martes, 8 de enero de 2019

CICLO Mr. ALLEN: 25. "TODOS DICEN I LOVE YOU" (1996)

INTRO. Sólo habían pasado tres años desde el imprescindible y misterioso asesinato... Y aunque Afrodita no fue tan poderosa como las Balas, sus bondades sí fueron suficientes para vaticinar un estado de salud cuanto menos "cómodo" para el cine del Sr. Allen en la mismísima bisagra de la última década del anterior milenio. Sin embargo, ay, el film que nos ocupa ahora es una señora derrapada de muy difícil disimular... Sí, ok, ya había firmado alguna muy inferior a las inmediatas (tanto ante como sucediendo -y me refiero concretamente a "Alice" y, en menor grado, a "Septiembre"-). Pero tirando de biografías, y en perspectiva, la cosa es todavía peor. No debemos olvidar que (sumando a sus acertadas y apuntadas predecesoras) la siguiente a ésta será la última "masterpiece" plena e indiscutible del cineasta, con lo que el resquemor por el chasco que éste film de hoy nos supuso a bastantes (en su momento) me resulta, retroactivamente y si cabe, aún mayor ya que, en resumen: no iba a ser  un accidente aquello a la postre, no. El "bajón" ya asomaba, y es tan  dolorosamente fácil ubicar en "Todos dicen" algo así como el "Km.0" del asunto... Sí, nos debemos rendir a ello considerándolo hoy día y por mucho escueza. No queda otra. Por mucho me guste (que me encanta, en verdad) "Hollywood Ending" y, en menor medida, "el Escorpión", a Woody ya sólo le quedaba el cojonástico Harry en recámara, dentro del más o menos oficioso recuento de lo que hoy día se consideran sus "greatest hits".

SINOPSIS PRESTADA. El matrimonio formado por Steffi y Bob es el paradigma de la familia burguesa de Nueva York: son ricos, liberales y socialmente comprometidos. Steffi estuvo casada con Joe, un tipo sin suerte con las mujeres, con quien tiene una hija algo inestable. Bob tiene un hijo conservador, una hija que ha puesto en peligro su boda al enamorarse de un delincuente y otras dos hijas adolescentes que se pelean por chicos multimillonarios. Todos ellos pasean sus problemas por Nueva York, París, Venecia. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. No negaremos los valores estéticos del baile flotante del final con la noche veneciana de fondo, o lo bien que nos funciona el hilarante y breve episodio con Tim Roth... Pero es que muy poco más podemos añadir, obviando lo habitual de las elecciones musicales (en lo tocante a lo extradiegético en este caso, que se debe matizar perentoriamente) y, también y como siempre, los logros del gran Carlo Di Palma en la fotografía (con tan distintas localizaciones en éste film y en la que, por desgracia, sería ya la penúltima colaboración con Allen). 

EN CONTRA. Se conoce que, en efecto, al realizador le hacía gracia hacer un musical. Y qué, además, le hacía también la misma gracia que fueran los propios -y famosísimos- actores con sus propias voces (y con sus carencias a cuestas -que según casos concretos no son muchas, en justicia-) los que cantaran... La pena es que, en efecto le hacía gracia... a él. Punto. La cosa no funciona, no te mete en la trama, no genera apenas empatía... Por momentos incluso se asemeja lo ofrecido a una serie de escenas que, más que un todo coral, parecen colgadas porqué sí y sin una correlación demasiado clara. Lástima.

CONCLUSIÓN. La intrusión en el musical de Woody Allen es, desgraciadamente, un auténtica y disfuncional cantada. Fin. No hagamos más leña. Mejor cojamos aire y encontremos consuelo en que, como menté arriba, Harry asomaba ya girando por la esquina...


GUZZTÓMETRO: 4 / 10

1 comentario:

  1. Desde luego no es de lo más recordable de Allen, un resbalón en toda regla.
    Abrazos.

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