jueves, 11 de abril de 2019

CBGB (2013)

INTRO. A veces ya pasan estas cosas. Un proyecto ilusionante a priori para miles y miles de gentes cuando de él se sabe en la distancia y por vez primera pero que, sin saber ni poder adivinar cómo, resulta que acabó en manos poco "adecuadas" ... O no, que igual ya se fraguó así de base pero, a la postre, el resultado desgraciadamente será el mismo para lo que a nosotros atañe e importa. Sí, por supuesto, fui de los que aplaudió con las orejas al saber que se preparaba un film a la salud del legendario club neoyorquino CBGB (-country, bluegrass and blues-). Muchos son los músicos necesarios como el respirar para quien suscribe cuya impronta y repercusión en la historia no se entiende sin su paso por la mítica tasca que montó Hilly Kristal. Pero, ay, resulta que este proyecto fue desarrollado y signado  por un cineasta bastante, y siendo amable, discreto: Randall Miller quien, a pesar de una filmografía previa de esas de las de mirar un poco de lado, dirige y co-firma el guión del film. Por azares de la vida, lo bueno es que ya se había hecho colega del gran Rickman con quien ya había trabajado (y quien se aviene a protagonizarle el asunto con solvencia), lo malo, eso sí, es que seguía siendo él quien ocuparía la silla del realizador... Por ello, aunque no dudo que habrán docenas de razones más enjutas en la sombra, el film funciona, casi de exclusiva manera, desde la fascinación por lo "qué" se nos explica (lo que de alguna manera ya se sabía, la historia más o menos conocida). El problema está en el "cómo", claro (lo que toca aportar desde la forma elegida por el cineasta que toque, el talento narrativo y visual requerido). Y no es aquí ello un problema pequeño. 

SINOPSIS PRESTADA. En la década de 1970 en Nueva York, Hilly Kristal está divorciado y se ha declarado en bancarrota por segunda vez. A pesar de los reveses, está decidido a poseer y administrar un bar. Con su socio comercial Merv Ferguson, Kristal convence a su madre de que les preste el dinero necesario para establecer el CBGB, que Kristal pretende convertir en un local de música country, sin pensar que con el paso del tiempo se convertirá en la cuna del punk rock. (Wikipedia -porque no estaba en Filmaffinity... y aunque esa última frase tras la coma sea mucho más que matizable, gracias igualmente, por supuesto-)

A FAVOR. Obviemos cuanto antes la barbaridad que, lógicamente, es su soundtrack (trufada hasta la bandera de puros temones para los amantes del rockero medio). Desde ahí, resaltar lo complicado de señalar lances concretos (para bien, se entiende) más allá del solo interpretativo del siempre excelente Alan Rickman y la gracia de ver, de forma más licenciosa o feaciente según casos, a tal o cual secundario/figurante en danza (y aunque sea siempre de manera infalible más por a quien se representa que por el quien lo representa). "CBGB", como en seguida les explico, es ante todo una oportunidad perdida. De acuerdo. Pero tampoco sería justo enviarla al ostracismo sin mediar una cierta aquiescencia y sin más... Aquí, no es poca cosa, podemos ver representaciones en pantalla de Talking Heads, Television, Dead Boys y demás, que siempre tiene su coña... Y sí, la irrupción "ramonera" lo mejor del film aún a pesar de su tan cruel brevedad. Como ya se esperaba. Ahí no nos falló por lo menos el zarpas del tal Randall Miller.

EN CONTRA. Rickman fue un actor magnífico y, dios sabrá cómo, se las apaña para que aguantemos el film hasta el final sin excesivos pesares. Y tiene gran mérito porque, en síntesis, tanto guión como dirección adolecen de una empanada importante en no pocos aspectos. Aquí nadie se atreve a separar biopic y crónica de forma claramente diferencial. Se confia todo a una mixtura imprecisa, convirtiendo en el proceso dicho todo  en algo muy deslavazado donde las cosas ocurren por sorpresa, no se nos permite empatizar como debiera con sus roles ni tampoco acercarnos lo suficiente a los músicos de leyenda que desfilan. "CBGB" se queda en terreno de nadie y, más allá de lo punzante de ver a según que actor -o similar- encarnando a según que ídolo personal, lo peor es el conformismo de lo más cabreante que exuda.


CONCLUSIÓN. Por la simpatía se alberga por la historia del garito, y sobretodo los grandes artistas ahí concitados en determinado momento de la historia rockera, quisiera haberles recomendado el film y afirmar que su condición de necesario resulta completamente indebatible... Pero no. Imposible ello. Resulta especiamente hiriente cuando, además, se compara con las "24 hours" de Winterbottom (por citar un film con un volante de base claramente afín) que, sin ser redonda, si cuenta con una solidez que la película de Miller no huele siquiera en el mismo hemisferio (y aún a pesar de retratarnos una historia y escena infinitamente menos trascendente e importante). "CBGB" funciona, puede hacerlo, para el melómano rockero y hasta le/nos dibuja alguna media sonrisa muy puntual con la aparición (casi siempre fugaz) de según que artistas (aunque, se insiste y atención, la representación de otros nos puede poner de una mala leche importante) y, también, por un arranque bastante ágil que, eso sí y por desgracia, veremos desvanecerse de a poco, sin pausa ni fin, ante nuestras propísimas narices. Hilly Kristal merecía un biopic con mucho mayor cariño y la leyenda del CBGB una extrapolación on screen de incalculable mayor calado. Seguramente merecía a Jim Jarmusch, o a un reencuentro Auster-Wang (como en aquella maravillosa dupla noventera de "Smoke"/"Blue in the face"), por ejemplo también. A conformarse sin más que tocan. Es lo que hay. Por lo menos el film no es una bosta como tal (o no me lo parece a mí al menos, vaya), pero contenido y continente no merecían este "psché, no está mal" -o muy poco más-, firmado por el pedazo de regulero de Randall Miller.

GUZZTÓMETRO:  6 / 10

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