadores de pistas y conspiranoicos varios,  Rosso sonaba "sospechosamente" parecido a TMGE (una banda que suena prácticamente igual de la que ya lideras... mmm...¿"pa qué"?), con lo que el polígono se cerraba ya del todo. Los viejos amigos (que por otro lado nunca dejaron de serlo) y miembros fundadores del combo, Yusuke Chiba y Futoshi Abe (o si prefieren: el berreador implacable con puras brasas ardientes en la garganta y el kamikaze despiadado que atacaba las seis cuerdas como si las quisiera desintegrar por pura erosión en cada maldita canción que abordaba), querían "darse espacio", que se dice.  Y todo ello, de la mano con lo que -obviamente- apreciaba y aprecia  uno la obra de dicha banda (y sin olvidar, primordial esto, el "efecto taruguez" ya anteriormente explicado), hizo que, de forma harto estúpida y gratuita, mirara un poco bastante por encima del hombro a ese par de discos bajo la chapa Rosso que se marcara el amigo Yusuke... Discos bien cojonudos, cotejado hoy a posteriori y despojando tontunas personales, por otro lado y ni qué decir. Pero, nooo (faltaría), uno los entendió entonces como "delirio de estrellita", se olvidó así del músico y lo recuperó solo para repetirse de vez en cuando lo bombásticos e inapelables que eran operando bajo el influjo de la inolvidbale y todopoderosa banda madre. Moraleja: si no soy gilipollas ya de facto, resulto a veces algo prácticamente indistinguible. Las cosas como son.

Y es que (sigamos), anda-mira-tú, repasando un día de las últimas navidades este texto propio del Exile Magazine de hace ahora tres añitos, me picó la curiosidad y... Y resulta que el pedazo de cabrón de Chiba se sacó del badajo en 2006 una nueva banda llamada The Birthday, donde también opera el baterista de TMGE, y que (pasado ya medio año desde su descubrimiento por mis partes) puedo afirmar que es la mejor banda de "rock musculoso" surgida en la última década. Y con la misma boina que TMGE me reinó en ese cambio de guardia milenario ya relatado. Así de espectacular es, me resulta a mí vaya, la cosa (el gran Futoshi Abe, que nos dejó en 2009, estaría orgulloso de su colega y mucho). Sin embargo, ay caray, la estulticia duerme siempre con un ojo abierto y, tras empaparme de sus ocho discos de estudio en los últimos tiempos y la medida que ello ha sido posible aqui en el "susio occidente" (en cuentas propias, ya puesto, "I'm just a dog", el estreno "Rollers romantics" y el ahora penúltimo "Blood and love circus", quizá destaquen un plus de más pero, y ni el menor atisbo de duda aquí, a la postre todo es cojonudo y punto) me enteraba hace apenas tres  semanitas que los puñeteros han sacado disco este mismo año, tras tres de silencio. La cosa se llama "Nomad" y me tiene, con perdón por la jerga técnica, con la huevada cruzada sin remisión. Me lo iba a dejar a modo sorpresa para las cuentas finales de discos preferidos de temporada (y por si por ahí me daba llegado el momento), cuya presencia en el top 5 -mínimo- es un hecho incuestionable, pero no es posible. Me ha podido el ansia. Me puede el gritar a los cuatrocientos y un vientos la barbaridad que Chiba (que sigue cantando con la misma bilis y potencia de siempre) y secuaces han conseguido en esta burrada de elepé. Sudoroso, con hedor a gasolina, directo a yugulares y sin cucamonas de producción se crucen ni de lejos... La savia demoledora de TMGE nunca murió (esto me ha quedado más que claro en este tiempo que llevo escuchando a The Birthday), pero "Nomad" va a por todas sin pedir permiso ni dar tregua. Escúchenlo a discreción (a disco y banda). Si se atreven, claro.