viernes, 15 de marzo de 2019

ROMA (2018)

INTRO. La aún tan reciente "Roma" de Alfonso Cuarón, innegable ello, fue la "película sensación" de la temporada pasada. Y no exenta de controversia, además, por ese debate inmediato que se genera desde su condición de film estrenado para una plataforma televisiva (en exclusiva) que a su vez sigue recogiendo premios en todo festival cinematográfico se le cruce. Pues, en efecto (aún por cierta difusión en sala se le haya dado también y a colación de su recepción crítica), sin entrar siquiera a debatir sus méritos para lo segundo, lo primero sigue y seguirá siendo igual de cierto. Un tema éste, ciertamente, con una cantidad de aristas abiertas (buenas y malas) con el que prefiero no liarme mucho hoy y que, se me ocurre, merecerá seguramente una entrada específica a la sazón en el espacio (que no es el film de Cuarón una isla -capciosamente demonizada en algunos lugares- ni mucho menos, ya hace una buena temporada que cineastas e intérpretes varios de relumbrón han claudicado a los superpoderes de este tipo de plataformas -y la cosa pinta que va a ir a más, de forma muy raramente remediable-). Se prefiere u opta pues y para la ocasión, tratar de ceñirnos al largometraje en si, evitando (en la medida posible) disgregar hacia esos "otros aspectos" que lo envuelven. Lo que nos lleva, ya mismo, al segundo tema que quería abordar en esta "intro": su puntuación final en el consabido Guzztómetro  que remata siempre toda valoración de película se cruce en este tugurio. Siempre desde la subjetividad más recalcitrante y orgullosa (pero también humilde y gratuita), le he calzado un 7/10. Y tan ancho que me quedo. Las razones, o la mayoría de ellas en cualquier caso, se pasan a desglosar en los siguientes apartados. Pero, atención, recuerdo y recalco una pequeña puntualización más antes de ello (y siempre con su permiso):  un "7" para quien suscribe es un film evidentemente notable, interesante o entretenido (según casos), que aún sin llegar a la recomendación expresa en este blog (eso pasa "del 8 para arriba") sí habita, y sin duda medie, en un reconocimiento muy alejado de cualquier tipo de desprecio (y esto va, especialmente, para todos los "fans de redes varios" que viven celosa e implacablemente en su burbuja maniqueísta del "esto es un 10/0", tan imperante hoy por hoy).


SINOPSIS PRESTADA. Cleo (Yalitza Aparicio) es la joven sirvienta de una familia que vive en la Colonia Roma, barrio de clase media-alta de Ciudad de México. En esta carta de amor a las mujeres que lo criaron, Cuarón se inspira en su propia infancia para pintar un retrato realista y emotivo de los conflictos domésticos y las jerarquías sociales durante la agitación política de la década de los 70. (FILMAFFINITY)

A FAVOR. Cuarón ha logrado un compendio irreprochable hasta el punto que estamos ante un film que puede arribar a puras exaltaciones masturbatorias para los amantes de los valores de plano, la expresividad desde el montaje, la ausencia de música incidental (o extradiegética, si de sumar sílabas se trata) en pos de un tono visual o, faltaría, los travellings de todos los sabores con sus consabidos engarces a juego, etc. Pues todo ello lo tiene elevado casi a la enésima su obra y tal cual. La distancia "documental" que supuran estos recuerdos propios (pues es el propio cineasta quien amén de la fotografía y la dirección firma, de manera obvia, el guión) consigue funcionar durante buena parte de sus más de dos horas de metraje y ello, todo un logro que no estaría bien omitir, es lo que hace que incluso aquellos que no acaben de rendir pleitesía al film logren terminarlo sin excesiva dificultad (sí, y aunque sea para desmerecerle, en mayor o menor grado, a posteriori). En dicho sentido, los aspectos formales de "Roma" proyectan una fascinación pareja a la del músico virtuoso que ataca con denuedo su instrumento, sea o no de nuestro agrado lo que llega a nuestros oídos. De hecho, obviando el breve y muy irrisorio pasaje con el gurú "pseudo-heroico" en la explanada de karatekas o los líos que se monta el más joven de los infantes con sus historias en imposibles tiempos verbales, todos los problemas que en esta casa se le encuentran al film derivan, inefablemente, de lo tan excelso alcanzado en lo visual en contrapunto a "todo lo demás". Siendo ahí, en efecto y como enseguida paso a explicar, donde a algunos nos empiezan (o pueden empezar) a sobrevenir los problemas...

EN CONTRA. Y es que ese derroche de talento en lo arriba apuntado sacrifica (de forma autoconsciente o/y no, me temo) cuestiones tan importantes como la más mínima de las empatías para con sus personajes (impersonales, apenas esbozados), o la gravedad de un contexto, particular e histórico de tiempo y lugar, cuanto menos convulso. Quizá pretenda el realizador barrerlo todo bajo la moqueta de los someros "recuerdos de un niño" (el niño anteriormente apuntado y que además no es otro sino él mismo), que a saber... Pero, de no colar (como es aquí el caso), la verdad es que al enfrentar los momentos más sangrantes o presuntamente emocionantes de la narración (o sencillamente los más humanos, en definitiva), la película busca proferir y proyectar unos sentimientos para los que nada, absolutamente nada, se ha trabajado antes a mayor gloria de un proceder técnico que, por supuestísimo, debe y pretende regir antes que cualquier otra consideración para con la obra... ¿Qué se muere el bebé?, pues te apenas porque eso es triste por naturaleza no porque le pase a su protagonista en concreto (que, básicamente, te importa un bledo); ¿Qué de repente todo son tiros y corredizas por la calle?, pues ni me lo has explicado, ni sé de donde narices sale esto... y, además, ¿de repente me tiene que importar esta señora que ha salido un par de veces de fondo anteriormente, o me tengo que tragar que a la prota la quieren todos -por sorpresa o algo- como a un quince en la quiniela?... Claro, los someros "recuerdos de un niño" de antes, ¿no?. Ay, Sr. Cuarón, que con esto se le ve el felpudo y el término "efectismo" nos asoma con peligro (como a Boyle y su otro bebé muerto -en una película muy inferior a la suya, eso también-, por ejemplo rápido)... Lo que ud cuenta, para no hacer leña de más, lo cuenta de narices (sin duda), pero ni consigue que me importe y, honestamente, la historia en si es como bastante insulsa. La iluminación perfecta, la mesa perfectamente dispuesta, los cubiertos son de plata de la buena pero, ay, al levantar la tapa... ¿Pero qué es esto?, ¿pechuga empaná en un tupper y papas de churrería?...


CONCLUSIÓN. Interesante y meritoria cinta cuya sobreexposición en medios invita, de manera casi obligada, a un "dejar pasar el tiempo" (y bastante) para empezar a ponderar su importancia y valoración como procede. Aquí hoy, en efecto (y en perfecta acepción de la contrariedad galopante), se ha intentado, pero tanto moscardón revoloteando alrededor clamando su condición de "obra maestra inmediata" o, por contra, la de "boutade insustancial aupada por la crítica", propone por defecto una considerable e ingente prudencia a colación. "Roma", en todo caso, es una obra visualmente espectacular, un prodigio técnico cuyo pecado, desde este espacio, es su sacrificar todo lo demás en pos de su "cómo". Esa frialdad distante por montera,-casi documental por momentos, que argüiría alguien-, tampoco me supone un problema en si mismo (hay otros films con  vitola de "lentos" y mayor metraje que me suponen puros dieces en la historia del medio). Pero el sudar olímpicamente de sus dos primordiales acompañantes para alcanzar una obra plena partiendo de dicha premisa (una historia con auténtica fuerza o bien unos personajes magníficamente definidos -e interpretados-), hacen que, finalmente, el film se me aleje bastante de la ansiada excelencia que otros, en pleno y perfectamente válido uso de su criterio, sin duda encontrarán en él. Para irnos en clave positiva (que no duelen prendas), recalcar de nuevo que pese a las máculas que quien suscribe u otros pajarracos de similar índole podamos señalar, todas las loas y parabienes por su tan virguera caligrafía formal de cámara son algo inequívoca y absolutamente merecido.

GUZZTÓMETRO: 7 / 10

4 comentarios:

  1. El contraste entre una forma excelsa y un fondo dramático digamos que relativo ya se daba en "Gravity". Puede que el problema sea el carácter de fresco que Cuarón confiere a sus imágenes y a la historia misma, de modo que los personajes -incluso la chacha- parecen como de relleno. De todos modos, es un título destacado y perdurable, superior sin duda a la mayoría de propuestas que llegan a la cartelera (oh, perdón, ésto es Netflix).

    Saludos.

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    1. Pues estemos de acuerdo, si. Coincido, "destacado y perdurable", pero más allá de sus grandes activos visuales, por la emoción y profundidad (y entidad, en definitiva) que Cuarón otorga a sus personajes este film lo podría haber realizado con clics de playmobil. Una pena a mi modo de entender y aunque el cineasta persiga y alcance una personalidad propia con su proceder (que eso no se lo discute nadie y tal como anda "el mercado" tampoco debiera dejar de apreciarse).
      Salut !

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  2. Como ya te adelanté em Facebook, no estamos de acuerdo, Guzz. Según tus argumentos habría que cargarse a Tarkovski, Antonioni o Angelopoulos. La distancia sirve para que el espectador saque sus conclusiones, la precisión formal de Cuarón en ningún momento sacrifica lo que está contando, pero parece que o se da todo mascado y en primer plano o no hay fondo. En fin, cuando escriba sobre "Roma" en mi blog seguiremos discutiendo.

    Abrazos.

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    1. Bueno, como ya explico por ahí, no es un tema de cadencia o metraje sin más. No veo en Cuarón la potencia expresiva (amén de otras cuestiones) de las mejores referencias del segundo y tercer realizador que mencionas y, por supuesto, ni entro en comparación alguna con Tarkovski (por no abusar). Y, precisamente, el problema es justo el contrario según lo entiendo: sí que se da todo mascado hasta el punto que solo veo maniquís estereotipados sin apenas profundidad. A todo esto, un 7/10 tampoco está nada mal. Es un notable, sólido pero alejado de la excelencia en cuentas propias, eso sí.
      Un abrazo en contrapicado con lente de 70 mm !

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