miércoles, 7 de febrero de 2018

SUPERCHUNK / "What a time to be alive" (2018)

Qué sí, caray, consta que no sale oficialmente hasta el 16... Pero poco me importa ahora mismo delatar, por mera deducción inmediata al alcance de cualquier acelga, los "poco elegantes" modos que llevan a mi adquisición ya activa. Total, me lo compraré igualmente y a buen seguro el señor de Merge, el propio MaCaughan, me lo perdonará sin duda ni que sea por aquello de la fidelización del cliente.


Muchas ganas se le tenía a esto. Fíjense que a mis siete samurais recurrentes desde lo que, -en plena consciencia de lo tan prosaico del proceso-, suelo denominar "mi rollo" -Hüsker, Mats, SY, Dino Jr, Pixies, REM y Yo La Tengo- las tres formaciones que sumaría para completar el hipotético top-10 también están más colocadas que los Wailers en semana santa, esto és: Pavement, Afghan Whigs y, obviamente, estos Superchunk. Cada uno por unos motivos, no solo admitiendo sino disfrutando desde siempre lo indecible de las tan obvias diferencias entre ellos (y a las diez formaciones que me refiero). Los hacedores del imprescindible "No pocky for kitty" y demás, por su parte y que es lo que hoy toca, han corrido un camino similar al de algunas de esas otras formaciones, si: el del regreso inesperado (o poco menos). Bien, pues sin llegar a lo inalcanzable en dichas circunstancias de Dinosaur Jr (¿acaso alguna formación "ha vuelto" con todo -y mejor- que ellos en la historia toda del Rock?) y al igual que ocurre con la banda de Dulli, lo cierto es que el regreso de Superchunk, desde su "Majesty Shredding" (2010) y hasta hoy con el flamante estreno nos ocupa desde cabecera, nos resulta a algunos una de las mejores noticias desde tiempos ya acusadamente remotos en esto de las guitarritas... (y espero sepan apreciar lo muy de puntillas que he pasado por encima del "regreso de los duendes", por aquello de omitir comparaciones hirientes).

"What a time to be alive", vayamos ya al meollo, es de entrada su disco más claramente poderoso (sí, ese creo que es el término definitorio) desde el mentado "retorno". La síntesis de la mayor inmediatez pop de "Majesty Shredding" con ese ligero virar hacía sus formas primigenias del ahora penúltimo "I hate music" del 2013 (uno de los mejores títulos de disco de toda la singladura rockera, directamente). Ambos trabajos, por supuesto, muy bien recibidos por el fan, más desde el sabor agridulce del que, pénsabamos, iba a ser su disco de despedida: "Here's to shutting up" (2001), el único trabajo de estudio que, quizá por su desacostumbrada limpieza y algo descolocante carencia de octanaje (en ellos, entiéndase), afea un algo su, por todo el resto, irreprochable discografía. Pero insisto, volviendo a la novedad de temporada y a la actualidad rabiosa, en lo de "síntesis" del par de álbumes que preceden. Pues si bien "majesty", por bien funcione (que lo hace, posiblemente su trabajo más "amable" de la mano con "Come pick me up"), podía acusarse un algo de "excesivamente pop" aún a  pesar de integrar claramente las formas cómunes del combo, también "music" podía recibir el mismo trato por aquello de lograr el músculo y el tono pero no (o no del todo) las canciones... Menos rollo: con todas las puntualizaciones se crucen en el proceso, uno tenía las tonadas y el otro el sonido, y atendiendo siempre (primordial ello) a que partimos de una premisa claramente pejiguera, pues ambos dos se nos antojan ampliamente satisfactorios a los fieles. Pues bien, éste "what a time..." se asemeja a lo que resultaría de juntar ambos dos en una sola masa uniforme de plastilina, para después sacar la lija del catorce y empezar a pulir por todos lados... Con perdones mil por la gratuita astracanada metafórica, pero tal cual se lo explico.


Fijarse, ya de entrada, que el nivel de autoconfianza ha sido tal que hasta se han permitido dejar fuera algo como esa magnífica "Up against the wall" que complementaba (superando, de hecho) al single de adelanto "I got cut". En cualquier caso, y en escasos 32', la banda se las apaña para cubrir de una u otra manera todo lo aportado en su obra reciente en sus mejores formas, lo mismo que para rememorar algunos tonos remotos de su siempre reivindicable (y necesaria) obra noventera. Hay un par de arreones efervescentes y rebuznados en un minuto,  concesiones pop evidentes como la invencible "erasure" (o no tan evidentes como en "break the glass"), y si "all for you" nos recuerda por tono a momentos de la nostalgia sepultada en electricidad de "Indoor living", "bad choices" entraría sin mucho problema en la mayor densidad austera de "Foolish". Mención a parte para las "kitteras", perdón (ok), "Reagan youth" y especialmente "dead photographers" (mi predilecta de la colección, vaya) y, está claro, todo ello perfectamente embutido entre el emblemático tema titular de inicio (¿lo contamos ya como clásico suyo aunque no haya salido el disco?, ni que sea por innovar y porque lo será sin duda y en definitiva), y la tan brillante como bonita -y "replacementera" en su acepción menos incendiaria- despedida del "black thread". Resumen de despedida (que ya lo ponía hace bien poco en alguna red): "!! Qué putámicos y fiables siempre los Superchunk !!"... Recomendable a todo dios e imprescindible -como poco- para los fieles.  Y fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario