domingo, 6 de enero de 2019

TOP GUZZERO 1979 : ILUSTRES CUARENTONES DEL ROCK

Año nuevo, lista de discos cuarentones nueva. Por supuesto. Estrenamos 2019 en el espacio con la ya tradicional chirigota (7 años ya con el asunto, en un alarde de regularidad directamente impropio de la casa) consistente en enumerar los diez discos más destacados de entre aquellos que alcanzarán la cuarentena durante el transcurrir del curso que recién nos arranca. Ni qué decir, nuevamente, la retahíla de discos (y algunos puras "masterpieces", en verdad) que quedaron fuera en la criba final puede resultar, y resulta, completamente sangrante/inexcusable/chocante/vergonzosa... Elijan uds, que acertarán sin duda. 1979, esta vez y nada menos... Con la new wave dando relevo al punk que mal que bien todavía colea con solvencia, el hard rock y el progresivo fusionándose cada vez con mayor denuedo en nuevos "metales", el aor campando a sus anchas, clásicos reinventándose con mayor o menor gracia (y/o como pueden), etcétera. Sin más dilación ni rodeos, que considero ya se cumplió con el innegociable exordio de turno, vamos con los diez elegidos de la casa a colación de lo hoy propuesto...

10. STIFF LITTLE FINGERS / "Inflammable Material". No solo Damned, Undertones o Buzzcocks (entre otros) quedaron fuera de este top 10 a pesar de proporcionar trabajos de verdadera enjundia en aquella temporada... Ejercicio por completo imposible, a tenor del punk-rockero subgénero que se apunta, con el estreno de los norirlandeses Stiff Little Fingers. Una de las castañas y exabruptos más inmisericordes y necesarios jamás grabado que, ni qué decir, aguanta tiempos y modas sin despeine ni problema medie. La, en efecto, inflamable rabia que le sostiene y da razón de ser, permanece como uno de los ejemplos más indebatiblamente adictivos jamás paridos bajo la insignia de las crestas y los imperdibles. Inextinguible.

9. GRAHAM PARKER / "Squeezing Out Sparks". Ya no solo es que Costello (uno de los 3 o 4 músicos de cabecera de siempre en esta casa -nadie se equivoque con lo que comenté aquí hace  unas semanas, con lo poco que me agrada su tan aplaudido y aún reciente último disco-) se marcara "el de los elefantes", los maestros Lowe y Edmunds dejaron también contundentes muestrarios a atesorar para los restos... Y también Joe Jackson, no me olvido, la lia por todo lo alto en aquel 79, si...Pero nada. Ese año, si en clave "newaver" hablamos,  es para Parker y sus Rumour, con la que para muchos sigue figurando como la más alta cúspide de su carrera. Y no queda otra. "Sparks" arranca con cinco latigazos en la cara tan distintos como inolvidables, tiene "love gets you twisted"... No, passion is no ordinary word, está claro. Y, no quepa duda, al contrario que el muchacho excelente, nunca lo será.

8. FLEETWOOD MAC / "Tusk". Encocados perdidos, viniendo del disco que lo vendió todo, sin soportarse apenas entre ellos... Los condicionantes e historietas mil que rodean a la famosa banda desde aquellos días, los ciertos y los inventados, son legión. Con todo, nada de todo ello puede tapar más allá de un simple instante lo tremebundo del tracklist del disco en cuestión nos ocupa. Tarde o temprano, a poco se acerque quien fuere, el embrujo de este cajón de sastre llamado "Tusk", con toda su colección de sorpresas y diversidades en registros agazapadas, hallará la manera de quedarse contigo. Y para siempre. "Tusk" cierra uno de los hat-tricks más memorables de la historia rockera. Fin del drama. Cuando, y ello ocurre de mucho en casi nunca, alguien alcanza un nivel de acierto y grandeza como el de los FM del segundo lustro setentero no importa demasiado lo que opine nadie. Esto es así.

7. RICKIE LEE JONES / "Rickie Lee Jones". Compañera de juergas (sobretodo y más allá de que fueran pareja un tiempo) de Waits lo mismo que fanática confesa de Van, la Jones se merendó el planeta con este estreno suyo que aunaba songwriterismo pop con fundamentos jazz, a Joni con Randy, a una producción de relumbrón con una sencillez expresiva que enamoraba (y enamora)... Muchas cosas, todas ellas de buena para arriba, se concitan en su estreno. A qué añadir nada. De hecho, tan maravilloso le quedó el asunto que, de alguna manera, se convirtió en algo así como "el enemigo en casa" ya que, sin pretenderlo en absoluto (obvio), su onda expansiva consigue opacar en significante grado una carrera tan constante como altamente apreciable. Lo que es pasarse de buen@ este caso y tal cual.

6. THIN LIZZY / "Black Rose: A Rock Legend". Otros que remataban un lustro de maravillas. Y aunque ya me supongo que a otros les ocurrirá algo similar con "Bad reputation" (otra locura de trabajo), para quien suscribe escuchar en esta black rose como se logra emular en calidad y casi al 100% un milagro -que ya no meramente "álbum"- como fue, és y será "Jailbreak" resulta algo de muy imposible ponderar en justas medidas. Lynott era un genio, eso lo tenemos en mármol unas cuantas docenas de miles, pero pocas veces molará (pues ese es el término perfecto) al nivel de este trabajo. Tristísimo pero también emocionante escuchar siempre la preciosidad de "Sarah" en la que prometía lo que al final no pudo cumplir a su hija, el groove de "S&M", la vuelta a la fuga de la trena del 76 con el tema de arranque y "wating for an alibi"... y si "toughest..." es un morir de ese "molamiento" ya apuntado, la épica despedida con el tema homónimo del álbum no hay cristo lo pague jamás ni a diez mil letras... Se insiste, "Jailbreak" es "demasiado", sin más, pero jamás se acercarían Lynott y cia a ello como en este disco. Por lo menos en el humilde parecer personal.

5. TALKING HEADS/ "Fear of Music". No soy sospechoso de proselitismo garrafero alguno con la banda de Byrne. Entiendo que es una de esas bandas/artistas de "sí o no", de maniqueísmo por montera y ahí nos las den todas que no hay porque vender nada a nadie... De la misma forma, y en efecto, para mi es una banda completa e igualmente innegociable en las querencias propias. Me gustan y resultan necesarios todos y cada uno de sus discos. Tal cual. Dispuesto ello, nos encontramos con que su tercer trabajo, éste "Fear of music", es además y de la mano con "Speaking in tongues" el favorito personal de la formación. Y aunque "life during wartime", "memories can't wait" o "heaven" puedan ejercer con solvencia como improvisados ganchos y ya puestos, lo és porque (de alguna forma que no atino del todo a precisar) es desde hace ya demasiado para ser capricho el disco suyo que me resulta más claramente homogéneo, y aún dentro de la acostumbrada locura. Creo, sinceramente, que el par que preceden, el mentado "speaking" o "true stories" serían mejores y más obvias propuestas para "acercarse pronto" al mundo de los Talking Heads, se admite sin problema. Pero "fear" tiene algo intangible, una especie de inquietud soterrada y continua presta a estallar cuando menos se espere, y ese algo al final me lo hace siempre especialmente sugerente, aún desde los impagables baremos de grandeza que rigen en su obra.

4. RAMONES / "It's Alive". Esto no requiere mucha explicación. Los Ramones, con el line up original, paseando por UK en directo los temas de sus tres primeros álbumes de estudio (y haciéndolo de forma casi alegórica en el último día del 77 -"hasta aquí hemos llegado y el punk se muere hoy y ahora"-, aunque el disco en cuestión no viera luz hasta casi año y medio después). Trilita pura y en vena, el disco que (personalmente pienso) habría que ponerle a un marciano para explicarle bien y rápido en que consiste la coña ésta del punk rock. A partir de ahí sería todo un gastar teclado por el placer de hacerlo y sin más: uno de los mejores y más abrasivos directos nunca habidos, lo mismo que un festival infalible e incaducable de la pura diversión, por parte (y a la salud) de la más disfuncional familia inventada de la historia rockera toda. No se puede pedir más.

3. NEIL YOUNG & CRAZY HORSE / "Rust Never Sleeps". Aunque ya el mero tracklist de este pedazo monolito (uno de los más altos y recurrentemente admitidos  en la singladura del medio) da un poco bastante de vértigo, supongo que debo tratar igualmente de sintetizar lo mejor que sepa el disco en si... E imposible ello para mi, ni qué decir. RNS empieza con pausadas delicadezas en la entrada y te reserva una paliza agotadora de aquí te espero aguardándote en la salida. Y lo hace valiéndose de una puerta giratoria de la que, además, jamás podrás ni querrás salir. La manera en la que se hablan y complementan los temas de entrada y despedida ya le dan el "10" por si mismo al disco y a qué perder el tiempo. Está también el asunto de que "powderfinger" es de las cosas que más se me acercan a una hipotética canción favorita de siempre del canadiense. Casi nada... La propia estructuración del álbum, que no son dos sino varios en uno, con el desfilar de todo el catálogo de opciones del genio en mayor o menor grado dispuestas, es otro prodigio a aplaudir hasta lo autolesivo. Qué sí, qué todo es verdad... La parte eléctrica es simple y llanamente brutal (lo de Crazy Horse como banda es una burrada para la que no hay cochino dinero) y la reposada un morirse de lo puro bonito, sin más. Hasta "imprescindible" parece aquí, en uno de los seguramente mejores cinco discos del músico nos ocupa (y con la incalculable barbaridad que acarrea ello), una palabra demasiado pequeña.

2. AC/DC / "Highway to Hell". De vez en cuando, leyendo publicaciones de diversa índole avezadas al mundillo este del rock, se puede ud cruzar con conceptos como "garage rock" o "high energy"... Bien, el disco que ahora toca es sin el menor atisbo de duda el mejor y más incontestable en esa rama concreta del célebre hijo bastardo de los Bach, Mozart y demás. Esto es así que está en los Escritos. Scott nos dejaba aquí huérfanos en el pináculo de su poderío víctima del infortunio (y de una melopea de varios pares de cojones también), y los Young daban con unas canciones que, en conjunto y por separado, jamás ha vuelto a repetir nadie en estas vestimentas... Casi pues que menos rollo en esta ocasión y mejor pongo enlace al texto que servidor se marcó hace un lustro en el Exile Magazine (y así se recrea quien lo estime oportuno) ... Inmortal sin más el puñetero "highway".

1. THE CLASH / "London Calling". Mis tres discos favoritos de la historia toda del tinglado son el directo de Sam Cooke rescatado en los mid 80's desde los primeros 60's, la "marquee moon" televisiva y, por supuesto, el que ahora nos ocupa (les dejo añadir como mucho el NY de Reed a los amantes del poker, pero YA). Partiendo de dicha y primordial premisa, les pregunto yo ahora: ¿qué narices les explico sobre este álbum?. Un elepé que es  claramente un tópico ya (como lo son varias óperas de Verdi o las pelis del periplo americano de Hitchcock, por ejs), que es más new wave que punk (aunque sea atacado con demasiada sangre para pertenecer de forma inequívoca a lo primero, conviene admitir) y que suple sin problemas sus  posibles y siempre subjetivos altibajos merced a una diversidad de palos (y sin salirse jamás del camino que toca) casi inabarcable. Y al final, cómo no, todo es un cansarse en balde ya que, en definitiva, el mejor disco de "la última banda que realmente cuenta" seguirá captando adeptos generación tras generación. No queda otra. Por supuesto, siempre se podrá hacer algún irrisorio e insostenible conato de ninguneo, algún intento de aguar vinos... Es algo muy conocido y también sobado este trabajo queramos que no y, por ende, normal de hecho que ello ocurra (aunque tratar de ningunear al "London Calling" por "tópico" es todavía más tópico a estas alturas y si cabe.... ojo con eso). Ni caso jamás en cualquier caso, ni qué decir. Venga lo que venga y desde donde lo haga, al final solo quedará una sola y única verdad: cualquier disco que no sea "el directo de Sam Cooke rescatado en los mid 80's desde los primeros 60's o la marquee moon televisiva ", será siempre e inefablemente peor que el grandioso London Calling a la postre... Que no en vano nos "quiere infinito" y todo.

4 comentarios:

  1. Ya te comenté en Facebook por dónde iban mis tiros, Guzz, pero aunque cambiaría varios, magnífica tu lista. y perdona por haberme dejado en la red social por antonomasia (aunque muy floja en contendidos por lo general) el crucial y tercer álbum de los Clash. Lo pienso escuchar hoy mismo para excusarme. Quien lo ningunee a estas alturas es que anda bastante perdido.

    Un abrazo.

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    1. Ya sabes lo que significa el LC para mi, Gonzalo... Un disco que puede colar como el favorito personal tanto del punk como de la new wave en clave británica, lo mismo que mi doble de estudio favorito de siempre (y con la barbaridad/burrada que acarrea ello). Bendita penitencia te infliges...
      Abrazo.

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  2. Por quedarme con uno lo hago con Rickie Lee, que es un disco esencial.

    Gracias.

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    1. Ese disco es una pura delicia sin más, sí señor (y me da igual lo melifluo de la expresión porque lo és y punto).
      Gracias a tí y abrazo, Alberto.

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