sábado, 15 de diciembre de 2018

SYMBOL (2009)

INTRO. Hace un par o tres de años el amigo de la casa Juanjo Mestre me recomendaba de manera denodada el film que hoy nos ocupa (enlace aquí para su entrada a colación desde su primordial espacio). Bien, por la excusa que prefieran (desde la clásica "porque servidor es así de berzas", a la efectiva "es que no me da la vida" y/o pasando,-entre demás opciones mil-,  por la siempre recurrente "coño, es qué se me había olvidado... y además el perro se me ha comido la interné"), la cuestión es que no fue sino hasta principios del presente verano que me embutí al fin entre ojos y coronillas "la trilogía primordial" del señor  Hitoshi Matsumoto. Compuesta a su vez por: "Big Man Japan" (2007), "Symbol" (2009) y "Scabbard Samurai" (2011). Una vez visto (y revisto) el material en cuestión, la ecuación solo puede ser una, siempre la misma y que además se soluciona sola: Matsumoto es una genio que está claramente como una auténtica puta cabra, pero (y sin el menor atisbo de duda) un Genio al fin. Y con la mayúscula ex profesa y bien gorda para que se vea. Ya que las otras dos, con sus mil matices, son susceptibles de aparecer por aquí en algún momento, nos ceñimos hoy a la consensuada (por consenso más o menos -pero sobretodo más- establecido) como la más equilibrada y mejor. Eso sí, y antes de proseguir, me parece recomendable indicar a "futuros clientes" del cineasta nipón el hecho de que verlas en su órden de estreno resulta especialmente satisfactorio... La primera empieza ciñéndose al manual básico del falso documental para desarrollarse (y terminar) en algo tan hiperbólicamente bizarro que trasciende a cualquier tipo de hilaridad tópica del género cómico (al que por otro lado pertenece de forma diáfana); y la segunda se arranca como una "comedia tipo" ("tipo" según sus bases, ya bien establecidas a estas alturas -y de ceñirnos siempre al órden de visualización sugerido, recordemos-) que continua  como un drama, nada gratuitamente luctuoso ni efectista, para desembocar en una conclusión de las que, en resumen, más vale que no te pille flojo de ánimo.

SINOPSIS PRESTADA. Un japonés se despierta solo en una habitación blanca bien iluminada, sin puertas ni ventanas o . Cuando presiona una protuberancia falica que aparece misteriosamente en una pared, un cepillo de dientes de color rosa se materializa de la nada, cae al suelo y pone en marcha una realmente extraña cadena de acontecimientos. Pronto el hombre preso que estaba realizando ya hilarantes intentos de escapar de la habitación, lanzando objetos al azar de las paredes, creando una ratonera de gran tamaño en la que una cuerda, una escobilla del WC y una jarra de barrollena de sushi puede ser el claves para su fuga. Mientras tanto, en un pueblo polvoriento, de un luchador enmascarado mexicano conocido como Escargot Man se prepara para una lucha importante. Su familia se reúne alrededor de él, preocupada por su aparente impasibilidad antes de la batalla. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Es una película por momentos claramente absurda. Digo más, ridícula y hasta (ya que nos ponemos) patética. También parece, puntualmente, aquejada de un mesianismo completamente injustificado y, a su vez, preñada de elementos discursivos que parecen pretender arengarnos de forma completamente simple y facilona. Todo eso lo tiene, o puede tener, el film. De acuerdo. Sin embargo, y por otro lado, el asunto es que por muy profunda téngamos la caverna de troll que habitamos: el ingenio, la imaginación, el descaro, la personalidad y la autodeterminación que posee cualquiera de sus minutos (y ya sin entrar en ninguno de sus peculiares valores estéticos) es tal que, a la postre, los niveles de polarización se tornan del todo extremos. "Magnética" sería, en efecto, mi manera predilecta al tratar de sintetizar la obra de Matsumoto. El comodín para llevarse la mano, su victoria final, llega cuando asimilamos al fin el significado del todo y atendemos en el "cómo" se nos ha explicado. Y  ello (siempre de comulgar y al hacer recuento) hace de "Symbol" algo completamente imprescindible. Algo que explica demasiada grandeza con excesiva ligereza, o algo demasiado ligero para ser contado con tanta grandeza... Elijan a discreción que para cuando se den cuenta, y de verdad se lo escribo, Matsumoto ya nos la ha colado a tod@s hasta el tuétano y como quien no quiere la cosa.Tal cual.

EN CONTRA. Tan personal, distinta y única es la propuesta que, me temo, de "no entrar" la batalla quedará por siempre irremediablemente perdida. Una pena, en mi opinión, pero (y de forma muy pronunciada en este caso) no sería prudente dejar de señalarse ello. Lo de "película/experiencia visual", quieras que no y en efecto.


CONCLUSIÓN. El film de mayor calidad al que realmente le calza plenamente el epíteto "diferente" de los vistos en mucho,-quizá demasiado-, tiempo. "Symbol" es en efecto algo distinto, se insiste y reitera, pero lo és además de forma nada afectada (que nadie confunda ese "distinto" con algo vacuo, sobreafectado, que busca epatar por epatar a lo Solondtz o diseñado para verse tan bonito en la superficie como completamente desalmado y prescindible en el fondo... con la chorrada "indie" de temporada sobredimensionada por determinada parte de la crítica, si prefieren). Una obra que no se acompleja ni acomoda durante todo su metraje, que tampoco recula ni se pierde en deleitación por la forma que valga, para (de forma casi tangible) centrarse en contar lo que quiere contar... Grandísimo, necesario trabajo el suyo Sr. Matsumoto (especialmente en estos tiempos -lo mismito que en 2009, que ya nos sirve- de naderías desproporcionadamente producidas en tropel y aupamiento del "freakie" tontainas que se ofende primero, por si acaso, y después pregunta) . No lo alargo más ya, pero (que no lo puedo reprimir) si me permiten la chaladura a modo despedida, pienso que de ser uno promotor de esta película y me encargaran venderla a quien fuere el asunto quedaría un poco: "Imagínen por un momento que están en la habitación de la Logia Negra de Lynch con las cortinas rojas, el suelo cebrado y demás... Bien, pues ahora aparecen de repente los Monty Python a traición y...". Y eso sólo para empezar.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10