domingo, 25 de marzo de 2018

ENCUBRIDORA (1952)

INTRO. Tercer, último y mejor ejercicio de intrusismo al western por parte del realizador favoritísimo, en la historia toda del medio, desde este espacio. No les engañaré aquí y ahora, vamos de cara, con el hecho de que (en base a las querencias propias) volcar la sabiduría on screen y la oscuridad narrativa del maestro "noir-expresionista" en algo tan avezado al sota-caballo-rey como es un western (y qué me perdonen los más fordianos de la sala, de ser necesario, pero es lo que hay) se me asemeja a algo afín a abrir una terrina del mejor caviar iraní para después hacerse un bocata con el pan de molde con el precio más "popular" del super... Tal cual. Un desaprovechar, en aras del espectáculo/pasta y a la brava, la mejor de las materias primas de manera completamente inexcusable. Con todo, qué duda cabe (y lógico, al estar ya Lang a estas alturas perfectamente asentado en el sistema de estudios), es "Encubridora" a la postre una de estas raras avis que riegan y dan mayor poso de grandeza al prácticamente inabordable acervo del realizador. Porque, aumentando lo sugerido en el ahora último paréntesis, la fatalidad y ruindad (sin olvidar aquello de los "motivos ocultos") que desfila en galeria por trama y personajes, nos traen a un Lang dentro de su "negruzco" elemento natural y, finalmente, porque el elemento "western" es aquí algo de ámbito meramente contextualizador, ya que ésta historia ofertada de contrabandos y traiciones podría sucederse con bien poco variar de maquillajes en la corte de Luis XIV o el senado de cuando Nerón (infinito -o poco menos- etc.). 

"SINOPSIS PRESTADA". Vern Haskell recorre todo el Oeste en busca del hombre que violó y mató a su prometida. Alguien le dice que quizá lo encuentre en Chuck-a-Luck, un rancho que sirve de escondite a toda clase de criminales y cuya propietaria es la cantante Altar Keane. Para entrar en el rancho sin despertar sospechas, se hace pasar por un forajido. El problema es que en ese lugar hay una norma inviolable: está prohibido hacer preguntas

A FAVOR. Cine negro disfrazado de "una del oeste" como seguramente nunca se ha visto. Tirando de un irreprochable Arthur Kennedy y, faltaría, del magnetismo inherente de una Marlene Dietrich que se come el film de un zarpazo (con su acostumabrada altivez impostada presta a quedar expuesta), y un uso del rodaje en estudio (tampoco hay exteriores aquí por raro parezca y como ocurrirá con la maravillosa -y piratera- "Moonfleet" de poco después) que sabe dar con esa medida justa de claustrofobia que el asunto pide y requiere, Lang se sobra y basta para bordar 90' más de cine a un nivel solo apto para los muy -MUY- contados y elegidos. Incómodo y árido film que se atreve además a conjurar (o "colar", en propiedad habida cuenta la época y el lugar) algo tan crudo como una violación, y posterior asesinato, claramente significado a modo detonante del hilo principal para la historia. También conviene señalar otro de los tics narrativos habituales del autor, además de la "omisión explícita" ya apuntada (recordemos que Lang es el rey de enfocar en fijo unos pies temblando, hasta el fin del estertor y para significar un estrangulamiento),  con esos "ir y venir" del protagonista que utiliza a fin de acrecentar la tensión contra-reloj de la trama... Por lo demás, aunque no recordaremos desde aquí ninguna virguería metalingüística de las suyas en forma de plano fijo generando omnisciencia para con el espectador y en contra del personaje, alguna sacada de lo suyo con el fuera de plano y algún rol que aparece de forma súbita (de "la nada", si prefieren) sí que se permite el viejo zorro. Muy recomendable en definitiva y a qué más.

EN CONTRA. Para los que les preocupen esas cosas, póngamos que la resolución del folletín no sería lo más inesperado del mundo... Aunque tampoco se qué esperaban los interfectos, habida cuenta el género: ensalada tiros al final la tiene que haber y la hay, que no queda otra (siendo ello una de esas cosas que, en efecto, me molesta -por lo abusivo y recurrente hasta la extenuación- de los westerns). Eso y, quizá, el rol de tercera "star" en discordia  otorgado a un vacuo e inocuo Mel Ferrer "más desaprovechado que Marlon Brando vestido de Don Pimpón" (Chiquito dixit en efecto y, en verdad, único tirón orejero posible al hacedor de "Metropolis" para con lo que hoy nos ocupa).


CONCLUSIÓN. Estimable Lang que, aún pasándolas más bien canutas para colarse en un hipotético top-10 de sus mejores films, consigue saltarse alegremente el etiquetaje de lo meramente "completista" en aras de su magnífica oscuridad y contundente viaje sin remedio a la perdición... "Ojalá  te fueras y volvieras hace diez años”, que le dice Marlene al otro... Impagable. En otra ocasión, si procede y por cierto, ya comentaremos que ésta película la persiguió con ahínco Lang en pos de, precisamente, relanzar la carrera de una Dietrich con los cincuenta ya rebasados pero aún en plena forma (por mucho que, de forma más o menos disimulada, ya se la empezaba a apartar para segun que funciones desde los estudios) y que, por lo visto y en oposición a ello, acabaron ambos (Marlene y Fritz) sin hablarse y haciendo la  convivencia en set imposible para ellos y todos los presentes... Pero eso, mis disculpas, es simple leyenda amarillista. "Encubridora", con la que por cierto perdemos el juego de palabras desde el original "Rancho Notorious" ("notorious" se desdobla, según acepciones, en algo "célebre", o bien, en algo de simple y llana "mala fama"),  es una señora película. Y eso es lo único que debiera importarnos al fin, está claro.

GUZZTÓMETRO: 8'5 / 10

2 comentarios:

  1. Una gran peli, sí, pero no estoy de acuerdo con tu primer párrafo, como comprenderás. Que el western tenga unas características o premisas básicas y sencillas no quiere decir que, desarrollándolas a su manera, Ford, Hawks, Boetticher, King, Stevens, Eastwood, Leone, Ray o el mismo Lang, como bien glosas, no alcanzasen cotas de belleza iguales o superiores a las logradas por los maestros del cine negro.

    Abrazos.

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    1. Es mera provocación. Además, forma parte de un plan magistral por parte de una serie de amantes militantes del noir para terminar de una vez por todas con eso de que "el western es el mejor y el más grande de los géneros del cine"... Jamás ! Súmemos incluso a Hathaway, Walsh o el propio Peckinpah a los que pones y es verdad que hay un ramillete de masterpieces en el género considerable (ni la mitad de las que se suelen contar, eso si y que esa es otra) pero, para mi, el género en si, por si mismo, es más bien planote y depende de lo acertado del guión y, sobretodo, la pericia del realizador (por eso, pienso, los dos mejores de siempre de forma más o menos consensuada son los dos monstruos visuales que son). No me subyuga con sus rasgos comunes y, en cualquier caso, no veo comparativa siquiera posible en las cotas que mencionas(y por tantas razones que tengo que hacer un blog a propósito para ponerlas todas).
      Abrazo, Gonzalo !

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