jueves, 7 de marzo de 2019

EL SUEÑO ETERNO (1946)

INTRO. Por más vueltas le venga dando, sigo sin entender cómo es posible que todavía no haya aparecido el maestro Hawks en este lugar (lo ha hecho como obligada referencia en varios textos, pero nunca -hasta hoy- con un film por él firmado y en la mayor tradición del espacio). De hecho, dada la importancia e impronta del realizador en la historia del medio, hasta tiene su mérito y todo (por la incompetencia que deriva de la injustificable omisión si se quiere, de acuerdo... pero mérito al fin). Bien, a fin de paliar ni que sea mínimamente el asunto, lo más acertado sería ir directamente a por la favorita suya en la casa... Cosa harto jodida, desde luego y habida cuenta la calidad media y esos picos tan icónicos que campan a sus anchas desde su obra. Al final siempre, tras pasos y repasos, me quedo irremediablemente en la insolucionable bifurcación que sigue: ¿"El sueño eterno" o "Río bravo"?... Imposible decidir entre ellas sin pesar medie. Tiraremos de la primera por aquello de reflejar, como en muy pocos lugares, el género favorito de quien suscribe, si... Pero espero no tardar demasiado en atacar la otra, que el tema escuece. Ahora ya sí  y sin más: Let's Bogie !

SINOPSIS PRESTADA. Un general millonario y excéntrico tiene dos hijas que están involucradas en asuntos más bien turbios. Decide entonces llamar al detective privado Philip Marlowe para que resuelva sus problemas familiares. Cuando Marlowe empieza a investigar, descubre muy pronto que las diversas ramificaciones del asunto lo convierten en una auténtica maraña. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Pues básicamente que si me doy rienda suelta total en este apartado me marco una oratoria que, comparando duraciones, el discurso más largo de Castro les iba a parece un hit de los Ramones. Tal cual. Tenemos en los morros un film que es film y prodigio a la vez, hasta el punto de tener un muy evidente "pero", perenne y recurrente como él solo (y como veremos más abajo "en contra"), que a su vez nos la trae bien floja a un sindiós de personas humanas. Entre cogorza y melopea Chandler se las apañó para seguir definiendo un género que le debe hasta el suelto el cambio; ello cayó en manos de un trío de guionistas que hasta marea repasar los nombres; a su vez, se tenía a uno de los mayores realizadores de la historia del cine dirigiendo el asunto; sin olvidar la aportación de un legendario compositor que, seguramente, es el que más obras maestras clásicas cuenta desde su currículum... ¿Le sumamos ahora, a todo ello, la dupla protagonista, a ver qué pasa?. Y si será gigante Hawks que logró, a la postre, que el todo resultante fuera el que fue, en su apreciación global y más allá de sus indiscutibles bondades desde la fractalidad. En definitiva, lo apuntado a principios de epígrafe (que tampoco he escrito nada sobre los diálogos, por ejemplo, y algunos merecen un blog temático solo para ellos), cómo no voy a querer hasta el tuétano de uno de los films que más y mejor definen mi género predilecto de siempre y desde un espacio que tiene el final de "El tercer hombre" a modo imagen de bienvenida... No es una opción, imposible ello.

EN CONTRA. Una vez asimilados (que lleva su tiempo) los nombres propios vinculados a este largometraje, desde tantos frentes además, queda lo de siempre: "¿quién narices mató al chófer?"... Grandes genios de la exégesis e inalcanzables maestros de la hermenéutica han dedicado décadas de vida a tratar de hacer virtud de ello, en un requiebro harto torticero (no nos engañemos) y mediante discursivas plagadas de polisílabos que al final vienen a significar algo del tipo: "así mola más y todo". Bravo por ellos. Pero al final: "¿quién narices mató al chófer?"... Es un 10 catedralicio y más que contundente. La quintaesencia del noir-detectivesco clásico yanqui on screen (de la mano con el estreno de Huston), pero un fallo de guión es lo que és, por mucha racionalización extra fílmica de quien fuere se nos cruce.


CONCLUSIÓN. Piedra angular y viga maestra de la historia del "cine negro"... Y aquí lo podría dejar tan ricamente. Está claro. ¿Qué cómo le pongo "11/10" a una película que tiene un "fallo de guión" tan ubicable como famoso?... Pues miren, ¿dónde está escrito que algo fuera de serie debe ser perentoriamente "perfecto"?, que les respondo... Es más, les puedo mencionar algunas docenas de films con argumentos y realizaciones "perfectas" que me atraen tanto como levantar yunques en julio. En sus altas cotas, conceptos como la expresividad o la personalidad (y aunque tan subjetivos puedan resultar de primeras), mean desde mucho más arriba que todas las formalidades estándar del mundo (que, además, quién rige o dicta la validez de dichas "formalidades", esa es otra)... Aquí, por cierto, las personalidades son Hawks, Chandler, Bacall, Bogart, Faulkner, Brackett, Furthman, Steiner... Las cuentas salen solas. Maravillosa e indispensable masterpiece del medio en general y del género en particular. Sin más. Y qué le den al chófer.

GUZZTÓMETRO: 11 / 10

3 comentarios:

  1. Siempre queda lo del chofer, es cierto. La trama se las trae a poco que te despistes terminas no sabiendo quién es quién pero qué más da...
    Favoritisima del autor (de los más grandes) junto con Scarface y Luna nueva, entre otras bastantes muchas.
    Abrazos

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    1. Intentaré en la medida posible ir cubriendo las incontables carencias de grandes nombres de directores en el blog... Lo de Hawks por ejemplo ya olía (primordiales también las que mentas). Y este sueño eterno, por género y sin entrar en lo imprescindible que es, sigo sin entender como narices no había aparecido aquí hasta hoy.
      Abrazo, Addison.

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    2. Bueno, pero al final ha aparecido por la puerta grande...

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