lunes, 15 de julio de 2019

ROCK AGAINST LA CANÍCULA (V)

Cap.5: "Madman Across the Water" (1971) / ELTON JOHN

Por supuesto. Aquí se va al traste del todo eso de "intentar acercar discos que sean menos obvios o acostumbrados"... Todo un multiplatino de marras el cuarto de Elton, a qué darle vueltas. Pero caray, con todo esto del biopic y la reivindicación por parte del "purismo rockero" (que de un tiempo a esta parte parece haber capitulado y otorgar al fin el puesto y lugar que merece el artista), uno no se puede estar de mencionar, ni que fugazmente sea, el favorito personal del músico. "Semos humanos" por un lado, y "Madman" un escándalo de disco por el otro y en definitiva.

Está claro que el primer lustro setentero de este señor es una de esas burradas infranqueables, de las realmente contadas, que ha dado el medio. A las músicas de Elton y las letras de Taupin, por aquellos días, les daba por levantar una piedra el campo y les brotaba un nido de canciones tremendas ahí donde a la mayoría les intentaba picar el consabido bicho de turno. Muy subjetivo pues, y por qué discutir en balde, señalar el presunto "mejor de todos". El homónimo, Hunky, Captain, Timbleweed, los baldosines amarillos y/o lo qué la gana de a quien fuere desde el apuntado periplo de tiempo. Sin embargo, mentiría de no admitir mi predilección por el que se destaca hoy en cabecera. Un dispendio de arreglos, síntesis de contenido y melodías que, por pura y dura calidad, mean tan lejos que cualquier tipo de injerencia acaba por descubrirse soez y gratuita y más pronto que tarde (qué más dan esos "lalalas" al final de tal canción, o la "sobreinstrumentación desmedida" para quien fuere de tal otra, con la barbaridad del todo se nos oferta aquí puesto en el otro platillo la balanza). Elton se adelanta casi cinco años a lo que propondrá la transformación de Fleetwood Mac con la llegada de Stevie y Lindsay, y dejaba claro (desde ya) que el hacer algo abiertamente "comercial", y de manera ex profesa además, no tenía ni tiene porque ir reñido con la personalidad expresiva ni, por supuesto, con la calidad. A partir de ahí, si alguien quiere buscarle matices resabidos a los tiny dancers, levones y demás, allá él/ella con lo suyo... Pero inefablemente será cosa de complejos absurdos. Y lo más triste es que él/ella lo sabe perfectamente. Infalible "classic album" y fin.

1 comentario:

  1. Yo soy de los que les ha costado entrar en la música de John, Guzz, aunque solo lo haya hecho con el espléndido doble de "los baldosines amarillos". Me pondré con el que comentas lo antes posible.

    Un abrazo.

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