jueves, 22 de noviembre de 2018

LOU REED / "Rock'n'Roll Animal" (1974)

El próximo diciembre se cumplirán los cuarenta y cinco años de la grabación que desembocaría, un par de meses después,  en el emblemático "Rock'n'Roll Animal". La misma grabación también, no demos tiempo a los puristas para quejarse con ello, de la que nace el muy apreciable y musculoso "Live" de 1975 (compendio imprescindible de deconstrucción eléctrica -para fans y no tan fans- cuya relectura del "waiting for the man" defiende por si sola su insaltable adquisición). 

El "Animal" de Reed es ante todo, despejemos la obviedad cuanto antes, uno de los legados sonoros en directo más celebrados (e icónicos) de la historia rockera jamás registrado. Por ello, por ese status de "clásico" bajo cuya sombra lleva casi medio siglo habitando, la colección de leyendas, a colación de su gestación y circunstancias, hace saltar por los aires el más caro y preciso de los "anecdómetros": "pues claro que es en directo, no te jode", "es en directo con sonido ambiente recreado en estudio", "son una serie de jams que no se corresponden con el concierto en si", "no es en directo de verdad, anda que no se nota", "es una pataleta-respuesta al live de la VU aparecido unos meses antes sin su consentimiento", "es un ardid urgido por la discográfica para recuperar el brillo de Transformer cuanto antes tras la lechuza que se metió Berlin"... Y suma y siga cada uno en su casa si se aburren, que nos falta semana para llegar siquiera a la mitad. Por suerte, o no (pero es lo que pasa en este espacio en cualquier caso), lo que particularmente estimo procede es, simple y directamente, pasarse todo ello por el arco triunfal. Porque, en verdad, empecé este párrafo con una trola de las de tronío dado que, y esto es lo mejor, el "Animal" de Reed es ante todo un disco enorme como bien pocos, de los de perder el suelo de vista, más allá de cualquier otra consideración habida o por haber. Y ahora sí.

Tocaría ya, sin duda, mencionar los logros y aventuras del quinteto de la muerte que acompañó a Lou aquella noche de las navidades de 1973. Y, se admite, quizá la cosa desprenda algo de pereza (así de entrada y en estos internáuticos tiempos donde si a alguien le interesa de verdad algo tiene todos los datos objetivos, los subjetivos y hasta los  inventados a tres pasos o menos). Pero, con todo, resulta completamente imposible tratar de analizar un mínimo este tan seminal álbum sin detenerse un algo, aunque por mínimo sea o resulte, en ello. Ni que sea en aras de la justicia más elemental, se puede añadir. Por tanto, empecemos con los teclados de Ray Colcord, quizá el menos recordado del grupo por su menor vinculación al mundillo del rockerío (que abandonará por el televisivo a bien poco tardar) y al que debemos en "Animal", por ejemplo,  el elegíaco lecho que sostiene parte de "Heroin" y que, además,  brillará con especial fulgor tanto en la ya mentada relectura del "I'm waiting for the man" como en la "Sad song" desde el directo posterior editado en el 75. La base rítmica compuesta por la batería de Pentti Glan y el bajo de Prakash John, tiene (por sus partes) un currículo bastante considerable. Resumiento, y mucho, ambos formarán parte de las verbenas varias de Alice Cooper sin ir más lejos y, Prakash John (por si poco fuera) formó parte de las andanzas cósmicas ("funkadelicoparlamentarias", para los amantes de los hongos varios y si prefieren) de George Clinton. Lo que nos deja ya cara a cara con lo más gordo del asunto, una vez aparcado el concurso del genio firmante y principal de lo que aquí hoy se refiere (obvio ello): las impagables guitarras de Steve Hunter y Dick Wagner. Ambos provenientes ya de "Berlin" y, posiblemente, dos de los culpables principales que algunas generaciones de jóvenes se atrevieran (o animaran) a intentarlo con las seis cuerdas. Tal cual. Con este par lo del "currículo" ya es de mareo asegurado, que no dejan opción. Para no alargar (todavía más) invito a quien la gana le dé a indagar por las redes pero, que no me puedo negar ello, del todo imposible me resulta no mencionar que Hunter es el responsable compositivo de la parte incial de la mítica "dulce Juana" (lo de "intro", en efecto) aquí ubicada y que, atención toda, cada vez que escuchemos arrancar la acústica de la tan memorable "Solsbury hill" de Peter Gabriel le debemos, perentoriamente todos, justo recuerdo y reconocimento inmediato. Y es que mucho, demasiado es lo que se le debe a Wagner y Hunter desde el  "R'n'R Animal". En intento de síntesis (y con perdón por lo somero): un duelo irrepetible y salvaje para la posteridad en el que ganamos todos, que empezó muchas cosas (y puede que acabara con algunas otras) y al que algunas de las bandas favoritas de siempre para un sindiós de personas (como quien suscribe), de Television a Sonic Youth pasando por Dream Syndicate y lo indecible de más, deben hasta la vuelta el cambio.

Los temas. Los cinco originales... Así es como lo tenía mi hermano mayor en disco y así es como lo compré yo en cassette en un tugurio de la calle Tallers de Barcelona en la primera adolescencia (y por allá los segundos 80's)... Cassette que hedía a pachuli jazmín cosa mala y que era un caerse de culo cada vez que lo abría, pero eso es otro tema (ok). Resumiendo, que pasando mucho de las reediciones varias, y las consabidas adiciones de temas a sumar, por mi parte y con las oportunas disculpas inclusive (de requerirse ellas). Y sí, son solo cinco y, por supuesto, no vamos a resumirlos de manera exhaustiva a estas alturas de drama. Por cumplir con lo más tópico, y aunque esto parezca ya más destinado a detener algún tipo de abceso rijoso a algún parroquiano "especialito" que por aquí pueda perderse en alguna ocasión más que otra cosa, estaría lo de recordar que todos los temas pertenecen a la etapa velvética de Reed, y la que nos queda en remanente es una muy acelerada versión del "Lady day" que se encargaba de levantar "Berlin" (tras el luctuoso e inolvidable piano de bienvenida, con el tema homónimo de la maravillosa obra maestra hecha elepé en cuestión). En relación a ello, me temo que no es factible dejar de incurrir en el puro ridículo (volvamos una y otra vez a lo famoso del álbum y, por ende, esa casi imposiblidad de no caer en lo manido hasta el agobio, sino la risión) al tratar de reivindicar la susodicha "Lady day" lo mismo que "Wl/Wh", dado la enormidad manifiesta, inalcanzable a todas luces, de las otras tres. Para despedir, apetece confesar que el hecho de tener a Reed en lo más alto de las querencias rockeras propias, y con el pasar de los años cada vez más, me responde en gran medida a su irrefrenable, indisimulable inercia natural por extraer belleza aún desde la más abyecta suciedad (que al final, mediante su arte, se nos revela frecuentemente como parcial o cuanto menos matizable). No creo, en resumen, haya existido nunca un músico de rock, o por lo menos a estos panteónicos niveles, más alejado del "niño bonitismo" del "mírame mamá que quiero ser artista", de lo mera y sencillamente expositivo sin ir siquiera un algo más allá en pos de un éxito más o  menos masivo... No hay otro músico (siempre para quien esto escribe) cuya devocion, amor y sentimiento por algo tan elevado como es la simple y llana Piedad, como volante  y fin principal, haya quedado impreso para los restos en un opus  discográfico del Rock. Por esas y otras cuestiones, Lou Reed me resulta pues el más auténtico, veraz y honesto de todos los grandes animales del rocanrol. Y finalmente, por todo ello también, el disco a juego de hoy (en directo, diferido y pay-per-view) que tan bien se compadece de todo lo explicado, y con más electricidad y nervio que nunca para mayores inris, sigue siendo una leyenda muy viva, absolutamente necesaria y del todo inolvidable. Y fin.

2 comentarios:

  1. Un magnífico disco. No como los de Dinosaur y Mascis ;) Abrazote Guzz

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja, entrar aquí a meterse con eso es como hacer mofa de Tina Turner en la cúpula del trueno, esto és: claudico sin reservas por talento manifiesto (¡viva ud!) y que Lou nos ilumine a todos.
      Fuerte abrazo, Manolo !

      Eliminar