sábado, 9 de septiembre de 2017

GOSFORD PARK (2001)

INTRO. ¿De verdad no había aparecido aquí todavía este film?. Qué raro. Huele a posteo borrado por error, o a complot del IMDb y Filmaffinity al alimón, incluso (cabrones !! -por si acaso-). Pues mira, casi que mejor, bien pensado. Porque admitiendo que no és el ya hace poco más de una década desaparecido señor Altman uno de "los más grandes" o indiscutibles realizadores de la Historia del Cine, si tiene numerosas referencias y logros de alto agrado en esta casa (así como alguna que otra "masterpiece" concreta como bastante indebatible, ya puestos). Y, curioso o no, de entre dichas bonanzas la mejor de todas para quien suscribe, la más querida e insaltable, és el impresionante (y ya neomilenario) ejercicio de puro cine que reza hoy en cabecera de entrada. Lo que, en efecto se admite, puede resultar curioso (que lo mismo no, claro) a alguien y por más de una razón... Por un lado queda éste film muy desplazado en tiempos de su década dorada (los 70's), lo mismo que de ese tremebundo reflote de los primeros noventa (con aquellos dos maravillosos largometrajes corales que se marcara el cineasta de seguidilla -y "Short cuts" es una de las mentadas "masterpieces", si, qué duda cabe-). Y, por otro, "Gosford Park" llega embutida, en el largo opus del realizador yanqui, por un pedazo de señor truño tan inexcusable como "El Dr.T y las mujeres" (que la antecede) y, por si poco fuera, una paja mental-visual sobre ballet (que la sucede), sobre la cual estoy como bastante convencido que ni él mismo fue capaz de terminar de ver jamás, siquiera una sola vez... Siempre quedará Robert Altman como alguien a respetar sin reservas, para resumir, en cuanto a su aportación al medio (está claro y por esos ya mencionados o sugeridos logros -que no son pocos, además-) pero, de igual modo, la sombra de la "irregularidad" queda también indeleblemente asociada a su arte y figura (resumiendo de nuevo: cuando la cagaba no "reparaba en gastos", no). En cualquier caso, "Gosford Park" es una maravilla absoluta (y escrito ello por alguien que, con el pasar de los años y tal, procura ciscarse lo más posible en los "absolutismos" varios de este mundo), lo mismo que -atención- uno de los más favoritos films del primer decenio neomilenario (en el nº2 creo que la puse cuando acometí la payasada de turno en ciernes -solo por detrás del magistral y excelentísimo pianista de Polanski-). Así de "fans" que es uno de esta película, vaya.

"SINOPSIS PRESTADA". Noviembre de 1932. Godsford Park es la magnífica mansión campestre a la que Sir William McCordle y su esposa Lady Sylvia invitan a familiares y amigos para una partida de caza. Los invitados son muy dispares: una condesa, un héroe de la Primera guerra mundial, el ídolo de masas Ivor Novello, y un productor de cine norteamericano. Mientras los invitados ocupan las lujosas habitaciones de arriba, sus criados conviven abajo con la servidumbre de los anfitriones. Sin embargo, no todo es lo que parece, ni entre los huéspedes ni entre los criados que se afanan por el bienestar de sus amos.


A FAVOR. Vademecum de dirección actoral y puesta en escena de Mr. Altman. Directamente. Y de acuerdo que cuenta con el casting que cuenta, pero aún y así. Es tan magnífico (y diverso) el carrusel de intérpretes e interpretaciones aquí planteado y presentado que ni tan siquiera voy a destacar a nadie concreto (y eso que mi actriz favorita de todo el mundo mundial junto a Bette Davis -la impagable Sra. Watson- aparece por ahí en medio... y por ello entiéndase que no se pudo evitar la mención al fin, con sentidas disculpas por la contrariedad). Sumemos ahora el hecho de que la narrativa elegida consigue, de forma natural, otorgar a cada rol su propio y pequeño universo...Que lo había hecho antes el realizador y muy bien. Está claro y basta con repasar sus celebrados films de principios noventeros. Pero, hasta la película hoy nos ocupa,  había sido siempre de forma fragmentada. Personajes con sus cuitas y situaciones particulares que, de alguna manera, se entrecruzaban o no... En "Gosford Park"  se va más allá con eso. No sólo es la suma de partes desprendidas de inicio entre si. Es esto más una trama cerrada (y encerrada) en un mismo y perfectamente constituido contexto, funcionando a la vez, rizando el rizo rizado más que nunca en estas corales formas tan del agrado del cineasta. Por lo demás, Altman no dejó sino acunarse, con toda la intención y sabiduría procedía, por el acervo británico de la que tanto y tanto hace gala este largometraje (el guión, la fotografía y la banda sonora -todo inmaculado e irreprochable- llevan pedigrí british en la firma y, en verdad, sudan pura teína por todos los poros). Particularmente, para resumir y finalizar párrafo, no dejaré de subirme y con remarcable asiduidad a este muestrario de hipocresías y cinismos, donde la bondad (tan contada) se paga de una u otra manera-en efecto- pero también, al fin y por ésta puta vez al menos, la maldad también. "Masterpiece" del medio y punto, vaya.

EN CONTRA. Qué no se encaje bien el volantazo cómico desde la aparición del personaje de Fry en adelante. Y, básicamente, porque ese acelerador de acciones (y situaciones), que desde entonces se genera, crea un contraste brutal entre escenas donde cada una de ellas ejerce de imprescindible microcosmos hasta llegar a la magnífica conclusión donde, para hacerlo rápido, uno no acaba de ubicar muy bien de qué género es el film que acaba de terminar de ver... Y normal porque, básicamente, le ha pasado un trolebús de veinte ejes de puro cine por encima. Sin más (que ya se lo explico yo, por ser así de majo).


CONCLUSIÓN. Mi film predilecto junto a "Short cuts" del algo irregular (si se quiere y a qué negarlo, visualizando hoy su opus entero a posteriori) pero también, y en no precisamente pocas ocasiones, imprescindible Altman, llegaba con ésta altamente inesperada (para algunos, al menos -y no por calidades, faltaría, sino por pura y dura temática de premisa base-) propuesta neomilenaria... El hacedor de "Un largo adiós" y "Nashville" traslada todo su conocimiento en dispendios corales y plantea una orgía de miradas, frases y gestos, donde todo oscila del bastante al mucho -o muchísimo- más de lo que aparenta. Esa dualidad entre significados y significantes para con los personajes y sus circunstancias hacen que no bajemos la guardia y no quede sino aplaudir escena por escena. Por otro lado, si el final no "impacta" o impresiona (o similar), se siente. Pero no mucho, en verdad, ya que básicamente no es eso a lo que juega este largometraje en ninguno de pasajes. Altman hizo algún film ulterior a éste, sí y ya para terminar, pero (sin duda) la maravillosa "Gosford Park" hace toda la justicia del mundo al tópico aquel sobre la irrepetible belleza del consabido y postrero canto del cisne.  Imprescindible en querencias propias. 

GUZZTÓMETRO: 10 / 10 

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