miércoles, 20 de septiembre de 2017

THE DREAM SYNDICATE - "How Did I Find Myself Here?" (2017)

En resumen... El nuevo disco de Steve Wynn y su sindicato onírico vendría a resultarme como ese glorioso momento, reconocible por todos, en el que tan a gusto se está en un lugar que uno no puede reprimir aquello del: "De aquí no nos vamos hasta que nos echen" (o similar). Tal es su enjundia y pegada. Y la cosa tiene su explicación, faltaría...


Es muy fácil de entender en realidad. Cuando uno tiene en Lou Reed a uno de sus mayores héroes personales del rocanrol (y estamos en Top-3 de la historia, personalizando -chapuceramente si se quiere, pero aún por esas- al máximo el asunto), no cuesta demasiado de imaginar la opinión que a su vez se tiene de The Velvet Underground... Y de sus hijos/herederos más encomiables. Basta referir que, por ejemplo rápido, en ésta casa el disco de cabecera (omitiendo algún directo o algún doble concreto) es el mismísimo "Marquee moon" de Television, legendaria representación de dichos hijos/herederos y ni qué decir. Y, faltaría, la lista de dicha prole -con más o menos lustre según quién pondere- es más que meramente  amplia. A modo -MUY- fugaz muestrario: desde Patti Smith o Richman, los mentados Television de Verlaine o los Talking Heads de Byrne, pasando por The Feelies  y My Bloody Valentine, para llegar hasta los Yo La Tengo o los mismos Pavement... y un sindiós de posibilidades a encaber (y por quien narices pertoque), beben directamente de las célebres ubres de terciopelo criadas en aquella Factory de los mid-60's. Con todo, qué cosas, si tuviera que mentar hoy la formación/artista que con mayor vehemencia ha continuado (o continuó) "la saga velvetera", con todos sus tics y dotes diferenciables a cuestas, se me abre un debate imposible al llegar a la bifurcación: ¿Dream Syndicate o Sonic Youth?... Los segundos tenían el afán de experimentación, de emocionar de la forma más insospechada (y por ello más bienvenida) desde la suciedad y lo incómodo por montera. Pero, a su vez, sea seguramente la troupé de Wynn (a pesar de tener una discografía que alcanza apenas la cuarta parte de la de los dioses del noise-rock  neoyorquino) la que más simple y directamente me recuerda a la VU de las narices en formas y maneras... Y, ¡anda! (ya en presente), resulta que han sacado nuevo disco los Dream Syndicate. En pleno 2017 y tras casi tres décadas de hiato (que de escribir es fácil pero a ver quién narices se lo esperaba hasta hace bien poco). Y, ¡re-anda!, resulta que no es un "sacacuartos" sin más... De hecho, más que posiblemente, sea uno de los más mejores discos de Rock de éste año, sino el mejor y ya puestos a decirlo todo. Aplausos por doquier y a por éste "How did i find myself here?" que ya nos vamos...


"¿Cómo me encontré aquí?"... Sea pura retórica o apostrófico lamento, poco importa. És ello, sin más, la historia de una victoria indebatible, macerada (de forma orgánica y natural) desde el volante del puro, duro y aplastante talento. Lo más fácil de asimilar de inicios, lo que en seguida te salta al hocico ya desde la primera escucha, sería que, en efecto, Wynn y sus esbirros han querido rescatar de forma muy autoconsciente sus registros más recordados y añorados. Porque es así y ahí (para mi al menos) no media debate. Dicho proceder, sin duda, puede hacer arrugar algún ceño al seguidor clásico que lo és/era, principalmente, por el innegable acervo innovador del combo... Los que aplaudieron, especialmente, esa deconstrucción de modos y domeñación eléctrica, y que (seguramente) duermen cada noche con un cojín forrado de negro con las palabras "White Light/White Heat" en blanco, bien gordas y visibles... Y, ojo, que en su derecho están y, por supuesto, den su gusto aplaudido por mi parte. Ahí tampoco me media debate. Pero es que, ay, és desde ahí, precisamente, donde se genera de alguna manera lo de: "mola pero se ha ido a lo seguro"... Donde se puede incurrir, por desgracia, en el ninguneo (anteponiendo el criterio propio -eso del "esto ya me lo sé", "esto ya me lo conozco", etc.-), en el proceso, y por parte de gentes que, para mayor sangría, conocen y quieren a músico y banda (y leyenda)... Y eso, adivinaron, es lo que me toca un algo las narices... Pues si bien es cierto que han tirado, claramente, por un recuperar tonos desde sus dos primeros y mejores (e indispensables) álbums, sacrificando el giro de los dos siguientes hacia pastos más, póngamos, inmediatos (que a mi también me gustan y no poco, ni qué decir, sobretodo ese "Ghost stories" que se mueve entre los dos reversos de la banda como en ningún otro sitio), pienso que no se acaba de asimilar demasiado bien quizá en algunos foros y forillos lo que aporta, hoy en día, un nuevo disco de Dream Syndicate. Y no un disco cualquiera, atención, sino una barbaridad de disco como  "How did i find myself here?", más concretamente... Y, de verdad, que no quería jugar la baratura de enarbolar el naipe de la comparativa con las formaciones que, a distintos niveles (desde el gafapasteo más repelente en su modernez, hasta lo más risible y patético del mainstream), "lo petan" hoy día... pero es que és de cajones, pardiez. ¿Qué ya lo hemos escuchado antes esto?... Pues cojonudo, sabes más que nadie, viva tú (incluso)... Pero sigue siendo un álbum de reputísima madre el nuevo DS. Un álbum altamente nutritivo, punzante y eléctrico, en el que (al fin) perderse y refugiarse de nuevo. 


No me engaño, por otro lado. No pretendo marcarme un Braveheart defendiendo algo que no lo necesita en absoluto ya que, básicamente,  el disco está teniendo una aceptación acojonante, por lo menos al generalizar... Pero es que, miren, dicha "aceptación acojonante" me sabe a poco a mi. Soy así de mezquino, cabrón o lo que prefieran del catálogo...  Y no puedo evitar el fastidio que me causa que, al igual que ocurrió años ha con el maravilloso "The eternal" de Sonic Youth, a un disco que se caga lo indecible en prácticamente todo, dentro de la oferta de temporada, se le dispense un trato de "buen disco" y a otra cosa butterfly (que tengo cinco novedades en el torrent y otra del rapidgator en ".rar" que no pueden esperar tanto)... NO. Y mil veces ello. "Filter Me Through You", que arranca el asunto, podría pasar tranquilamente por uno de los mayores hits jamás grabados por Ira Kaplan y cia. Solemnidad eléctrica bajo un cielo que reverbera estática acunada por ese órgano tan apenas imperceptible como constante. Magnífica alfombrilla de la puerta acceso para "Glide", que es el cambio de marcha partiendo de exactamente las mismas armas, y donde se acelera melodía e instrumentación... y el veneno ya ha sido inoculado y te circula por la sangre como debe y procede, ni qué decir. Para "Out of My Head", y su overdub constante de principio a fin (sin miramientos ni compasión, rememorando a los Reid menos complacientes),  ya la cosa cabalga sola como un tiro y se pierde uno tratando de contar cosas (todas buenas y algunas enormes) a las que nos retrotrae lo que escuchamos. Sin embargo, como cabritos lo son un rato pero tampoco se quiere abusar, en "80 West" juegan la "baza pixie" (y recuerdo que estos ya hacían antes "estas cosas" que todos los pesos pesados del posterior indie-rock yanqui de mayor enjundia). Tras la mayor accesibilidad de dicha pista tenemos "Like Mary", el caramelo de mieles y limones que nos recordará a todos, por enésima, qué buenos pueden resultar los Galaxie 500, en general y, especialmente, según te pillen. Tras la calma, siempre tan -agradecidamente- cara en este trabajo, ahí tenemos "The Circle", el highball definitivo por si alguien lo necesitaba. La versión hipervitaminada de la anterior "Out of my head", destilando electricidad (concepto o condición que he repetido mucho y se lo aseguro que, en ésta ocasión al menos, no es casualidad ni mucho menos) y reverb por todos y cada uno de sus segundos. Pero llega la virguería, claro. El tema títular: "How Did I Find Myself Here" (la canción -y perdiendo la interrogación explícita para la ocasión-). Prodigio de obvias tonalidades jazzísticas donde, también de forma obvia, se nota especialmente la aportación de la magnífica, y ya histórica, base rítmica compuesta Mark Walton y Dennis Duck en 1984, lo mismo que, de una u otra manera, varios de los tótems insaltables para Wynn (de el guitarrazo al tendío del maestro canadiense, hasta la ensoñación de los neoyorquinos del subterráneo, y tanto de más que en medio nos pilla).Tras los once minutos de epopeya de estilos y tonalidades, solo nos queda ya ésta postrera "Kendra's Dream", donde más allá de aparecer en título, la miembra original Kendra Smith colabora, marcándose "un Nico" y recordándonos aún una última vez quien és la principal y más sentida influencia de éste personal... Por lo demás, admitir que se omitió demasiado torpemente, hasta ahora, las aportaciones (y de tan obvia importancia) por parte del otro guitarrista, Jason Victor, secuestrado desde alguna de las anteriores encarnaciones de Wynn, lo mismo que recalcar que, en efecto, nos encontramos ante un tracklist escueto... Aunque con trampa, ya que lo és sólo a la vista. Sus ocho canciones alimentan como ochenta de otros y, en cualquier caso, por ésta vez aquellos que claman (no sin altas dosis de acierto, por lo menos al humilde entender personal) por discos "sin rellenos", por regresar a los trabajos donde las canciones sean menos pero gocen de un mayor autonomía y entidad propia, se verán más que ampliamente recompensados... Sintetizando: de vuelta y con un disco que merece apoltronarse junto a sus cuatro hermanos mayores (y los dos primeros también, no se dude) sin ningún complejo ni tirantez medie. Por ello y en conclusivo resumen: ¿en 2017, y con "lo que hay", un disco de Dream Syndicate digno, por todas las legales, de llevar su nombre no és acaso de lo mejor del año?... Volvemos a lo "de cajones", sin duda. Y, finalmente, no sé si alguien le podrá mirar de una forma que no sea de abajo a arriba, al hacer recuento definitivo de lo ofertado éste año a nivel de studio albums, pero (para quien suscribe al menos) la cosa va a estar complicada de narices. 

(Pd. Otras reseñas ilustres, para desconfiados y pacatos varios, me las encuentran aquí: Addison de Witt, Bernardo de Andrés). 

4 comentarios:

  1. He visto esa portada en muchos sitios por la red................voy a dedicarle una escucha en breve.
    Un saludo

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    1. Espero te guste, Victor. Para sus fans es regalo del cielo, completamente inesperado (tras tantos años) y de ahí la alegría con la que se está recibiendo.
      Saludos.

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  2. Es un discazo como la copa de un pino, y lo suyo una reseñaza. Steve Wynn nunca falla. Estará entre mis favoritos del año aunque no creo que entre los 5 mejores. Abrazos.

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    1. Gracias a lot, Cosmic Master... A mi sí que me apunta a muuuy alto en recuentos finales de temporada. Y con ello ya tenemos nuestro Car Seat Headrest Vs. Dino Jr del año, qué nunca nos falte, jajajaja !
      Abrazo guzzero !

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