martes, 6 de marzo de 2018

LA BRUJA (2015)

INTRO. Resumido a la mínima expresión y para no hacer perder tiempos a los poco pacientes... Si van a ver un film de terror de los estrenados en el decenio presente, y hasta hoy, de verdad que se lo prometo: que sea "Babadook" (ya aquí revisado) o éste. Así de rimbombante y certero a la par que me resulta el tema. Amén de lógico, en el momento que se repara en que ambos films, y ambos óperas primas, son la niña de los ojos de sus respectivos realizadores tras largo tiempo de ser pulidas, matizadas y sintetizadas hasta su mejor y más reluciente presentación. "The witch", como ocurría con la película de Jennifer Kent, huele a limpio, a desacomplejado y, por supuesto, a todo lo contrario que suscitan las "producciones en línea", firmadas las veces por algunos nombres afamados desde ya hace varios años (y que, ni qué decir, nunca o muy esporádicamente resultan necesarios), que se suelen vender desde las habituales procedencias mayoritarias -y más pudientes en presupuestos y promociones- para con el género que hoy toca. Tirando de paráfrasis y menos rollo: transpira el cariño que se le ha puesto, de principio a fin y desde cada uno de los vericuetos que la componen. Y, antes de ponernos a enumerar sus tantas bondades, una apuesta personal: me juego lo que les de la gana que Robert Eggers a visto la danesa, inmarcesiblemente magnética y cuasi centenaria "Häxan" ("La brujería a través de los tiempos"/1922, una colección de imágenes que machaca el subconsciente y fascina sin remisión como muy pocas cosas desde la historia toda del medio y arte) más veces incluso de las -salubremente- convenientes. 

"SINOPSIS PRESTADA". Nueva Inglaterra, 1630. Un matrimonio de colonos cristianos, con cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está dominado por el mal. Cuando el hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros: un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano.

A FAVOR. Incidiremos continuamente en su propuesta visual, está claro. La preciosista elección de paisajes y lugares, la brillante y sugerente colección de encuadres tan diversa y que tan bien sabe alzarse sin aspavientos ni estridencias (cosa a aplaudir con las orejas siempre en un director novel que nos alcanza un cierto nivel ya de primeras), la austera e intachable caracterización de sus personajes... Este "cuento folk de Nueva Inglaterra", co-producido por varios paises, rebosa credibilidad e inquietud de forma tan natural como incontestable. La elección sonora más allá de su música, usando las ausencias con una sabiduría casi impropia de alguien que se estrena tras la cámara, es otro activo a tener en alta consideracíón. O, desde luego, los intérpretes cuyo fantástico trabajo hace tan creíble el relato, ejerciendo de cereza en lo alto de un todo que, no se dude, de pastel no tiene absolutamente nada. A vueltas con lo mismo: se nota el fuego lento, el mimo en la estructuración y decisiones previas. Y no descontemos, por favor, el hecho de que los momentos de mayor tensión o impacto son siempre una recompensa que hallamos inefablemente engastados al lugar y momento que procede (nada de elementos "shyalamanteros" -excluyamos siempre "El bosque", si, que sigo sospechando que no puede ser suya-, ofreciendo un conjunto exclusivamente dirigido a ese "oh" postrero y a fin de excusar/compensar de un plumazo todo el interminable tedio que precede). En definitiva, se recomienda sin miramientos, desde este espacio, su necesaria visualización para zambullirse sin titubeos ni escafandras en su tan enfermiza como bella -muy bella, en verdad- atmósfera. No lo dudo, a pesar de su lozanía, éste film merece y debe permanecer en el recuerdo. Si atendemos, por último y  además, a su condición "de género" que, en efecto, debiera quedar trascendido meramente a sus fieles, la verdad es qué ya no sé que narices explicar más para convencerles a todos.

EN CONTRA. Evidente. Esa misma indisimulada pertenencia ya apuntada, tan obvia y hasta orgullosa, al género de terror le hará perder miles y miles de espectadores, solo por dicha y tan gratuita convención. Una pena, sin duda. Y tan luctuosa como inevitable para doble de escozor porque, ya sólo el mero aspecto visual sin más (que se insistirá una y todas las veces), convierte éste film en algo tan nutritivo como recomendable... En fin, un asco y tal vaya pero, en definitiva, qué se le va a hacer... Pinten con tiza un pentáculo y guarden sus prejuicios dentro durante hora y media a ver si funciona, es lo único que se me ocurre para con los incrédulos.


CONCLUSIÓN. Habrá que estar realmente al tanto con el tal Eggers. Veremos si mantiene pulso y estilo o, como Wan, se nos pone a hacer secuelas de "fast and furious" y "aquamans" (entre algún que otro acierto, siendo justos pero -en definitiva- tan relativo como esporádico ello en cualquier caso). La principal esperanza radica, y muy claramente, en que ningún otro realizador que haya cultivado el género en -como mínimo- el último cuarto de siglo de cine se acerca, ni en chiste, a la contundencia narrativa y lirismo visual de "La bruja" (de verdad que, para mi al menos, ni "los otros" o los "faunos" -lo mismo que cualquier martingala televisiva de Shyamalan que nos cuelan como cine y por ejemplo también-, etc, mantiene forma y ritmo como el estreno de Eggers) . Por de pronto, su siguiente proyecto se títula "The Lighthouse", juega con folklores propios de mitologías marinas y, además, ya cuenta con el gran Willem Dafoe en su elenco... No pinta mal, no. 

GUZZTÓMETRO: 8'5 / 10

1 comentario:

  1. A mí me gusta mucho el cine de terror, pero es evidente que es un género lleno de bodrios. Por cada obra maestra de Murnau, Dreyer, Fisher, Clayton, Kubrick, Polanski, etc., hay montones de engendros "terroríficos". Me apunto la que comentas para verla en breve.

    Abrazos.

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