martes, 2 de octubre de 2018

CAMPANADAS A MEDIANOCHE (1965)

INTRO. Resulta importante, a modo premisa de arranque, señalar que dar completamente por cierta cualquier declaración del gran genio que hoy nos ocupa (y desde las docenas de documentos  desde los distintos medios que aún se conservan) és inefablemente caer en el riesgo de incurrir en la dura y pura falsedad. Orson Welles amaba, abiertamente y con devoción, el engaño y (es bien conocido) se vanagloriaba de ello hasta el punto de sublimarlo en "arte"... De hecho, él se consideraba por encima de todo un "mago", por la obsesión y fascinación natural que la distorsión de lo real le producía. No deja de ser paradigmático (y hasta cachondo), en dicho sentido, que el film donde Welles nos resulta más honesto consigo mismo sea "F for Fake", con todas sus láminas de embustes y falsedades en tropel (un fullero, que no se escondía de serlo sino todo lo contrario, contándonos de manera deliberadamente tramposa una historia de fulleros... fantástico claro). Explicado todo ello, es fácil encontrar documentos donde el genio, ya en los últimos años de singladura, sacaba pecho de forma especialmente denodada con dos de sus obras: "El cuarto mandamiento" (esa maravillosa película -rotunda "masterpiece", para docenas de miles entre los que me cuento, en realidad- que todavía podría haber sido más... "si le hubieran dejado") y, obvio, el film que hoy nos ocupa. Atropelladísima producción hispano-suiza de los mid 60's; fusión de varias obras shakesperianas cohesionadas para la ocasión;  rodada en diversas localizaciones españolas con reparto de varias nacionalidades  y... En fin, busquen en wikipedias y/o similares si gustan, que información de (y sobre) éste largometraje concreto tenemos para aburrir al mismo tedio. Eso sí, y con perdón por lo gratuito: "Campanadas a medianoche" (como por ejemplo ocurre en "Con la muerte en los talones" o "Centauros del desierto", y aunque en verdad -al ponernos pejigueros- sólo se limite a retirar el "Falstaff" del título original) me resulta una muy acertada manera de trasladar el título del film a nuestro idioma... Apuntándome siempre, por ser así de cabrito y tal, a cualquier ronda en eso de poner a parir las incontables "traducciones licenciosas de títulos de pelis a la lengua cervantina" habidas en la historia, justo me parece que cuando al revés ocurre (o me lo parece a mi al menos en ésta ocasión, vaya) no debe quedar ello exento de aplauso. 

"SINOPSIS PRESTADA". Inglaterra, Guerra de los Cien Años (ss. XIV y XV). Enrique IV, primer monarca de la dinastía de los Lancaster, en 1399 le arrebata el trono a su primo Ricardo II. Adaptación de varias obras de Shakespeare: "Enrique IV", "Enrique V", "Las alegres comadres de Windsor" y "Ricardo II".

A FAVOR. Cuando, aunque ocurra de mucho en mucho ello, la respuesta a esas mayúsculas que preceden de forma inmediata puede ser "todo", la labor (y en contra de lo que pueda suponerse a priori) se me complica un tanto... Y en esas estamos hoy, claro. Las interpretaciones (con el milagro on screen, que ya no mera actuación. obrado por el propio Welles por delante y encima de todo lo demás) son magníficas, el tono tan marcadamente árido de interiores y exteriores (que nadie se haga lo suyo un lio con el tema de "necesidad manda" desde el rodaje, por favor) casa de dieces con el relato por completo, la estructura narrativa (premiada en más de un lugar, ya puestos) es directamente genial y sin más... ¿Quizá la música de Angelo Francesco Lavagnino -funcional y correcta, sin mácula a encaber- podría haber sido más "épica" o prestar un leit motiv más emblemático, puestos a buscar un agujero por pequeño sea en el zurcido?... ¿Y para qué?, me preguntaría... Welles es un maestro de caracterizaciones de personajes y ángulos de objetivo, lo mismo que un domeñador de estructuras muy personal en lo narrativo. Un concepto como "épico" desde la partitura que debe acompañar cualesquiera de sus obras, donde siempre busca acompañamiento "casual" y certero (a la par) por encima de subrayar o someter nada, le es tan extraño y antinatural que, en cierto modo, parecería incluso un elemento irónico (sólo el trabajo de Hermann en algún momento muy concreto de Kane o, ya forzando bastante, el de Mancini en Sed de Mal, y sólo "quizá" habida cuenta la fama de sendos films, podrían emularse a ello... aunque, atención ruego, siempre por querencia de los cinéfilos varios en lecturas a posteriori que por intención desde el origen, me temo). Que no hay de donde rascar, vamos... Buscarle problemas a ésta "Falstaff" de Welles son, en síntesis, ganas de tocar los huevos porqué sí y no hay otra. Que sí, que sale el maestro Gielgud, la Moureau, la sñra Rutherford o Fernando Rey (y demás, sin olvidar a Keith Baxter); que a Orson le encantaba mucho España; que engañó hasta a Satanás para tirar esto adelante... Lo dicho, tienen material para dormirse sobre la creación de ésta obra, pero (y ya para terminar apartado) vean y revean éste film siempre, hasta la misma extenuación, aunque únicamente sea por la simple y mera labor interpretativa del propio Welles. Culpable de que, sin ir más lejos, cada vez que piense en William Shakespeare llevado a la pantalla la primera imagen que inefablemente me viene a la cabeza es su oronda y sonriente cara con un cazo a modo corona. Impostada, cómo no.

EN CONTRA. Nada. Por mencionar algo, únicamente estaría el hecho (muy volátil y presto a no dejar este epígrafe en blanco mayormente) de no caer en la trampa de perderse la formidable película ofrecida -sin más-, en pos del embelasamiento (bastante lógico por otro lado, si en verdad se ama la historia de esto de los focos y las claquetas) por la inagotable galería de triquiñuelas, de todo tipo (tanto en producción, como en ejecución y/o montaje final), en las que se vio inmerso el artista para terminar su obra... Que por supuesto, está claro y lo que sigue a lo siguiente también, darían no ya para otro film sino, directamente, para una serie de su plataforma digital favorita. Y de varias temporadas, además.


CONCLUSIÓN. Bien sencilla en realidad. Si desde la dirección de este espacio resulta del todo incomprensible cualquier listado, top o chocarrada de misma índole, con los 10 mejores realizadores de la historia del medio/arte con la ausencia de éste señor que nos ocupa y, a su vez, nos hemos enfrentado hoy a una de sus cuatro o cinco referencias más incontestables... Pues nada, háganse uds mismos las cuentas que salen solas. Para quien suscribe, la mejor interpretación de Shakespeare en cine que existe está aquí y, de la misma forma, la mejor interpretación actoral de Orson Welles habida en toda su carrera está aquí también. Obligatoria clase de cine e imperecedera obra de arte, no veo a qué alargarlo más.

GUZZTÓMETRO:  10 / 10

2 comentarios:

  1. Como bien dices una de las cinco POM de Welles, el mejor Guillermo y en cine y la mejor prestación actoral de Orson, este texto tiene una particular connotación aquí, al igual que en el inapelable Falstaff, la otra POM con que Verdi se despedía del arte de componer óperas y con la que firmó igualmente una de sus más grandes obras.
    Abrazos.

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  2. A la altura de sus dos primeras películas y "Sed de mal". Yo tengo muy buen recuerdo también de "Otelo", pero no he vuelto a verla en las dos últimas décadas. ¿A ti qué te parece, Guzz? Por cierto, hay un libro de Juan Cobos, "España como obsesión", que habla sobre el rodaje de "Campanadas", que no he leído y ¡que tengo en casa! Me tengo que poner con él sin falta.

    Abrazos.

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