martes, 23 de enero de 2018

REIVINDISCABLE: "In on the kill taker" / FUGAZI (1993)

Más que posiblemente uno de los aniversarios menos recordados, dentro de toda la verbena de rock albums que nos cumplirán las plateadas bodas durante el transcurrir del presente, será el que corresponde al incompasivo y vitriolico disco que aquí nos ocupa. El "In on the kill taker" de los incendiarios Fugazi nada menos y que, en lo personal, fue el decodificador que me llevó a conocer y admirar toda la saga previa del tan ilustre señor Ian MacKaye... Y qué importante vuelo de almendra resultó percatarme que, en verdad,  esto era "lo más accesible" que jamás hubiera grabado esta especie de heredero "underground-garagero" de Wayne Kramer hasta entonces. Aunque no por ello deja, ni mucho menos, de ser mi grabación predilecta (o por lo menos de las que se tenga conocimiento) bajo cualquiera de sus siempre combativas y múltiples máscaras. 

IOTKT tenía el amenazante marchamo y adictiva suciedad de Sonic Youth, lo mismo que el hostión (straight al careto !) de la banda de Mould y Hart en sus formas más claramente ubicables...  La mala leche y furia imperante de su discurso contrastaba, y de qué manera, con esa domeñación descaradamente avezada a los media que fue el "skate punk" de la dupla formada por Green Day y las bandas de Epitaph (y muy poco antes de llegar al ecuador de la última década del pasado milenio). Y tampoco, de acuerdo, es que fuera lo peor de la vida aquello (más visto hoy en perspectiva -que Rancid, por ejemplo, se marcó un discarral y, quieras que no, están también los bastante fiables Bad Religion en esta mandanga-), pero la comparativa era, cuanto menos, sangrante. El disco de Fugazi también tenía sus ganchos más inmediatos (siempre asumiendo de base sobre quien venimos tratando, obvio) en forma de los tomahawks del calibre de "Public witness program", "Smallpox champion" o la inicial (y para quien suscribe icónica, en verdad) "Facet squared"... Además es el disco de "Instrument", qué narices, y esos contados momentos de calma tensa (nunca cierta del todo, siempre con el peligro agazapado en los puñeteros juncos presto a tirarse a la yugular) también ofertaban cierto descanso entre partes... Pero, al fin, la certeza de estar ante algo "auténtico", algo que era "de verdad", era lo que les equiparó "desde ya" con todos los héroes propios del mundillo indie rock. IOTKT se escuchaba con plena atención (y los oidos vestidos de domingo) entre ""Doolitlle" y "Bug" tan ricamente y, ni que sólo por ello sea, merece ser recordado cada tanto, en definitiva. Y también porque, como ocurre de mucho en demasiado, es belleza y talento extrayéndose de la mera -aunque solo aparente- suciedad. Y ello, cuando funciona, cuando sale realmente bien, suele dejar ese poso de satisfacción incomparable que sólo desde esa premisa se puede lograr de pleno... Y no, tampoco es éste disco (aprovechando dicha "premisa") un milagro legendario de la vida a lo "Horses", "Marquee moon" o "Daydream nation" (faltaría), pero particularmente me merecerá siempre (y mucho) la pena seguir buscando, y encontrando, en él sus ingentes momentos de grandeza tras la engañosa maraña eléctrica que tan fatalmente pueda despistar,-y qué pena de ocurrir-, al incauto. Mis respetos siempre Mr. MacKaye.

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