jueves, 16 de mayo de 2019

DINOSAUR JR / "Bug: Live at the 9:30 Club, Washington, DC, June 2011" (2012).

Cómo no va a ser ésta "mi banda" si hasta, a modo clarísimo homenaje por mi recién estrenada paternidad, hicieron de ese 2012 el año de su consolidación ya absoluta tras el inolvidable reencuentro del 2005... No contentos con editar en septiembre el cojonudísimo "I bet on sky", justo el mes anterior aparecía en los comercios del ramo esta decibélica y bendita locura que hoy pretendo acercarles a tod@s: "Bug: Live at the 9:30 Club, Washington, DC, June 2011" (Outter Battery)... Cómo para no "consolidarse", está claro.

Lou, Murph, J y la colección de pedales de J entraron en el apuntado club poco más de un año antes de la edición del disco en cuestión y, por supuesto, la liaron a lo muy burro y sin contemplaciones de ningún tipo. Dando por seguro que el set completo incluía algún corte más (es muy de ellos ese momento de Lou preguntando al personal qué quieren escuchar para atacar a posteriori la "wagon" o "fury" -etc.- de turno), la rodaja en cuestión es lo que vende ni más ni menos. La oportunidad de zambullirse en el legendario "bicho" del 88, a degüello y tal cual. Ni qué decir, estamos ante todo y con esto en una verbena de noise melódico exaltado a la enésima, del caerse de culo y para no levantarse. Da igual que ya sepamos lo que nos espera (respetan por completo el órden del cancionero original), la manera, la furia con que se atacan los temas sumado a la mayor sabiduría de la experiencia en muy determinados y concretos momentos, convierten el asunto en imprescindible para todo fan del trío que se respete ni que sea un algo. Los himnos más evidentes como "Budge", "They always come" o (cómo no) la inicial y eterna "Freak scene" son un sopapo de K.O. insalvable, los vericuetos de "No bones" y "The post" se disponen con solvencia plena y (para no alargar) la pseudo-jam noisy de despedida en "Don't" es el cielo jurásico en la tierra para los acólitos de la forma de entender y ejecutar el señor Mascis las seis cuerdas... Ya puestos, qué narices, tomamos plena consciencia (ya intuible desde el original pero aquí se subraya del todo) de que "Pond song" es/fue ya de alguna manera -por forma y tono- el primer tema de "Green mind", que -por intensidad y variedad- las guitarras de "Yeah we know" son la releche en skateboard y, faltaría, que lo de Barlow en "Let it ride" es ya de lo de "no lo intenten en sus casas"... Háganse con esto, háganse ese favor (que no se les agote) y abusen de ello hasta el puro sangrar de oído. Masacre jurásica. 

(Pd. Reseña del "Bug original" pergeñada en mayo de la pasada temporada y en este mismo espacio aquí)

miércoles, 15 de mayo de 2019

UN CONDENADO A MUERTE SE HA ESCAPADO (1956)

INTRO. El film, por lo general, más recurrentemente mencionado de Robert Bresson junto a la inmediatemente posterior, y también imprescindible, "Pickpocket". Insaltable relato de una fuga carcelaria que, de forma exclusiva y por una vez, se ciñe por completo a los devaneos mentales y el sentir del posible reo escapado durante todo el proceso. La manera tan engañosamente "fría", en el naturalismo de Bresson para las formas elegidas, inunda el metraje y, desde ahí (sin que apenas se perciba de forma autoconsciente), acaba por lograr  una adicción total con su puñetero ritmo de gota malaya que jamás llega a detenerse del todo y merced, mayormente, a esa mezcla de resolución y prudencia de un protagonista que, sin pretenderlo pareciera, nos hace cómplices de su tan luctuosa historia. Seguramente, por cadencia y estilo, el maestro francés es de los que nos exige (puede hacerlo) una atención completa, dado lo tan perentoriamente inmersivo que nos ofrece... Aunque la recompensa, por otro lado y no se dude, lo merece. Y del todo que no sólo mucho.  

SINOPSIS PRESTADA. Abril de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial. Fontaine, un joven de 27 años miembro de la Resistencia francesa, que lucha contra la ocupación nazi, es arrestado por la Gestapo para ser interrogado. Fontaine sospecha que va a ser ejecutado y empieza a planear su fuga. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Todo lo extradiegético que tan puntualmente suena es de Mozart,  la interpretación de François Leterrier (en su único trabajo actoral antes de emprender carrera como realizador) queda para el recuerdo y, entre otras, hasta tenemos a un jovenzuelo Malle haciendo de ayudante del propio Bresson... Pero es qué hay bastante más: el hecho de ceñirse a una autobiografía (la de  André Devigny) de forma tan adusta y despejada de frivolidades, lo de contar con la fotografía tan sobria como llena de fuerza de Léonce-Henri Burel (que aunque ya aparece en el film anterior de Bresson repetirá desde aquí en los dos films posteriores, anotándose una tripleta de pura leyenda)... Todo es irreprochable y sin más desde este largometraje. La utilización tan descomunal del "fuera de campo" que nos recuerda al mismísimo maestro Lang, el tan inteligente uso de la soldadesca para plasmar al mal enemigo (impersonal, casi sin rostro, logrando una ominosidad tan certera como continua) o una distancia en el relatar general que, por contra, en vez de enfriar se torna magnética y acaba por arrastrar llevándose la mano sin solución de respuesta o ninguneo posible medie. Por todo ello y tantas cosas más (las elecciones de ángulos de plano servidas por Bresson y Burel son en muchas ocasiones de atesorar en álbum por si solas, vaya por enésimo ejemplo a añadir), este "condenado" del maestro francés se alza como algo indebatiblemente imprescindible... Lo bien medido de las elipsis, la camadería soslayada con los otros presos, la relación de confianza/desconfianza con el joven una vez es condenado, el episodio del intento acometido... Lo dicho, un no parar. 

EN CONTRA. Quien se espere un drama carcelario épico "made in Hollywood" se va a llevar un chasco importante. Esto es así. En verdad, se caracteriza (hasta se enorgullece pareciera) el film de Bresson por remar justo en sentido contrario a ello. La demanda de inmersión a una experiencia tan espartana como total de la película que hoy toca queda tan -TAN- lejano a agujeros tapados con pósters, túneles subterráneos o Paul Newman comiendo huevos cocidos (etc), que el subgénero afín sólo se empata al roce y por mero contexto genérico. Y aún sin ser ello nada plenamente "en contra" de cara a los baremos de este lugar, está claro, sí debía significarse de alguna manera (y por deferencia a aquell@s que duden en acercarse al film por vez primera, mayormente).


CONCLUSIÓN. Junto a la igualmente imprescindible "Le trou", firmada por Jacques Becker tres años después (y claramente influenciada por éste "condenado"), el "film de fugas" definitivo en la vertiente más realista y adusta posible. Bresson rechaza  de plano cualquier tipo de dramatización vanal y con un óptica por momentos cercana al falso documental (sutilmente matizada por una voz en off extraordinariamente medida) logra meternos de lleno en su propuesta. Haciéndolo, además, sin caer en sobreafectismos ni forzadas introspecciones de cariz existencialista en primera persona a fin de rellenar metraje (recurso harto sobado y hasta tópico en films con disposiciones argumentales de este tipo). Sumando, finalmente, esto a lo ya vertido "a favor" no se puede más desde aquí que recomendar abiertamente el film. Seguramente, aún hoy, lo más cercano a una fuga carcelaria jamás mostrada en pantalla en primera del singular.

GUZZTÓMETRO: 10 / 10