domingo, 15 de noviembre de 2020

"EARTH TO DORA", REGRESO A LAS BUENAS (QUE NO LAS MEJORES) FORMAS BARBUDAS

 Cercana ya a las tres décadas de vida si contamos -que no veo porqué no- el par firmados como simplemente "E" de los primeros noventa, la carrera de Eels se ha mantenido de forma (mayormente) sólida y (ídem anterior) fiable. Esto es así. Moviéndose siempre en discursos y sonidos comunes que el entrañable barbudo ha ido matizando con el tiempo, el listado de tropiezos ubicables en su opus hasta día presente se terminan de contar bien rápido... Con medio parpadeo o así que nos vale, en realidad. Y, atención, que además queda aquello del no dejar de ser la cosa algo siempre e inefablemente subjetivo (faltaría y por ego atesore el "maestro ponderador" que toque). Y ahora, en este confinado y desgraciado 2020, aparece "Earth to Dora"... Que parece estar siendo recibido con un alborozo y alegría con los que, honestamente, no acabo de congeniar. Buen disco lo és, sin duda... Pero ¿"memorable"?, pues no oiga... ni lo será. Para el visitante ocasional, para el que otea de lejos y se acerca de vez en cuando, puede colar como algo maravilloso (debemos concederle siempre a Everett que tiene "golpe de oído", que enamora de primeras muy bien su música según te pille); para los que compramos "Beautiful freak" en el 96 y recuperamos los dos de "E" antes incluso de salir el segundo para ir después siguiendo cada maldito escalón según llegaba, mucho me temo que "ETD" se queda irremediablemente alejado de lo más imprescindible firmado por el artista. Y bastante. 

Media comprensión, eso sí y sin condescendencias de ningún tipo asomen (no se me confundan). Y es que se entiende el aplauso generalizado dado que, básicamente, el anterior disco es de los más claramente flojos que jamás haya firmado el músico y, por supuesto, la comparativa directa e inmediata le juega muy a favor (demasiado) a "Earth to Dora". "The deconstruction" es de forma abusivamente clara, y siempre para mi quede claro, lo más flojo junto al "Tomorrow morning"  (2010) y el "estreno real" con el ya bastante lejano "A man called E" (1992) que le ubico de siempre al barbas. Sin ser tampoco un horror total ninguno de ellos, quede claro también (Everett no puede hacer un disco 100% malo ni intentándolo con todas sus fuerzas).  El asunto al margen de eso (y volviendo al presente) es que, resumiendo mucho, "Dora" se me queda a mi en un honroso segundo nivel pero sin opciones de ir más allá en mis querencias personales. Este nuevo disco, tras ya muchos días de escuchas, va de cabeza al vagón de cola de ese "mid range" suyo en el que (me) habitan el estreno, "Wonderful, glorious", "End times" y "Souljacker"... que no es poca cosa tampoco por otro lado y según se quiera ver. Pero se insiste, sinceramente (y aquí vamos al meollo), se queda rematadamente lejos de sus cimas que, para hacerlo fácil, son todos los discos  que no se han mencionado previamente en ningún momento en el texto. 

"Earth to Dora", siendo positivos, tiene en efecto una gran noticia (en lo que refiere al momento de mostrar su reverso más, póngamos, dinámico) por ese regreso anhelado de cascabeles, "toy instruments", violines y demás, en oposición a esos ritmos machacones de los que ha abusado en algunos momentos de la segunda etapa de su carrera. Sumemos además que, innegable ello, varios de los momentos más reposados del lote nos hacen volver de alguna manera a los "good old times barbudos": "what you say you are", "of unsent letters", "waking up" y "dark and dramatic", tienen perentoriamente que hacer las delicias de todo apreciador de los "end times" o, mejor aún, los superiores "cautionary tales" que se precie un algo. Además, tanto "are we alright again" como "the gentle souls" resultan un viaje en el tiempo la mar de agradecido (y adictivo) a la bonita sencillez de aquella "Broken toy shop" de 1993. Del resto, rescataría ya sólo "are you fucking your ex" (qué es una puesta al día de las dos mentadas justo antes -y un poco la dirección en la que, para hacerme feliz a mi ni que sea, debiera ir el reverso más vivaracho de Mark en tiempos futuros-) y se acabó lo dado. Las piezas no mencionadas que integran "Earth to Dora" no lo han sido con toda la intención, no quepa duda, y por aquello del no hacer sangre con alguien a quien tanto se quiere y debe (por lo menos en esta casa). La cuestión sería aquí llegados: "¿hasta qué punto son buenas las "buenas" de este disco?", con toda la redundancia, si, pero para entendernos todos más allá de equívoco alguno. Y es justo ahí donde las vigas maestras, satisfactorias y apreciables de este nuevo disco, se dan de morros con la realidad. Y de acuerdo: puede (y és) ser estúpido poner a los discos a competir entre si. Pero, haciendo "la reversible", no es justo lo que está haciendo bastante personal al aupar este disco a según qué cotas ("sobrevaloración por omisión", que sería el titular)... Me parece genial que este disco guste a mucha gente y ni nadie puede ni debe meterse en eso. A misa con ello.  Pero, para finalizar, "Earth to Dora" no es (por completo y por fractales)  comparable a "electro-shock", ni a "daisies", ni a "shootenanny!", ni a las "lights", ni al "hombre lobo", ni a los "tales"... Siquiera a "Broken toy shop". Disco que, por formas y contenidos, recomiendo encarecidamente a todo mamífero viviente que se haya quedado prendado del flamante nuevo disco de Eels (es justo eso pero mejor, por ponerlo fácil). Y ya finamente, para marcharnos en clave optimista: al alza, aunque sin trompetas sonando en el torreón sea y, en cualquier caso, creo que el próximo será mejor. Eso tambíen.

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