domingo, 24 de septiembre de 2017

CICLO Mr. ALLEN: 23. "BALAS SOBRE BROADWAY" (1994)

INTRO. Qué difícil se me hace atender a que, visto el estado de forma de nuestro protagonista entonces (repasar reseñas inmediatamente anteriores de ser necesario), sea seguramente con el film de hoy donde se halla el mayor consenso a la hora de señalar (y aunque sea después y no con él, en las más veces) el punto exacto del inicio de su deterioro creativo. Hay gente que sumaría a sus largos años de bonanza el film que sucede y, por contra, quien ya deja de integrar ésta película, que nos toca para saga y posteo, a dicha era dorada. Pero, de alguna manera, "Balas sobre Broadway" queda, en efecto y al generalizar, como la lanza clavada en el suelo. Como el fatal "hasta aquí", que comúnmente suele mentarse (y de forma algo desagradecida para con quien tanto y tanto nos ha dado -que si no lo pongo muero por lo que  ruego comprensión por ello-). Aunque también, que es de justicia ello, no conviene desatender a que todavía le quedaba un fogonazo futuro de pura genialidad maestra a Allen, "desmontaciones" mediante, y un par de muy notables -y también enteramente cómicos- logros a reivindicar. Sea como fuere, desde "Toma el dinero..." hasta éstas "Balas" és donde se suele concitar el mayor número de opiniones, más o menos eruditas, llegada la hora de ubicar al "gran y mejor Woody Allen". Que se podría sacar punta igualmente, claro: recordando que sus segunda y tercera referencias son una sucesión descarada de gags y sin más (aunque bastante divertidos, por lo menos en apreciables cantidades) que se alejan y bastante de sus mayores hazañas cómicas; que "Septiembre" (y por determinadas razones) no se acerca ni de coña a sus mejores referencias abiertamente dramáticas;  y que, y entendiendo que esto es ya más personal, "Alice" queda francamente desconectada -en calidad, entiéndase- de toda la retahíla de barbaridades que la anteceden y suceden en cronologías... En resumen, y eso clarinete: un cuarto de siglo (más/menos) de cine mayúsculo, plagado de films inolvidables y en una cadencia imposible. Y, como siempre haya ocasión (ni que sea inventada o arteramente generada) en ésta casa, no dejará ello jamás de reconocerse y aplaudirse hasta el fin de los tiempos.

"SINOPSIS PRESTADA". David Shayne es un autor teatral fracasado que, por fin, consigue financiación para una de sus obras. Pero a cambio tiene que aceptar una condición: darle un papel secundario a Olive, la incompetente novia del productor, el gángster Nick Valenti. Olive acude a los ensayos acompañada de su guardaespaldas Cheek, que, lejos de limitarse a vigilarla, se permite sugerir cambios para mejorar la obra. A fuerza de ceder a los consejos de Cheek, David empieza a dudar hasta tal punto de su talento dramático que acaba encargándole a Cheek que reescriba la obra.

A FAVOR. Divertidísimo film con aureola de "comedia clásica", heredera directa de los Lubitsch o Wilder, que pocas veces encontraremos de forma tan marcada y acentuada en el opus "allenero". Tal cual. Los actores, ya en materia, resultan inmejorables en todos y cada uno de sus roles. Empezando por este Cusack, que si bien para mi jamás debiera salir de este tipo de comedia pura (sin aditivos especialmente "románticos" o "gamberros", donde nunca me lo acabo de creer), que funciona como un tiro y como obvio trasunto del propio Allen; la gloriosamente sobreafectada Diane Wiest y su constructo, sino guiñol, de la Swanson del inolvidable "crepúsculo"; el macarra Palminteri haciendo virguería de la hipérbole con los (mafiosos) tópicos; o, cómo no, la aceleradísima, estridente e inolvidable Jennifer Tilly que parece se quiere robar el largometraje en cada simple segundo de aparición on screen... Divertidos y no poco también los otros roles secundarios (los más famosos y los menos), de entre los que me gustaría destacar especialmente (aún por encima de intérpretes incalculablemente superiores como Broadbent o Ullman) a éste Reiner y su breve, pero contundente, colección de máximas al tendío ("Hay que hacer lo que hay que hacer"... insuperable). La música, firmada por "un tal" George Gershwin, no se queda precisamente atrás y faltaría. Por lo demás, sólo nos resta deleitarnos con la intachable factura fotográfica por parte del bastante habitual Carlo Di Palma (que clava épocas y contextos con nota) y, por supuestísimo, disfrutar cual gorrinos del más que abultado carrusel de momentos cómicos con el que tan descacharrante  guión (firmado a cuatro manos por el propio Allen y Douglas McGrath -realizador de "Historia de un crimen"-) nos obsequia.


EN CONTRA. Que a pesar de su metraje, superior al de la media habitual de sus films, se me hace algo corto. Y, mayormente, porque  hay sitos aquí algunos personajes que, particularmente, me hubiera gustado ver más tiempo en pantalla... Egoísta, gratuito, o directamente estúpido (no problem) ello. Se acepta. Pero tras ni sé cuantas visualizaciones desde que acudí al cine en su estreno, opino que una mayor coralidad hubiera hecho la diferencia que le queda hasta la pura e incuestionable "masterpiece", y aún partiendo de la excelencia que, por otro lado, me supone y atesora de todas formas.

CONCLUSIÓN. Me parece bastante incontestable que cuando reparamos en eso que apuntaba a principios del epígrafe "a favor" (con lo de "comedia clásica"), es cuando nos damos plena cuenta de la fuerza y empaque de ésta pedazo película, y yendo más allá de su engañosa y aparente ligereza (que no se equivoque nadie aquí... de "título menor" nada de nada, mis estimadísimos compinches). Y lo voy a explicar... Allen tiene experimentos impagables en clave de falso y cómico documental, o bien comedias adheridas al drama que muy bien, y perfectamente, pudieran señalarse al revés: como dramas de dejes abiertamente cómicos... Sin embargo, comedias "puras", en aspecto y forma, cimentadas sobre una narrativa continua y sin dejar los goznes flojos para que se cuelen (o medio cuelen) otros modos, tampoco tiene tantas tantísimas como pudiera imaginarse... Y, en efecto, "Balas sobre Broadway" resulta de las más redondas y celebradas al fin. No para encaramarse, más allá de toda duda, al podio de las tres mejores aún acotando a dichas y "clásicas" premisas, quizá (ok), pero si de "las buenas". De las buenas de verdad. Y, para terminar, no veo cómo puede dejar de recomendarse, honestamente (y no ya sólo lo evidente de su visualización sino también, incluso y de la misma forma, su periódica recuperación), porque en definitiva: "El Arte es vida, ¡ y vive !"... Y aquí encontraremos siempre una cachondísima muestra de ello.

GUZZTÓMETRO: 9 / 10

2 comentarios:

  1. No es de las que suelo ver más a menudo de Allen.............pero es magnífica. Las que más me gustan de el son las más alocadas de años anteriores, sobretodo la de los 70..........
    Un saludo.

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    1. Para mi, con alguna contada excepción, todo ese periplo desde la primera hasta mediados los 90 compone uno de los carrerones más indispensables de la historia del medio. Así, con toda la pompa y el "redichismo". Cuando Allen se nos marche se le considerará, al fin, al nivel que merece junto a esos Wilder y Lubitsch que mento por ahí en medio. No me cabe duda y ésta de hoy no es sino el enésimo motivo para ello.
      Saludos !

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