miércoles, 23 de enero de 2019

CICLO Mr. ALLEN: 26. "DESMONTANDO A HARRY" (1997)

INTRO. Tras el pestiño de "Todos dicen...", Allen se recongratula con el mundo entero con el que, para muchas gentes (demasiadas para ser casualidad), resulta su último film real y absolutamente incontestable en cronologías. Y, está claro, visto hoy se entiende y hasta -prácticamente- reside ya en la evidencia ello. En modo puntillista, señalar que no coincide quien suscribe de pleno y al 100 % por otro lado, para mí todavía le queda la última bala dorada del "Hollywood ending", pero salvo dicho matiz... Sí, vaya, podría decirse que casi estamos en las mismas con la acepción generalizada para esta ocasión y en esta casa. "Deconstructing Harry" es una de las mejores y más redondas comedias de Woody Allen. La mejor de la década a la que pertenece de la mano con el misterioso asesinato del mismo autor, las "chandlerianas" andanzas del Jeff Lebowski de los Coen y el inabarcable caos gitano debordado de Kusturica para la boda su "Gato negro, gato blanco", siempre desde las cuentas propias todo ello y lógico. Lo que (y esto es lo mejor), por silogismo directo y total, me la convierte en una de las mejores comedias jamás filmadas. Tal cual. 

SINOPSIS PRESTADA. Harry Block, un escritor de mediana edad y con un cierto éxito, se ha servido con frecuencia de sus experiencias sentimentales y familiares para escribir sus obras, razón por la cual la mayor parte de sus amigos, parientes y ex-mujeres lo odian. En tales circunstancias, le resulta muy difícil encontrar a alguien que quiera acompañarlo en un viaje a su vieja universidad para recibir un homenaje. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Cuando todo funciona en un film como ocurre con éste de hoy cuesta de veras ponerse a desgranar bondades concretas... Esta es la película donde Allen se presenta a la universidad que le expulsó, y pretende homenajearle años después, con una prostituta, un niño secuestrado y un muerto... A partir de ahí poco se puede añadir (además esa secuencia me dialoga directa y descacharradamente con lo visto con tanta anterioridad en "Recuerdos", mi film favorito suyo de no existir "Manhattan"). Es, además y por desgracia, su última colaboración con el maestro Di Palma en la fotografía (todo un punto de inflexión que se puede señalar... para mal, viendo en exégesis -desde la comodidad del presente- el deterioro inminente que entonces siquiera se sospechaba y para con la mayor parte de su obra posterior). Lo de la música, con este hombre de por medio, no creo deba ni comentarse a estas alturas. Sólo queda ya divertirse mucho, lo indecible, con el desfilar de los cómicos (altamente hilarantes en algunos casos) relatos que envuelven el pilar central con las andanzas de nuestro protagonista. Andanzas, ni qué decir, tan o igual de esquizoides que las ficciones que se enredan y desenredan con las mismas, para acabar alcanzando ese mimetismo tan equilibrado (cercano a lo imposible, me atrevería a añadir) que retroalimenta todo el film. 

EN CONTRA. Nada. Imposible... La mera y ya explicada estructuración ya hace acreedora del puro 10 por si misma a la obra.

CONCLUSIÓN. Quizá sí que sea la despedida del Woody Allen más genial o/y incontestable. O el film con el que, incluso, debiera haberse despedido por todo lo alto. Pero no son sino meras parábolas de lo gratuito ello y, a qué engañarse, sólo lejanamente con un máximo de media docena -a lo sumo- de títulos hasta fecha presente desde entonces (hablamos de una película de 1997 y está lo tan insaltable de que este hombre hace "una al año" sí o  también) nos recordará de alguna manera Allen a sus genialidades pretéritas (esas que parecían caerle de los bolsillos como el cambio el tabaco echando la vista atrás, si). Con todo, "Desmontando a Harry" debe prevalecer, perentoriamente que no queda otra, como una más de sus tan numerosas como contundentes "masterpieces". Y una de las más divertidas, insisto, ya para despedir.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10

6 comentarios:

  1. Pues a mí no me dice nada, Guzz. Hay pelis posteriores que me parecen muy superiores, como "Acordes y desacuerdos", "Un final made in Hollywood", "Match Point" y "El sueño de Cassandra". A partir de ésta sí que desconecté de su obra.

    Un abrazo.

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    1. Pistolas al amanecer ! A mi éste film me vuela muy por encima de las que mencionas a excepción de "Hollywood Ending", ésta sí y en verdad el último "gran Allen" para mi. "Harry", además, me rima muy bien con lo expuesto en "Recuerdos", como ya apunto y film por el que siento una predilección muy especial.
      Abrazo !

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  2. La estructura del relato se inspira claramente en "Fresas salvajes", de Bergman, de la misma manera que "Recuerdos" era "8 y 1/2" de Fellini. Lo comento sin ánimo peyorativo, pues pese a tan obvias referencias, ambos títulos son cien por cien allenianos, y también se cuentan entre mis favoritos. Si bien aportaré otro dato (fácilmente contrastable con una visita a Filmaffinity) y es que la crítica se cebó cruelmente con "Recuerdos" cuando su estreno. Boyero calificaba de detestable este título y, en el mismo número de "Casablanca", arremetía contra "El resplandor" y toda la filmografía de Kubrick (ya puestos...).

    Saludos.

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    1. Nunca se ha cortado un pelo Allen en señalar a Bergman y Fellini como dos de sus referencias más sentías. En verdad, la sombra de ambos se rastrea en su cine en ingente proporción (sobretodo en los largos años de mayor acierto del neoyorquino)... En cuanto a Boyero a veces pienso que lo que más le molesta, primordialmente, es que existan personas que no sean él mismo. Tal cual.
      Un abrazo.

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  3. Para los admiradores de Woody Allen tal vez resulte innecesario, por evidente, decir que cada nuevo film de este cineasta (situándonos en el año en que se estrenó la que nos ocupa) era un paso más en territorio conocido por el autor, pero un paso hacia adelante. Por eso, su puesta en escena resulta innovadora y brillante pero nunca pretenciosa al estar siempre al servicio de lo que cuenta. Y lo contado en “DESMONTANDO A HARRY”, con la consabida dosis de egocentrismo analítico, es de una inusitada acidez, sobre todo si compa­ramos el implacable (y a veces cruel) retrato de personajes y comportamientos de ésta con la bonhomía, musicalidad y relajada felicidad que rezumaba su trabajo inmediatamente anterior “TODOS DICEN I LOVE YOU”. Aún así, por encima de su tono acerado, estamos ante una de sus films más vitriólicamente divertidos y ocurrentes.

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    1. Pienso que, precisamente, esa "inusitada acidez" que mencionas es la clave, Teo. De alguna manera siento que todo el veneno, la mala leche de verdadera enjundia, que le quedaba a Allen (y sin estar ello en contra del ingenio y talento que se le presupone de base) se destila entre ésta y "Hollywood Ending". Desde ahí los valores estéticos se le tornan prioridad sobre la expresividad de historias y personajes y... Bueno, seamos amables, para mi ya no será más "lo mismo". Todo opinable y/o matizable, ni qué decir.
      Un abrazo.

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