lunes, 14 de agosto de 2017

MALDITOS "FRIQUIS" !!

Hay un momento puntual. Siempre lo hay. Y el culpable, por encima de cualquier otro es sin duda alguna Steven Spielberg. Con el compadrismo y aquiescencia ulterior de su amigo galáctico Lucas, que debe ello matizarse perentoriamente por no quedar otra. Y esto de hoy no es sino la historia, sin cinturón ni protección lateral de carretera que medie, del auge del llamado "friqui" y la destrucción (o poco menos) del "aficionado amateur" de este maravilloso arte del Cine y su grandísima historia. 


Definamos ahora, cuanto antes, a ese "aficionado amateur". Esa persona (o personaje) enamorada del medio que, primordial ello, oscila desde "el enterao estándar de sobremesa" hasta "el puto enfermo que vendió a su familia por  una lente que utilizó una vez Dreyer, borracho perdido y para filmarse el culo estando de carnaval". Un juego de horquillas bien separadas, sin duda, en el que miles y miles nos encabemos en mayor o menor (o diferente) modo y gracia. Y qué bonito (yendo a la generación que toca en esta casa) ir creciendo con ese cine europeo o/y asiático de los 90, abrazando también ese cine "distinto" que algunos autores del "otro lado charquero" acababan de madurar o con el que, sencillamente, te sorprendían sin poderse remediar ni previo aviso. Desde ahí, claro, a buscarse un sillón de oreja cómodo, el retrovisor a juego más cojonudo y, venga, ancha es Castilla para ponerse a devorar con fruición toda la historia previa posible del chiringuito donde, por supuesto, habita el grueso de la mayor grandeza que el arte en cuestión ha sido capaz de ofertar desde la segunda década del pasado siglo y en adelante. Pero, ay qué ahora lo sabemos, ya nos habían matado bastante antes y, gran putada, sin tener de ello consciencia.

Las circunstancias, las putas circunstancias (docúmentense más si quieren o les apetece -o no-, que esto no es la wikipedia), hicieron que a Spielberg le saliera un film muuuy por encima de sus posibilidades reales como transmisor natural de emociones (lo que sabe -o le sale- hacer a un autor de verdad de forma intrínseca y natural, sin efectismos ni postizos que idiotizan al espectador, sea o no éste consciente y que le son tan propios al barbudo cineasta en cuestión cuando trata de abarcar drama alguno en cualesquiera de sus obras). La película: "Jaws", por supuesto. El niño se encerró por completo en que había que rodar en alta mar, con tiburones de juguete que fallaban cada dos por lo que se quiera, sangrando económicamente lo nunca escrito la producción y generando en más de una ocasión la posibilidad de que aquello se abortase de forma fulminante por las entonces muy predecibles pérdidas (hasta pegó alguna espantá "el Rey Midas" amenazando de marcharse con lo puesto en pleno rodaje). Claro, nos hubieramos perdido un film realmente cojonudo, las cosas como son. Pero, atención, en cierto aspecto quizá (recalco "quizá") nos hubiera ido a todos mucho -muchísimo- mejor. Empezando por el propio"arte" en cuestión (a la industria no, jamás y por supuesto, pero eso ya es otra cuestión). Estas circunstancias, anunciadas y sugeridas, y otras hicieron que el guión (de incontables padres empezando por el propio Benchley, autor de la novela) tuviera que ser reescrito varias veces durante el rodaje, aparcando -por imposibles- escenas de lucha marina, persecuciones y fx por doquier como -obvio- sería más del gusto "spielbergiano", y dando así mucha mayor presencia a los diálogos (en importante medida improvisados por los propios actores), creando en el proceso los mejores momentos del film y de largo (los de interacción entre navegantes, para entendernos). 


Y fue así, querid@s, como Spielberg fundó su imperio, con atronadores aplausos en la grada de un millón de gerifaltes de Hollywood, que aún hoy siguen sentados contando ceros y más ceros sobre sus posiblemente gigantescas posaderas fraguadas a lomos del famoso escualo y sus descendientes (y no me refiero a las horribles secuelas directas, que creo se entiende bien la cosa). Construyendo, con un accidente de causa y casualidad altamente improbable mediante, un film que era abrazado desde los dos flancos de aquello tan rancio del "arte mayor/menor". "Jaws" barría lo indecible en taquilla con la contribución inestimable del tipo de público que atiborra hoy las salas para deleitarse con  "obras" del calibre de "Transformers 4" o "Fast and furious 7", y a la vez, era abrazada por los eruditos varios (y de muy distinto pelaje las veces ) que se llenaban la boca y las plumas comparando el film con las mismísimas aves de Sir Alfred (así, hale, apenas estrenado el asunto y con dos bien gordos de lo suyo). Y, ruego mucha atención, no media esnobismo alguno en el planteamiento. Muchas veces se pueden cruzar y separar sendos volantes de base tan ricamente y los ejemplos son más que ingentes, por lo que ni me arranco con ejemplo alguno: un gran presupuesto no es sinónimo de basura por defecto ni mucho menos y, de la misma forma, una etiqueta "de autor" no garantiza una buena película. Perse, incluso y si quieren. Pero, para el caso nos ocupa, entre "Tiburón" y las ulteriores "Star Wars" del amigo Lucas como que se nos jode un poco bastante el invento...  Antes de cambiar de párrafo y ya puestos: ¿en qué momento esa saga de Lucas pasó de ser un film de aventuras generacional -apreciable o recordado con cariño pero, sin más básicamente- a un "ícono cultural" intocable y de facto?. Poco a poco ya nos íremos acercando de nuevo al título del texto, si, paciencia por favor.


Spielberg es un magnífico director de aventuras (y potencialmente de musicales). Y eso soy el primero en no debatirlo jamás (otra cosa es que aún en ese terreno -el suyo a priori- haya cometido fechorías de arresto domiciliario como el zurullo con ojos marciano del teléfono, lo de los dinosaurios o la barrabasada insultante a costa del Capitán Garfio). Ahí están los Indis ochenteros, el propio "Tiburón", y en menor medida cosas avezadas a la ligereza ("1941", "Atrápame si puedes" o "Tintín") donde ahí sí cuela y tan ricamente -por los factores "levedad" y "espectáculo"- su acostumbrada artificialidad llegada la hora de generar emociones. Pero, por supuesto, money is money, y el pastizal que puso en los bolsillos de tanta gente este señor le facilitó un cheque en blanco a todos los niveles y en vitalicio. Da igual eso que comentaba en algún otro lugar (no hace tanto), de que solo le falta poner cartelones en sus "films dramáticos" que recen on screen: "ahora llorar", "ahora reír", "ahora emocionarse"... De verdad que siempre que me cruzo con cosas como "El color púrpura", "El imperio del sol", "La lista de Schindler" o "Amistad" (etc) tengo la sensación de que me están tomando por imbécil. Se lo prometo a todos. Pero nada que hacer. Esos films fueron promocionados, difundidos y presentados (y así han quedado en cierta medida para la historia, para mayor incongruencia) como puras "masterpieces" del cine desde su misma génesis, antes del minuto cero de rodaje incluso. Porque, simple y llanamente, son suyos. ¿Qué son una mierda?. Por supuesto que lo son y mucho... Sobreafectados, jugando a construir "unidades de información" por todas partes para darlo todo remasticado, innecesariamente sobreproducidos y/o denodadamente bien envueltos (que no falte la genialidad de Williams de turno, por ejemplo rápido), etc, que no note nadie que el regalo en cuestión no és sino otro maldito par de calcetines, vaya. ¿Realmente alguien que ame este medio/arte se toma en serio una comparativa entre la borbotónica intro de videogame del Soldado Ryan con la sabiduría y experiencia visual de la línea roja de todo un señor Malick?. Salieron a la vez... Y las comparaban !  (claro qué sí, todo es lo mismo ya). La premisa de base es tan dura como que, y esto es tal cual, Spielberg entiende el cine como "algo a vender", sin más y  de alfas a omegas. Fin del misterio. Y esa premisa se la lleva a género se le cruce, por supuesto y sin rubor alguno. Total ya es "obra maestra" de base por llevar su nombre...  El cine ha de parecer bueno, ya le vale con eso (fotografía impoluta, soundtrack original de campanillas y elenco de buen ver en cartelón -¿el guión?, eso ya no existe, ahora son "manuales" y además ya no le importa a nadie, no jodas niño-), no tiene porque serlo ni mucho menos ("de hecho ya no se dan ni cuenta", se adivina fácil al gurú de turno de "gran estudio", afirmándolo jocoso Montecristo en ristre). Y así estamos, en plena vorágine de meros funcionarios como Shyamalans, Nolans o Boyles (y los que vendrán) aupados a "genios" que nos calza el cine del último cuarto siglo. Bravo. Además la cosa se contagia y todo, pareciera (fíjense en el P.T. Anderson de las magníficas "Boogie Nights" y "Magnolia" abrazando después sin reservas lo esteta sin contenido por montera con aquella del Day Lewis de los pozos o, coño y caray, hasta todo un Jarmusch cayendo en la misma trampa y marcándose un "Lost in translation" por la curra con el coñazo aquel de la "Flores rotas"). Pero es que, dita sea, la cosa va aún a más (y no a mejor precisamente, ya adelanto, para nosotros pobres y obsoletos "enteraos" de otro tiempo).

Ya en clave neomilenaria el público que quiere "algo más" se ha ido o está yendo a las HBO y/o Netflix  (que ya directa y últimamente se autofinancian las pelis con actores y cineastas de renombre de por medio). El cine de hoy, así en general, ya no se lo da o apenas, claro. Y ya hace mucho que dura (más de lo que parece en realidad). Es cuando por birlibirloque se refiere el personal, de repente y porqué sí, como "obra maestra" a films como los firmados por el trío del párrafo anterior y/o similares. Ello, ni qué decir, es además y por pura causa efecto como atarle un yunque al cuello a la evolución del arte y tirarla desde el puente más cercano.¿Quién pierde?... El "enterao", claro. El que se reía hasta entonces de la acepción de "cine" que tenían los fans "transformeros" de este mundo, lo mismo que "los del otro lado",  los que se mojaron el pañal con toda la tontuna aquella del dogma (por ejemplo rápido). El "enterao" (da igual el grado o clasificación ) de repente se ve apartado con los segundos de los anteriormente descritos y tiene que platicar en redes varias con fanes de Solondz y la Coppola, que hasta los ves mentalmente con su gin-tonic de fresa delante el ordenador y mal rayo se les cruce en oblicuo. ¿Y por qué?... Porque ese estrato que antes, por derecho o no, era nuestro ya es desde hace bastante del llamado -puto- "freakie". En efecto. Ese tipo de gente que ha elevado (porqué sí y de un tiempo a esta parte) a lo máximo a Batmans, Anillos, Galaxias, Burtons, Bournes y la madre que los parió a todos, con sus muñequitos y sus ansias de hacer trascender hasta el teletienda porque, obvio, tampoco les pidas según qué. Y de acuerdo que está bien que exista, el entretenimiento por el entretenimiento, me refiero. También es necesario y debe tener su espacio (faltaría), para no morirnos todos en el lodo de la pseudointelectualidad más recalcitrante y aburrida. El problema es la repercusión, la importancia desproporcionada y falsa que se le otorga al asunto (porque, básicamente, no la tiene y punto -da igual lo mucho que te guste algo como "Origen" o "Trainspotting" -las odio a ambas, por cierto-, nunca fueron ni serán la jodida "Casablanca"... O el jodido "Alien" si prefieren e incluso, o ni siquiera "Matrix" si me apuran). Porque lo tristemente cierto, es que ahora tienes que ir con cuidao no vayas a ofender a alguien que le gusta a rabiar (y que te supermueres) algo que se llama "Los Vengadores 2: la era de Ultrón", a lo que considera una lanza de toque inquebrantable y clavada en todo el mitad de la historia toda del cine... Hay qué joderse. Y claro, no es culpa suya. De esto ellos no tienen ni idea. Han sido manipulados en sus narices, han cogido su pasta y han sido usados como martillo de juez sandunguero mientras pensaban (y piensan) que el cine empieza en Tarantino, o en Scorsese para el más avispado de la cuchipanda,  y antes está solo Chaplin con el baile de las patatas que lo han visto en un documental o algo. Son los agentes (o los nazgul... o los sith) del "cine industria" derrotando ya del todo al "cine arte"... Y todo empezó porque Spielberg tuvo una potra descomunal, de la que supongo y a posteriori (en fueros internos) será hoy perfectamente consciente, en el rodaje de un film (excelente para que la paradoja sea ya completa del todo) en 1974, y que tuvo que presentar/editar de la forma que él no quería plenamente en realidad... Cuánta oferta televisiva, cuántos pocos cines de "los de verdad" que quedan, cuánta mierda en las carteleras a base de precuelas, secuelas, pelis de videojuegos o remakes (etc), y qué ¿guiones?... por diox... ¿Tanto hace en realidad que fuí a ver "Uno de los nuestros", "Corazón Salvaje" o "Balas sobre Broadway", y haciendo cola, a aquel cine tan enorme y bonito con una sola y cojonuda sala?. Muchas gracias Steven. Solo espero, de forma muy mezquina y estúpida (se admite sin problema), eso sí, que al menos alguna te picase al golpear aquel avispero. Y de las más gordas, además... Queda siempre, y eso también, una gota de consuelo, claro: siempre habrá buen cine. De ello nunca me cabrá duda alguna. Aunque sea en muy pequeñas dosis... La putada, en efecto y para terminar, es que nunca habían sido tan "pequeñas" como desde ya hace varios lustros a esta parte. Para todo lo demás, ahí está lo del Filmin.


viernes, 4 de agosto de 2017

THE BIRTHDAY - "Nomad" (2017)

Partamos de la premisa base de que Yusuke Chiba es la persona más brillante, constante e importante del mundo en lo que a garage y punk rock del último cuarto siglo pertoca. Esto es así. Claramente, además. Y no menos diáfano, ojo y para lo que de alguna manera se pretende venir a significar en este texto de hoy, partamos igualmente del hecho que uno es las veces un tarugo de los de tronío (no de champions quizá, ok, pero la uefa os la juego seguro y sin empezar sudar siquiera, querid@s -y con perdón inclusive por el símil futbolero, atendiendo al asco que me da a mi eso desde ya un tiempo muy considerable a esta parte-). 


No creo que, para cualquiera que los pilote un algo, exista la menor duda que Thee Michelle Gun Elephant fueron la banda de guitarras punkie-garageras por antonomasia en la bisagra del anterior milenio al presente. Esto no merece mucha más explicación: el espíritu de la densidad eléctrica "stoogie", la añeja melodia garagera  "flamin'groovera" o la honesta y magnética intesidad "clashera", galopaba por los surcos de los discos de este personal con una libertad y sangre que dejaba en pañales a todo coetáneo que blandiera semejantes armas en aquellos, sus tiempos de máximo esplendor (comparar algo como White Stripes o Strokes -por buscar los ejemplos más fácilmente ubicables de primeras- con TMGE era como, directamente, pretender vender pura mierda como caviar iraní y tal cual que se lo cuento).


Siguiendo (con su permiso) un poco más en clave flashback, resulta que TMGE (para desgracia de no tan pocos como alguien pudiera muy ligeramente suponer) se separan en algún momento del primer lustro neomilenario. Me cago un mucho en la puta (!!), si, pero sigamos... Antes de dicha separación ya se escondía, por entonces y por cierto, cierta sombra en forma de proyectos paralelos del personal (blancos, leches y botellas, si). Siendo, muy claramente además, el más significante y firme esos Rosso con los que Chiba firmaría dos discos, el primero un año antes y el otro uno después de ese 2003, que reza en la historia como el de la disolución oficial de los hacedores de "Gear blues" y "Casanova snake". Además, para los socavadores de pistas y conspiranoicos varios,  Rosso sonaba "sospechosamente" parecido a TMGE (una banda que suena prácticamente igual de la que ya lideras... mmm...¿"pa qué"?), con lo que el polígono se cerraba ya del todo. Los viejos amigos (que por otro lado nunca dejaron de serlo) y miembros fundadores del combo, Yusuke Chiba y Futoshi Abe (o si prefieren: el berreador implacable con puras brasas ardientes en la garganta y el kamikaze despiadado que atacaba las seis cuerdas como si las quisiera desintegrar por pura erosión en cada maldita canción que abordaba), querían "darse espacio", que se dice.  Y todo ello, de la mano con lo que -obviamente- apreciaba y aprecia  uno la obra de dicha banda (y sin olvidar, primordial esto, el "efecto taruguez" ya anteriormente explicado), hizo que, de forma harto estúpida y gratuita, mirara un poco bastante por encima del hombro a ese par de discos bajo la chapa Rosso que se marcara el amigo Yusuke... Discos bien cojonudos, cotejado hoy a posteriori y despojando tontunas personales, por otro lado y ni qué decir. Pero, nooo (faltaría), uno los entendió entonces como "delirio de estrellita", se olvidó así del músico y lo recuperó solo para repetirse de vez en cuando lo bombásticos e inapelables que eran operando bajo el influjo de la inolvidbale y todopoderosa banda madre. Moraleja: si no soy gilipollas ya de facto, resulto a veces algo prácticamente indistinguible. Las cosas como son.

Y es que (sigamos), anda-mira-tú, repasando un día de las últimas navidades este texto propio del Exile Magazine de hace ahora tres añitos, me picó la curiosidad y... Y resulta que el pedazo de cabrón de Chiba se sacó del badajo en 2006 una nueva banda llamada The Birthday, donde también opera el baterista de TMGE, y que (pasado ya medio año desde su descubrimiento por mis partes) puedo afirmar que es la mejor banda de "rock musculoso" surgida en la última década. Y con la misma boina que TMGE me reinó en ese cambio de guardia milenario ya relatado. Así de espectacular es, me resulta a mí vaya, la cosa (el gran Futoshi Abe, que nos dejó en 2009, estaría orgulloso de su colega y mucho). Sin embargo, ay caray, la estulticia duerme siempre con un ojo abierto y, tras empaparme de sus ocho discos de estudio en los últimos tiempos y la medida que ello ha sido posible aqui en el "susio occidente" (en cuentas propias, ya puesto, "I'm just a dog", el estreno "Rollers romantics" y el ahora penúltimo "Blood and love circus", quizá destaquen un plus de más pero, y ni el menor atisbo de duda aquí, a la postre todo es cojonudo y punto) me enteraba hace apenas tres  semanitas que los puñeteros han sacado disco este mismo año, tras tres de silencio. La cosa se llama "Nomad" y me tiene, con perdón por la jerga técnica, con la huevada cruzada sin remisión. Me lo iba a dejar a modo sorpresa para las cuentas finales de discos preferidos de temporada (y por si por ahí me daba llegado el momento), cuya presencia en el top 5 -mínimo- es un hecho incuestionable, pero no es posible. Me ha podido el ansia. Me puede el gritar a los cuatrocientos y un vientos la barbaridad que Chiba (que sigue cantando con la misma bilis y potencia de siempre) y secuaces han conseguido en esta burrada de elepé. Sudoroso, con hedor a gasolina, directo a yugulares y sin cucamonas de producción se crucen ni de lejos... La savia demoledora de TMGE nunca murió (esto me ha quedado más que claro en este tiempo que llevo escuchando a The Birthday), pero "Nomad" va a por todas sin pedir permiso ni dar tregua. Escúchenlo a discreción (a disco y banda). Si se atreven, claro.