jueves, 15 de febrero de 2018

LAS PLATEADAS BODAS DE "CHOPPIN"

Aniversario musical insaltable el de hoy y aunque sea mayormente por gratuitos (y hasta fatuos si se quiere) motivos autobiográficos. Y no, no es que le haya puesto una "p" de bonus al apellido del célebre compositor decimonónico polaco ni mucho menos. Estamos, así ahora de golpe, en el primer semestre de 1993 (de ahí el metal en cuestión del título de posteo, obvio), a finales del cual servidor alcanzaría la mayoría de edad y con la banda de Kurt Cobain sonando hasta en las alcantarillas. Por aquel entonces su mendidad ya había empezado a leer el Ruta 66 hacía algunos meses, ya me habían pasado alguna cosa de Sonic Youth, el famoso cassette con los singles ochenteros de REM (cuya "pérdida de religión" también había saltado la banca no hacia tanto) era moneda corriente y, por supuesto, uno ya estaba en modo repelente con lo de "los Nirvana molan pero son una imitación descarada de los Pixies" (¿o es que acaso creían que lo mío fue de un día para otro?, pues ni hablar: el troll no nace sino lo otro). En dicho contexto, sin venir a cuento, uno se encuentra escuchando la radio (no recuerdo el dial, perdones mil por ello -porque además no hay gratitud suficiente en la galaxia que pueda otorgar a ello-) cuando el locutor anuncia que va a poner una canción de unos tal Dinosaur Jr... algo así como "star shopping"... "Coño, esto puede estar bien". Había leído algo en la ya mentada revista sobre la formación (y siempre en términos de recomendación profesa), el nombre J Mascis era recurrentemente mencionado y, ojo, que hasta conocía el dato de que tenían una especie de himno generacional dentro de ese espectro difuso que entonces era llamado "rock independiente" (que era "Freak scene", por supuesto, pero ni reputísima idea en aquellos momentos). Pues nada, cinta virgen y a darle al "rec" en cuanto el pollo de turno deje de cascar...

(Y aquí quedaría bien poner algo del tipo: 
epifanía: nombre femenino 1. formal. Manifestación de una cosa.
... pero, por suerte, yo paso mucho de estas pijadas)


"Start choppin' ", -"empezar a cortar"-, arrancaba (en clara confrontación a lo que viene a referir título y letra) con un par de guitarras, sin acompañamiento alguno, bien saltarinas y alegres. Entonces J empezaba a cantar con su habitual marchamo de supercampeón interestatal de las resacas en una competición acotada sólo a personas realmente resfriadas... Lo que nos lleva al tan famoso "horrible falsete" (por lo exagerado e imprevisto) que de alguna manera caracteriza también la canción (y que hacía que mis progenitores se descojonaran a espuertas cada vez que la ponía en aquel Seat Ronda, por cierto). Sin embargo, ay, pegado a eso, de seguidilla (sin coma ni punto mediase)  empezaban, por encima del resto de la carcasa de la canción, unas notas guitarriles emblemáticas, majestuosas y limpias como las inmortales cinco de la "dulce Juana" de Lou... No sé si acabé de escuchar el solo o ya me tiré directamente a la calle para coger el metro hacia la calle Tallers con mis entonces adolescentes y muy modestos ahorros, para resumir. En la segunda tienda... "Aquí está el cabrón !" (en cedé y junto a otro con dos caras esbozadas a carbonillo bajo chillón fondo amarillo -"pues vaya mierda portadas hace ésta gente", pensé entonces para mi y hoy se lo confieso también en primicia-), que resolvía con mi ya clásico poder deductivo habitual tras repasar tracklists ("¿"start choppin"?... va a ser esto, si"). Tras pagar lo que me pareció una pasta abusiva me vuelvo para casa maldiciendo cada parada de metro que cometía el imperdonable crimen de recortar segundos a mi plan maestro... Quizá, por algún tipo de fuerza holística o algo, mi subconsciente ya intuía que lo que llevaba en la pírrica bolsita de plástico era mi primer disco comprado de lo que, al fin, sería con el tiempo mi banda favorita ever en esto del rocanrol (y qué San Strummer me perdone)... A saber. En cualquier caso, antes de "Choppin" (que terminaba con una fade out en pleno "solo putámico retuerce-entrañas" -praxis repetida por J en bastantes ocasiones de su carrera... vayan hasta "Watch the corners" del penúltimo disco a modo ejemplo rápido y si gustan-), estaba la magnética y sulfúrica "Out there" y después (atención) "What else is new", que fue la que me subyugó ya del todo y para siempre... Y bueno, aquí está el enlace con la reseña -de hace ya algún tiempo- en la casa del para mi vital más que totémico "Where you been" y a qué más... Si "la eléctrica" es al fin, tirando de la madre de todos los tópicos, el instrumento estrella en la historia toda del rock, aquí empezaba mi romance con el guitarrista que más veces, simple y llanamente, me ha emocionado (por técnica, por matices, por virtuosismo, por volumen, pero, sobretodo, por puro y duro sentimiento vertido desde la ejecución). Y punto jurásico.

La verdad, para terminar, es que no sé si estoy ante el LP que más veces he escuchado en mi vida hasta momento presente, de la que por cierto no recuerdo un solo día sin dedicar ni que un mínimo momento sea a escuchar música. Pero, como ocurre con "Marquee moon", el "Harlem Sq." de Cooke, "London Calling", "Doolittle", el "NY" de Reed o alguno de Costello, es absolutamente imposible que no esté en el top-10. La duda es inexistente a ningún nivel, sin más. Y todo empezó con un "falsete horrible"... y una guitarra que en justicia debiera sonar en mi responso.

2 comentarios:

  1. gran relato autobiografico que se me hace familiar a mi persona aunq cambiando de disco...Amor a primera vista

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    1. Y qué curioso me resulta siempre como recordamos, el nivel de detalle, con las cosas que realmente nos marcan. De WYB lo que más me desconcertó al principio, por ejemplo, fue el caos casi inabarcable de "hide"... Hasta que tiempo después escuché los dos primeros y todo cobró sentido, claro.
      Abrazo, BdA !

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