miércoles, 10 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (II)

Cap. 2: "Now we are Six" (1974) / STEELEYE SPAN 

Esto clama al matiz ya de inicio, está claro. Steeleye Span es una banda que resuena de alguna manera para todo amante del medio rockero más o menos "estándar" pero, por contra, estamos ante una formación capital e indispensable dentro del subgénero que toca hoy abarcar. Se ruega pues comprensión a todo simpatizante de eso segundo, british-folk nivel ninja supremo de las galaxias, que pueda por aquí dejarse caer. La contrariedad se adivina fácil para ellos... Aparece el listillo de turno con su "mini-sección" de tres al cuarto con "discos menos obvios" para combatir los calores veraniegos y, extrapolando, es como si a un fan (fan de verdad) de prog añejo se le intenta explicar lo necesario de King Crimson... De risa lironda el tema, vaya.

Y qué gran influencia fue, por enésima, el Sr. Laurent Berger al ponerme en la pista de esta gente hace ya unos cuantos de años... Que no solo de Fairport Convention se vive y aunque, eso sí, estemos paradójicamente ante una formación liderada por un miembro fundador de los hacedores de "Liege & Lief". No es además, y para añadir más leños a la hoguera, "Now we are six" un disco exento de cierta controversia. En su tiempo y para sus fans más "puristas" resultó todo un pulso: añadir un drummer a tiempo completo (y con ello un sexto miembro que sumado a ser también su sexta referencia de estudio es lo que acabó por dar  título al cocido) y, atención, la producción de nada menos que Don Ian Anderson, generó una serie de críticas contrarias a la sazón  ("esto ya es rock al uso, no nuestra querida banda folkie que ejerce de infalible soundtrack en nuestro matutino recogimiento de fresas silvestres", que vino a significarse el tema en determinados lugares). Chorradas todo, en cualquier caso. "NWAS", más allá de su icónica portada, es una colección de paz y bonitez incontestable como para echar la tarde jugando al cinquillo en el poblado elfo que más cercano nos quede. Tal cual. Un magnífico disco, engastado en la mitad de los años de bonanza total del grupo y  perfectamente intercalable entre las cimas de Fairport o la Incredible String Band sin vergüenza ni pesar medie... Hasta esa tan breve versión del "twinkle, twinkle" de marras que se marcan con todo el morro que calza fetenísticamente y sin problema asome. Revitalizador trabajo, está claro, y en verdad toda un masterpiece que, definitivamente, debiera constar ya como tal al generalizar, sin etiquetajes ni mamarrachadas se crucen (o, si se prefiere, más allá de su corral particular al que, pese a quien lo haga y de hacerlo, trasciende holgadamente). 

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