jueves, 28 de febrero de 2019

DISCOGRAFÍA ELVIS COSTELLO (del menos bueno al más mejor)

 Una de las cosas más rematadamente raras que me han pasado desde que estamos en el mundo éste de las "interacciones internáuticas" (llámese blogs, webs y/o redes sociales varias) fue a finales del pasado curso y con nada menos que el tan aquí admirado Elvis Costello como foco principal del drama. Tras varios años de sequía en producción de estudio y con una enfermedad -que a tantos miles nos asustó de primeras- a priori superada, presentaba al mundo el de Liverpool su flamante "Look now"... Disco, en general, aplaudido por dios y la madre (tanto desde el corralito del "deep fan" como desde el insondable mar de los visitantes ocasionales) que, por cuestiones varias ya en este lugar descritas en su momento (enlace a colación here), no acabó de agradar  a quien suscribe. Digo más, fue un planchazo importante. Siguiendo desde ahí, y por aquello del "joder qué raro se me hace ir a la contra cuando todo el mundo está alabando a Mí ídolo" (cuestión que todavía escuece), ya hace varias semanas que uno tenía intención y ganas de abordar un nuevo "relato costellero" en el blog... Para la ocasión, la chirigota que reza en título. Con todo el cariño y gratuidad del mundo que va la cosa, ni qué decir.


Un único apunte, antes de entrar al foso de gladiadores. Se ciñe el siguiente listado a los veinticinco discos de estudio que vienen a ser el grueso de la "discografía tipo/estándar" del músico, grabados en estudio y con material original (o por lo menos de forma significante, esto segundo). Esto és:  aunque (y obviando a los "complices" habituales) aparezcan las colaboraciones con Toissant, Bacharach, la Brodsky Quartet o The Roots, se deroga de raíz toda la retahíla de completismos de "b sides", álbumes de versiones ajenas, soundtracks, intrusiones "puramente clásicas", directos (oficiales y no) o colaboraciones varias y por doquier de cualquier otra índole... Y apelo a la comprensión de base del personal, en todo caso... ! Qué son ya más de cuatro décadas de genialidad gafotas en danza ¡


25. "Wise Up Ghost and Other Songs"  (2013). La mera y dolorosa producción de este disco, el penúltimo ahora y firmado con The Roots, ya le confiere con holgura ésta "posición de honor" en el listado... Si se criticó en la casa "Look now", por ese tan innecesario como abusivo exceso de añadidos desde la grabación, con esto de "Wise up..." la cosa se torna directamente inadmisible. Ver y escuchar a Costello en verbenas que parecen salir de performances ad hoc para reality-shows envuelto, a su vez, de una producción tan antinatural y machacona (a ratos solo faltan Britney o Justin bailando por ahí en medio) acaban, irremediablemente me temo, por configurar el peor y más fatal paso de tan imprescindible carrera. Póngamoslo en "colaboraciones varias" y mejor miremos para otro lado los fans, vaya... ¿Cuela si decimos que "no és canon"?.

24. "Secret, Profane & Sugarcane" (2009). Que Declan y el legendario Sr. Burnett hicieron buenas migas enseguida y durante mucho tiempo (o hasta hoy, directamente y si prefieren) es algo harto conocido a poco se pilote la singladura de nuestro protagonista. Qué ya estaba a los mandos para la producción de "Spike", y antes con el gigantesco "King of America" (nada menos), el maestro T-Bone... Sin embargo, lástima, el álbum que ahora toca es, con importante diferencia además, lo más marcadamente aburrido y coñazo que ha grabado nunca Costello. No es un truño (eso solo me lo merece la referencia anterior en la lista), claro, pero es que no se sale de aquello tan rijoso y carcunda que "los especializados" gustan de denominar "ejercicio de estilo" ni un puñetero milímetro. Siendo positivo, Costello por oficio y talento sale vivo de su intrusión a las american roots más profundas (que de eso iba la cosa en definiiva) pero, desgraciadamente, el tracklist sólo nos regala "sulphur to sugarcane" o su revisión de las "complicated shadows", como material de verdadera enjundia.

23. "Goodbye Cruel World" (1984). Primera colaboración en aparecer aquí con los maravillosos Attractions originales en liza y, que ello hasta tiene su coña, el disco que el propio McManus señala como el peor de su carrera desde el libreto de su reedición digital. Pub music con aromas a pana y pureteo qué agradó en la época por su parcial reverso "pseudo-soul", pero cuya deuda autoinculcada hacía un sonido tipo y un tracklist tirando a flojeras no acabó de dejar brillar como se pretendía... Una impagable perla entre todo ello, eso sí: la versión desnuda de su "worthless thing", desde los bonus de la mentada reedición, no hay cristo ni demonio que la pague.

22. "Look Now" (2018). Lo ya explicado hace unos meses: "under lime", "unwanted number" y algún muy contado tema de corte mucho más minimalista que el resto, salvaría yo aquí y  únicamente del lote. Todo subjetivo, ni qué decir. Pero desde ese punto donde muchos "costelleros" de pro preferimos -una y un trillón de veces- verle rodeado de violines, cuerdas acústicas variopintas o/y pianos clásicos sin sampleos medien (en vez de coros abusones, metales porqué sí y chimes de todo tipo a tutiplén -y haciendo ello todavía más doloroso, si cabe, el tema del disco del 2009 ya antes repasado-) "Look now" se pega una señora toña del todo indisimulable. Me gusta que guste, de hecho me alegra bastante (todo reconocimiento para este genio se me antoja a mi poco de forma invariable), pero, tras un lustro de espera un disco "karaokil" (a la sombra de Bacharach) y que puedes hacer cada tres días si se te pone en la punta... ¿De verdad Elvis?. 

21. "Painted from Memory" (1998). Un poco lo del caso que precede pero veinte años antes. Sólo que con algo de puntuación superior de media desde el simple y llano tracklist. Se nota en verdad que estamos ante un disco de colaboración a otro nivel con Bacharach (va firmado en comándita queramos que no), y aunque -otra vez- está ese Declan que se empeña de forma contumaz en ser Sinatra sin hacerle puñetera falta, sólo por "the sweetest punch" y "god give me strenght" la cosa se acerca ya a lo abiertamente recomendable. Lo menos bueno, para quien suscribe (y de forma obvia si se ha estado un algo atento a lo que precede en el posteo), es que estamos ante un elepé temático de su vertiente menos atrayente... Dos hasta mola, tres tira que te va, cuatro a lo sumo (y tensando al límite) "shes" por disco vale... Pero no más porfa. Que tanto azúcar se me hace bola. ¿Qué canta muy bien?... Claro, no te jode. Busca ahora el peor disco de Jeff Beck, verás que (oh, surprise) también toca muy bien la guitarra en él. Si es que...

20. "All This Useless Beauty" (1996). Dice mucho del nivel medio de Costello que un disco donde asoman temas como "shallow grave", "you bowed down", "complicated shadows" o la preciosa e inicial "the other end (of the telescope)", aparezca en esta posición. Es también el último disco, ahora ya sí y del todo, con los Attractions originales (la relación con Bruce Thomas, por lo visto, era ya como bastante irrecuperable). Sea como fuere, aún asumiendo el paso atrás (que lo és y claramente) desde "Brutal youth", toda esta belleza inútil encierra un disco lo bastante amable al que lo único que en verdad se le puede echar en cara, o al menos de forma clara, es su ausencia de nervio. Muy poco del arrojo y fuerza de sus gloriosos tiempos pretéritos queda en estas composiciones... Aunque, por supuesto, lo poco que asoma suele coincidir con lo mejor del disco (no se qué me da, además, que a Bruce esto del "croonerismo sinatrero" no le acababa de convencer del todo mucho rato seguido... tampoco). 

19. "When I Was Cruel" (2002). Uno de los discos más infravalorados de Elvis. Y sí, aún estando en la posición 19 (qué tratamos de quien lo hacemos, reparemos un segundo en ello de ser menester). Casi por sorpresa y sin mucho bombo aparecía tras varios años de sequía en estudio (colaboraciones al margen) éste WIWC. Regado de algunos de sus temas más abiertamente rockeros en lustros ("daddy can i turn this ?", "dissolve", "45", "tear off your own head") y algunas bonitas semi-baladas de alta consideración para contrastar ("tart" o "alibi"), lograba este disco alcanzar cotas muy mayores a las de su inmediato antecesor (tanto en su carrera como en este listado). Además, está también "my little blue window" y a pesar de algún que otro tema que, póngamos, queda algo alejado de sus grandes cimas, con ello se alcanza para cuajar al fin una colección realmente apreciable. Uno de los grandes secretos agazapados en el largo opus costellero que, seguramente, pueda sorprender a más de un@ y dos. Y para bien.

18. "Spike" (1989). Uno de los dos discos aparecidos en la etapa de colaboraciones con McCartney y el que, por supuesto, contiene la celebérrima "Veronica". Y, de nuevo, vuelve a ser una irregularidad bastante obvia la que no me permite hacer saltar a posiciones más elevadas éste disco. Aún a pesar, atención, de tener algunas piezas del calibre y octanaje de "tramp the dirt down", "deep dark truthful mirror" o (entre otras) la inicial "this town". Pero, lo dicho y redicho: tratamos sobre quien lo hacemos... Más me fastidia a mi (se lo aseguro), qué "God's comic" es una de mis canciones favoritas suyas desde ni me acuerdo. Con todo, esa segunda parte donde parece priorizarse la búsqueda de determinadas texturas por encima de cualquier otra consideración acaba por dañar un "todo" que, para mi al menos, hubiera sido "más con menos"... menos temas, se entiende (y como cuatro o cinco, además).

17. "Punch the Clock" (1983). Con todo el respeto a los TKO Horns, pero este será por siempre el "disco trompetero" de EC&A. Y el penúltimo antes de tomarse un ya casi imprescindible hiato de año sabático (por aquello de no de morirse por  puro agotamiento y tal). El que para muchos siempre será el álbum de "Everyday i write the book" (uno de sus grandes zarpazos de siempre "al otro lado del charco") y para otros, como servidor, el de la maravillosa "shipbuilding" (una de las letras más incontestables y luctuosas de su carrera, con la burrada perentoria que acarrea ello) que el maestro Wyatt también supo hacer suya. En este caso, más que irregularidades lo que no me permite "ascender" el álbum a posiciones más serias es que tanto viento metálico y tanta jacaranda por montera lo que es alegrar alegra, no lo negaré, pero también (y ya lo siento pero no lo puedo evitar) me resulta por momentos una especie de reverso en modo "banda el pueblo en las Fiestas de Villaberzas de Abajo" del muy -MUY- superior y anterior "Get happy !!"... Eso sí, "the world and his wife" es a su vez el fin de fiesta total. Las cosas como son.

16. "Mighty Like a Rose" (1991). El otro con colaboraciones maccartnianas. Sin duda con una de las peores portadas, no solo suya sino de toda la historia del mundo (y con algún tema del primer segmento de disco que nunca me ha convencido mucho, ya puestos), pero también, con un equilibrio más ajustado entre highlights evidentes y joyitas (y joyazas) semi-ocultas que el más celebrado, en general, "Spike". El disco de "how to be dumb" (eso és Declan, coño, así me gustas) o esa maravilla cósmica de cierre que responde por "Couldn't Call It Unexpected No. 4" (lo ves hombre, con orquesta clásica mucho mejor... dónde vamos a parar, que está también "All grown up" por ahí en medio por si poco fuera). Casi hasta me hace cierta gracia que el tema más recordado, el surfero de bienvenida al disco, me resulte de los menos memorables a pesar de su, indiscutible, emblemática condición. Se insiste, que nadie se nos despiste con la horrenda y floripondia cover, MLAR es un trabajo muy altamente reivindicable y que, curioso o no, me aguanta mucho mejor en las querencias personales que otros con bastante mayor aceptación popular.

15. "National Ransom" (2010). El último trabajo de auténtico calado en la cronología hasta momento presente. Como si hubieran ubicado y aprendiendo a paliar todo lo que en "Secret, Profane & Sugarcane" no funcionó como debiera, Costello y Burnett (con la ayuda de algún ilustre del "americana" como el Sr. Lauderdale) se aplicaron en serio para este "National ransom".  Ese zambullirse sin cuidado ni escafandra en las old roots pero, a su vez, salpicar e introducir con tino rockeos del tipo "the spell that you cast", "five small words", el tema titular, "I lost you" y alguna más, confiere una calidad al trabajo que le aleja (y mucho) de lo ofrecido en 2009 para acercarse, aunque parcialmente sea, a lo tan cojonástico que se logró en aquel "delivery man" de unos añitos antes... Para todo lo demás: "Dr. Watson i presume" y "Church underground". Que les tosa quien se atreva (que ya iremos a llevarle bombones al hospital).  

14. "The Juliet Letters" (1993). Parada insaltable de cualquier amante de los melismas y vibratos costelleros que, por muy obvias razones, brillan aquí a un nivel casi inabordable. Junto a "North" la prueba más sangrante y evidente que al timbre y arte de nuestro ídolo le sientan mejor los cuartetos de cuerda (literalmente para el caso, merced a The Brodsky Quartet) y/o la casi desnudez instrumental, que otros "palos" anteriormente descritos. Sería fácil buscarse ahora un antropólogo de guardia para que nos explique como, según una serie de vericuetos epistemológicos del copón, Declan lleva todo eso en la sangre desde los tiempos de Dickens -sino antes con Don William-, de una manera que excede por mucho sus intrusiones y logros americanos. De cualquier manera, esta obra de arte que también es disco, sigue perdurando gracias a un sindiós de músicos e intérpretes del mundo entero que siguen recreándolo año tras año. Irrepetible, en defintiva, y una de las muestras más contundentes de porque este señor se sienta en la mesa de los más grandes de siempre. El último en la historia hasta hoy que puede hacerlo, del brazo con su amigo de Pomona, en realidad.

13. "The River in Reverse" (2006). El mejor disco de colaboración con quien sea firmando desde la portada (aún a pesar del milagro que precede -cuya clásica premisa de base aleja a muchos, por desgracia-) , dejando a Attractions e Imposters al margen. Y tenía que ser con el Maestro Toissant, of course. Sintetizó a la perfección los activos y posiblidades que el registro costellero le ofrecía el mito de Louisiana, y de esa mixtura salió un disco que todo melómano de bien debiera tener en botín. Se reserva el de N.O. alguna pieza concreta como singer, pero el resto las ataca Costello con una sobradez y solvencia a prueba de todo. De hecho algunas de ellas pasarán a ser moneda corriente en casi todos los sets que el gafotas ha acometido desde entonces. Y no quería destacar nada de forma ex profesa, esto es todo un señor ejemplo de homogeneidad que (aquí sí) fluye además tanto por partes como globalmente, pero de verdad que la ausencia en discotecas privadas de ese díptico de despedida, con "wonder woman" y "six-fingered man", de cualquier "vanático" (sito en este planeta y que se precie un mínimo) resulta del todo inexcusable.

12. "The Delivery Man" (2004). Aunque no la acabó de rematar por todo lo alto, la primera década neomilenaria de Costello es algo que, y pienso ya hay sobrada perspectiva, se antoja como bastante incontestable. De hecho, pienso que de entre esos "grandes" anteriormente referidos (de los todavía en activo o sencillamente vivos, se sobreentiende) fue el que estuvo más claramente en forma e inspirado en dicho decenio. En cualquier caso su "delivery man" es, y quede claro desde ya, su gran disco de "sonido americano" (para ubicar torpe pero también rápidamente). Con íconos como las sras. Williams y Harris colaborando (sin olvidarnos de la steel de Mr. McFee), un tracklist de puro diamante y, ojo, la alegría derivada de una nueva montura para sus desventuras (aquí es donde los Attractions pasan a ser los Imposters, apareciendo ya el Cracker Davey Faragher como flamante nuevo bajista), TDM es uno de los mejores álbumes de su década lo mismo que de quien, en última instancia, lo firma. Así de molante y tajante es la cosa... Pasa que nos acercamos ya al top-10 del artista y ahí, ni qué decir, hay puras hostias de concurso y como panes para entrar. (Pd. No sería muy honesto si no destaco, ni que sea por la gatera y a traición, "country darkness" y "bedlam"... que no son de este puto planeta y punto).

11. "Armed Forces" (1979). "Hostias, se ha dejado el de los elefantes fuera del top ten. A la cárcel cyon él"... De acuerdo, se ve venir de lejos y se asume sin problema. Pasa que, al igual que ocurre con el anterior del listado, existe eso del "por algún lado hay que cortar"... Excusa  que quizá suene algo barata o vacía (o chorras, por qué no), se sigue admitiendo y habida cuenta de que nos enfrentamos a "Oliver's army", los "accidents will happen", la "green shirt" o, entre otras desde algunas ediciones del álbum, hasta al famoso cover de Lowe con aquello del "PL&U". Pero excusa que, en definitiva, no deja de ser también realidad en las  cuentas propias. Claro qué es un discazo (estamos en sus "años dorados" de aceptación crítica/público), por lo que no me paro ni medio segundo a comentar algo tan obvio. Pero, por unas u otras razones, los diez que seguirán me parecen albergar una mayor compensación general desde sus respectivas colecciones de canciones, y aún sin (en algunos casos) alcanzar unos picos concretos tan sonados y rotundos (y legendarios ya a estas alturas) como los de "Armed forces"... Qué sí, qué también es una masterpiece de aquí te espero... De hecho, no se qué narices hago excusándome: fue el primer vinilo suyo que me agencié, tiempo ha, y me deje un dineral en un 1st Ed. UK que no hubo ni hay puto derecho.

10. "Momofuku" (2008). Pues sí. Se coló en el top-10. Y sin duda no faltarán comensales que arrugarán ceños por incluir en tan selecto reducto a "Momofuku"... Más dejando fuera del mismo el que precede. "Momofuku", por supuesto, tiene una portada tirando a espantosa y una explicación (y motivación para la misma) aún peor... Por no hablar que no hay "olivers" ni "accidents" -etc- en su interior. Lo que sí tiene, miren, es un tracklist que, con alguna muy puntual excepción (básicamente la pseudo-bossanova "Harry worth" que me parece que no va a ningún sitio y, muy parcialmente, la inicial "no hiding place" por esos "nanas" por ahí en medio, que me abaratan un bastante una pieza por lo demás magnífica), resulta completamente incontestable. El mejor disco en estas vestimentas, que son las más cercanas a un pop-rock estándar suyo por otro lado, desde la juventud brutal y con sobrada contundencia. Puros trallazos como "american gangster time", "Stella hurt" y "go away", conviven con lindeces como "flutter and wow" o la preciosérrima "my three sons" y con total naturalidad. Además el colchón de temas restante es tan variado como notable... De hecho la gema definitiva del lote me reside a mi en uno de estos temas en que, quizá, no se repare de primeras..."Pardon me, Madam, my name is Eve"... Pura crema costellera, donde rabia y miel se funden en uno como en ninguna otra parte y me recuerdan de nuevo, por enésima, una de las mejores formas (sino la mejor) que jamás he leído o escuchado describiendo el proceder y estilo del músico: "un frasco de veneno escondido en un guante de terciopelo". Tal cual.

9. "Blood & Chocolate" (1986). Muy pocos músicos, aún a estos niveles, han logrado clavar dos álbumes tan magníficos y a la vez diferentes en una misma temporada. Ese 86 desdoblaba a nuestro prota entre las mandolinas y violines folk del rey yanqui y el retorno a lo grande a sus modos más poperos y/o estándar  (abandonados desde el domitorio imperial del 82). En esto segundo nos quedamos para B&Ch, por supuesto. Bastante más que mero acompañamiento, en su conjunto, para la excelsa "I want you"... Sobre la que, a qué engañarse, resulta imposible no detenerse un momento. Estamos ante una pieza maestra de la historia del rock, y muy burra además, con esta rabia interior creciente de un tipo que no entiende porque su pareja necesita ir a hablar con su anterior relación de nada, para irse cabreando y pudriendo por dentro cada vez más. Ese sentimiento se va reflejando en una agonía siempre a más (que és menos) desde la interpretación y desde lo musical alcanzado, mediante un metalenguaje muy extraño (con parangón ubicable únicamente en la fiebre de la "heroin" de Reed), cotas de pura asfixia... No es de extrañar en absoluto que alguien con el fuste de Michael Winterbottom desarrollará, años después, un largometraje a partir de ella (que más allá de lo que digan las lyrics, la intención es -o debiera- algo vital y, qué duda cabe y guste más o menos, muy poca gente canta/interpreta con la intención de Costello). Por lo demás B&Ch dispensa pildorazos del calibre "I hope you'r happy now" y "next time round", le lanza un guiño al futuro "delivery man" con la inicial "uncomplicated" y, entre una colección de gemas poperas, hasta oferta con "Tokyo storm warning" una de sus canciones más largas de siempre con esta curiosa vampirización beatlelera y un Steve Nieve sosteniendo el tema con una maestría que no por recurrente debe dejar de aplaudirse jamás. Si se considera, finalmente, que se vuelve a contar con el maestro Lowe a los mandos, la cosa cae sola y de maduro.

8. "This Year's Model" (1978). El disco que casi todo el mundo tiene en casa (ni que sea por ademán completista las veces) , el de la portada más famosa y (entre otras, como ser el primero con los Attractions -por ej. y casi nada-) ser el infalible suyo en todas las verbenas del tipo "los X mejores discos de rock de la vida" habidas y por haber. Cabe comprensión, así de entrada, con eso último. Es sin duda el más "deudor de su época" ya que, en efecto y a pesar del innegociable mimo para con las melodías, el trote borbotónico e incompasivo de sus nuevos socios dan un poso punkie innegable al álbum. Curiosamente, en lo personal, es junto a "Armed forces" el menos perfecto de entre su imprescindible sexteto de arranque de carrera con material original (cámaras y elefantes "sólo" son dieces entre puros onces, para quien suscribe). A partir de ahí, qué narices explicar a estas alturas de las "pump it up", "Chelsea" y demás... Y es que quizá, se admite, sea un tópico ya la alta consideración que la crítica (e historiadores del medio varios) le otorgan sin falta. Cierto ello. Pero de la misma forma, ¿acaso deja abierta otra opción el puñetero disco?. Sólo, y como ya he hecho, la de perdernos un rato en chorradas subjetivas (y absolutamente gratuitas) de a duro tres docenas... Ahí reside la fuerza de lo verdaderamente incontestable, quieras que no.

7. "North" (2003). La pleitesía plena que rindo a este disco debiera ayudar a entender mejor esas "leches" que le endilgo, aún inmerecidamete si se quiere, al último editado hasta hoy... Su menos que es más llevado al paroxismo sonoro. El "disco recompensa" definitivo para los fans enamorados del cantante por timbre y capacidad interpretativa. Desde unos valores clásicos evidentes (Deutsche Grammophon presta la pegatina, por si alguien alberga dudas) y con una inercia muy mínima en lo instrumental, la expresividad del entonar costelero se dispara a unos niveles de emoción casi inabarcables. No es sólo el trabajo que todo fan de Waits debe tener perentoriamente, además (que va mucho más allá la cosa), también es un álbum que le da la bienvenida al otoño (el suyo) con una autoconsciencia bien entendida que exuda madurez, sin lamentos fatuos ni emociones enlatadas. Qué nadie se nos despiste desde ya los meros títulos de algunas pistas. Es un disco donde las letras son claras protagonistas, obvio, pero se desarrollan éstas desde una perspectiva de asimilación, de dejarse ya de estupideces y explicar las cosas como son/fueron. Sin medianías ni dobleces... Y para poder seguir desde ahí en la mayor plenitud posible (pues ese és el remanente final e impagable de "North", no el de recogerse a llorar en esquina alguna). Uno de sus discos más escuchados desde ya un significante tiempo a esta parte por mis partes (sospechando tan queda  como firmemente a la par que ello irá a más con el pasar del tiempo) y un prodigio en estilo y "economía de medios" en pos de la pura emoción, que funde elegancia y veracidad a niveles prácticamente inasumibles. I'm in the Mood again...O still, si se prefiere y claro qué sí. 

6. "Brutal Youth" (1994). Tras marcharse el ángel de "north" con un último suspiro, volvemos a la tierra para enfrentarnos a la gran e inesquivable referencia pop-rockera del Elvis Costello noventero. Y, desde luego (vaya de primeras), ésta juventú brutal tiene más que bien merecida su tan alta aparición en este listado. Esto suelo explicarlo siempre igual... y hoy no será una excepción. Si cogemos al "Costello-estándar" ya anteriormente apuntado, el que ofrece esa mixtura-tipo recurrente (y personal) en su acepción del pop-rock con la que más se le suele ubicar en muchos lugares, nos encontramos que, en justicia y propiedad, empieza ello en el 86 y con B&Ch. Desde ahí: "spike", "rose", "beauty", "momofuku" y, por supuesto, "look now", serían los otros que más clara y evidentemente se encajan de forma natural en la descripción. Bien, el que falta en la relación, su brutal youth del 94, es muy claramente su mejor disco en dichas vestiduras. Por supuesto, y por pura lógica al enfrentarnos a un tracklist que alcanza hasta quince estaciones y con tanta variedad de palos, no todas son la maravilla definitiva. Paticularmente, desde hace algún tiempo y siendo buenas canciones cogidas por separado, la inicial y vivaracha "Pony St." me desmerece un algo de las otras tonadas más movidas del lote, igual que la tan melosa "you tripped at every step" se me antoja pelín innecesaria cuando, además, ya has pagado de sobras tu cuota "she" antes y mejor con la maravillosa y exageradamente superior "this is hell". De haberme quitado este par, en cualquier caso, más de un sudor de preocupación y mirada furtiva hacía atrás se hubiera dado desde ese top-5 que en seguida pasamos a abarcar... Porque, sin entrar en la colección de hits -potenciales y/o de facto- aquí vertidos, ese rush final con esas cuatro pistas (horse/glad/rage/hour) es uno de mis momentos favoritos en la carrera toda del popular alter del Mr. Declan. O de cualquiera. Y tal cual se lo escribo.

5. "Imperial Bedroom" (1982). El gran disco de pop clásico británico de Costello y cia. Se suele apostillar, lo primero si no antes, que la producción del legendario (y hace unos pocos meses fallecido) Geoff Emerick es o fue absolutamente capital aquí... Y sí que es verdad ello. Pero también, en parte, recrea de alguna manera algo afín al jovenzuelo que, jugando con mayores, se sabe de repente una pregunta del trivial y se viene arriba relamiéndose con ese acierto esporádico... IB es más que eso, no se limita a mero patio de recreo a disponer por parte de un productor musical indebatiblemente genial (que también estuvo Emerick en la "useless beauty" del 96 y, definitivamente, aunque apreciable de forma puntual no quedó tan bien la cosa ni de lejos). El productor de los Fab se deja notar y mucho, sí, pero son las composiciones (tan dispares y con tanta calidad) de nuestro bardo las que rigen aquí en primer órden. Qué nadie se engañe. Con unos ecos que, particularmente, me suelen rememorar más peajes a los Kinks que a los propios Beatles (esos giros hacia el pop de cámara, los temas abordados, el uso de determinada instrumentación, las propias letras...), la colección de canciones se abre en tantas direcciones distintas que uno al final no sabe cuantos discos hay metidos ahí dentro. De hecho, esa amalgama entre lo tan ornamentado de determinados momentos y la desnudez de otros conviviendo en maquiavélico equilibrio, configura uno de los grandes logros y casi inexplicable vigencia del álbum. No me enredo mucho, para terminar, con lo que pienso sobre eso que algunos señalan con la última y reciente referencia de estudio al que hacen (con un par o tres de lo suyo) acreedor de alcanzar la sinonímia con este irrepetible disco... Porque hay para cabrearse y partirse la caja a la vez hasta la pura implotación, mayormente. En cualquier caso, el disco de "Man out of time"... a qué añadir nada más. Bueno, sí, que el "disco bonus" de la consabida reedición digital es de los mejores (y más necesarios) en este caso.

4. "King of America" (1986). Una de las cosas más interesantes y satisfactorias del fundamental KoA es que se ha acabado por ganar esa corona de forma tan natural como evidente con el pasar de los tiempos. Y es que estamos, en efecto y sin duda, ante el gran álbum folk de Elvis Costello. Quizá si el mascaron de proa, a fin de presentar el disco, no hubiera sido su famosa cover del "Don't let me be misunderstood" (que está bien, claro, pero no se significa apenas con el resto del disco) la cosa se hubiera aceptado algo mejor en su momento (hoy el "rey yanqui" goza de su más que obvia condición de "clásico", pero ha requerido de cierta exégesis el tema y seguramente fruto del desconcierto que derivó de lo explicado en el paréntesis anterior). Fuere como fuera, y al revés también, tenemos aquí enclaustradas, entre mandolinas y violines y para los restos, varias de las canciones más hermosas jamás registradas por Costello (y algunas bastantes inéditas en las compilaciones más conocidas del artista, atención con esto). Sin más, la inicial y bastante popular "brilliant mistake" se revela como mi arranque de disco favorito suyo de siempre y aún por emblemáticas sean "no action", los "accidents" y sin olvidarnos del tan querido "clubland". En adelante,-pues esa canción SÍ marca tono y cadencia para con el resto de forma muy directa-, van cayendo las "our little angel", "little palaces", "indoor fireworks", "Jack of all parades", "poisoned rose", "suit of lights", "i'll wear it proudly" y demás, sin obviar para nada los parajes más vivarachos con  (entre otras) "lovable" o "glitter gulch". Se nota, muy claramente además, que venía Elvis con ganas de incorporar cierta instrumentación al estuche propio tras su aventura como productor de los indispensables Pogues (en su mejor momento y para más inri) y, para resumir, no veo cómo le podría haber salido mejor la cosa, la verdad. Imprescindible de los de pasar lista.

3. "Get Happy!!" (1980). Si señalar un top-5 o 10 (aún por chocarrero y gratuito sea, que lo és) de alguien con tanta obra, tan admirado y seguido, se me antoja complicado de todos los apéndices conocidos juntos, ceñirlo a 3 ya me resulta como, directamente, jugárselo uno sólo a la ruleta rusa...Esto és: "éxito garantizado". Además, como los dos favoritos en el caso nos ocupa son los mismos desde siempre, encontrar el famoso "tercero en discordia" es casi un salto de fe al vacío por la parte que me tocas. Pero no... Está claro (coñio -con perdón por el exabrupto pero es que así me reafirmo y tal-), claro qué sí: el cojonástico "Get happy !!" debe pisar podio al fin. El viejo pandemonio soulero en clave punk (y si le damos la vuelta a los conceptos también cuela sin mucho problema) que tanto se quiero y al que tanto se acude en casa. Además está esa avanzadilla al futuro regente antes apuntado con la deliciosa "New Amsterdam" (realizada sin los Attractions por Elvis en un rato que se aburría) que si bien, pareciera al incauto, pudiera no pegar ni con cola en el lote (más tras lo señalado con aquella conocida versión, y con lo que con ella ocurrió, sita en el otro y futuro disco) se abraza aquí sin problema... Un tema pop en un disco folk es una estridencia, un tema folk en uno pop se somatiza sin problema, faltaría (que ahí reside una de las mayores "grandezas poperas" en realidad). El resto no admite fisura ni discusión.  Nos sirve lo mismo para descubrir como hubiera sido el estreno con los Attractions que como bacanal completamente desbocada y que, por inmediata causa-efecto, convierte "model" y "forces" en discos casi pacatos al comparar. Sí, el disco más soul de Costello es también el más punkie. Me gusta eso. Y además se termina con "Riot act" (si se empieza por el lado que a priori toca, que eso es todo una aventura en según que ediciones del disco) que es formidable y que, en efecto, nos enseña que Declan ya sabía hacer "estas cosas" antes que cualquier productor, sea cual fuere, se cruzara en su camino. Agotador en la mejor acepción posible de término y para siempre el cojonérrimo "Get happy !!".

2. "My Aim Is True" (1977). 24 horas de alquiler de estudio y apenas 2000 libras (de las de antes, eso sí) es todo lo que necesitaron Costello y Lowe, con la ayuda de unos pocos músicos en estudio que a posteriori -y de forma más anecdótica que otra cosa para lo que aquí nos importa- mutarían en esos The News que acompañaban a Huey, para empezar a fraguar una obra y leyenda rocanrolera de las que se cuentan con bien pocos dedos. La versión en bruto del primerísimo Costello, a base rockabillismos y blueseos por doquier salpicados ya de las trazas melódicas que definiran al artista en adelante. Siempre me ha resultado éste disco, y que los Attractions y sobretodo el maestro Nieve me perdonen, una oportunidad realmente única de tener a Elvis en un estado energético tan crudo como único (por la edad, bien fácil resulta de entender) y fuera del sonido tipo que incorporarán los Attractions. Banda ésta que no es que se aprecie en la casa... es que se adora, sin más. Pero, pura lógica y sin entrar en las atribuciones de los dos Thomas, un talento tan inabarcable como el que se agazapa (y se sigue agazapando) tras esos teclados debe perentoriamente fiscalizar un algo el sonido.... Imposible que no sea así. En cualquier caso, lo que aquí se consiguió desde las grutas de Stiff Records es algo que sigue ofreciendo, aún hoy, cierta sombra al largo opus del músico (que intente irse de algún sitio sin tocar "Alison", si se atreve). Las predilectas, en esta ocasión, son "miracle man", "no dancing"...Bueno, son TODAS, qué narices. Pero, eso sí, en esta colección reside por siempre uno de los temas que, ya desde la primera y tan lejana escucha, me dejo bien diáfano que había dado con un genio realmente único. De los de quedarse al lado suyo  por siempre, como waiting for the end of the world...

1. "Trust" (1981). A ver... Nací a finales de 1975 y llevo escuchando discos de todas las épocas del rock desde que me alcanzan los primeros recuerdos. Mis álbumes favoritos de la historia son "Marquee moon", "London Calling", el "Live at the Harlem Sq. Club", "New York" y éste. Mis canciones predilectas en el mismo periplo son "You tore me down" de los Groovies, "Last great american whale" de Reed y, amén de cualquier cosa que cante Sam Cooke, el "Watch your step" de Elvis Costello aquí ubicable... Desde dichas premisas: ¿queda algo por aclarar?. Busquen por internet, que si uds están agotad@s leyendo esta entrada imagínense yo que la estoy escribiendo, y deléitense si gustan con lo de que fue el primer disco con orquesta, o con que el tema antes apuntado al igual que "New lace sleeves" los tenía el canalla ya escritos de varios años antes... Para mi, al final, lo que sucede con "Trust" (que esto, obviamente, ha sido motivo de introspección personal en busca de respuestas en incontables ocasiones) es que todas, absolutamente todas, las mejores cosas que tiene la carrera de este descomunal músico se hacen su hueco, de forma más o menos evidente, en él. Que no se compren antologías, ni best of, ni greatest hits y/o similares los que pretendan entrar en el mundo de este otro genio de Liverpool... Cómprense "Trust". Y sigan desde ahí. Y no me rechisten... don't say a word, don't say anything.


miércoles, 20 de febrero de 2019

CINEAÑADAS : 2001

... Y casi cuatro años más tarde vamos con un nuevo listado de films favoritos de una temporada concreta. En esta ocasión se opta por una remesa mucho más cercana en el tiempo, como son las referencias surgidas durante el todavía relativamente reciente 2001. La excusa es tan liviana (y gratuita) como enfrentarnos a aquellos largometrajes que nos cumpliran la mayoría de edad durante el año en curso. Sin más. También, cierto ello, se trata de la "cineañada" más moderna hasta momento presente en el espacio. Y con diferencia, además. Lo que, quizá, pueda generarle cierto debate a según quien de cara a la vigencia y grandeza (o no) de determinados títulos concretos... Hay parte, en el segmento más carcunda dentro del mundillo éste de la cinefilia, que necesita a veces de un mínimo de cuatro décadas antes de considerar, seriamente al menos, la entrada (o no, again) de una obra dentro del selecto grupúsculo de "las grandes"... Y me consta mucho porque, a qué negarlo, servidor opera de vez en cuando bajo dichos y tan rancios como inexcusables dogmas. 2001, sea como fuere... El año donde el más insignificante reducto de crediblidad que aún pudiera quedarle a "la Academia" se va definitivamente a la mierda ya del todo, en ese "épico" momento donde el funcionarial, inexpresivo y bobalicón cine de Ron Howard se impuso al mundo de Tolkien on screen por un lado y por el otro, infinitamente más hiriente y deleznable a la sazón, a nombres tan legendarios como los de Scott, Altman y Lynch (viniendo los dos últimos, además, con sendas masterpieces incuestionables del santo copón bendito bajo el sobaco).


Como siempre ocurre, y justo antes de empezar con el listado, no puede dejar de señalarse el hecho de que por lógicas circunstancias de espacio y tiempo, el asunto se limita a únicamente unas pocas referencias concretas. Aunque sin embargo, no se dude y también como siempre al atacar este tipo de verbenas en la casa, antes de definir y sintetizar el rol que sigue se ha indagado en varias páginas y lugares en pos de, en posibles medidas, no dejarse nada significante en tinteros y de cara a las subjetivas querencias propias. Y alguna fastidió de dejarse fuera (tampoco se dude esto), lo mismo que otras lo "lograron" con toda la intención... Y después,finalmente, esta el caso de "Amelie", que me moriré sin saber si me gusta o no de verdad (un caso extraño para mi: lo que mé gusta del film me gusta mucho pero, a su vez, lo que no lo hace me parece directamente punible ante juez, conviviendo ambos estadios en un 50% casi perfecto, además)... A por ello, ahora ya en serio y en cualquier caso, no sin antes recomendarles (aunque fugazmente sea) el documental de los "Nómadas del viento", claro.


10. En la habitación / "In the Bedroom" (Todd Field). Por indie que a priori fuera y por mucha soundtrack de Thomas Newman que tuviera, "In the bedroom" es ante todo un dramón de los de manual. Curioso caso el de Field, además. Al menos como realizador (pues también es actor): sólo dos films en su carrera hasta momento presente y ambos muy ampliamente aplaudidos por la crítica aunque, por contra, sin mucha intención posterior (pareciera) de prodigarse más allá... El primero de ellos, el aquí destacado, es un monumental duelo interpretativo entre Tom Wilkinson y Sissy Spacek (sin olvidarnos de una también magnífica Tomei) que defiende, por si solo, la recomendabuilidad expresa del film. No es, a qué engañarse, un largometraje ligero en el sentido de que, en efecto, es de esos a los que "hay que encontrarles el momento". Pero, atención, tampoco es un film, póngamos, "difícil". Precisamente su principal poder y mayor virtud recae en su crudeza y falta de ambages. Posee silencios alargados de esos que tanto agradan a la parroquia gafapasta, en efecto, pero Field no se hace lios tratando de epatar a nadie porqué sí (a lo Solondz) ni tampoco agobia suspendiendo emociones de forma abusiva hasta hacerles perder a éstas su valor (a lo Coixet). Un muy meritorio equilibro de expresividad y emotividad el logrado por Field en definitiva y del que, me atrevo a conjeturar, el mismo maestro Bergman se sentiría bien  orgulloso.

9. Enemigo a las puertas / "Enemy at the Gates" (Jean-Jacques Annaud). Ya hace tiempo que se evidenció la incapacidad de Annaud por dar proyección a ese segundo lustro ochentero suyo donde, entre rosas y osos, todo auguraba una carrera futura completamente imparable. De verdad que intenté ver un par de veces "El amante", y tampoco descarto intentarlo de nuevo alguna otra vez (la calidad en puro y simple oficio del cineasta es, al margen de otras cuestiones, considerable), pero es que se me hace más bola que un bocata churros... Y, por si poco fuera, lo de los años en el Tíbet con Brad Pitt subleva el paisajismo preciosista a indisimulable coñazo del averno por mucho John Williams medie. Con todo, menos mal, vaya esta excepción... Porque, desde luego, "Enemigo a las puertas" me parece todo un señor peliculón. Que a nadie despiste aquello tan manido del "basado en hecho reales" (y aunque lo sea, y muy famoso además). La historia se agarra a la realidad que trata y logra reproducir (cosa muy aplaudida en su momento) y merced a un elenco tremendo, con un Law al frente -en el que podría ser el papel de su vida fácilmente- y un Harris que hace pequeños a todos y todas como marcial antagonista, se alcanzan aquí cotas de puro y duro cine de muy alto octanaje... Pero si hasta logra Annaud que Joseph Fiennes parezca un buen actor y todo... A qué más.

8. Los otros (Alejandro Amenábar). Nunca seré demasiado fan de "Tesis" me temo. E, igualmente, "Abre los ojos" me parece un quiero y no puedo de los que duelen. Con todo, "Los otros" me merece un film muy notable, y sin dobleces ni medias tintas se crucen. Además, importante, me parece que envejece de narices y, de hecho, es una película cuya estima me sigue creciendo con el pasar de los tiempos. Quizá, al hacerse también uno mayor (lógico), se va aprendiendo a dejarse de las tontunas del veinteañero que pretende saberlo todo y un día, de repente (y extrapolando para el caso nos ocupa), el hecho de que nos recuerde en varios pasajes a aquella imprescindible "The innocents" de los primeros 60 o alguna otra, deja de puntuarnos (para mal) para empezar, al fin, a considerar al film de Amenábar de forma intrínseca y como realmente procede. Y ahí es donde la cosa coge fondo y fuerza. Además, que de "coger prestado" a la postre, y ni que muy parcialmente sea, no se libran ni los Lumiere (qué narices). "Los otros" es un film con una ambientación magnética, unas interpretaciones intachables y un mimo por la forma que excede en mucho la dependencia del "giro final" en pos del efecto tramposo que da sentido a todo sobre la bocina final. Pues la conclusión de "The others" es, en efecto, la cereza en el pastel. Simple y llanamente. Antes hemos visto también una gran película que, no se dude, micciona desde mucho más arriba que todos los sextos sentidos -y similares- de este mundo juntos.

7. La maldición del escorpión de jade / "The Curse of the Jade Scorpion" (Woody Allen). Como todavía no se ha llegado a este film dentro del interminable ciclo dedicado a Allen sito en este blog, conviene señalar que se espera atacar aquí (y como procede) al susodicho en algún tiempo futuro (no muy lejano, de ser posible). Dicho queda. Desde ahí, señalar que estamos con esta "maldición" ante el penúltimo escalón que realmente me cuenta, dentro del tan ingente opus del realizador hasta fecha presente. De hecho, resulta bastante revelador reparar en que esta película y la siguiente serán ya las últimas con un Allen absolutamente protagónico y en danza durante todo el metraje. En cualquier caso, se logra aquí algo realmente divertido y tan bien cuidado (en formas y modos) que ni tan siquiera la co-protagonización de Helen Hunt -de la que no soy precisamente fan- consigue estropeármelo. Cosa por cierto, y que se lo aseguro a tod@s, nada fácil... Magnífica ambientación, ritmo y diálogos sin tregua y algunas de las últimas grandes escenas cómicas del cineasta (ojo a los encuentros con Charlize Theron, que son oro), bien valen que descalbaguemos a este film (y a "Hollywood ending", de forma aún más acusada) de las medianías que rigen en prácticamente toda la obra neomilenaria de Allen. Lejos de sus grandes tótems pretéritos, que tampoco está bien engañarse, pero (si no median prejuicios y se acerca quien fuere con la "mirada limpia") con todavía el aroma suficiente del "gran Woody Allen" para ser recordada. Que lo merece.

6. El hombre que nunca estuvo allí / "The Man Who Wasn't There" (Joel Coen). A pesar de contarles uno (que soy yo) hasta tres films completamente imperdonables a los hermanitos, lo cierto es que con todo el "decaer" de su cine que se quiera (con el pasar del tiempo y tal) en esta casa siempre se ha sido bastante "coeniano". Las cosas como son. Con todo, y de la misma forma, también soy de los que ven muy claramente (o de los que cuya vergüenza mínima les alcanza para no negar evidencias) unos Coen pre y post-Lebowski (-"Nota" included en la parte buena, ni qué decir-). Los siete primeros films, con los matices que se quiera y vaya (desde ahí, con alguna que otra posible excepción, servidor es de los que ya empieza a contar -no sin cierto dolor- "grandes aciertos parciales" más que films enteros perfectamente facturados) ...Aunque, atención, que en verdad son ocho. Hay que contar uno más, como con los mosqueteros, y por supuesto es éste: "The Man Who Wasn't There". Que en verdad estaba previsto fuera su octava referencia, pero las prisas surgidas de la oportunidad de trabajar con Clooney precipitaron el proyecto de la bastante irregular "O brother".  Suerte de noir disfrazado de drama costumbrista, o precisamente al revés, que sirvió a los Coen para ofrecernos uno de sus films más poderosos en lo visual y, a su vez, personales en lo narrativo. Magnífico Thorton con su hierático barbero de provincias protagonista como, y que quién lo iba a dudar ya a esas alturas, magnífica resulta igualmente la partitura del siempre fiel Sr. Burwell. Su afiladísimo humor negro, unos pocos pero selectos secundarios de postín y su tan inteligente uso de lo anticlimático hacen el resto para éste, seguramente el largometraje más visualmente elegante (al generalizar, en su conjunto) de los Hmnos. Coen hasta hoy.

5. El señor de los anillos: La comunidad del anillo / "The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring" (Peter Jackson). El cine de fantasía y la alta consideración por parte de la "crítica especializada" no suelen ser compañeros de viaje muy recurrentes. De hecho, suelen repelerse ya de primeras y sin mediar ni esperarse explicación alguna. Pero atención, sea por la magia tolkieniana, por el oficio de Jackson (-cineasta que personalmente, fuera de alguna chaladura gore a recordar con cariño desde sus inicios o por supuesto esta tan famosa trilogía del anillo, me parece tan necesario como una chancla con visera-) o por el simple y consabido "vaya usté a saber" de turno, éste largometraje gozó de una acepción global como bastante contundente. Sobretodo éste. O ésta, la primera en definitiva... Y no disimulen los fans de Bresson y Ozu del fondo, sí esos que hacen ver que la cosa no va con ellos, que esta entrega inicial nos gustó a todos. Después ya la irá cagando poco a poco Jackson (aunque sin perder nunca el norte del todo, que eso en justicia -y al igual que ocurre con la titánica condición de su esfuerzo- no se le puede negar), pero "La comunidad..." a pesar de cargarse a Glorfindel para poner a la hija del de Aerosmith, de no mentar al gran Bombadil ni que sea en un bostezo, o evidenciar (ya de primeras) que el director y los guionistas jamás entendieron un ápice los personajes de los primos de Frodo, -etc-, generó una especie de alegría general y en comándita que ni se puede negar ni es justo de olvidar. Los millones de fans teníamos al fin nuestra Tierra Media on screen en aquel 2001, quién lo hubiera dicho... Fue tal la devoción, la gratitud manifestada, que arrastró ello a medio planeta (y parte del extranjero) a los cines en una especie de conjura súbita de lo que no se libró prácticamente ni el Tato. Como dijo Cate Blanchett, ya a modo broche: "quien quiera sentir la magia de El Señor de los Anillos que se lea los libros, esto sólo son unos magníficos films de aventuras"...Y, concretamente, éste primero siempre nos resultará a muchos el mejor y más nutritivo de dichos films. Con diferencia, además.

4. Gosford Park (Robert Altman). A partir de aquí el nivel se propulsa lo indecible hacia adelante para quien suscribe. No veo a qué negarlo o siquiera disimularlo... Los cuatro films del listado que quedan habitan, en cuentas propias, muy -MUY- por encima del resto de su promoción. De hecho, el reparar en que estas cuatro maravillas fueron expuestas al mundo en la misma temporada ha sido un objeto de inspiración importante para acometer la fechoría de hoy... Empecemos con esta tan impresionante "Gosford Park", la última gran película del gran Altman. Todo un ballet de interpretaciones tan distintas como bien resueltas, con una cantidad de actores (y actorazos) que pueden hacer pensar en algún tipo de ardid vínculado a la magia negra por parte de la persona que se encargara del casting, y un Altman que hace volar el objetivo con una mezcla de suavidad y velocidad al alcance de muy poca gente y para acabar de cimentar esta coralidad tan denodadamente dispuesta que define al film antes y más que cualquier otra cosa. El paso de la parte inicial  con el consabido drama de los de mansión y tentetieso, de "arriba y abajo" si prefieren, al "whodunit" de manual de la postrera, es otro lance de puro aplauso... Sin histerismos, sin casqueria barata... Aparece Fry en su papel de investigador desfacedor de entuertos, el rol más cómico con diferencia del lote, y de repente estamos en otra película. Que es también la misma e igual de buena a la vez. Además, sale Emily Watson que es mi actriz favorita. Qué más puedo pedirle a éste film... En verdad (tirando ya del todo de la manta), el favorito personal de un pedazo de bestia parda como fue Mr.Altman de no existir los "Short cuts" de marras. Fíjense en que nivel de estima me habita.

3. Los Tenenbaums. Una familia de genios / "The Royal Tenenbaums" (Wes Anderson). Ya escribí en la anterior entrada sobre lo mucho que se aprecia la obra del amigo Wes en este lugar. Una mezcla de manierismo esteta por montera y marcado gusto por el absurdo realmente logrado. Único, a decir verdad. Uno puede reconocer al realizador en un solo fotograma y a su vez esperar algún giro cómico que sin duda, tarde o temprano, caerá como la consabida mosca de la paella. Y, con alguna excepción muy señalada y ubicable, el tipo no falla. Estos Tenembaums, además, me resultan con cierta holgura su mejor referencia de la mano con sus posteriores desventuras en el  Hotel Budapest. Una colección de fotogramas a atesorar por el innegociable mimo dispuesto, una banda sonora impagable, algunas secuencias que ahí quedan para la posteridad y, faltaría, un casting perfecto donde hasta lo que, según apriorismos varios, podría chirriar no lo hace en modo alguno. Además, y no poco o menos importante, es realmente divertida. La sola escena de la trepanación de venas al ritmo del tan querido y añorado Elliott Smith ya es un hito en si mismo, igual que cualquier segundo donde aparezca el gigantesco Hackman en pantalla (qué pena que no se prodigara más en la comedia este señor), o también, la mera presencia de la sombra de la Sra. Huston (sobre la que no me atrevo siquiera a intentar definir por ser na debilidad personal muy sonada)... Muchos, demasiados para contarse así en crudo y a vuela pluma, son los activos de esta película que, en definitiva, supuso a Wes Anderson lo de "llegado para quedarse" ya del todo y desde entonces. Asunto que, por supuestísimo se espera y desea, nos dure para rato.

2. Mulholland Drive (David Lynch). Dejando de lado su ninguneada "Dune" ochentera, realizada por encargo de De Laurentis, lo cierto es que las otras dos pelis más "normales" (para entendernos rápido y fácil, a pesar de lo somero) de Lynch son dos "masterpieces" tan rotundas como inolvidables: "El hombre elefante" y "Una historia verdadera"... Y de esta segunda venía precisamente el genial autor antes de enfrentarse al film que ahora toca. El film que dispara la carrera de Naomi Watts e, igualmente, todo un señor bofetón a los que auspiciaban algún tipo de "bestia domesticada" para con los años de madurez creativa del cineasta. Magnífica película a cualquier nivel. Su última gran obra donde, de nuevo, la disgregación estructural, el gusto por lo onírico y lo simbólico atacando a la realidad sin piedad o un sentido por lo estético tan opresivo como retorcido, nos supuso a varios millones algo de un magnetismo tan pleno como inexplicable. Por supuesto, quien así lo quiera, se puede perder en explicaciones y sentidos (irremediablemente subjetivos, por otro lado), o en hacer recuento de fractalidades para que, al menos, le cuadre la estructura global del film... Sin embargo, Mulholland Drive  seguirá siendo al fin otra historia noir de muy oscura base que Lynch nos cuenta de forma directa y asertiva, pero desde ángulos tan extraños como inesperados. Y continuamente. Al igual que ocurre con terciopelos y carreteras, o así lo entiendo yo al menos, lo mejor siempre será dejarse llevar y maravillarse por el proceder de este hombre que siempre, inefable e incompasivamente, juega más a proyectar sensaciones determinadas que cuadrar una "narrativa-tipo" como mandan los cánones... En los que, también inefablemente, se acostumbra a  mear encima. Una fascinación y adicción muy única, y sin comparación clara, la que nos logra este genio a un ingente demasiado importante para hablar alegremente de "poses" o "casualidades" que valgan... Y los vericuetos de Mullholland Drive es a la postre y ni qué decir, de "las gordas" (y por ende imprescindible) suyas.

1. El viaje de Chihiro / "Sen to Chihiro no kamikakushi" (Hayao Miyazaki). Qué pena si alguien se extraña de esto. De verdad lo escribo. Ya no es sólo por que apareza,sin remisión posible, en muy altas posiciones de todo listado de "mejores películas de la vida" se nos cruce, o por ser (simple y llanamente) el mejor film de animación de la historia (con el único permiso real de la obra previa inmediata del propio Sr.Miyazaki y, eso sí, afilando mucho el asunto ello)... "Chihiro" es la Fantasía (así con mayusculaza) hecha película. Con toda la falta de condescendencia del mundo para con el público infantil (práctica poco menos que innegociable para Hayao) y un respeto por el formato clásico "cuento" que puede hacer sonrojar de envidia de Andersen a Dahl y a quien quieran dioses y demonios que se nos cruce. Muy pocas veces, y de darse el caso (particularmente solo se me ocurre la casi centenaria Caligari como posible contendiente), tendremos la sensación de estar viendo un sueño en pantalla a este nivel. Hasta alcanzar la pura ataraxia porque hasta el señor Stendhal se nos queda corto. La tan minimalista como inolvidable música del infalible Hisaishi, en la cúspide de su carrera (faltaría), subraya una sucesión de eventos que, de manera directamente inasumible, funcionan sin mácula amargue tanto en la continuidad narrativa como en la belleza de imágenes. En otro espacio quizá alguien les espetara, así de frente y de gratis, que hay que estar muy amargado y ser muy gris para no rendirse a este largometraje, lo mismo que tratar de relativizarlo un ápice  por su "animada" condición es, sin más, algo propio de un patán impresentable... Por suerte, respiren tranquilos, están en este lugar. Y aquí nos limitamos a rendir pleitesía eterna a éste film que, por resumir, no és sino la genialidad más genial de un genio. Uno sin comparación posible en toda la historia del medio habida o por haber, ya puestos. 

lunes, 11 de febrero de 2019

TOP 11 - COMEDIAS DEL CINE

Siempre he pensado que la Comedia fue, és y será el género más rematadamente desagradecido (por no tirar de neologismos ya sólo empezar -e "hijoputesco", en efecto, que sería aquí el elegido-) en lo que a su reconocimiento y repercusión en la historia del medio pertoca. Soy de esos, si... que soy perfectamente consciente de la plena acepción axiomática del asunto por no precisamente pocas gentes. Y tampoco es muy de extrañar, bien poco misterio entraña a poco se analice un algo el tema. El sentido del humor avezado a una ficción es algo que nace ya parcialmente muerto, por el puro e inevitable silogismo que deriva de una percepción tan personal como mayormente diferente por parte de los espectadores, y también (y no menos obvio), con la batalla por la acepción masiva desde el siempre ansiado equilibrio crítica/público absoluta y contundentemente perdida. Muy,-pero "MUY" de excepciones realmente contadísimas en la historia hasta hoy que vengo a referir-, pocas referencias han logrado ser consideradas "obras maestras"  indiscutibles del cine, así en general, desde dicho género... Esto, me atrevo a afirmar, entra dentro de la carpeta de lo indebatible.


Fíjense, por focalizar rápido, que incluso muchos (sino la mayoría) de los films en ciernes que han logrado alcanzar mayor consenso se han servido, de una u otra manera y en mayor o menor autoconsciencia, de subterfugios varios para alcanzar dicho estatus... Ejemplo: ¿les parece realmente incorrecto señalar que una "masterpiece" absoluta como "El Apartamento" más que comedia en si no es sino, y de forma mucho más preclara, un drama sutilmente matizado por momentos cómicos de alivio?. Y tampoco hace falta irse a buscar "un Wilder" de los gordos (ni a las "Historias de Cukor" o "las bellezas de Capra" -etc-), atención. Obras de mucho más moderno cuño como "American beauty" o "Entre copas", y también a modo fugaz ejemplo, encajan de pleno en dicha lectura del asunto. Por supuesto, cómo no, podemos agarrarnos si queremos a todas las lecturas a posteriori del mundo con la obra que sea o, incluso (con toda la jeta), a esa ya tan carcunda acepción del "todo es comedia", y así se llame "Porco rosso", "Pulp Fiction" o "Amarcord" lo que se tenga delante... Siempre y cuando consiga, ni que una sola vez sea, arrancarnos una sonrisa, lo dicho: "ya es comedia". Tócate lo tuyo y al maestro armero que te vas si media queja alguna. De ahí también ese "MUY" en mayúsculas de antes. Porque en definitiva, o así lo entiende servidor, para contar películas abiertamente cómicas,-siendo dicha comicidad el motor mas claramente diferenciable y evidente de la obra (si prefieren)-, que hayan conseguido alcanzar un "estadio maestro", al generalizar los analistas varios y estudiosos muchos del medio (faltaría), nos sobran dedos en las manos... Y aunque puntualmente se haya operado el milagro, que la sátira o el "humor negro" en según que cartucheras han sido armas muy poderosas alguna vez, esto a la postre es así. Tan fácil es de ningunear el género de marras (y por tantas gentes) que la cosa se tornó pura tradición en incontables lugares y desde ya hace la tira.

Con todo, llegó ya ese momento largamente procrastinado de ir dando sentido al nombre de  la entrada del día... Advertir antes, lo estimo perentorio, que no se pretende en momento alguno que el listado en cuestión sea un desfilar continuo de "obras maestras" para todo el mundo (aunque para quien suscribe lo sean -unas más claramente que otras, lógico-). Son, eso sí, largometrajes que -y aunque bien distintos entre si las veces- entiendo y comprendo como 100% paridos para "hacer reír" y desde el mismo principio hasta el propio final de su gestación. Y la lista es sólo de 11, en efecto, téngase ello en cuenta... Así pues, con todo el respeto a la Ealing y al querídismo Sir Alec, a Monsieur Tati y Mr.Keaton, al arsénico de Capra, al cadáver de los postres y la ruina de función, sin olvidarme de los amici mei, los gitanos de Kusturica, Jake y Elwood o hasta los mismísimos ZAZ (por qué no) y llegando hasta la trilogía del cornetto (numeroso "etc"), estos son los 11 que me quedaron al final... Y de verdad ha sido un placer, ojo, no me den las gracias.


11. El nuevo caso del Inspector Clouseau / "A Shot in the Dark" - Blake Edwards (1964). Me dan igual todas las razones, reales o inventadas a la sazón, pocas veces un título tan guapo y bien parido fue tan cruel y despiadadamente amputado de cara a la difusión comercial para nuestras salas. Si, ok, la primera es más sofisticada y está Niven y demás... De la misma forma, y desde ésta que propongo, se empieza "la factoría de churros" o empezamos ya hablar sólo de "aciertos parciales" (según la mala leche de quien proceda). También me da todo ello lo mismo. "A Shot in the Dark" es la película más divertida de toda la saga de Clouseau sin discusión posible. Dando por obviado el incalculable talento de los dos nombres propios más recurrentemente vinculados al film (el de delante y el de detrás del objetivo, para entendernos y lo mismo vaya para las inolvidables aportaciones del legendario Mancini), aquí tenemos a Cato por vez primera, también a Dreyfuss (qué gigante era ud Sr. Lom) y, atención, para aquellos a quien no acabe de convencer la Sommer, nos aparece por ahí en medio George Sanders, nada menos, cosa que multiplica las virtudes de cualquier film por pura y dura causa-efecto... Y trataré de ser lo más breve que pueda en estos pequeños epígrafes,- de verdad se lo prometo a tod@s-, pero dejar de apuntar aquí el hecho que los diez minutos de interrogatorio al personal de la mansión me resulta, y muy profusamente además, una de las cosas más divertidas que jamás haya captado cámara alguna, es algo que me habita directamente en lo imposible y más allá.

10. El jovencito Frankenstein / "Young Frankenstein" - Mel Brooks (1974). No cabe duda que Brooks era/és un fiel adepto de la "brocha gorda" por montera. Las cosas como son. Y cuarto y mitad de lo mismo para Wilder, ni qué decir. Sin embargo, de algún modo, éste par de histriones sin medida se las ingeniaron para firmar a cuatro manos un guión para el que, en resumen, no hubo ni habrá jamás cochino dinero en este mundo. Creo que hasta la propia Shelley se hubia desorinado encima de enfrentarse a esto sin previo aviso... Casi tanto, seguramente, como los propios Aerosmith que de aquí sacaron el título para su hit por antonomasia... Y es que a veces hay cosas que funcionan porque parecen destinadas a hacerlo y sin más (y llámenlo serendipia o "potra cósmica de los cojones", que al final va a ser lo mismo)... ¿Pero cómo dieron éste par con el tipo que tenía guardado en su garage el set prácticamente completo de la original de Whale? ¿Cómo olvidar a Gene Hackman y su invidente cameo? Y sí: todos los intérpretes magníficos e inmarcesibles en su trabajo, ni qué decir. Pero a pesar de que Gene Wilder esté en el papel de su vida o (por ejemplo también) que aparezca la tan en este espacio admirada Madeline Kahn, nada importa al fin demasiado... Hay una fuerza omnímoda, telúrica e irrefrenable en éste film que vuela por encima y através de todo lo que se le cruce... Pues, qué duda cabe, el mundo nunca vuelve a ser el mismo para nadie una vez Marty Feldman entra en él. Y no queda ya nada a añadir.

09. El gran  Hotel Budapest / "The Grand Budapest Hotel" - Wes Anderson (2014). Me parece que ya he comentado alguna vez el hecho de que Anderson es, seguramente, el realizador que más he seguido y aplaudido en el último par de décadas. Y básicamente porque, con alguna muy puntual excepción (lo del viajecito a la India con sus amigotes, y en cuentas siempre personales y por ende subjetivas) el tipo no me falla. Para la ocasión destaco el Budapest Hotel pero, conviene precisar, que aunque en efecto me parezca su mejor film lo hace ex aequo con su "familia de genios"... Pasa que, y cierto también ello,  los manierismos y contextos habituales del cineasta brillan más y mejor que nunca en la primera. Y sí, nadie se confunda con su proverbial disposición del esteta por montera, lo de Wes es comedia... y siempre lo será, pareciera. Y tenemos en este Hotel algo a medio camino del cuento de hadas y el mockumentary, a modo de somera síntesis, pero lo dicho: comedia al fin. El desfilar de personajes extravagantes, las situaciones descacharrantes y el propio rol protagonista del mejor Fiennes que nunca haya visto, se defienden por si solos a modo ejemplo y también al generalizar. El mimo en lo musical, lo medido de un metraje que se antoja cruelmente escaso aún a pesar de su perfecto ajuste y, cómo no, la colección de planos tan típicamente "andersionanos" hacen el resto desde este maravilloso largometraje donde se concitan sin problema, y entre otras, la gerontofilia, las carreras de trineos, la fuga carcelaria o los gatos que no vuelan.

08. El guateque / "The Party" - Blake Edwards (1968). Segunda aparición de la dupla Sellers-Edwards, lo mismo que el mejor film del segundo de la mano con los trágicos días de los vinos y las rosas. La fascinación por el film, que por supuesto arrastra también a miles de personas en el orbe al generalizar, me llega en lo personal por abrazar en plenitud una de las cosas que más irrisorias me resultan desde toda la vida que tengo: el cachondeo inherente que, sin poderlo evitar, me suscita siempre el abuso de la solemnidad y sus mayormente rancias manifestaciones (por eso se ama a Pratchett o se es pythoniano en la casa, vayan como ejemplos). Si no fuera tan injustificable, patético e hiriente (imagínemos por un segundo que es mera ficción, estando todos en un mundo mejor), ¿acaso no es hilarante un analfabeto vestido de payaso tratando de apuñalar a un inocente bovino de media tonelada, previamente torturado por dios y la madre y porqué sí -y ante una audencia fanática y sedienta de sangre, además-?, o, ¿tan distinto resulta  realmente un desfile militar al Carnaval de Río o el desfile del Día del Orgullo, visto desde la distancia?... Más allá de que sea todo más gris y ahí no parezca divertirse nadie, claro...Y siendo (precisamente) esa seriedad tan impostada, ese "honor" tan vehemente y cerrilmente mal interpretado con toda pompa y circunstancia, lo que a muchos nos consiga sobrevenir la risa. Bien, extrapolado al discurso y contexto de "The party", estamos ante un film que es ante todo un descojone a costa de ese ridículo juego de máscaras que deriva de "lo social"... Un mandarlo todo a la mierda lo mismo que un celebrar en completa puridad -y absoluta comándita- la simple alegría de estar vivo... Aunque sólo sea un rato. Uno pequeño. Eso nos destilaron Edwards y Sellers en esta película, desde entonces y para siempre. E infinitas gracias por ello.

07. La última noche de Boris Gruschenko / "Love and Death" - Woody Allen (1975). La primera fue la leche y le agradó/agrada hasta a los marcianos; la segunda una sucesión de sketches que aunque gustó, en general, ya no lo hizo tanto; para la tercera se nos "refugia" en la irregularidad, por naturaleza on screen, de lo episódico; en la cuarta se le va la olla con un proyecto pseudo sci-fi que le cercenan por lo inasumible...Y entonces, para cerrar esa pentalogía inicial del Allen más gamberro e irreverente de siempre, llegaba al fin "Love and death". Tras ello, el realizador se dedica a acumular virguerías durante un par de décadas. Virguerías que se apoyan, cual seguro del parchís, en la acostumbrada comicidad que le caracteriza con alta frecuencia y mayor fiabilidad. Aunque, lógico (y por aquello del "crecimiento artístico"), se pierde por el camino la causticidad y locura inicial, siendo la historia de este tal Gruschenko el epílogo y el mejor representante, a la vez, de aquel Allen primerizo. Con todo, importante matiz, aunque esta descacharrante y falsa biografía  (de nuevo) rusa con músicas del inmortal Prokofiev de fondo, deba ponerse en esa "primeriza" carpeta desde su largo opus, "Love and death" se sirve lo indecible de más del diálogo que toda su obra previa hasta entonces... No extrañe  tanto pues que su siguiente referencia sea ya, directamente,  la mismísima "Annie Hall". Porque aunque, en efecto, siga habiendo en Gruschenko mucho gag simple y netamente visual, ya las risas que derivan de lo que escuchamos decir les sacan, y en justicia plena, las tablas a las que lo hacen desde lo que vemos hacer... Ya por último, y galimatías de a granel al margen: imparables tanto Keaton como el propio Allen en sus respectivos y divertidísimos roles protagonistas, además y ni qué decir.

06. Uno, dos, tres / "One, Two, Three" - Billy Wilder (1961). Si en vez de once fueran cincuenta, poca duda albergo de que Billy y Woody iban a ser los que más referencias me acumularan hoy aquí... De los films más clara e inequívocamente cómicos del realizador de "Perdición" la criba final me quedaría entre ésta que propongo, las faldas y su ya setentera revisión de "Luna nueva". Atendiendo siempre, por supuesto, que hablamos de "el gran cínico" en la historia del medio y, por ello mismo, hasta la más liviana y aparentemente inofensiva de sus obras esconde sus buenas cargas de profundidad en lo que a denuncia y/o sátira responde. En cualquier caso, esta cuarta colaboración con su fiel Mr. Diamond, es el film con el ritmo más consciente y concienzudamente endiablado de toda su carrera. El film que "jubiló" a Cagney de puro agotamiento, poca coña. Capitalistas y comunistas quedan retratados con todas sus miserias y sus miserias aún mayores, en favor de un circo dirigido por este pequeño gran genio que demuestra aquí, más y mejor que nunca, que tiene el don único (imposible) de cagarse en la madre de todos en su cara mientras éstos, además, le ríen la gracia. La colección de escenas para la posteridad, el uso desdoblado de lo implícito y lo explícito, lo bien servido de unos estereotipos de manual en favor de la comedia... Todo ello y mucho más, con el "vitriolo wilderiano" que apunta, dispara y acierta con precisión quirúrgica, afinado ya al todo %. Y al tanto, por si todo ello resultara poco, además, sigue tan fresca y efervescente como la primera pesi-cola... Imprescindible, ya ahora sí sin más, su revisión periódica, claro.

05. El gran Lebowski / "The Big Lebowski" - Joel Coen (1998). Sí, más de un@ -y dos- puede torcer el gesto aquí... No importa, no se lo tendremos en cuenta. Que El Nota aguanta,faltaría.Y lo que le echen, además. Cuándo aprenderá, por otro lado, esa crítica (especializada o no) que se la tiene tan tomada, que acusar a los Coen de "posmodernistas" es como acusar a un dálmata de tener manchas... Su respuesta, de dignarse a responder, siempre sería la misma: "si claro, eso es precisamente lo que nos mola a nosotros" (o similar). Ridículo sin más el tema, vaya. Para el caso, se agarran con Lebowski la estructura básica de la novela negra chandleriana (cambien "sleep" por "Lebowski" en el título original si les ayuda) y la vuelcan sobre éste diablo fumeta, fan de los bolos y la Creedence. Haciéndolo además, atención, en una clave cómica absolutamente impagable y que nos acompaña, sin respiro medie, de principio a fin. La galería de personajes ridículos haciendo lo propio sin miramientos, las situaciones absurdas que se suceden, la colección de planos a atesorar en retinas para los restos (icónicos por propio derecho ya y en realidad)... El Nota, amén de cerrar el póker intocable de sus hacedores junto a "Miller's Crossing", "Barton Fink" y "Fargo", nos supone, además y a muchos, ser el film yanqui referencial de su década, y aún sin ademán alguno de entrar a debatir si és o no el mejor (y como a otros les ocurre con "Pulp Fiction", como ejemplo más recurrente). Y no hay nada que nadie pueda hacer o decir al respective: Sam Elliott detiene su discurso, Jeff entra en casa, un tipo le mete la cara en el wc mientras otro se le mea en la alfombra, suena el "The man in me" de Dylan y ya nada, absolutamente nada, puede salir mal aquí... O, por contra y precisamente, todo empieza a salir mal... Pero ya me entienden uds.

04. Sopa de ganso / "Duck Soup" - Leo McCarey (1933). Vale, de acuerdo: es un film de gags, por muy "clásico" que sea. Y tampoco lo vamos a negar ahora, faltaría (aunque un "sí, ¿y qué?", tampoco estorbaría demasiado, ya puestos). Pero es que de verdad, y en "modo pereza" ahora mismo para con la búsqueda de una semántica mejor: ¡ joooder !... Si de veras se admira a Groucho, y fijarse que ya no digo a los hmnos. en general, ésta película es un tesoro de los de caja fuerte y que no nos lo toque ni dios. Jamás de los jamases. Y eso que tampoco la prefiero tantísimo más que sus otras dos referencias favoritas (las consabidas noches, en la ópera o en Casablanca), pero sí... Sin duda la celebérrima "anarquía marxista" alcanza aquí cotas ya de pura locura. Parodias, sátiras y absurdos brincan a sus anchas durante su escasa hora y diez de duración, sin medida ni cuidado se cruce. Está ahí todo metido a cholón, con parte musical incluida (cómo no), y a nadie parece importarle mucho... Y sin embargo, por algún tipo de concatenación astral inexplicable o vaya usté a saber (e incluso aún asumiendo, en todo momento, el talento de los implicados durante el proceso):  funciona como un tiro. Da igual si la escena de la limonada -u otra- se hace pesada, aquí (en definitiva) está "lo del espejo", el descuajaringante juicio y (entre otras) la mismísima coña marinera de los momentos "bélicos", ya en las postrimerías del film... Demasiadas cosas. Si ahora, además, sumo para lo personal lo de que sólo Groucho y los Python son los únicos que, por alguna razón que ni me molesto en analizar, son los únicos que inefablemente me hacen sonreir siempre desde una pantalla, la cosa se puede finalizar de golpe y sin mayor explicación... Viva Freedonia por siempre y loor eterno al excelentísimo  Rufus T. Firefly, eso también y bien claro quede.

03. La Vida de Brian / "Monty Python's Life of Brian" - Terry Jones (1979). Hombre, mira, antes los menciono... Y, antes de seguir, recalcar que fijarse si será uno fan de este grupo de chalados (qué chalados son por ilustrados sean) que, para mi, la Tv existe, para resumir y en lo tocante a la producción 100 % gestada y avezada a dicho medio, como "el electrodoméstico donde miro Twin Peaks y el Flying Circus"... Punto. En cuanto a los films, señalar que la victoria lógica en las últimas y evidente desde cualquier luz de Brian, a colación de su obra, es fácilmente deducible a poco nos acerquemos. Y es que, por mucho que a sus acérrimos nos guste hasta Idle haciendo el ganso en la clausura de los JJOO, lo cierto es que "los caballeros" les pilló aún pelín chapuceros, de la misma forma que en "el sentido" se revelan como algo ya bastante autoconsciente. Brian queda justo en medio. En el punto de cocción perfecto. Cuidan mejor la forma que en la que precede, pero se muestran menos cautivos de ella que en la que sucede. Sumando ahora que el guión poco menos les sale solo, que son quienes son, que el film no da un puñetero respiro o, ya puestos, que tiene el mejor final de la historia del cine (o de cualquier obra, de ficción o no, jamás pergeñado por mamífero alguno), pues ahí quede todo pescao vendido... Por bajar un poco la euforia, sobreviene la tristeza que, tal como andan las cosas en occidente, esa controversia a la que la obra fue estúpidamente expuesta en su momento, desde los más conservadores y abyectos círculos de poder (cómo no), parece hoy algo mucho más "retornable" desde las sombras de lo que, seguramente desde el autoengaño, pénsabamos ayer... Y mira que nos esforzamos en seguir buscando el bright side de marras, no lo dudes, pero nada... Te seguimos necesitando, Brian. Y mucho, además.

02. ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú / "Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb" - Stanley Kubrick (1964). Tampoco debiera sorprender mucho esto... La "comedia negra" también tiene madre. Y para el caso padre. Y por supuesto, para la ocasión y desde el cariño, aquí tenemos al más cabrito de todos. En el que sin duda es mi film predilecto de Kubrick (y qué los senderos, aunque desde la distancia sea, me perdonen), es donde más y mejor me funciona su discurso y crudeza habitual. Un detalle: por especial y magnífico se autoconsidere quien sea, la crítica, el análisis de lo ajeno, existe desde que el primer mono se paró a observar como se la cascaba el de al lado... En el caso de Kubrick, sus "avinagradores de siempre" (que los hay , y los hay desde antes de Bach y hasta después de lo que quieran) suelen incidir en lo, póngamos, hiperbólico y poco prolijo a veces de sus diálogos. Se le aplaude, que remedio pareciera a veces, la potencia y capacidad visual porque no queda otra pero, en efecto, por ahí se le ha intentado hacer daño de vez en cuando... Strangelove, por su satírica condición, por su mofa desatada y asaz cruda, no sólo queda inmune sino que, por contra, todavía se nutre más con ello. Lo indecible de más. Es Kubrick en modo "diamante perfecto" lo que aquí encontramos. Un Maestro arribando al mejor puerto de sus viajes, con su registro natural en plenitud y con una organicidad total. Tercera aparición de Sellers en el listado, por cierto, que no se me pasa por alto... Pero al final, es tal el poder de éste film que empieza en pasmo, sigue en media sonrisa y acaba en puro despiporre, que el detenerse en roles concretos (aún el/los del grandioso Sellers) parece poca cosa en comparación al salvaje "todo" logrado por quien lo firma. Es, por lo menos en esta casa, la mejor "comedia negra" que existe y a su vez, por simple y llana extensión, una de las mejores comedias de la Historia del Cine. Casi la mejor, para mi y de hecho, aún a pesar de que a quien sea le chirríe un algo ver a Kubrick y la comedia paseándose de la mano... Ah, ojo y por cierto: vaya mierda siempre la especie humana cuando esto de la política infiere, sí. Qué  casi se me olvida.

01. Ser o no ser / "To Be or Not to Be" - Ernst Lubitsch (1942). Que en 2019 Bogart y Bergman sigan conmoviendo al final, en el aeropuerto, se entiende sin dificultad; o que los planos abiertos de Ford para sus "The searchers" nos sigan impactando, tanto tiempo después, no deja de parecer lo lógico y normal; incluso que los expresivos ángulos imposibles del Caligari nos sigan fascinando sin remisión posible se puede colegir sin excesivo apuro... Etcétera. Ahora bien, que una película de 1942 nos siga haciendo gracia, tras verla y "re-verla" incontables veces, ya es algo que no parece tener una "explicación tipo" demasiado asumible. Al menos así de primeras. Lo mismo es, y sin más, lo del famoso "toque Lubitsch" ya de un modo desbordado e imposible. Pero es que tampoco tenemos mucho margen más allá de ello, reincidiendo en lo de hallar una explicación plenamente satisfactoria que explique lo aquí conseguido... No es "To Be or Not to Be" una obra que veamos con la aquiescencia del amante del medio que mira con cariño otras épocas para endilgar epítetos rancios del tipo "deliciosa" o "entrañable"... Es que la muy hija de puta sigue haciendo reír. Tal cual. Y se permite Lubitsch, además y por lo de ser un Maestro de los más gordos y tal, revertir aquello que incontables cineastas "menos osados" usarán en tiempos futuros (y como explicaba hace algún millón de parráfos en la entrada) con éste film/milagro suyo: no es un drama con matices cómicos lo que aquí tenemos en modo alguno, no, es una comedia pura que se permite pequeñas licencias dramáticas. Tampoco debe obviarse, por otro lado, que el hecho de hacerle lo que hoy vendría a denominarse un "in your face" a aquella caterva de desgraciados,- 1942 (recuerdo)-, entraña una valentía que, aunque en retrospectiva sea, puede causar cierta admiración y simpatía natural... Y aunque, por supuesto, tampoco explique ello plenamente la vigencia vitalicia de la obra en cuestión. En cualquier caso, para terminar ya y por mal que lo pasen aquí la Lombard y cia en algún lance, que nadie se preocupe demasiado... Al final siempre llegará para deshacer entuertos, aunque a su particular modo sea, ese gran, gran actor... Ya le conocen. Claro qué sí.