miércoles, 9 de enero de 2019

"1050 DISCOS CARDINALES" de Juanjo Mestre

Trasiegos navideños superados, llegada es la hora (al fin) de dedicarle en el espacio unas líneas a los "1050 Discos Cardinales" de Juanjo Mestre. Editado por Makma en la segunda mitad del pasado 2018 y que, a estas alturas, puede presumir (aunque no lo haga) de andar ya por la segunda edición. Un apunte inicial e insaltable, con su permiso y ante todo, Juanjo Mestre (Johnny JJ, el "Cosmic Master" original para quien suscribe) es amigo de la casa, por lo que si alguien sospecha algún tipo de "festival de la lisonja y el parabien desatado" ya le confirmo que sí... Correcto (aunque si ese "alguien" conoce un algo siquiera a quien les escribe sabe, perfectamente, que prefiero no hablar de algo que no me gusta/convence cuando proviene de una fuente que aprecio o de la que soy seguidor). Digo más, tuve el honor hace unos días  de participar en la presentación del libro en BCN, junto a ilustres del bloguerío estatal como son el gran Miguel Angel Crespo y el mismísimo King Nikochan (además del propio autor, obviamente, y amén de la presencia de otros rocanroleros de bien). Con todo, mi "aporte" hasta hoy me sabe a poco, miren... Por miedo escénico, querer compactar demasiada información en demasiado poco tiempo o, sencillamente, por simple e inexcusable olvido, no creo haber analizado como quisiera, hasta momento presente, la reciente obra del hacedor del internáutico -e insaltable desde ya hace bastantes temporadas para cualquier melómano rockero que se respete un algo en la zona horaria- Espacio Woodyjaggeriano. Ello, ni qué decir, se subsana de una vez por todas, hoy y aqui... En el "medio natural", sin coartaciones temporales (aunque autoimpuestas fueren) y, ni qué decir, en plena facultad de todos los rodeos que considere menester pues son, en efecto, algunas las cosas que se (me) quedaron en tinteros y quisiera señalar (o resaltar mejor) sobre lo que hoy nos ocupa.

De entrada, mencionemos ya los prólogos habidos en  "1050 Discos Cardinales" de la mano de todo un señor trío de incuestionables all stars del bloguerío melómano-estatal (y también amigos de esta casa desde hace mucho) como son Jesús Burgaleta, Gonzalo Aróstegui y Joserra Rodrigo. Lo que, ya de por si, da un vitola de calidad, de "ojo, que esto va en serio", muy importante. A partir de ahí toca el enfoque somero en primera instancia de quien suscribe... Ya saben much@s, se lo comenté al propio autor, que no solo me gusta sino que, incluso, me siento orgulloso de mi condición de "troll" internáutico (que ya lo era antes de que se acuñase el concepto, leñe). Por ello, soy de este tipo de gentuza que gusta de encontrar pegas incluso sobre aquello que más le gusta... Y no es tan fácil ser así, ruego se me otorgue el mérito que ello merece ("Sí claro, me encanta Psicosis, de mis pelis favoritas de siempre... Peeero, cuando Martin Balsam se cae por las..."-etc-). En este caso, para con el libro del Sr. Mestre la crítica, "el pego" posible, sólo puede ser uno: la brevedad de las reseñas. Pero NO, que esto está muy bien atado (caray) y lo explico en el siguiente párrafo.

Una de las cosas que más escuece, y lo hace mucho, de haberme dejado de aplaudir en la mentada presentación es la maravillosa interacción natural que se logra entre el libro y el mentado Espacio Woodyjaggeriano. Sombrerazo en esto y, humildemente, pienso que hay que hacer especial hincapié en ello... El libro es un catálogo impagable (por razones evidentes sobre las que ya me detendré un poco más adelante) pero también, a su vez, ejerce de muestrario para lo que después encontraremos en el espacio de la interné. Se insiste en el concepto "interacción" de ambos estadios (libro y página web), para exprimir el asunto del todo y un máximo de disfrute garantizado. 

En cuanto al contenido, dos cosas más a aplaudir que ya apunté en su momento: la honestidad por falta de intrusión en determinados subgéneros concretos (la horquilla de opciones rockeras es muy rica desde luego pero, y esto habla muy bien del autor, no hay "queda bien" que valga aquí); y, mejor aún, el poso resultante que deriva en pura autobiografía de lo que es un melómano rockero empedernido, por la simple y contundente elección de los discos referidos. Desde ahí, y para terminar, sólo queda ya señalar la bifurcación natural entre los clásicos, los tótems elegidos y, muy especialmente, la ingentísima colección de álbumes mencionados que raramente asoman en las "compilaciones tipo" conocidas y de diversa índole. Lo primero es infalible, lo del "debate inmediato" que siempre funciona ("Por qué está éste y el otro no... Cómo se atreve a... Qué bien que me ha puesto éste" -etc.-), a lo que conviene sumar la valentía de reseñar algunas obras de dichos "tótems" que no suelen figurar en los consensos más o menos establecidos (y con ello otro matiz putámico que sumamos). Lo segundo... Bien, ahí és donde se hace ultrafuerte y desvela del todo sus superpoderes el tema. Donde pasamos de lo recomendable perse a lo netamente necesario. Bettie Serveert, Cynics, Lyres, The Sound, The Gun Club, Fleshtones, Bevis Frond, Redd Kross, The Soundtrack of Our Lives (y sin olvidar el producto autóctono, ojo)... Es un festival en carrusel continuo de opciones. Y un festival que, en verdad, es lo que más me lleva a augurar una más que interesante salud de cara a la postergación de los "1050..." para los tiempos venideros... Imaginen esta estampa: un adolescente está en su casa, puede que tocándose los huevos, si, pero también en esa fase, -que tanto nos suena a tod@s-, de descubrir "los clásicos"... Desde Teenage Fanclub ha llegado a Big Star el muy gañán, cómo no (y qué quien toque le bendiga por ello), y lee entonces el libro de Juanjo Mestre para descubrir, a la postre, una cosa que se llama  "High Priest" de Alex Chilton... Pues, para resumir y que de verdad se lo prometo, de posibles "estampas" como ésta se quedan sin lápices de colores en el plumier con la obra literaria hoy refererida. Directamente. Gran trabajo y muchas gracias, Cosmic Master.

Pd. Suculenta entrevista al autor y a colación de todo lo previamente vertido por parte de Maese Chals (otro amigo más del club... que esto es como una mafia, aunque sin peces envueltos en periódicos y en "cool mode", queramos que no)
Pd2. Enlace directo para hacerse con "1050 Discos Cardinales", si en verdad se está cometiendo la inexcusable desfachatez de gustar de esto del R'n'R y no tener el libro todavía.

3 comentarios:

  1. A mí lo que me fascina del libro es que aun echando de menos a muchos de mis favoritos (Motörhead, Black Sabbath, King Crimson, Blue Öyster Cult, New Christs, Kim Salmon & The Surrealists, Thee Michelle Gun Elephant, Alice Cooper, Sex Museum, Public Enemy, Union Carbide Productions, Bored!, Jane's Addiction, Aerosmith, Franz Zappa, Robert Wyatt, Rose Tattoo…) me sigue pareciendo completísimo e imprescindible. Como muy bien dices, "la honestidad por falta de intrusión en determinados subgéneros concretos" es una virtud enorme en el caso de Juan, sin por ello dejar de ser "1050" una obra de mucha variedad.

    Un abrazo.

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    1. Y también "condenado" a una vigencia que se le adivina generosa, pienso yo. Los tentáculos que desde "los 1050" nacen pueden hacer estragos en jóvenes mentes futuras y, no lo dudo, facilitar el alcanzar otras muchas referencias que, sin aparecer de facto en el libro, sí podrán apoyarse en las pistas que las páginas de éste ofrecen para llegar hasta ahí... En fin, que lo ha clavao Juanjo, si.
      Abrazos.

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