martes, 3 de octubre de 2017

1/4 DE SIGLO DE "ANGEL DUST"

Pues como ya se celebró, en su momento y en la casa, el veinticinco aniversario de su indispensable "The Real Thing", me temo no queda otra que hacer lo propio con su tan ilustre sucesor, que nos hacía lo propio éste pasado junio: "Angel dust". Sin duda alguna mi álbum predilecto de tan impagable personal y, sin duda igualmente, uno de los trabajos rockeros que más devastadoramente me ha volado la almendra de entre los que he tenido la suerte de gozar en "real time" (agenciándomelo en su estreno, si se prefiere y para entendernos del todo). Esto es así.  

Y es que cuando en algún momento de aquel 1992, a mis bisoños dieciséis para diecisiete, me acerqué a la tienda para hacerme con éste álbum (vinilo que aún conservo como oro en lo que te dije), y bajo la influencia aún de la onda expansiva de lo que me supuso su anterior y  tan cojonástica obra ya arriba mentada, bien poco podía imaginar uno lo que se me tenía reservado en su interior... "Angel dust", el multiplatino imposible, el delirio desbocado de unos músicos con un talento inabarcable en el cenit de su creatividad y descaro. Un complicado laberinto, altamente enfermizo por momentos, donde lo esquizoide y lo grotesco se tornan pura adicción sin poderse remediar y, a decir verdad, sin ser capaz uno de poder explicarlo demasiado bien. Y esto también fue y és así. Aunque no todo resulta tan rematadamente intrincado al desgranar sus partes y, está claro: "Midlife crisis", "Everything's ruined" o "A small victory" funcionaban al fin como magníficos singles, representando su cara más amable y accesible (o "amable y accesible" siempre en sus ex profesamente esquivas formas, debiera quizá matizarse). Pero es en lo demás, en "lo otro", donde el álbum encuentra y cimenta su innegable grandeza y leyenda (nadie se despiste). A algo tan inclasificable como la inicial "Land of sunshine" (con sus pasajes hablados, risas diabólicas y teclados circenses -etc-) la sucedía ésa "Caffeine" y su curva de sofoco agobiante con explosiones de pura locura de un Patton que, de forma natural, ya se descubría como principal ente creativo, de la insaltable mano del inefable Billy Gould. Embutida entre dos de los mentados singles, estaba la desconcertante "Rv" con sus aires de serenata de cantina del Oeste y, a modo colofón para la A side, teníamos "Malpractice" que era como un cruce entre Slayer y Pink Floyd en el manicomio del nido del cuco: ecos a los requiebros imposibles de aquellos Mr. Bungle en los que también operaba el cantante, las cuchilladas de Hermann, gloriosas apariciones del teclado de Roddy Bottum a traición y un considerable número de chaladuras a sumar, al fascinante todo conseguido. 

Y para abrir la segunda cara, pues nada, mi favorita del lote: "Kindergarten". Magnífico protagonismo de la guitarra de Martin y las teclas del otro, a la par, y un Mike que aprovecha descaradamente el marchamo más reposado para lucir voz y cante. Tras ella la oda al francés (y no me refiero a Sártre, precisamente) de "Be agressive", con sus cachondos coros y demás fanfarria que componían, sin duda, el momento más festivo del disco, si tal concepto puede darse aquí por admitido. Tras ella y su invencible "pequeña victoria", que la sigue, hora ya de refugiarse de pleno en la disgregación absoluta de "Jizzlobber", que es más inclasificable que "Land of sunshine", más sofocante que "Caffeine" y más puta loca que "Malpractice"...  Inolvidable y genial. Tan descarada, tan replegada sobre si misma y, por supuesto, tan sin miramientos medien que, para mi al menos, merece un puesto de honor inamovible entre las grandes tonadas de siempre de los tan cojonudos FNM. Que a su lado algo como "Smaller and smaller", que cierra la versión analógica del asunto, parezca casi normal, obra todo un pequeño milagro... Y cómo olvidar, por otro lado, su "danza invoca lluvias" de la parte central que se funde perfectamente con los teclados, en otro de esos incontables momentos de grandeza a traición que nutre la obra de los californianos. Para rematar faenas del todo, eso sí, debe sumarse al botín (y yendo ahora a la versión digital) la instrumental cover del"Midnight cowboy", que tanto juego les diera en los directos o, faltaría, su famosísima y tan celebrada versión del "Easy" de los Commodores (cuya aparición en ésta colección, -con la que nada y menos tiene que ver-, no venía si no a constatar por enésima lo realmente pirado que podía estar de lo suyo éste personal en un momento dado... y en los demás también). Pero sigamos, Que cojonudo es poco lo de "Crack Hitler". El bajo de Gould en éste tema vale por tantos discos enteros que ni me arranco a tratar de enumerarlos por lo puro imposible, aunque (si cabe) todavía me gusta un punto más la nueva versión de su "As the Worm Turns", ahora ya con el mejor cantante (qué ya podrían haberse re-grabado el primer par de discos con Patton de voceras los muy canallas, aunque fuera dándole una buena tela a Mosley...)  y en exclusiva para la edición nipona del elepé  Y se acabó, no lo alargo más. Tras "Angel dust", un disco muy bueno, otro muy malo y, finalmente, una laaarguísima travesía del desierto antes de volver, hace un par de años, con un más que apreciable y señor disco que, si bien no se acercaba a su díptico sagrado, si podía partirse la pana sin excesivos problemas con el también honorable par que los envolvieron. Larga vida y gratitud por siempre a la grulla, la cafeína y los jardines infantiles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario