miércoles, 23 de enero de 2019

CICLO Mr. ALLEN: 26. "DESMONTANDO A HARRY" (1997)

INTRO. Tras el pestiño de "Todos dicen...", Allen se recongratula con el mundo entero con el que, para muchas gentes (demasiadas para ser casualidad), resulta su último film real y absolutamente incontestable en cronologías. Y, está claro, visto hoy se entiende y hasta -prácticamente- reside ya en la evidencia ello. En modo puntillista, señalar que no coincide quien suscribe de pleno y al 100 % por otro lado, para mí todavía le queda la última bala dorada del "Hollywood ending", pero salvo dicho matiz... Sí, vaya, podría decirse que casi estamos en las mismas con la acepción generalizada para esta ocasión y en esta casa. "Deconstructing Harry" es una de las mejores y más redondas comedias de Woody Allen. La mejor de la década a la que pertenece de la mano con el misterioso asesinato del mismo autor, las "chandlerianas" andanzas del Jeff Lebowski de los Coen y el inabarcable caos gitano debordado de Kusturica para la boda su "Gato negro, gato blanco", siempre desde las cuentas propias todo ello y lógico. Lo que (y esto es lo mejor), por silogismo directo y total, me la convierte en una de las mejores comedias jamás filmadas. Tal cual. 

SINOPSIS PRESTADA. Harry Block, un escritor de mediana edad y con un cierto éxito, se ha servido con frecuencia de sus experiencias sentimentales y familiares para escribir sus obras, razón por la cual la mayor parte de sus amigos, parientes y ex-mujeres lo odian. En tales circunstancias, le resulta muy difícil encontrar a alguien que quiera acompañarlo en un viaje a su vieja universidad para recibir un homenaje. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Cuando todo funciona en un film como ocurre con éste de hoy cuesta de veras ponerse a desgranar bondades concretas... Esta es la película donde Allen se presenta a la universidad que le expulsó, y pretende homenajearle años después, con una prostituta, un niño secuestrado y un muerto... A partir de ahí poco se puede añadir (además esa secuencia me dialoga directa y descacharradamente con lo visto con tanta anterioridad en "Recuerdos", mi film favorito suyo de no existir "Manhattan"). Es, además y por desgracia, su última colaboración con el maestro Di Palma en la fotografía (todo un punto de inflexión que se puede señalar... para mal, viendo en exégesis -desde la comodidad del presente- el deterioro inminente que entonces siquiera se sospechaba y para con la mayor parte de su obra posterior). Lo de la música, con este hombre de por medio, no creo deba ni comentarse a estas alturas. Sólo queda ya divertirse mucho, lo indecible, con el desfilar de los cómicos (altamente hilarantes en algunos casos) relatos que envuelven el pilar central con las andanzas de nuestro protagonista. Andanzas, ni qué decir, tan o igual de esquizoides que las ficciones que se enredan y desenredan con las mismas, para acabar alcanzando ese mimetismo tan equilibrado (cercano a lo imposible, me atrevería a añadir) que retroalimenta todo el film. 

EN CONTRA. Nada. Imposible... La mera y ya explicada estructuración ya hace acreedora del puro 10 por si misma a la obra.

CONCLUSIÓN. Quizá sí que sea la despedida del Woody Allen más genial o/y incontestable. O el film con el que, incluso, debiera haberse despedido por todo lo alto. Pero no son sino meras parábolas de lo gratuito ello y, a qué engañarse, sólo lejanamente con un máximo de media docena -a lo sumo- de títulos hasta fecha presente desde entonces (hablamos de una película de 1997 y está lo tan insaltable de que este hombre hace "una al año" sí o  también) nos recordará de alguna manera Allen a sus genialidades pretéritas (esas que parecían caerle de los bolsillos como el cambio el tabaco echando la vista atrás, si). Con todo, "Desmontando a Harry" debe prevalecer, perentoriamente que no queda otra, como una más de sus tan numerosas como contundentes "masterpieces". Y una de las más divertidas, insisto, ya para despedir.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10

martes, 15 de enero de 2019

LA PRINCESA MONONOKE (1997)

INTRO. Me resulta paradójico tener que resaltar, como siempre que se trata al Maestro Miyazaki en esta casa, el hecho de que limitar la obra de éste autor al "cine de animación", es hacer lo propio con cosas del tipo: "Dickens sólo hacía dramas" o "Ford sólo hacía westerns"... Y lo hace (lo de "paradójico", digo) porque, según perspectivas, no deja de ser igualmente cierto aunque sea lo indecible, lo incalculable, de más. Y, atención, que en su caso la cosa es si cabe peor ya que, sin excepción se cruce, nos referimos siempre a una manera, una fórmula elegida para su simple y llana "exposición" (el "cine de animación" así como género es algo completamente descriptivo que atañe al "cómo" y nunca al "qué" -sin más y como si una película de animación no pudiese ser a su vez una comedia, un film de terror o uno porno, incluso y etc-). Fuere como sea, e incluso jugando en "campo rival" (poniéndonos en ese feo escenario presto a relativizar la importancia del "género"), "Mononoke" es, claramente además, uno de los dos o tres mejores films de Miyazaki... Lo que la convierte, por el más obvio de los silogismos, en una de las dos o tres mejores películas de animación de la Historia del Cine o, si prefieren (ya tirando de la manta del todo), en una de las mejores sin acotaciones medien, qué también... No hay (como es costumbre) paternalismos para con los niños en el film, conviene señalar y téngase en cuenta ya que de cara a "los más pequeños" no es éste largometraje la opción más adecuada para introducirse en el universo del cineasta (más por sus complicaciones argumentales, ojo con esto, que no por su supuesta dureza que el buenismo occidental pueda señalar desde su galopante estulticia -sí, niños, de verdad... los jabalís sangran, y si son gigantes y/o incluso dioses, todavía más). Con todo, preferencias de quien sea al margen, el arte y la imaginería de Miyazaki nunca llegó tan alto como en su sacrosanto díptico, formado por el film hoy destacado y su oscarizada y posterior sucesora en la filmografía del genio nipón. Y no, no explicaré hoy mucho, casi nada en verdad, del film en si, por cierto... Film, en efecto, el "más adulto" y puramente "aventurero" para algunos del señor Hayao. Prefiero (humilde y egoístamente) limitarme a seguir alucinando panderetas hasta el fin de los tiempos que, considero, es lo que realmente procede aquí.

SINOPSIS PRESTADA. Con el fin de curar la herida que le ha causado un jabalí enloquecido, el joven Ashitaka sale en busca del dios Ciervo, pues sólo él puede liberarlo del sortilegio. A lo largo de su periplo descubre cómo los animales del bosque luchan contra hombres que están dispuestos a destruir la Naturaleza. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Con perdón por lo somero a, por ejemplo,  la maravillosa partitura de Joe Hisaishi y para resumir: absolutamente todos y cada uno de sus minutos de metraje. 

EN CONTRA. Lo de algunas veces con este señor y que no se sepa entender ello. Miyazaki NO sermonea, no hay moraleja, no hay intento alguno de enseñar a los niños como deben ser. Explica una historia que recae, simple y directamente, sobre la capacidad de imaginar de una forma libre por completo y despejada de cualquier tipo de intento de"vender algo"... Lo que nos fascina a tantos y tantos adultos, precisamente. Somos intrusos en algo que nos demanda soñar también a nosotros, no en algo artificioso que mirar con barata condescendencia ("ja ja ja,esto los niños no lo pueden entender pero yo sí... qué ingeniosos son"), con lo que podamos sentirnos cómodos desde una (a priori) superioridad intelectual. Por eso el cine de este hombre es tan único e inalcanzable: para los pequeños es un dispendio de imaginación inabarcable... Y para nosotros también, sin diferencia alguna. El reto está en dejar dormido el cinismo y la soberbia un ratito y entender que, en este caso, los que a lo mejor no damos ya la talla somos los mayores en nuestra incapacidad, fatal y ya finalmente desvelada, de abrazar una fantasía que, por supuestísimo, no tiene igual en la historia del cine de animación... O de cualquier otro tipo. 

CONCLUSIÓN. No les voy a engañar: soy muy -MUY- fan de Hayao Miyazaki. Y con el pasar de los años más. De hecho, es uno de mis -fácilmente- diez o quince (nunca menos de eso) realizadores favoritos de la historia, más allá de dibujos o animaciones. Desde dicha premisa, qué contar de Mononoke a estas alturas...  Lo explicado en "a favor" ya se compadece con todo aspecto analítico que quien quiera (o pueda) pretenda argüir. El alegato ecológico, la absoluta falta de condescendencia innecesaria, la aventura en si (que es un cañón), el subrayar que frecuentemente más que "buenos y malos" todo queda supeditado a circunstancias y necesidades... No acabaría.  Miyazaki es el único cineasta que tiene un film de animación que aparece invariablemente en todas las listas del rancio abolengo ése de: "los mejores films del universo y parte del extranjero" con su Chihiro (que además es el único film animado con el Oso de Berlín, por poner otro ejemplo de tantos a fin de enaltecer -cómo si hiciera falta- su grandeza). Dicho ello, si tienen que ver un film del Maestro que no sea "El viaje de Chihiro"(y aunque me fastidie de admitir, en verdad, porque a mi me parecen todos ellos una virguería con la única posible excepción de Nicky -que tampoco baja del notable, por otro lado-) yo de uds apostaba fuerte por éste de hoy. Obra  que sintetiza y aumenta (a la vez) lo que de bueno ya tenían otras dos obras maestras previas del autor, también especialmente avezadas a un formato de "aventura clásica", como fueron "Nausicaa" y "El castillo en el cielo". Imprescindible, cómo no.

GUZZTÓMETRO: 11 / 10

lunes, 14 de enero de 2019

AMENAZA EN LA SOMBRA (1973)

INTRO. Nos acercamos hoy, mediante tan rijosa fórmula, a este tercer film del inglés Nicolas Roeg. Heredera,-de alguna manera y como por ejemplo de varios posibles ocurrió unos pocos años antes con la famosa semilla de Polanski-, de aquellos films de misterio de los primeros 60 que (jugando o no con el fantástico) ofrecían una nueva manera de plasmar suspense on screen en unos modos que rehuían con denuedo lo explícito para alcanzar, mediante sugerencias e inquietudes, unas cotas de mal rollo no anteriormente vistas en el cine. De hecho, el propio Don Alfredo ejerció de mascarón de proa en aquellos inicios sesenteros a la hora de plasmar estas formas menos mundanas (póngamos) para el suspense. Lo que no deja de ser normal, no en vano su "Rebeca" como en cierto modo "Luz de Gas"  (o que agoniza, si prefieren la versión de Cukor), por poner otra, ya habían ejercitado similares palos un par de décadas antes. Cosa que además me sirve para hilvanar, finalmente, con la película de hoy ya que, al igual que las mentadas desventuras en Manderley con Joan Fontaine o "Los pájaros" -directamente-, todo sale en definitiva de la pluma de Daphne du Maurier. Y se nota, por supuesto y muy para bien. De la misma forma, si gustan uds de films como "Suspense", la "The haunting" original, "El Carnaval de las Almas", las "Picnic en Hanging Rock" y "La última ola" de Weir, o incluso "La Profecía" y/o, acercándonos todavía mucho más en tiempos, la misma "Los Otros" de Amenabar (sin entrar en comparativas entre ellas, por tono y formas, me refiero), no creo que lo pasen demasiado mal con el film hoy propuesto... O sí. Precisamente "sí", pero ya me entienden. 

SINOPSIS PRESTADA. Para intentar superar la reciente y trágica pérdida de su hija, el arquitecto John Baxter y su mujer Laura se trasladan a Venecia con el encargo de restaurar una vieja iglesia. Durante su estancia conocerán a un par de ancianas que dicen haber entrado en comunicación con su difunta hija y que les advierten de un peligro inminente. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Roeg apoya sin problema todo el peso narrativo en unos intachables Sutherland Y Christie, que cumplen como de ellos se espera, envolviéndolos con unos pocos secundarios de, dígase todo, apenas enjundia y plana funcionalidad (por peso en trama y con la única excepción, lógico, del par de ambivalentes -en aparentes intenciones- abuelas). A partir de ahí deja que la trama de Du Maurier trabaje sola y con la ayuda de la banda sonora (irregular y excesivamente presente por momentos) de Pino Donaggio, habitual de De Palma en un futuro entonces no muy lejano (ya que nos ponemos), se recoge en lo que real y muy marcadamente parece interesarle más: la tan potente fuerza visual que nutre, por encima de cualquier otro lance, el film. Tanto a nivel de fotografiar esa Venecia que parece presa de algún tipo de ensoñación impresionista, como de las distintas secuencias que marcan los momentos más turbadores o memorables de la historia, Roeg se deja notar sin disimulo medie. La acción se acelera o decelera a merced de su pulso visual sin autolimitación nos asome y aunque la carpa parezca mantenerse levantada sólo sobre tres pilares básicos (la tragedia inicial, la escena del folleteo y el drama postrero -"en correcalles mode"-), reparamos al final en que el todo resultante nos ha tenido en tensión sin, pareciera, apenas intentarlo. Y, para quien suscribe al menos, no suena a algo precisamente fácil de lograr. Y qué buenísimos actores son tanto Donald como Julie, caray y aunque redundemos en lo obvio.

EN CONTRA. Que no se esté dispuesto a entrar en la imprescindible suspensión de incredulidad casi continua que demanda. Aún atendiendo a su obvio volante "fantástico", el film, que esto es así, puede resultar más irregular de lo que realmente és a los, hoy tan excesivamente proliferantes, "amigos de la lógica".

CONCLUSIÓN. Muy buena película que, además, nos resulta un ejemplo casi insuperable de lo que ocurre cuando un director de fotografía, merced a su pericia (repasen si quieren el currículo previo de Roeg en dicha disciplina que, para resumir, "no está mal"), logra méritos para ponerse  de manera ulterior, y ya del todo, en primera línea de fuego como realizador. Lo que pueden estar barruntando, en efecto o eso pienso yo al menos, se cumple de pleno con Roeg en todas las películas que he visto (que sólo son cuatro, aunque tampoco tenga una filmografía muy extensa y  por otro lado, téngase en cuenta para, en justicia, ofrecer el dudoso beneficio al cineasta), esto és: no parecía importarle demasiado al bastante irregular realizador británico (su carrera fue de las que van de más a menos de forma bastante sangrante) sacrificar estructura narrativa en pos de alcanzar una expresividad visual determinada... Lo que, por defecto, tiene cosas a ponderar en ambos lados de la balanza al hacer recuento. Por suerte, para lo que hoy nos ocupa, dicha "expresividad visual"  en "Don't look now" es tan poderosa que consigue nos importe más bien poco que Venecia tenga tres habitantes tantas veces como convenga, que no se nos explique muy bien los "poderes" precognitivos de un Sutherland que parece no darse ni cuenta o, ya puestos, que la escena sexual del matrimonio protagonista (por otro lado maravillosamente filmada) sea tan necesaria para la trama como la irrupción de un trío mariachis en "Doce hombres sin piedad"... Esas, y muchas otras cuestiones, se desdibujan en el balance final ante la incontestable fuerza de las escenas (e incontestable colección de planos que aprovecha sin miramientos los vericuetos -y tópicos- de la mentada ciudad) que nos regala Roeg para esta "Amenaza en la sombra". Muy recomendable, vaya.

GUZZTÓMETRO:  8'5 / 10

miércoles, 9 de enero de 2019

"1050 DISCOS CARDINALES" de Juanjo Mestre

Trasiegos navideños superados, llegada es la hora (al fin) de dedicarle en el espacio unas líneas a los "1050 Discos Cardinales" de Juanjo Mestre. Editado por Makma en la segunda mitad del pasado 2018 y que, a estas alturas, puede presumir (aunque no lo haga) de andar ya por la segunda edición. Un apunte inicial e insaltable, con su permiso y ante todo, Juanjo Mestre (Johnny JJ, el "Cosmic Master" original para quien suscribe) es amigo de la casa, por lo que si alguien sospecha algún tipo de "festival de la lisonja y el parabien desatado" ya le confirmo que sí... Correcto (aunque si ese "alguien" conoce un algo siquiera a quien les escribe sabe, perfectamente, que prefiero no hablar de algo que no me gusta/convence cuando proviene de una fuente que aprecio o de la que soy seguidor). Digo más, tuve el honor hace unos días  de participar en la presentación del libro en BCN, junto a ilustres del bloguerío estatal como son el gran Miguel Angel Crespo y el mismísimo King Nikochan (además del propio autor, obviamente, y amén de la presencia de otros rocanroleros de bien). Con todo, mi "aporte" hasta hoy me sabe a poco, miren... Por miedo escénico, querer compactar demasiada información en demasiado poco tiempo o, sencillamente, por simple e inexcusable olvido, no creo haber analizado como quisiera, hasta momento presente, la reciente obra del hacedor del internáutico -e insaltable desde ya hace bastantes temporadas para cualquier melómano rockero que se respete un algo en la zona horaria- Espacio Woodyjaggeriano. Ello, ni qué decir, se subsana de una vez por todas, hoy y aqui... En el "medio natural", sin coartaciones temporales (aunque autoimpuestas fueren) y, ni qué decir, en plena facultad de todos los rodeos que considere menester pues son, en efecto, algunas las cosas que se (me) quedaron en tinteros y quisiera señalar (o resaltar mejor) sobre lo que hoy nos ocupa.

De entrada, mencionemos ya los prólogos habidos en  "1050 Discos Cardinales" de la mano de todo un señor trío de incuestionables all stars del bloguerío melómano-estatal (y también amigos de esta casa desde hace mucho) como son Jesús Burgaleta, Gonzalo Aróstegui y Joserra Rodrigo. Lo que, ya de por si, da un vitola de calidad, de "ojo, que esto va en serio", muy importante. A partir de ahí toca el enfoque somero en primera instancia de quien suscribe... Ya saben much@s, se lo comenté al propio autor, que no solo me gusta sino que, incluso, me siento orgulloso de mi condición de "troll" internáutico (que ya lo era antes de que se acuñase el concepto, leñe). Por ello, soy de este tipo de gentuza que gusta de encontrar pegas incluso sobre aquello que más le gusta... Y no es tan fácil ser así, ruego se me otorgue el mérito que ello merece ("Sí claro, me encanta Psicosis, de mis pelis favoritas de siempre... Peeero, cuando Martin Balsam se cae por las..."-etc-). En este caso, para con el libro del Sr. Mestre la crítica, "el pego" posible, sólo puede ser uno: la brevedad de las reseñas. Pero NO, que esto está muy bien atado (caray) y lo explico en el siguiente párrafo.

Una de las cosas que más escuece, y lo hace mucho, de haberme dejado de aplaudir en la mentada presentación es la maravillosa interacción natural que se logra entre el libro y el mentado Espacio Woodyjaggeriano. Sombrerazo en esto y, humildemente, pienso que hay que hacer especial hincapié en ello... El libro es un catálogo impagable (por razones evidentes sobre las que ya me detendré un poco más adelante) pero también, a su vez, ejerce de muestrario para lo que después encontraremos en el espacio de la interné. Se insiste en el concepto "interacción" de ambos estadios (libro y página web), para exprimir el asunto del todo y un máximo de disfrute garantizado. 

En cuanto al contenido, dos cosas más a aplaudir que ya apunté en su momento: la honestidad por falta de intrusión en determinados subgéneros concretos (la horquilla de opciones rockeras es muy rica desde luego pero, y esto habla muy bien del autor, no hay "queda bien" que valga aquí); y, mejor aún, el poso resultante que deriva en pura autobiografía de lo que es un melómano rockero empedernido, por la simple y contundente elección de los discos referidos. Desde ahí, y para terminar, sólo queda ya señalar la bifurcación natural entre los clásicos, los tótems elegidos y, muy especialmente, la ingentísima colección de álbumes mencionados que raramente asoman en las "compilaciones tipo" conocidas y de diversa índole. Lo primero es infalible, lo del "debate inmediato" que siempre funciona ("Por qué está éste y el otro no... Cómo se atreve a... Qué bien que me ha puesto éste" -etc.-), a lo que conviene sumar la valentía de reseñar algunas obras de dichos "tótems" que no suelen figurar en los consensos más o menos establecidos (y con ello otro matiz putámico que sumamos). Lo segundo... Bien, ahí és donde se hace ultrafuerte y desvela del todo sus superpoderes el tema. Donde pasamos de lo recomendable perse a lo netamente necesario. Bettie Serveert, Cynics, Lyres, The Sound, The Gun Club, Fleshtones, Bevis Frond, Redd Kross, The Soundtrack of Our Lives (y sin olvidar el producto autóctono, ojo)... Es un festival en carrusel continuo de opciones. Y un festival que, en verdad, es lo que más me lleva a augurar una más que interesante salud de cara a la postergación de los "1050..." para los tiempos venideros... Imaginen esta estampa: un adolescente está en su casa, puede que tocándose los huevos, si, pero también en esa fase, -que tanto nos suena a tod@s-, de descubrir "los clásicos"... Desde Teenage Fanclub ha llegado a Big Star el muy gañán, cómo no (y qué quien toque le bendiga por ello), y lee entonces el libro de Juanjo Mestre para descubrir, a la postre, una cosa que se llama  "High Priest" de Alex Chilton... Pues, para resumir y que de verdad se lo prometo, de posibles "estampas" como ésta se quedan sin lápices de colores en el plumier con la obra literaria hoy refererida. Directamente. Gran trabajo y muchas gracias, Cosmic Master.

Pd. Suculenta entrevista al autor y a colación de todo lo previamente vertido por parte de Maese Chals (otro amigo más del club... que esto es como una mafia, aunque sin peces envueltos en periódicos y en "cool mode", queramos que no)
Pd2. Enlace directo para hacerse con "1050 Discos Cardinales", si en verdad se está cometiendo la inexcusable desfachatez de gustar de esto del R'n'R y no tener el libro todavía.

martes, 8 de enero de 2019

CICLO Mr. ALLEN: 25. "TODOS DICEN I LOVE YOU" (1996)

INTRO. Sólo habían pasado tres años desde el imprescindible y misterioso asesinato... Y aunque Afrodita no fue tan poderosa como las Balas, sus bondades sí fueron suficientes para vaticinar un estado de salud cuanto menos "cómodo" para el cine del Sr. Allen en la mismísima bisagra de la última década del anterior milenio. Sin embargo, ay, el film que nos ocupa ahora es una señora derrapada de muy difícil disimular... Sí, ok, ya había firmado alguna muy inferior a las inmediatas (tanto ante como sucediendo -y me refiero concretamente a "Alice" y, en menor grado, a "Septiembre"-). Pero tirando de biografías, y en perspectiva, la cosa es todavía peor. No debemos olvidar que (sumando a sus acertadas y apuntadas predecesoras) la siguiente a ésta será la última "masterpiece" plena e indiscutible del cineasta, con lo que el resquemor por el chasco que éste film de hoy nos supuso a bastantes (en su momento) me resulta, retroactivamente y si cabe, aún mayor ya que, en resumen: no iba a ser  un accidente aquello a la postre, no. El "bajón" ya asomaba, y es tan  dolorosamente fácil ubicar en "Todos dicen" algo así como el "Km.0" del asunto... Sí, nos debemos rendir a ello considerándolo hoy día y por mucho escueza. No queda otra. Por mucho me guste (que me encanta, en verdad) "Hollywood Ending" y, en menor medida, "el Escorpión", a Woody ya sólo le quedaba el cojonástico Harry en recámara, dentro del más o menos oficioso recuento de lo que hoy día se consideran sus "greatest hits".

SINOPSIS PRESTADA. El matrimonio formado por Steffi y Bob es el paradigma de la familia burguesa de Nueva York: son ricos, liberales y socialmente comprometidos. Steffi estuvo casada con Joe, un tipo sin suerte con las mujeres, con quien tiene una hija algo inestable. Bob tiene un hijo conservador, una hija que ha puesto en peligro su boda al enamorarse de un delincuente y otras dos hijas adolescentes que se pelean por chicos multimillonarios. Todos ellos pasean sus problemas por Nueva York, París, Venecia. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. No negaremos los valores estéticos del baile flotante del final con la noche veneciana de fondo, o lo bien que nos funciona el hilarante y breve episodio con Tim Roth... Pero es que muy poco más podemos añadir, obviando lo habitual de las elecciones musicales (en lo tocante a lo extradiegético en este caso, que se debe matizar perentoriamente) y, también y como siempre, los logros del gran Carlo Di Palma en la fotografía (con tan distintas localizaciones en éste film y en la que, por desgracia, sería ya la penúltima colaboración con Allen). 

EN CONTRA. Se conoce que, en efecto, al realizador le hacía gracia hacer un musical. Y qué, además, le hacía también la misma gracia que fueran los propios -y famosísimos- actores con sus propias voces (y con sus carencias a cuestas -que según casos concretos no son muchas, en justicia-) los que cantaran... La pena es que, en efecto le hacía gracia... a él. Punto. La cosa no funciona, no te mete en la trama, no genera apenas empatía... Por momentos incluso se asemeja lo ofrecido a una serie de escenas que, más que un todo coral, parecen colgadas porqué sí y sin una correlación demasiado clara. Lástima.

CONCLUSIÓN. La intrusión en el musical de Woody Allen es, desgraciadamente, un auténtica y disfuncional cantada. Fin. No hagamos más leña. Mejor cojamos aire y encontremos consuelo en que, como menté arriba, Harry asomaba ya girando por la esquina...


GUZZTÓMETRO: 4 / 10

TERMINATOR 2: EL JUICIO FINAL (1991)

INTRO. Para empezar el año liándola un poco vamos hoy con la archifamosa secuela de Terminator (por qué no). Y liándola, reitero, porque aún siendo una peli apreciable y, sobretodo, muy entretenida, no deja de ser algo que, para servidor, vuela muuuuy por debajo de su ilustre predecesora (sobre la que escribí hace un par de meses aquí). A modo entremés: ¿en qué es mejor T2 a la Terminator original?... 1) Es más espectacular visualmente; 2) Absolutamente nada más, y de hecho queda sangrantemente  por debajo en cualquier otro aspecto a considerar... Y desde ahí sigamos (si gustan, faltaría).

SINOPSIS PRESTADA. Sarah Connor, la madre soltera del rebelde John Connor, está ingresada en un psiquiátrico. Algunos años antes, un viajero del tiempo le había revelado que su hijo sería el salvador de la humanidad en un futuro dominado por las máquinas. Se convirtió entonces en una especie de guerrera y educó a su hijo John en tácticas de supervivencia. Esta es la razón por la que está recluida en un manicomio. Cuando un nuevo androide mejorado, un T-1000, llega del futuro para asesinar a John, un viejo modelo T-800 será enviado para protegerle. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Cameron quería hacer la película más visualmente espectacular, cara y taquillera de la historia. Y dejando de lado lo primero (que por ambigüedad, y manierismos varios a los que se puede abrir el concepto, quedaría ello muy abierto a debate), las otras dos cosas las cumplió con solvencia plena. El film que hace arrancar, más que ningún otro, los dorados noventas para los blockbusters sigue resultando de un vertiginoso incuestionable. El acertado trabajo de la Hamilton y en menor medida el de el a ratos muy ahostiable (porque lo hace bien, no se confundan) Furlong, de la mano con este malo de "blandiblub" y la hierática e icónica percha del ex-senador californiano, se complementan perfectamente en la muy sencilla pero funcional trama dispuesta desde el guión (es lo que tiene escribir para arquetipos andantes con la profundidad de Don Pimpón y sin vergüenza medie, eso también -el robot bueno, el robot malo, la madre coraje y el adolescente insufrible 100% abofeteable... fin-). Troleos al margen, y por antipático nos resulte a algunos el tan mesiánico y frecuentemente efectista Sr. Cameron, si de "cine de acción" puro y duro hablamos, -como subgénero... o a lo "Cannon Pictures", si prefieren- , T2 es un cima infranqueable que no puede dejar de mentarse en cualquier recuento a la sazón mínimamente serio. Particularmente, dicho "subgénero" (y como más se me aleja del concepto clásico de "aventura" -que no es ni será lo mismo jamás- ya ni les cuento) no me interesa mucho: las veo, recuerdo un par de cosillas o tres que me llamen la atención (como mucho), y finalmente las olvido sin pesar alguno se cruce para, más que probablemente, no "re-visitarlas" de nuevo en la vida. Aclarado ello, recordemos: "infranqueable", y aunque solo en "lo suyo" que no "globalmente" (en la historia del medio/arte, para entendernos) sea. O a mi así me lo resulte, vaya.

EN CONTRA. Toda la inquietud, todo el temor (e incluso terror al final) y todo ese estilo "pseudo noir" en lo visual de Terminator se va a aquí a hacer gárgaras. Y sin el menor pesar medie, además. Arnold enamoró a medio planeta a base de "laikis" y "sayonara beibis", al son de los adelantos en efectos especiales dispuestos para la ocasión y las grandilocuentes setpieces de acción urgidas por Cameron. Resumen: T2 mola, pero es el puto Mickey Mouse al lado de la original... La auténtica, la adulta... La buena, qué narices. 

CONCLUSIÓN. En su condición de "film de acción" es de un contundente que no hay cristo le tosa (insistamos en ello). Pura diversión desenfadada y discutir eso es ya pasarse en demasía de repelente (y además, básicamente, resulta poco menos de imposible de argumentar). El problema, ya apuntado, es cuando se quiere hacer trascender al film a "algo más". Porque, no menos básicamente que antes, no lo és. Punto. T2 es puro circo, espectáculo desatado  y, desde luego, un paso de gigante en la evolución de los FX en el cine... Y ahí nos detenemos. De lanza en la tierra en la historia sci-fi por su paso en el séptimo arte nada de nada. El argumento de ésta película está mucho más cercano a algo del tipo "Desaparecido en combate 2" que a las "Metropolis", "2001", "Alien" y demás, donde por supuesto debe incluirse siempre su primera e infinítamente superior parte. No queda otra y sayonara beibis, incluso.

GUZZTÓMETRO:  7 / 10

lunes, 7 de enero de 2019

AMANECE, QUE NO ES POCO (1989)

INTRO. Sin que sirva de precedente ni nada se le parezca, aprovechemos hoy "la actualidad rabiosa" en el espacio. Para el caso el estreno de hace unos pocos días del film "Tiempo después", secuela directa del largometraje que reza hoy en cabecera (o eso dice el prospecto) y  sobre el que ya se opinará en la casa cuando se haya visualizado y solo entonces (que aunque me hice recientemente una cuenta en twitter todavía no le he pillado el truco, ruego comprensión con esto). Maravilloso, histórico en verdad, homenaje al absurdo por parte de José Luis Cuerda cuya desvergüenza y libertad de tonos y formas logra llegar mucho más lejos del objeto, meramente funcional, avezado al pseudoelitismo garrafero o el frikismo de baratillo. "Honestidad" puede parece un término extraño para referirnos a algo tan anárquico como "Amanece" pero, apriorismos al margen, encaja curiosamente bien al hacer recuento. Para terminar epígrafe, y para los amantes wikipédicos (y/o similares), mentar lo sobado de que es la parte central de una trilogía (desde hace una semana o dos ya tetralogía, puntillistas me perdonen) completada con la televisiva "Total" (1983) y "Así en el cielo como en la tierra" (1995).

SINOPSIS PRESTADA. Teodoro, un ingeniero español que es profesor en la Universidad de Oklahoma, regresa a España para disfrutar de un año sabático. Al llegar, se entera de que su padre ha matado a su madre y, para compensarlo de la pérdida, le ha comprado una moto con sidecar para viajar juntos. Así es como llegan a un remoto pueblo de montaña que parece desierto; lo que ocurre es que todos los vecinos están en la iglesia, porque la misa es un auténtico espectáculo. Padre e hijo asisten a las elecciones que se celebran cada año para designar alcalde, cura, maestro y puta. Además, al pueblo ha llegado un grupo de estudiantes de una universidad norteamericana, unos meteorólogos belgas, un grupo de disidentes de los Coros del Ejército Ruso e incluso invasores camuflados de un pueblo cercano. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. A medio camino de la sucesión de gags y la comedia coral clásica, Cuerda consiguió uno de los films más abiertamente divertidos y desacomplejados que, quien suscribe al menos, haya visualizado jamás. Así de contundente que me resulta la cosa. Para no ahogarnos en el mar de destacar personajes y frases concretas (si se empieza la cagamos de a seguro que de ahí no salimos -aunque lo de "Porque era muy mala, hijo", del inolvidable Luis Ciges, me acompañará mientras viva y esto en concreto no lo puedo omitir de ninguna manera-), destaquemos esa locura por montera que ejerce de motor y, de la misma forma, lo difícil que debe ser aguantar eso en alto sin que el guiso se venga abajo. Esto és: aplaudamos la disposición de tiempos (focalizados en cada cosa/escena concreta que nos vamos cruzando) en la narrativa global de Cuerda. Que para mi, en verdad, es justo ahí donde reside la gran baza del film más allá de lo divertido que -parcial o completamente- resulte a quien sea. Asimilado ello y para no alargar, para quien les escribe ya podría durar siete horas o más esto... Qué no termine nunca. No me canso de ver a campesinos hablando de "grandes temas" para imaginar a un ingente de pijos mogigatos, gin-tonic de fresa en ristre de ser posible, riéndose de ellos desde "su" engañosamente presupuesto vehículo "de culto" que, por contra, se está descojonando en su puñetera cara sin que sean siquiera conscientes de ello. Maravilloso trabajo Sr. Cuerda.

EN CONTRA. Si este film fuera no ya anglosajón sino, por ejemplo, de Luxemburgo (cuya cinematografía desconozco por completo y lo mismo es fascinante, ya puestos), sería mucho más considerado y reivindicado en determinados medios estatales. Y ello, para mi al menos, es un poco de ascopena supina y más. Casi se puede adivinar leer o escuchar, según donde, sobre las influencias "pythonianas", los ecos a la coralidad bizarra de la "Delicatessen" de Jeunet & Caro (y aunque fuera posterior en el tiempo, que eso es lo de menos) o, yendo más allá con todo el morro, a "La Ronda" del maestro Ophüls... Sin embargo, por cosas de la vida, esto nos lo regaló un señor nacido en Albacete y eso a algunos no les permite realizar sesudas "críticas" llenas de neologismos y voces de otros idiomas en tropel... Qué se le va a hacer.

CONCLUSIÓN. Disfrutemos y recuperemos con cierta cadencia este divertídisimo film. No seamos acomplejados... Contingentes puede (ok), pero no, nunca acomplejados. Por favor se lo pido. 

GUZZTÓMETRO: 8 / 10


domingo, 6 de enero de 2019

TOP GUZZERO 1979 : ILUSTRES CUARENTONES DEL ROCK

Año nuevo, lista de discos cuarentones nueva. Por supuesto. Estrenamos 2019 en el espacio con la ya tradicional chirigota (7 años ya con el asunto, en un alarde de regularidad directamente impropio de la casa) consistente en enumerar los diez discos más destacados de entre aquellos que alcanzarán la cuarentena durante el transcurrir del curso que recién nos arranca. Ni qué decir, nuevamente, la retahíla de discos (y algunos puras "masterpieces", en verdad) que quedaron fuera en la criba final puede resultar, y resulta, completamente sangrante/inexcusable/chocante/vergonzosa... Elijan uds, que acertarán sin duda. 1979, esta vez y nada menos... Con la new wave dando relevo al punk que mal que bien todavía colea con solvencia, el hard rock y el progresivo fusionándose cada vez con mayor denuedo en nuevos "metales", el aor campando a sus anchas, clásicos reinventándose con mayor o menor gracia (y/o como pueden), etcétera. Sin más dilación ni rodeos, que considero ya se cumplió con el innegociable exordio de turno, vamos con los diez elegidos de la casa a colación de lo hoy propuesto...

10. STIFF LITTLE FINGERS / "Inflammable Material". No solo Damned, Undertones o Buzzcocks (entre otros) quedaron fuera de este top 10 a pesar de proporcionar trabajos de verdadera enjundia en aquella temporada... Ejercicio por completo imposible, a tenor del punk-rockero subgénero que se apunta, con el estreno de los norirlandeses Stiff Little Fingers. Una de las castañas y exabruptos más inmisericordes y necesarios jamás grabado que, ni qué decir, aguanta tiempos y modas sin despeine ni problema medie. La, en efecto, inflamable rabia que le sostiene y da razón de ser, permanece como uno de los ejemplos más indebatiblamente adictivos jamás paridos bajo la insignia de las crestas y los imperdibles. Inextinguible.

9. GRAHAM PARKER / "Squeezing Out Sparks". Ya no solo es que Costello (uno de los 3 o 4 músicos de cabecera de siempre en esta casa -nadie se equivoque con lo que comenté aquí hace  unas semanas, con lo poco que me agrada su tan aplaudido y aún reciente último disco-) se marcara "el de los elefantes", los maestros Lowe y Edmunds dejaron también contundentes muestrarios a atesorar para los restos... Y también Joe Jackson, no me olvido, la lia por todo lo alto en aquel 79, si...Pero nada. Ese año, si en clave "newaver" hablamos,  es para Parker y sus Rumour, con la que para muchos sigue figurando como la más alta cúspide de su carrera. Y no queda otra. "Sparks" arranca con cinco latigazos en la cara tan distintos como inolvidables, tiene "love gets you twisted"... No, passion is no ordinary word, está claro. Y, no quepa duda, al contrario que el muchacho excelente, nunca lo será.

8. FLEETWOOD MAC / "Tusk". Encocados perdidos, viniendo del disco que lo vendió todo, sin soportarse apenas entre ellos... Los condicionantes e historietas mil que rodean a la famosa banda desde aquellos días, los ciertos y los inventados, son legión. Con todo, nada de todo ello puede tapar más allá de un simple instante lo tremebundo del tracklist del disco en cuestión nos ocupa. Tarde o temprano, a poco se acerque quien fuere, el embrujo de este cajón de sastre llamado "Tusk", con toda su colección de sorpresas y diversidades en registros agazapadas, hallará la manera de quedarse contigo. Y para siempre. "Tusk" cierra uno de los hat-tricks más memorables de la historia rockera. Fin del drama. Cuando, y ello ocurre de mucho en casi nunca, alguien alcanza un nivel de acierto y grandeza como el de los FM del segundo lustro setentero no importa demasiado lo que opine nadie. Esto es así.

7. RICKIE LEE JONES / "Rickie Lee Jones". Compañera de juergas (sobretodo y más allá de que fueran pareja un tiempo) de Waits lo mismo que fanática confesa de Van, la Jones se merendó el planeta con este estreno suyo que aunaba songwriterismo pop con fundamentos jazz, a Joni con Randy, a una producción de relumbrón con una sencillez expresiva que enamoraba (y enamora)... Muchas cosas, todas ellas de buena para arriba, se concitan en su estreno. A qué añadir nada. De hecho, tan maravilloso le quedó el asunto que, de alguna manera, se convirtió en algo así como "el enemigo en casa" ya que, sin pretenderlo en absoluto (obvio), su onda expansiva consigue opacar en significante grado una carrera tan constante como altamente apreciable. Lo que es pasarse de buen@ este caso y tal cual.

6. THIN LIZZY / "Black Rose: A Rock Legend". Otros que remataban un lustro de maravillas. Y aunque ya me supongo que a otros les ocurrirá algo similar con "Bad reputation" (otra locura de trabajo), para quien suscribe escuchar en esta black rose como se logra emular en calidad y casi al 100% un milagro -que ya no meramente "álbum"- como fue, és y será "Jailbreak" resulta algo de muy imposible ponderar en justas medidas. Lynott era un genio, eso lo tenemos en mármol unas cuantas docenas de miles, pero pocas veces molará (pues ese es el término perfecto) al nivel de este trabajo. Tristísimo pero también emocionante escuchar siempre la preciosidad de "Sarah" en la que prometía lo que al final no pudo cumplir a su hija, el groove de "S&M", la vuelta a la fuga de la trena del 76 con el tema de arranque y "wating for an alibi"... y si "toughest..." es un morir de ese "molamiento" ya apuntado, la épica despedida con el tema homónimo del álbum no hay cristo lo pague jamás ni a diez mil letras... Se insiste, "Jailbreak" es "demasiado", sin más, pero jamás se acercarían Lynott y cia a ello como en este disco. Por lo menos en el humilde parecer personal.

5. TALKING HEADS/ "Fear of Music". No soy sospechoso de proselitismo garrafero alguno con la banda de Byrne. Entiendo que es una de esas bandas/artistas de "sí o no", de maniqueísmo por montera y ahí nos las den todas que no hay porque vender nada a nadie... De la misma forma, y en efecto, para mi es una banda completa e igualmente innegociable en las querencias propias. Me gustan y resultan necesarios todos y cada uno de sus discos. Tal cual. Dispuesto ello, nos encontramos con que su tercer trabajo, éste "Fear of music", es además y de la mano con "Speaking in tongues" el favorito personal de la formación. Y aunque "life during wartime", "memories can't wait" o "heaven" puedan ejercer con solvencia como improvisados ganchos y ya puestos, lo és porque (de alguna forma que no atino del todo a precisar) es desde hace ya demasiado para ser capricho el disco suyo que me resulta más claramente homogéneo, y aún dentro de la acostumbrada locura. Creo, sinceramente, que el par que preceden, el mentado "speaking" o "true stories" serían mejores y más obvias propuestas para "acercarse pronto" al mundo de los Talking Heads, se admite sin problema. Pero "fear" tiene algo intangible, una especie de inquietud soterrada y continua presta a estallar cuando menos se espere, y ese algo al final me lo hace siempre especialmente sugerente, aún desde los impagables baremos de grandeza que rigen en su obra.

4. RAMONES / "It's Alive". Esto no requiere mucha explicación. Los Ramones, con el line up original, paseando por UK en directo los temas de sus tres primeros álbumes de estudio (y haciéndolo de forma casi alegórica en el último día del 77 -"hasta aquí hemos llegado y el punk se muere hoy y ahora"-, aunque el disco en cuestión no viera luz hasta casi año y medio después). Trilita pura y en vena, el disco que (personalmente pienso) habría que ponerle a un marciano para explicarle bien y rápido en que consiste la coña ésta del punk rock. A partir de ahí sería todo un gastar teclado por el placer de hacerlo y sin más: uno de los mejores y más abrasivos directos nunca habidos, lo mismo que un festival infalible e incaducable de la pura diversión, por parte (y a la salud) de la más disfuncional familia inventada de la historia rockera toda. No se puede pedir más.

3. NEIL YOUNG & CRAZY HORSE / "Rust Never Sleeps". Aunque ya el mero tracklist de este pedazo monolito (uno de los más altos y recurrentemente admitidos  en la singladura del medio) da un poco bastante de vértigo, supongo que debo tratar igualmente de sintetizar lo mejor que sepa el disco en si... E imposible ello para mi, ni qué decir. RNS empieza con pausadas delicadezas en la entrada y te reserva una paliza agotadora de aquí te espero aguardándote en la salida. Y lo hace valiéndose de una puerta giratoria de la que, además, jamás podrás ni querrás salir. La manera en la que se hablan y complementan los temas de entrada y despedida ya le dan el "10" por si mismo al disco y a qué perder el tiempo. Está también el asunto de que "powderfinger" es de las cosas que más se me acercan a una hipotética canción favorita de siempre del canadiense. Casi nada... La propia estructuración del álbum, que no son dos sino varios en uno, con el desfilar de todo el catálogo de opciones del genio en mayor o menor grado dispuestas, es otro prodigio a aplaudir hasta lo autolesivo. Qué sí, qué todo es verdad... La parte eléctrica es simple y llanamente brutal (lo de Crazy Horse como banda es una burrada para la que no hay cochino dinero) y la reposada un morirse de lo puro bonito, sin más. Hasta "imprescindible" parece aquí, en uno de los seguramente mejores cinco discos del músico nos ocupa (y con la incalculable barbaridad que acarrea ello), una palabra demasiado pequeña.

2. AC/DC / "Highway to Hell". De vez en cuando, leyendo publicaciones de diversa índole avezadas al mundillo este del rock, se puede ud cruzar con conceptos como "garage rock" o "high energy"... Bien, el disco que ahora toca es sin el menor atisbo de duda el mejor y más incontestable en esa rama concreta del célebre hijo bastardo de los Bach, Mozart y demás. Esto es así que está en los Escritos. Scott nos dejaba aquí huérfanos en el pináculo de su poderío víctima del infortunio (y de una melopea de varios pares de cojones también), y los Young daban con unas canciones que, en conjunto y por separado, jamás ha vuelto a repetir nadie en estas vestimentas... Casi pues que menos rollo en esta ocasión y mejor pongo enlace al texto que servidor se marcó hace un lustro en el Exile Magazine (y así se recrea quien lo estime oportuno) ... Inmortal sin más el puñetero "highway".

1. THE CLASH / "London Calling". Mis tres discos favoritos de la historia toda del tinglado son el directo de Sam Cooke rescatado en los mid 80's desde los primeros 60's, la "marquee moon" televisiva y, por supuesto, el que ahora nos ocupa (les dejo añadir como mucho el NY de Reed a los amantes del poker, pero YA). Partiendo de dicha y primordial premisa, les pregunto yo ahora: ¿qué narices les explico sobre este álbum?. Un elepé que es  claramente un tópico ya (como lo son varias óperas de Verdi o las pelis del periplo americano de Hitchcock, por ejs), que es más new wave que punk (aunque sea atacado con demasiada sangre para pertenecer de forma inequívoca a lo primero, conviene admitir) y que suple sin problemas sus  posibles y siempre subjetivos altibajos merced a una diversidad de palos (y sin salirse jamás del camino que toca) casi inabarcable. Y al final, cómo no, todo es un cansarse en balde ya que, en definitiva, el mejor disco de "la última banda que realmente cuenta" seguirá captando adeptos generación tras generación. No queda otra. Por supuesto, siempre se podrá hacer algún irrisorio e insostenible conato de ninguneo, algún intento de aguar vinos... Es algo muy conocido y también sobado este trabajo queramos que no y, por ende, normal de hecho que ello ocurra (aunque tratar de ningunear al "London Calling" por "tópico" es todavía más tópico a estas alturas y si cabe.... ojo con eso). Ni caso jamás en cualquier caso, ni qué decir. Venga lo que venga y desde donde lo haga, al final solo quedará una sola y única verdad: cualquier disco que no sea "el directo de Sam Cooke rescatado en los mid 80's desde los primeros 60's o la marquee moon televisiva ", será siempre e inefablemente peor que el grandioso London Calling a la postre... Que no en vano nos "quiere infinito" y todo.