martes, 15 de enero de 2019

LA PRINCESA MONONOKE (1997)

INTRO. Me resulta paradójico tener que resaltar, como siempre que se trata al Maestro Miyazaki en esta casa, el hecho de que limitar la obra de éste autor al "cine de animación", es hacer lo propio con cosas del tipo: "Dickens sólo hacía dramas" o "Ford sólo hacía westerns"... Y lo hace (lo de "paradójico", digo) porque, según perspectivas, no deja de ser igualmente cierto aunque sea lo indecible, lo incalculable, de más. Y, atención, que en su caso la cosa es si cabe peor ya que, sin excepción se cruce, nos referimos siempre a una manera, una fórmula elegida para su simple y llana "exposición" (el "cine de animación" así como género es algo completamente descriptivo que atañe al "cómo" y nunca al "qué" -sin más y como si una película de animación no pudiese ser a su vez una comedia, un film de terror o uno porno, incluso y etc-). Fuere como sea, e incluso jugando en "campo rival" (poniéndonos en ese feo escenario presto a relativizar la importancia del "género"), "Mononoke" es, claramente además, uno de los dos o tres mejores films de Miyazaki... Lo que la convierte, por el más obvio de los silogismos, en una de las dos o tres mejores películas de animación de la Historia del Cine o, si prefieren (ya tirando de la manta del todo), en una de las mejores sin acotaciones medien, qué también... No hay (como es costumbre) paternalismos para con los niños en el film, conviene señalar y téngase en cuenta ya que de cara a "los más pequeños" no es éste largometraje la opción más adecuada para introducirse en el universo del cineasta (más por sus complicaciones argumentales, ojo con esto, que no por su supuesta dureza que el buenismo occidental pueda señalar desde su galopante estulticia -sí, niños, de verdad... los jabalís sangran, y si son gigantes y/o incluso dioses, todavía más). Con todo, preferencias de quien sea al margen, el arte y la imaginería de Miyazaki nunca llegó tan alto como en su sacrosanto díptico, formado por el film hoy destacado y su oscarizada y posterior sucesora en la filmografía del genio nipón. Y no, no explicaré hoy mucho, casi nada en verdad, del film en si, por cierto... Film, en efecto, el "más adulto" y puramente "aventurero" para algunos del señor Hayao. Prefiero (humilde y egoístamente) limitarme a seguir alucinando panderetas hasta el fin de los tiempos que, considero, es lo que realmente procede aquí.

SINOPSIS PRESTADA. Con el fin de curar la herida que le ha causado un jabalí enloquecido, el joven Ashitaka sale en busca del dios Ciervo, pues sólo él puede liberarlo del sortilegio. A lo largo de su periplo descubre cómo los animales del bosque luchan contra hombres que están dispuestos a destruir la Naturaleza. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Con perdón por lo somero a, por ejemplo,  la maravillosa partitura de Joe Hisaishi y para resumir: absolutamente todos y cada uno de sus minutos de metraje. 

EN CONTRA. Lo de algunas veces con este señor y que no se sepa entender ello. Miyazaki NO sermonea, no hay moraleja, no hay intento alguno de enseñar a los niños como deben ser. Explica una historia que recae, simple y directamente, sobre la capacidad de imaginar de una forma libre por completo y despejada de cualquier tipo de intento de"vender algo"... Lo que nos fascina a tantos y tantos adultos, precisamente. Somos intrusos en algo que nos demanda soñar también a nosotros, no en algo artificioso que mirar con barata condescendencia ("ja ja ja,esto los niños no lo pueden entender pero yo sí... qué ingeniosos son"), con lo que podamos sentirnos cómodos desde una (a priori) superioridad intelectual. Por eso el cine de este hombre es tan único e inalcanzable: para los pequeños es un dispendio de imaginación inabarcable... Y para nosotros también, sin diferencia alguna. El reto está en dejar dormido el cinismo y la soberbia un ratito y entender que, en este caso, los que a lo mejor no damos ya la talla somos los mayores en nuestra incapacidad, fatal y ya finalmente desvelada, de abrazar una fantasía que, por supuestísimo, no tiene igual en la historia del cine de animación... O de cualquier otro tipo. 


CONCLUSIÓN. No les voy a engañar: soy muy -MUY- fan de Hayao Miyazaki. Y con el pasar de los años más. De hecho, es uno de mis -fácilmente- diez o quince (nunca menos de eso) realizadores favoritos de la historia, más allá de dibujos o animaciones. Desde dicha premisa, qué contar de Mononoke a estas alturas...  Lo explicado en "a favor" ya se compadece con todo aspecto analítico que quien quiera (o pueda) pretenda argüir. El alegato ecológico, la absoluta falta de condescendencia innecesaria, la aventura en si (que es un cañón), el subrayar que frecuentemente más que "buenos y malos" todo queda supeditado a circunstancias y necesidades... No acabaría.  Miyazaki es el único cineasta que tiene un film de animación que aparece invariablemente en todas las listas del rancio abolengo ése de: "los mejores films del universo y parte del extranjero" con su Chihiro (que además es el único film animado con el Oso de Berlín, por poner otro ejemplo de tantos a fin de enaltecer -cómo si hiciera falta- su grandeza). Dicho ello, si tienen que ver un film del Maestro que no sea "El viaje de Chihiro"(y aunque me fastidie de admitir, en verdad, porque a mi me parecen todos ellos una virguería con la única posible excepción de Nicky -que tampoco baja del notable, por otro lado-) yo de uds apostaba fuerte por éste de hoy. Obra  que sintetiza y aumenta (a la vez) lo que de bueno ya tenían otras dos obras maestras previas del autor, también especialmente avezadas a un formato de "aventura clásica", como fueron "Nausicaa" y "El castillo en el cielo". Imprescindible, cómo no.

GUZZTÓMETRO: 11 / 10

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