lunes, 12 de febrero de 2018

EL TESTAMENTO DEL DR. MABUSE (1933)

INTRO. Último film -y segundo sonoro- de la primera etapa alemana de Lang. Film que, de hecho, no llegó a ver estrenado el primordial realizador (el más primordial de todos en esta casa, como ya se ha apuntado alguna que otra vez) por motivos de censura y tras la ya legendaria reunión con Goebbels en la que el jefe de propaganda nazi le "invita" a trabajar para proyectos del régimen en exclusiva... Historia, sin más. Lang le da a entender al nazi que "ok, fenomenal todo" y tal cual sale de su despacho se va a su casa, empaca todo lo que logra empacar a toda prisa y, venga, anchas son las germanias. Parada técnica en Francia para repostar y, se mire por donde se quiera y ya en el segundo lustro de los 30's, Hollywood ingresa al fin en sus filas al más brillante y multiangular "director noir" nunca habido (y, ya puestos, género éste el predilecto antes que ningún otro en este lugar desde tiempos inmemoriables... con lo que, evidente, los posibles cabos sueltos sobre la fascinación profesada, hasta la pura devoción, para con el cineasta hoy nos ocupa se atan solos). En cualquier caso hoy toca la secuela de su Dr. Mabuse de 1922. De nuevo sobre la novela de Norbert Jacques y co-guionizando a cuatro manos con su segunda esposa Thea von Harbou (con la que ya no convivía desde hacía algún tiempo y cuya simpatía para con "el partido" era, siendo suaves, bastante más acusada que la de Fritz).

"SINOPSIS PRESTADA". Al inspector Lohmann lo llama por teléfono un antiguo miembro del Departamento de Policía para denunciar un caso de falsificación. Sin embargo, antes de que pueda testificar y revelar los detalles del delito, se vuelve loco a causa de un atentado. Las investigaciones de Lohmann en seguida lo conducen hasta el doctor Mabuse, pero el famoso criminal hace años que está recluido en una clínica mental, cuyo director, el doctor Baum, es un eminente psiquiatra que se ha dejado fascinar por el genio de Mabuse y por su legado: una especie de testamento donde describe el camino que hay que seguir para fundar el Imperio del Crimen.

A FAVOR. Dos horas más de "masterpiece" a cargo del cineasta capital del expresionismo germano de la mano con Murnau (superándolo holgadamente en cuentas propias, eso sí, y ya con otros maestros como Pabst y Wiene siguiendo de bien lejos). No creo que se deba añadir mucho más llegada la hora de recomendar o no el film en cuestión. Están todos los guiños paradigmáticos del autor: cámara fija con acción fuera de campo (por aquello que aprovechando contextos alguien que sale realmente asustado de una habitación genera mucha más inquietud que lo explícito); colección de planos poliangulares marca de fábrica; metalenguaje que pone en ventaja a un u otro personaje (y mucho antes de que Sir Hitch nos sermoneara con sus bombas bajo sillones, por supuesto); turbamultas cargando como rebaños; crítica social através de distintos estamentos... Sin olvidar, para el caso, que mucho antes de que el "género negro" fuera acuñado como tal en el cine (y todavía en el mudo) este hombre ya había definido varios de los modos y maneras que lo definirán en el futuro, con lo que (evidente) siguiendo tras lo ya aprendido en "M" (que estamos en "ese nivel" de maestría, si) la cristalización lograda sumerge al espectador sin remisión por décadas y más décadas pasen. Y también, que no debe omitirse ello, Lang ya presentó (y aquí mejora lo indecible) a un serial killer mucho antes que nadie, por lo que la fascinación por el personaje, tan omnímodo como presuntamente ausente, que presta título es, además y por si mismo, otro de los casi incontables activos aquí ubicables. Sumemos ahora el innegable carisma del castigado inspector Lohmann interpretado de nuevo -desde "M"- por Otto Wernicke; o el tenso momento de mafiosos encerrados ante su sino (¿qué dicen que inventó Hawks no se cuándo?); el episodio de la pareja cautiva ante su insolucionable fin (ídem de lo anterior) que revienta con el pasaje pseudo onírico de la inundación; las contadas pero sobrecogedoras apariciones espectrales del "monstruo" invitando sutilmente a un elemento fantástico que solo al final sabremos si es tal o no... Muchas cosas, demasiadas en definitiva... Sencillamente Lang és demasiado bueno. Abusa. He aquí otra muestra.

EN CONTRA. Solo una cosa. Como ocurría en su inmediatamente anterior y célebre "vampiro", ciertas interpretaciones pueden incurrir, ocasionalmente, en formas propias de la aún tan cercana en el tiempo "etapa muda". Por lo que alguna teatralidad exagerada enfrentada al nuevo medio, todavía en test para todo tipo de intérpretes y cineastas,  puede chirriar -muy injustamente... y delatando al desconocedor de la más mínima historia del medio de manera ipso facta en el proceso, además- al, póngamos (generosamente), incauto.


CONCLUSIÓN. Solo puede ser una: si a ud le gusta el Cine (así en mayúsculas y atendiendo a su condición artística sin despreciar, necesariamente, su vertiente de entretenimiento aunque  sin rendirse jamás de los jamases de pleno a esto segundo por entero) vea y disfrute éste film hasta sorberle el puro tuétano. Y no una vez sólo:  a discreción. No queda otra. Fritz Lang, en su film anterior, filmó la mejor secuencia que he visto en mi vida desde este medio/arte de largo (los para mi eternamente insuperables primeros 7', tras los créditos de arranque, de "M") y, faltaría, desde una de las mejores películas que existe desde siempre (y ya que se ponía, qué cosas y además, cambió para siempre la historia de dicho medio/arte en modo y forma)... "Das testament des dr. Mabuse" es (para simplificar hasta la pura estulticia si se quiere, pero también para terminar por hoy) una magnífica y más que digna continuación de aquella, desde su casi inmaculado e imprescindible opus. Obligatoria, vaya, que meramente "recomendable" es de insulto aquí.

GUZZTÓMETRO: 11 / 10

1 comentario:

  1. Le debía un comentario, por el gran texto, por la gran peli y por subir el guzztómetro a 11 puntos. Abrazos.

    ResponderEliminar